Análisis

Análisis de Rogue Legacy

Por Fernando Mateus
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Versión comentada: PC

Rogue Legacy lleva poco más de dos semanas entre nosotros y las sensaciones no podrían haber sido mejores, resultando el título para PC de Cellar Door Games una de las estrellas indie del verano.

ACTUALIZACIÓN (31/7/14): tras dedicarle unas cuantas horas a las versiones PS4, PS3 y Vita, reconfirmamos que todo lo que se dice en el análisis original de PC es aplicable a las consolas, matizando un par de aspectos. Si estás conectado a PSN, la partida se sube automáticamente a la "nube" y puedes acceder a tus avances desde cualquier otro sistema PlayStation. El juego sigue igual de divertido, difícil, desafiante y bello que en PC -con las limitaciones de cada plataforma, por supuesto, como la inferior resolución en Vita- y se puede controlar tanto con la cruceta como con el stick. Solo hemos encontrado un un aspecto reprochable: en PS Vita, los textos no se han adaptado al tamaño de la pantalla y algunos, como las descripciones de los descendientes entre los que podemos elegir, son prácticamente ilegibles (incluso con gafas). Por lo demás, un desafío que no te puedes perder en consola a poco que te gusten los juegos "indies" con sabor "roguelike" (escenarios que se generan aleatoriamente de una partida a otra y en los que las muertes son permanentes) y un toque Metroidvania...

ACTUALIZACIÓN (30/7/14): Hoy ha salido a la venta Rogue Legacy para PS4, PS3 y PS Vita. Por eso, os refrescamos la memoria con el análisis que hicimos en su día. Entre sus novedades para la versión de consolas encontramos la posibilidad de Cross Buy y Cross Save, además de incorporar todos los contenidos de su versión en PC.

Más allá de la nueva generación de consolas que está a la vuelta de la esquina, de los gráficos hiperrealistas de los motores más punteros y de las facetas sociales que parece que incorporan por obligación a mayoría de títulos que ven la luz en el mercado, a veces tenemos la fortuna de que algún que otro pequeño estudio (que no tiene porqué ser independiente, pero a veces también ayuda) consigue gestar un juego diferente, atemporal, desafiante y, lo más importante pese a que muchas veces lo olvidemos, divertido.

Es el caso de Rogue Legacy, el último título del estudio indie Cellar Door Games y el primero en su corta trayectoria con el que realmente han alcanzado el éxito, que lleva disponible desde el pasado 27 de junio en varias plataformas digitales de PC de la talla de Steam (versiones de Linux y Mac en camino) o Desura y que ha calado bastante en el público, siendo uno de los títulos más jugados durante las últimas semanas en el gigante de Valve.

El encanto de Rogue Legacy se puede encontrar en prácticamente todos y cada uno de sus aspectos: desde su estética simple y colorida que denota un enorme amor por el píxel hasta su genial sentido del humor, sin olvidarnos de su clásica jugabilidad o de uno de sus sellos distintivos, el linaje. Pero vayamos por partes.

Los primeros pasos del héroe

Dejémoslo claro desde un principio: el argumento en sí de Rogue Legacy es algo bastante secundario, pero a nivel jugable lo es todo. Nuestra aventura comienza poniéndonos en la piel de un caballero de brillante armadura que se mete sin motivo aparente en un enorme castillo. Como os podéis hacer una idea, dicho lugar no estará falto de enemigos a raudales, trampas mortales, extraños laberintos y jugosos botines, lo que directamente es una invitación para que cualquier aventurero que se precie entre a husmear.

Un escueto tutorial se encargará de hacernos dominar nuestro abanico de posibilidades. La jugabilidad de Rogue Legacy es simple hasta decir basta. Nos encontramos ante un roguelike, un juego de acción y plataformas en dos dimensiones, por lo que, a nivel básico, podremos movernos, saltar, atacar y lanzar un ataque mágico, disponiendo de una barra de vida y otra de magia.

En la primera sala del castillo tendremos la oportunidad de ver una enorme puerta cerrada en la que se pueden distinguir cuatro símbolos que corresponden a los jefes de las cuatro zonas del mismo: el Castillo Hamson, el Bosque de Abkhazia, la Torre Maya y las mazmorras subterráneas, que responden al nombre de La Oscuridad. Dicho esto, el objetivo de Rogue Legacy es claro y no es otro que derrotar a los cuatro jefazos (por suerte, no será necesario hacerlo del tirón) para poder ir a luchar contra el jefe final. Pues es más fácil decirlo que hacerlo.

Todo queda en familia

Supongamos que nuestro intrépido guerrero ha caído en combate. Dependiendo de la época, a continuación comenzaríamos desde el principio de la aventura, sin piedad, o bien se nos invitaría a cargar una partida anterior o a volver a intentarlo desde el último punto de control. En Rogue Legacy nos encontramos un punto intermedio entre ambos extremos.

Y es que una vez muera nuestro personaje, no nos quedará otra que encarnar a su descendencia, sobre la que caerá la misión de vengar a sus ancestros y volver al dichoso castillo para saciar su sed y, ya de paso, hacerse con botines y alcanzar la ansiada fama.

Todo sería muy sencillo si no fuera por dos aspectos: por un lado, el mapa (y su contenido) es totalmente aleatorio, por lo que intentar memorizar una mazmorra es, a priori, absurdo; por otro, nuestros hijos no siempre serán guerreros dignos de llevar nuestro nombre, haciendo acto de presencia una serie de deficiencias y rasgos tan graciosos como a veces molestos en muchos sentidos.

Por ejemplo, podremos tener personajes con gigantismo (mayor tamaño) y enanismo (todo lo contrario, Gimli al poder), con vértigo (la pantalla ser verá al revés), con alzheimer (no tendrá mapa), con transtornos obsesivos compulsivos (al romper elementos del escenario recuperaremos magia), calvos, con dislexia (no habrá manera de leer los diálogos), con tendencia a exagerar el daño recibido, homosexuales o 'ambizurdos' (lanza los hechizos en dirección contraria por defecto), entra otras simpáticas particularidades.

Cuando nos toca escoger en el lecho de muerte al hijo que nos sucederá en Rogue Legacy, sólo tenemos tres opciones, por lo que habrá que elegir dependiendo de lo que queramos hacer en la siguiente escapadita al castillo y teniendo en consideración que, pese a que algunas de las anteriores características citadas son bastante cómicas, otras son muy útiles y otras una verdadera patada en la entrepierna.

Morir es el primer paso

En Rogue Legacy no usaremos experiencia para subir de nivel a nuestro personaje, sino que usaremos oro para mejorar la finca de nuestra estirpe, que a su vez se aplicará a nuestros hijos desde el primer minuto en el que tomemos control de ellos. Sí, no lo vamos a negar, estamos ante un sistema de evolución que dista mucho de ser el no va más en lo que respecta a originalidad, pero que está bastante bien enfocado.

El oro lo conseguiremos abriendo cofres, rompiendo objetos del escenario y matando enemigos, y lo usaremos una vez hayamos muerto. Fuera del castillo podremos subir algunos parámetros, evolucionar la clase de nuestro personaje y mejorar algunos otros aspectos, además de comprar nuevo equipamiento y runas que nos darán habilidades especiales, tanto pasivas como activas. Eso sí, perderemos prácticamente todo el dinero que no hayamos gastado una vez volvamos a entrar a la mazmorra.

Dicho esto, la muerte es un punto clave en Rogue Legacy, ya que sin muerte no hay evolución (no podemos salir del castillo por nuestro propio pie) y sin evolución a duras penar podremos afrontar los peligros que nos esperan en el título de Cellar Door Games, a no ser que seamos unos jugadores endiabladamente hábiles. Como daremos por ello que no es así, tendremos que jugar muy bien nuestras cartas si queremos que no mueran en vano cientos de los descendiente de nuestro primer protagonista hasta que completemos la aventura.

Camino sólo de ida

Aunque la jugabilidad es bastante simple, más allá de las deficiencias de nuestros personajes también hay que tener en cuenta las clases de cada uno de ellos a la hora de comenzar una partida, que también harán acto de presencia a la hora de escoger descendencia de forma aleatoria. Empezaremos disponiendo de muy pocas y según vayando mejorando (en otras palabras, subiendo de nivel) desbloquaremos algunas habilidades únicas y evoluciones naturales.

Por ejemplo, tenemos el asesino, cuyos parámetros son bastante bajos pero que puede ejecutar ataques críticos con suma facilidad y hacerse transparente durante un corto periodo de tiempo; el bárbaro por su parte será una bestia, un tanque con una ingente cantidad de puntos de vida que podrá usar una imitación del grito de Skyrim para dispersar a los enemigos; el minero conseguirá más oro pese a ser bastante débil; o el mago, que estará fuertemente orientado a lanzar hechizos y tendrá más de una magia a su alcance.

Como ya hemos comentado antes, el castillo se crea de forma aleatoria pese a intentar mantener un esquema global en el que el bosque se encuentra al este, la torre al norte y las mazmorras al sur de la zona en la que comenzamos. Más allá de las salas normales también encontramos unos portales para poder teletransportarnos entre los otros portales que hayamos descubierto y salas sorpresa, cuyo contenido puede ir desde un juego de azar para multiplicar nuestro oro a un combate con un par de minijefes, sin olvidarnos de rezar a una estatua para conseguir un accesorio extra o de una fuente que cure nuestras heridas.

La salsa en este sentido la ponen los cofres especiales, que pare hacernos con su contenido tendremos que completar una pequeña misión en la sala de turno, que puede consistir tanto en matar a todos los enemigos como en llegar hasta él en unos pocos segundos, como también es posible que consista en no recibir daño alguno o en llegar hasta él sin que nuestro personaje lo mire directamente.

Si fallamos a la hora de cumplir las condiciones, no podremos hacernos con su contenido y tendremos que cederle el honor a nuestros descendientes. Si habéis leído atentamente hasta aquí, os estaréis preguntando que cómo es eso posible si en cada run de Rogue Legacy el castillo es diferente. Para eso tendremos a nuestra disposición al arquitecto, un hombre que mantendrá el castillo de la anterior partida intacto (los enemigos volverán a la vida y los cofres abiertos no se repondrán) a cambio de un módico precio, que no es otro que el 40% del oro que consigamos en dicha partida.

La presencia del arquitecto es vital tanto para conseguir hacernos con los cofres especiales que no hayamos logrado abrir como para derrotar a los jefes de cada zona aprovechando que estamos frescos como una rosa. Por ejemplo, podemos usar un minero para encontrar las puertas de cada jefe y ganar una buena cantidad de oro, morir y resucitar en forma de Hokage, un ninja que pese a tener poca vida y ser incapaz de hacer ataques críticos inflinge una enorme cantidad de daño, resultando ideal para combates cortos, y dirigirnos hacia el duelo.

Conclusión

Completar por primera vez Rogue Legacy puede costaros entre 12 y 15 horas (y más de un centenar de hijos), dependiendo si vosotros mismos dependéis de la evolución de vuestro personaje para superar los diferentes retos que se os pondrán delante. Por si fuera poco, al más puro estilo Dark Souls, una vez completamos la aventura se nos invitará a comenzarla de nuevo desde el principio (New Game +) con el nivel actual en una dificultad mayor, encontrando enemigos a nuestra altura y botines más jugosos, por lo que la rejugabilidad es bastante elevada.

Técnicamente no es ningún portento, pero estéticamente es adorable y la banda sonora encaja a la perfección con lo que ven nuestros ojos. Quizá se le puede reprochar que pese a su dificultad, a nivel jugable Rogue Legacy es bastante sencillo (y compatible también con un mando de Xbox 360, que nunca sobra) y la variedad de enemigos que se nos ofrece tiene un importante margen de mejora.

Aun así, por el precio al que se encuentra (rondando los 15 euros, y algo más barato en Steam gracias a las rebajas de verano) nos encontramos ante un título muy divertido y desafiante, que nos mantendrá enganchados con suma facilidad a la pantalla mientras nos echamos alguna que otra risa. Lo único que realmente podemos considerar como algo negativo es que Rogue Legacy está completamente en inglés, pero tampoco hace falta un gran dominio para poder disfrutarlo en condiciones.

Para salir de dudas, os recomiendo que le deis una oportunidad a la demo que podéis encontrar por aquí, que posiblemente no os arrepentiréis.

Valoración

Podría decirse que Rogue Legacy es un híbrido que combina lo mejor de Ghost'n Goblins, Spelunky y Megaman con toques roleros. Deja muy buen sabor de boca y con ganas de más.

Hobby

80

Muy bueno

Lo mejor

Largo, rejugable, divertido y desafiante. Su sentido del humor y las referencias.

Lo peor

La dificultad puede echar para atrás de buenas a primeras. Está completamente en inglés.

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