Análisis

Análisis de Ryse para Xbox One

Por Daniel Quesada
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El último gran exclusivo de esta primera hornada para Xbox One que nos quedaba por analizar también es uno de los que más han dado que hablar. Ryse prometía demostrar la potencia de la consola gracias al buen hacer de Crytek. Misión cumplida, aunque la jugabilidad parece haberse quedado a medio camino...

Cuando se habla de una nueva generación de consolas, lo primero que se nos viene a la cabeza a todos son mejores gráficos, más espectaculares que nunca. En el caso de Xbox One, el principal valedor de esta causa ha sido, casi desde el principio, este Ryse. Con Crytek como directora de orquesta, el apartado visual puntero estaba casi garantizado, aunque el aspecto jugable siempre ha sido la gran duda con este título. Y es que Ryse iba a ser, originalmente, un juego para Xbox 360 en el que usaríamos Kinect para combatir. Tras mucho tiempo de silencio, se anunció que el juego saldría en Xbox One, pero seguiría usando Kinect y se mostraría en perspectiva subjetiva.

Tras un primer feedback algo negativo, se decidió dar un nuevo giro de tuerca: sí, saldría en Xbox One, pero su desarrollo sería más convencional y el uso de Kinect estaría restringido a momentos puntuales... En los que podríamos optar por dar comandos de voz. Nada de captura de movimiento. Y yo digo: menos mal que al final fue así.

7 horas con Marius

Ryse nos cuenta la historia de Marius, un soldado romano que está destinado a defender su patria contra la invasión de los bárbaros británicos. No queremos "spoilearos" nada, pero en el transcurso de su historia (recorremos 10 años de su vida) descubrimos un entramado de traiciones, estrategias de conquista y premoniciones, con lo mejor de un buen peplum y una pizca de "licencias de autor". La verdad es que llegamos a conectar con la nobleza y el tesón del protagonista, que ante todo piensa en la justicia y lo que es mejor para su pueblo. El resto de personajes secundarios también son interesantes, sobre todo los repelentes Basilius y Comodo.

Pero entremos en el sistema de juego. Finalmente, éste ha resultado ser bastante convencional: acción en tercera persona en la que hemos de derrotar a espadazos a los grupos de rivales que nos van saliendo al paso. La mecánica se asemeja mucho a la de God of War o incluso Assassin's Creed (aunque Ryse no es sandbox, sino que ofrece un avance "pasillesco") en ese sentido. Con X lanzamos estocadas, con Y ejecutamos una embestida, con A bloqueamos y con B fintamos. Combinar estas maniobras con los diferentes tipos de enemigos es clave para ganar. Algunos requerirán que los embistamos primero para romper su defensa, con otros habrá que bloquear primero...

Una vez aparece una calavera sobre sus cabezas, podemos usar RT para rematarlos. En ese momento se activa un quick time event, en el que hemos de pulsar el botón adecuado en función del color que ilumine la silueta del personaje. Si no pulsamos correctamente los botones no pasa nada, pues lo derrotaremos igualmente. Ahora bien, si acertamos la secuencia, obtendremos alguna pequeña mejora, según nuestra elección: recuperar vida, más puntos de experiencia, hacer más daño o mejorar nuestro Foco. Este último, una vez esté a tope permite lanzar un golpe que atonta a todos los enemigos cercanos, momento en el que podemos rematarlos a toda pastilla.

En ciertos momentos, podemos usar algunas armas especiales. Así, se puede lanzar un pillum (una lanza romana) a los enemigos cercanos, siempre que tengamos alguno en el inventario. También hay varias ocasiones en las que usamos el escorpión, una enorme ballesta que dispara proyectiles casi más rápido que una gatling. Los soldados de nuestra cohorte también nos ayudan en ocasiones, ya sea lanzando lluvias de flechas en los momentos en que se nos permite hacerlo (diciéndolo de viva voz a Kinect o pulsando RB) o creando una formación junto a nosotros. En este último caso, avanzamos todos juntos y hemos de compaginar nuestros lanzamientos conjuntos de pillum con los momentos en los que nos cubrimos con los escudos de las saetas enemigas.

En los primeros minutos de juego nos toca hacer prácticamente todas estas rutinas de combate, con lo que llegamos a "fliparnos" casi desde el principio. Lamentablemente, a medida que vamos avanzando descubrimos que esta mecánica se repite una y otra vez, especialmente los combates hack and slash. Los enemigos también son reiterativos hasta la nausea. Os vais a hartar de ensartar al gordinflas con perilla y al "punki" delgadito...

De vez en cuando encontramos objetos coleccionables y puzles super básicos (busca el objeto que brilla y empújalo), pero ni de lejos logran ocultar la sensación de sencillez y de poca creatividad.

Una aventura que ya quisiera Charlton Heston

Una vez mostrados los aspectos negativos, también hemos de reconocer que el apartado visual de Ryse es estupendo. Los modelos de los personajes, la iluminación, los escenarios, los efectos de explosiones... Todo tiene un nivel fabuloso y, desde luego, da gusto ver las secuencias de asedio o los "fatalities" en movimiento. Al buen hacer del CryEngine se une una historia que, como decíamos al principio, sabe atraparnos y cohesionar todos los niveles de juego. La música también está a un gran altura y acompaña perfectamente los momentos de tensión o de las batallas más descarnadas.

Las voces en castellano también son propias de una superproducción y se adaptan como un guante al carácter de los personajes. En definitiva, todo tiene un aire de "blockbuster" que entra por los ojos y el oído de maravilla. Seguramente Xbox One pueda rendir todavía más en el futuro, pero es un primer paso muy prometedor. Sí, existe algún fallo puntual de "popping" o de la cámara, que se coloca donde no debería, pero el conjunto es incontestable.

Como ya estaréis suponiendo a estas alturas, Ryse propone un envoltorio fabuloso para un desarrollo que, sin ser malo, podría haber sido muuucho más profundo. ¿Por qué no podemos usar armas diferentes, por qué no hay un set de enemigos más variado, por qué no pensaron los puzles un poquitín más? Me he dejado lo más grave para el final: aunque desde Crytek aseguran que la aventura dura 8 horas, os prometo que yo, que soy un jugador del montón, me lo he pasado en seis horas y media. Sí, hay cuatro niveles de dificultad, pero esa es una pobre tirita para una herida tan grave en el apartado de duración. Por suerte, este título también incluye un modo multijugador...

¡Papar, papar, llévame al circor!

Perdonadme por la referencia "chquitesca", pero venía al pelo. Efectivamente, el multijugador se ambienta en el coliseo romano, donde hemos de controlar a un gladiador anónimo para sobrevivir a las diferentes rondas de enemigos y trampas que se nos presenten. En este modo hemos de elegir a qué dios escogemos apra que nos proteja. En función de eso, tendremos una pequeña ayuda al derrotar enemigos (más salud, más fuerza...) y, al activar nuestro Foco, desencadenaremos un poder u otro: rayos que paralizan, fuego que hiere...

Durante las primeras partidas somos bastante debiluchos, pero a base de superar rondas ganamos dinero, con el que podemos comprar sobres. Estos sobres contienen objetos aleatorios, que pueden ser pociones de salud y Foco o prendas que mejoren nuestra resistencia y agresividad.

Así pues, el multijugador (sólo para dos personas) es puramente cooperativo, aunque también podemos optar por superar en solitario estas rondas. También podemos seleccionar la ambientación del coliseo (en una tormenta de arena, en un vergel...), pero las pruebas que se nos presentarán serán aleatorias. Por cierto, en estas rondas no solo hemos de preocuparnos de cumplir los objetivos, sino también de contentar al público con muertes descarnadas. Cuanto mejor lo hagamos, más dinero obtendremos al final.

Poco más hay que contar sobre un multijugador agradecido, pero poco rompedor. Esa falta de ambición, de "cumplir con el expediente" en lo jugable es el principal pecado de Ryse, una aventura que pudo haberse colocado los laureles del éxito, pero se ha quedado en un buen intento. No os decepcionará, pero tampoco os dejará marcados.

Valoración

La ambición que demuestra en el apartado visual está ausente en el jugable. Es un "hack and slash" algo simple, aunque su ambientación está por encima de la media.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

Todo su apartado visual. El espectacular comienzo. La historia es atractiva.

Lo peor

Es más corto que un leprechaun de rodillas. Acaba haciéndose repetitivo.

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