Análisis

Análisis de Sacred Citadel en PC, PS3 y 360

Por Jorge S. Fernández
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La gran mayoría de los que hayáis interesado por este análisis seguro que conocéis la saga de rol Sacred. Una saga que en estos momentos está gestando su tercera entrega para regocijo de todos vosotros. Fans que os debeis sentir bastante desconcertados con el lanzamiento para las plataformas digitales de PS3, XBOX y PC de Sacred Citadel, una bifurcación de lo más sorprendente en el triunfal camino de la saga desarrollada por Southhend.

Y es que esta saga de rol tiene en Sacred Citadel a su retoño más arcade y desenfadado, utilizando una fórmula clásica de desarrollo lateral, más conocida por todos como Beat´em up. Es evidente que el florecimiento de las tiendas digitales de las diferentes plataformas, está generando que volvamos a ver por los catálogos de éstas juegos que a estas alturas no hubieran tenido cabida en un formato físico.

Y es que desde la irrupción de los dispositivos móviles y sus tiendas digitales,  nos encontramos ante la segunda juventud de géneros arcade que tuvieron su máximo apogeo allá por la década de los 90. Muchos dirán que un Beat´em up a estas alturas de la historia es una empresa más que arriesgada, incluso ridícula para muchos, pero no olvidemos que estos géneros, bien remozados con la tecnología de nuestros días, pueden dar mucho partido.

Al igual que un Shooter con el último motor 3D y espectaculares gráficos no garantiza diversión sólo por estos aspectos, tampoco podemos condenar de antemano a un juego que reviva una fórmula con dos décadas a sus espaldas. Y es que con estos prejuicios por parte de muchos jugadores, tiene que luchar Sacred Citadel de partida, un hándicap que sin duda puede lastrar mucho su éxito.

Una historia reconocible para los seguidores de Sacred

La historia de Sacred Citadel gira en torno a las tierras de Ancaria, unas tierras que se ven amenazadas por un ejército de Grimmocs, a las órdenes del gran señor Zane. Sólo existe una forma de que esta amenaza no se convierta en realidad, y no es otra que la unión de los guerreros y sus habilidades. La historia de Sacred Citadel se encuentra claramente ligada a las de las dos primeras entregas de la serie de rol, e incluso nos deja caer cual puede ser la trama de su tercera parte, ahora en desarrollo.

En Sacred Citadel son cuatro personajes los protagonistas de la acción. Hablamos la maga Serafin, Safiri el Guerrero, el Cazador Ancarian y la chamán KhuKuri. Las características de cada uno de estos personajes nos permitirán abordar los niveles de una manera muy distinta. La historia de fondo no deja de ser una mera excusa para que el juego tenga cierta unión con el resto de títulos de la saga Sacred. Pero mientras en esta saga nos encontramos ante unos títulos de rol puros y duros, en esta ocasión son sólo ciertos detalles los que tímidamente nos dicen que estamos jugando a una saga de rol.

Como decíamos antes son cuatro los personajes que podemos elegir. Como en los clásicos Beat´em up de los 90. Con el guerrero Safiri predominarán las espadas, hachas gigantes y bolas de pinchos, con el cazador las flechas y el arco serán el centro de todos los ataques, con el mago Serafín los hechizos serán el eje de nuestros ataques, así como la chamán KhuKuri se encargará de aniquilar todo con sus tormentas mágicas.

Empezando a jugar

En Sacred Citadel al comienzo de nuestra partida elegiremos entre cada uno de estos cuatro guerreros. Una vez elegidos tendremos que ir superando los diferentes actos, que en total son 4. Cada uno de estos actos se compone de 5 niveles distintos, que se irán desbloqueando según los vayamos terminando con éxito. Cada vez que elijamos a un guerrero distinto para jugar, tendremos que empezar desde el principio, esto quiere decir que realmente son cuatro las campañas que podemos realizar, cada una con uno de estos personajes.


Cada personaje irá evolucionando durante la partida, sobre todo en lo que a armamento y escudo se refiere, podremos ir recogiendo armas más potentes y armaduras más efectivas cuantos más enemigos vayamos eliminando en el camino. Además disponemos de pociones que nos vendrán muy bien en determinadas situaciones de combate. Éstas son de color rojo, para restaurar nuestra salud, amarillas para realizar ataques especiales y azules para desatar toda nuestra Furia.

No obstante, si hemos conseguido recaudar suficientes monedas de oro, antes de la batalla podremos darnos un paseo por el mercadillo, donde podremos comprar estas pócimas sin tener que esperar a obtenerlas en combate. También podremos mejorar nuestro arsenal de armas y armaduras. Incluso podremos apostar por un resultado en nuestra siguiente partida. Un resultado , como por ejemplo, que seremos capaces de pasar el siguiente nivel sin perder ninguna vida, o que lo pasaremos por debajo del tiempo estipulado. Esto sin duda le aporta a Sacred Citadel mayor emoción a los niveles, ya que de alcanzar estos objetivos, nos veremos recompensados con un buen número de monedas de oro.

Repartiendo estopa

Una vez metidos en harina con alguno de los cuatro personajes, comienza el auténtico revival de los más míticos títulos Beat´em up de los 90. No hace falta un tutorial para ponerse a repartir estopa a diestro y siniestro. Su mecánica clásica hace que no tardemos ni un minuto en controlar los ataques básicos de nuestro personaje.

A partir de aquí Sacred Citadel se convierte en un digno heredero de Golden Axe o cualquiera de sus homónimos de la época, con un desarrollo fluido de la acción, que aunque a veces es repetitivo, nos engancha a seguir realizando todos los combos posibles. Combos que iremos desbloqueando con el paso de los diferentes niveles y que podremos consultar en el menú de combos por si no nos los hemos aprendido.

Al igual que los Beat´em up clásicos, la estructura del juego es muy simple y lineal (no hace falta complicarse más) exterminando las oleadas de enemigos una a una y acabando con fieros y gigantes enemigos finales. Siguiendo con la fórmula clásica, cada uno de nuestros enemigos tiene una barra de salud, para que podamos calcular cuántos golpes más será capaz de aguantar antes de perder el conocimiento (por decirlo suavemente) ya que la sangre y los pedazos de nuestros enemigos vuelan por nuestra pantalla alegremente.

Son destacables los enemigos finales de Sacred Citadel, algunos de un tamaño y envergadura absolutamente brutales, que nos harán empequeñecer a su lado. Quizás este aspecto del juego es uno de los más irregulares, ya que la línea trazada en cuanto a la inteligencia de estos enemigos como su capacidad para intimidarnos tiene muchos altibajos. Al igual que ocurría en los clásicos de los 90, los enemigos finales tienen una inteligencia limitada, superior a la de los guerreros durante los diferentes actos, pero que no requerirán de una gran experiencia en este tipo de juegos para acabar con ellos.

Cuantos más enemigos eliminemos, nuestro guerrero irá incrementando su nivel, lo que le dará acceso a mejores armas y armaduras. También podrá acceder a nuevas pociones que le permitan poder eliminar a los cada vez más difíciles enemigos finales, con algunas excepciones eso sí.

Jugabilidad

Aquí está la clave de Sacred Citadel, si bien es un juego con pocos misterios en cuanto a su jugabilidad, ya que sus controles son de lo más sencillo, la pega está en que muchas veces vamos a tener la sensación de que no nos salen los movimientos o ataques que nos gustaría hacer en determinados momentos. Esto quiere decir que en fases donde nos encontramos rodeados de enemigos, es difícil por no decir imposible el permitirnos atacar de alguna manera especial. Esto nos lleva a repetir casi de manera incesante el movimiento más común, que es la ráfaga de golpes.

Este es quizás el aspecto más cuestionable de Sacred Citadel, si además tenemos en cuenta de que hablamos del aspecto más importante en un Beat´em up, podríamos pensar que los chicos de Southend han pasado por alto el aspecto más importante. Esto no quiere decir que Sacred Citadel sea incontrolable, ni mucho menos, lo que pasa es que a no ser que seamos infalibles en el manejo del mando de nuestro ordenador o consola, terminaremos recurriendo de manera repetitiva y monótona al ataque más sencillo y efectivo.

Aun así, es curioso que limitándonos prácticamente a este ataque durante todo el juego, somos capaces de pasar sin grandes dificultades la gran mayoría de actos de los que se compone Sacred Citadel. Leyendo estas últimas líneas podréis pensar que Sacred Citadel es un juego aburrido y lineal, pero os puedo asegurar que no es así, la progresión de los personajes y las siempre adictivas melees hacen que nos enganchemos nivel tras nivel.

Especialmente divertidos son los momentos en los que montamos enormes criaturas o vehículos diseñados para aniquilar a nuestros enemigos, al más puro estilo Metal Slug aplastándolos literalmente. Las primeras fases de Sacred Citadel se nos pueden hacer un poco monótonas, ya que los enemigos se van sucediendo sin apenas variación, pero una vez superados estos primeros niveles, la fauna de nuestros enemigos se empieza a diversificar con todo tipo de criaturas, ya sean bípedos o voladores.

Solos o en compañía

Una de las mejores cosas de Sacred Citadel es sin duda su modo de juego cooperativo. Ya sea en una misma consola u ordenador con tres mandos, como se ha hecho toda la vida, o bien de manera online. En esta última modalidad podremos jugar una partida rápida, buscar partidas existentes o bien crear la nuestra propia. Esta es sin duda es la más divertida de todo el juego, ya que se multiplican los efectos de los poderes de cada uno de los personajes, porque al combinarlos podemos acabar con nuestros enemigos de manera mucho más rápida y divertida.

Técnicamente correcto

Sacred Citadel aborda el género de los Beat´em up con la tecnología que nos brinda el hardware de hoy en día. Los gráficos son muy coloridos, aunque hablamos de un juego con scroll lateral, el motor 3D se mueve a la perfección y dota de mucha profundidad a los escenarios. Unos escenarios que aparecen ante nosotros más cerca de los de una película de animación de los 90 que de los clásicos pixeles que por entonces triunfaban en los salones recreativos.

Los escenarios son variados, si bien la paleta elegida durante los capítulos centrales del juego es bastante anodina. Se agradecen mucho las fases desarrolladas en las tierras más soleadas y coloridas, que le dan un toque muy vistoso. Verdaderamente reseñables el tamaño de algunos enemigos finales como Cazurro, y lo bien currados que están, en un impecable 3D y con unos efectos de luz y física muy conseguidos, son capaces de hacernos sudar de lo lindo.


Quizás precisamente es el movimiento de nuestro personaje el menos conseguido de todos, mientras nuestros enemigos muestran unas animaciones correctas, nuestro guerrero parece dar unas zancadas que no se corresponden con el terreno que está pisando.  Resumiendo, el aspecto gráfico de Sacred Citadel es muy agradable a la vista, ni le sobra, ni le falta nada, hablando de un Beat´em up, todas las técnicas 3D se han implementado de manera correcta, sin sobrecargarlo, y dejando el 2D para los momentos más apropiados.


En el aspecto sonoro, poco podemos decir reseñable. Es bastante monótono, la música es prescindible totalmente, y lo que le da realmente vidilla es el sonido de los golpes y mandobles de nuestras armas. Quizás siguiendo la tradición de los 90, el aspecto sonoro pasa por Sacred Citadel sin pena ni gloria.

Conclusión

Sacred Citadel nos ha gustado, es un juego divertido, que ha sabido combinar los estándares de los Beat´em up  de los 90 con la tecnología de hoy en día. Quizás el aspecto más mejorable sea los controles a la hora de realizar los combos, ya que aunque a priori son fáciles de aprender, se hacen muy difíciles de ejecutar. El aspecto técnico está a la altura y el de sonido es meramente testimonial.

No cabe duda de que si a Sacred Citadel lo valoramos en base a los que es, un Beat´em up , sale muy bien parado, pero no podemos darle una gran nota ya que como podéis imaginaros, hablamos de un juego que no aporta nada nuevo en el género. Eso sí, y lo más importante, es divertido y nos puede llevar muchas horas pasarlo si lo re jugamos con los distintos personajes. Mención aparte merece su excelente y adictivo multijugador, sin duda, lo más divertido de este Sacred Citadel.


Los que seáis seguidores de la saga Citadel, no esperéis otro título de rol, ya que esta entrega es un cambio de registro radical. Y a los que piensan que un Beat´em up a estas alturas de la vida no se le puede considerar un juego como tal, seguramente es porque no habéis probado Sacred Citadel.

Valoración

Un buen Beat´em up, que ha sabido conjugar la fórmula clásica de los 90 con las posibilidades que el hardware de hoy en día ofrece al apartado gráfico, a través de una historia que será el preludio de Sacred 3

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Su modo multijugador, su sencillez y evolución de personajes lo hacen muy adictivo

Lo peor

Los controles no nos permiten realizar los combos siempre que queramos, monónoto en su comienzo

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