Análisis

Análisis de Siesta Fiesta

Por Laura Gómez
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Versión comentada: 3DS

Cuando un juego rompebloques llega a las tiendas digitales solemos apretar los puños y pasar de largo. Sin embargo, Siesta Fiesta pasó de puntillas y ha acabado convirtiéndose en una grata sorpresa. Los poseedores de una 3DS están de suerte: van a gozar de lo lindo estas horas de juego, ya sea en la playa o en el sofá. Los españoles lo sabemos bien: el verano es para la siesta. 

No nos engañemos: un universo en el que nos pasamos todo el día durmiendo la siesta es todo lo que siempre hemos deseado. Una mullidita cama actúa de barra y nuestro prota, Siesta Lunacresta, en pijama y con la baba colgando, es la bola que choca contra los bloques; el rompebloques perezoso ha llegado. Inspirado en los clásicos Arkanoid y Breakout, Siesta Fiesta retuerce la fórmula original, tanto que se acerca más a los Rayman. Si el revival retro se centraba más en homenajear los 8 bits, este juego nos recuerda que hay otros géneros a los que rendir tributo.

La habitación de Siesta en Bahía Somnolienta se inunda, y las olas lo arrastran hasta Fiestaville, una ciudad de la alegría poblada por Fiestas, unos bichitos a los que les va la marcha. Durante 64 mundos divididos en 8 regiones descubrimos su universo juerguista, muy variado y siempre lleno de buenas vibraciones. Si el verano está pensado para el descanso y olvidarnos de los problemas, este juego podría coronar agosto con su buen rollo.

 

Lleno de vida

Poco a poco, Siesta Fiesta va introduciéndonos los bloques de colores y sus diferentes texturas, obstáculos de todas las formas y tamaños, potenciadores y un montón de escenarios que se complican. Cada vez controlamos peor a Siesta, parece que la cama no es capaz de abarcar toda la pantalla y se nos agotan las vidas extra (tenemos cinco en cada partida) con una velocidad pasmosa. En los segundos intentos agudizamos los sentidos, no perdemos a Siesta de vista y aprovechamos mejor los escenarios. En otras palabras: el juego está perfectamente programado y nunca dudamos de su precisión, sino de nuestra habilidad. Por cierto: ya sea con el stylus, con la cruceta o el circle pad de 3DS, tendrás que encontrar tu propia forma de controlar a Siesta. Spoiler: no será fácil.

Hay potenciadores que nos otorgan habilidades especiales, aunque a veces desearíamos no haberlas recibido. Por ejemplo: uno de ellos elevan la potencia de Siesta, por lo que rompemos más bloques de un golpe, pero también botamos de una forma más descontrolada. Otro de los power-ups convierte a nuestra pelota en una bola de fuego, pero si toca agua o se nos cae al suelo, la perdemos.
 
A medida que avanzan los niveles, los Fiestas nos fastidian la visión con gotas de agua que tapan la pantalla o carteles gigantes que nos informan de los logros. Conseguir una medalla de oro en este juego es tremendamente complicado, y los jugadores más dedicados disfrutarán superando sus récords. Sí echamos en falta, sin embargo, un sistema de rankings y un modo multijugador para completar esa sensación de competición.

 

Una siesta movidita

Los diferentes modos de Siesta Fiesta ponen la guinda del pastel. En el básico controlamos la cama, pero en otros ésta se convierte en cañón o en un ventilador que hace flotar la bola. Los dos modos restantes son el contrarreloj, para machacar todos los bloques en el mínimo tiempo, y el llamado Jefe Piñata, que consiste en un jefe final que cierra cada nivel y le exige más creatividad al jugador.

La variedad de estilo no se aplica solo a sus mecánicas. La música y su apartado artístico son completamente diferentes en las 8 regiones que lo conforman. Ciudades de neón, mundos acuáticos (de los más complicados), desiertos bajo el sol o bosques frondosos, todos ellos con su estilo personalizado, pero sin perder la fiesta ni los cantos en falsete de sus habitantes. Podemos movernos a través de las regiones por el menú con un sencillo mapa, y el clásico scroll lateral es tan estricto en Siesta Fiesta que a veces se comerá nuestra cama. Es un juego que prueba resistencia y habilidad: no encontramos una dificultad imposible en ningún momento, pero el nivel de reto es el indicado para pegarnos a la consola. Este balance tan delicado es sorprendente. Así da gusto.

Las puntuaciones más altas pueden compartirse en Miiverse, pero la omisión de clasificaciones y de las funcionalidades de StreetPass hacen del juego una experiencia bastante solitaria. Es genial ver que un juego aparentemente tan pequeño puede aportar mucho más de lo que parece, con diversión para rato y una relación calidad-precio imperdible en la eShop. Siesta Fiesta tiene que estar en la colección digital de cualquier nintendero.

Valoración

Es difícil resistirse al encanto de su diseño. Parece un Rayman de fórmula rompebloques, con interesantes mecánicas y un aire muy adictivo. Con un sistema de puntuaciones sería redondo.

Hobby

89

Muy bueno

Lo mejor

Calidad a precio de risa. Su llamativo diseño de niveles. Una vuelta de tuerca original.

Lo peor

Los jefes finales no suponen un reto. No aprovecha StreetPass. No incluye ranking de estadísticas.

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