Análisis

Análisis de Skyrim Hearthfire

Por Daniel Quesada
-

¿Cansado de patearte las catacumbas de Tamriel? ¿Harto de dormir en camas ajenas por un puñado de monedas? ¡Blasfemar no debes! Gracias a esta nueva expansión puedes conseguir tu propio hogar en Skyrim. Eso sí, cambia el casco de cuernos por el de obrero, que te va a tocar trabajar...

Hacía tiempo que se venía hablando de esta expansión por los foros, hasta que, hace unos días, Bethesda anunció oficialmente los detalles de Hearthfire. Éste es el segundo DLC para Skyrim... al menos en Xbox 360. Nos parece tremendo que los usuarios de PlayStation 3 ni siquiera tengan garantizada aún la llegada de Dawnguard, pero en fin...

Un pedacito de Tamriel

Como ya sabréis a estas alturas, Hearthfire no nos propone vibrantes aventuras ni transformaciones monstruosas. Los 400 Microsoft Points que invertimos en esta descarga nos sirven, en su lugar, para obtener la posibilidad de construir nuestra propia casa. Una vez tenemos el contenido en nuestro disco duro, hay tres regiones donde podemos cronstruir: Lucero del Alba, Morthal y Falkreath.

Aquí es donde empiezan los problemas, pues, en realidad, el juego nunca te informa de a dónde tienes que ir ni qué has de hacer para "activar" el contenido de este DLC. Si vais a alguna de las ciudades que hemos listado, un mensajero se pondrá en contacto con vosotros y os dirá qué hacer. Pero, ¿cómo saber que hay que ir a esas ciudades, en primer lugar? Pues mirando en guías y foros de Internet, porque desde Skyrim no se nos cuenta nada.

Por otro lado, la aparición automática de ese mensajero parece estar fallando a algunos jugadores (nosotros incluidos), aunque basta con ir a hablar con el jarl de la región que toque para comenzar la aventura. En cualquier caso, si a la información cogida con pinzas se unen esos fallos, apaga y vámonos. Bethesda, hay que ponerse las pilas en ese sentido.

Una vez hablamos con el jarl que toque, éste nos encarga pequeñas tareas. Tras cumplirlas (son diferentes para cada una de las tres regiones), nos dice que hemos ganado el derecho a obtener una parcelita en su región. Ahora toca hablar con su administrador, que nos proporcionará ese terreno... si pagamos 5000 septims. Vaaale, soltamos la "guita" y por fin podemos acceder a nuestra propiedad.

Pero, ¡échale más mezcla!

Una vez frente al terreno vacío, nos encontramos con una mesa de diseño, un cofre, una mesa de carpintero y un yunque para labores de herrería (sí algo vais a ganar con esta expansión, son puntos de herrería). Construir nuestra casa es una labor lenta y costosa. Aunque es posible comenzar rápidamente con una pequeña cabaña, crear un edificio en condiciones implica levantar cada ala por separado. Además, cada una de esas alas necesita sus piezas: cimientos, tejado, puerta...

Para colmo, cada una de esas piezas necesita unos componentes. Por ejemplo, la puerta necesita bisagras, una cerradura... ¡La cosa no acaba ahí! Esos componentes suelen estar hechos de hierro o de madera, así que necesitáis un suministro constante de troncos de madera o de lingotes de hierro. En concreto, os vais a hartar de buscar hierro para crear clavos, os lo garantizamos...

Aquí es donde se ve la verdadera naturaleza de Hearthfire. Bethesda no pretende que construyamos una mega-mansión del tirón, pues ir a los pueblos a por materiales, comprarlos y fraguar las piezas se vuelve de lo más tedioso. En su lugar, la construcción de la casa ha de ser un complemento para cuando terminemos otras misiones. Imaginad que volvéis de una mazmorra y habéis conseguido alguna materia prima. Pues nada, añadís una pequeña parte a la casa y os marcháis a otra aventura. A la vuelta, ponéis otra parte y así sucesivamente. De esta forma se hace mucho más ligero, por lo que no os recomendamos que os obcequéis en tener la casa lista de un plumazo. De hecho, podemos construir tres casas distintas, así que la labor se multiplica...

En cualquier caso, hay un pequeño manual en nuestra parcela, que nos guiará por los pasos básicos. Además, nuestro cofre guarda materias primas suficientes para crear una "chabolilla". Además, a pocos pasos del solar hay vetas de hierro, cúmulos de arcilla y una pequeña cantera de piedras. Sin embargo, tendremos que buscarnos la vida para encontrar materiales como el corindón o el cristal.

Cuantos más materiales traigamos, más extras podremos añadir: un invernadero, una fragua, un horno para cocinar... Además, cuando creamos cada ala hemos de decidir si será un dormitorio, un laboratorio de alquimia, una sala de armas, etc. A partir de ahí podemos colocar diferentes objetos, pero decepciona un poco el hecho de que todo está bastante predefinido. Más allá de almacenar items, no hay demasiado margen para elegir el tamaño o "look" de nuestra estancia.

Un día en familia

El otro gran añadido de Hearthfire es la posibilidad de estrechar lazos con otras personas. Por un lado, es posible contratar a un cuidador para que vigile nuestra casa, pero lo más llamativo es la posibilidad de adoptar un hijo. La opción más cómoda para hacerlo es ir al horfanato de Riften para encontrar un "candidato", pero también podemos buscar entre los distintos niños que vagan por los pueblos. De hecho, este DLC añade algunos niños al mapeado, que claramente piden un hogar. Si hablamos con ellos, nos aparece la opción de diálogo "podría adoptarte, si tu quieres"... Pero no es tan fácil. Hay que tener la casa perfectamente acondicionada para que el niño pueda venir con nosotros.

Una vez más, nos encontramos con el problema de la falta de información. Nuestro manual nos dice que basta con colocar una cama infantil y un cofre para adoptar a un niño, pero en la práctica eso no es suficiente. Hay que tener toda la casa prácticamente a punto. Una vez tengamos al chaval, es posible jugar con él (con una espada si es niño y una muñeca si es niña, ejem) o encargarle algunas tareas.

Al final, todas estas funciones son más entretenidas que prácticas (vigilar la casa frente a invasiones de skeevers se vuelve bastante pesado). Bueno, conseguimos algunos puntos de logros extra por cumplir las tareas clave, pero más allá de eso, hemos de teenr claro que Hearthfire nos sirve más para descubrir una faceta más "hogareña" de nuestro Sangre de Dragón. Pero vamos, donde esté liarse a espadazos con un troll de las nieves...

Valoración

Obtener tu propio hogar e hijos resulta más atractivo de lo que pudiera parecer, pero alcanzar nuestra meta es casi más tedioso que amueblar una casa de verdad.

Hobby

63

Aceptable

Lo mejor

Al principio, la ilusión de construir nuestro "cuartel general" consigue atraparnos.

Lo peor

Demasiados requisitos para cada pequeña etapa. A veces no sabemos cual es el siguiente paso.

Lecturas recomendadas