Análisis

Análisis sobre la bocina de NBA 2K13

Por Rafael Aznar
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NBA 2K13 salta a la cancha para seguir con su particular dinastía en el baloncesto virtual. Las mejoras en los modos de juego, los comentarios en castellano, la inclusión del Dream Team de 1992 y el Team USA de 2012 o la integración con Kinect son el alley-oop perfecto para que nosotros sólo tengamos que reventar el aro a placer desde el salón de casa. 

NBA 2K13 descorcha, con un mes de antelación, la temporada venidera de la mejor liga de baloncesto del mundo, ésa entre cuyos lemas se cuentan los de ‘I love this game’ o ‘Where the amazing happens’. Es difícil no amar un deporte donde sucede lo increíble, más aún cuando se avecina una temporada de canastas tomar.

Los Heat del por fin consagrado LeBron James, los jóvenes Thunder de Kevin Durant o los renacidos Lakers de Kobe Bryant, Dwight Howard, Pau Gasol y Steve Nash son los tres grandes candidatos a agenciarse el anillo de campeón. Si a eso se le añaden potenciales animadores como los inmortales Spurs de Duncan o los atléticos Clippers de Blake Griffin, la temporada que se barrunta puede ser de altos vuelos. Desde el 5 de octubre, podremos empezar a decidir su devenir.

Con esa halagüeña tesitura, sale del túnel de vestuarios el simulador baloncestístico por excelencia, que regresa con su espectacular pizarra de jugadas remozada y todas sus opciones actualizadas, para añadir otro anillo más a su dinastía, cuyo inicio se remonta a los tiempos de Dreamcast.

De hecho, la saga lleva un par de años sin rival, desde que EA Sports arrojara la toalla de NBA Live al centro del cuadrilátero, hastiada de estamparse de bruces contra la lona temporada tras temporada. Este año, parecía que iba a reiniciarse el duelo, pero, a última hora, EA Sports ha tocado a retirada y ha cancelado la publicación de NBA Live 13. La sombra del rival de 2K Sports es demasiado alargada, casi tanto como la de Marc Gasol, que copa la portada del juego este año.

Con licencia de jugón

NBA 2K13 cuenta con numerosas licencias de la National Basketball Asociation. Por un lado, se incluyen las 30 franquicias actuales, con todos sus jugadores, sus entrenadores, sus equipaciones o sus pabellones. Por otro, hay 35 equipos clásicos, desde la temporada 1964-65 a la 2001-02

Junto a eso, la gran novedad es la inclusión del Dream Team de 1992 y el Team USA de 2012. El primero es el equipo que arrasó en los Juegos Olímpicos de Barcelona, mientras que el segundo es el que derrotó a España recientemente, en los Juegos Olímpicos de Londres. Así, podemos dirimir la polémica de moda del pasado verano: ¿Era mejor el equipo de Michael Jordan, Magic Johnson y Larry Bird o el de LeBron James, Kobe Bryant y Kevin Durant? Como en la realidad la diferencia de edad entre un combinado y otro lo haría imposible, 2K Sports planta en la cancha a los dos equipos en su plenitud para que nosotros juguemos las cartas.

En cuanto a los jugadores, la gran mayoría de ellos son clavados a sus homónimos reales, no sólo en el rostro, sino también en sus movimientos. Hay más de 30 habilidades personales que apuntalan ese aspecto, de tal modo que cada jugador puede acumular hasta cinco: posteador, espectacular, acróbata, especialista desde la esquina, rompetobillos, pasador de alley-oops, muro, taponador, magullador, microondas… Da gusto ver a los grandes cracks tal y como son en la realidad. Por ejemplo, cuando machaca entre varios rivales, el bestiajo LeBron James da, exactamente, la misma impresión de ser un elefante entrando en una cacharrería a trompazo limpio.

Precisamente, el control vuelve a ser uno de los puntos fuertes. Es sencillo de interiorizar para empezar a jugar, pero complejo de dominar, ya que se puede hacer de todo: fintar, dejarse caer en las suspensiones, driblar de distintas maneras, hacer bloqueos, fingir faltas, dar pases picados… El joystick derecho tiene una gran presencia, pues se puede usar para driblar o bien para ejecutar tiros a canasta, como en entregas anteriores, si nos resulta más cómodo que con los botones clásicos.

El parqué de los sueños

El repertorio de modos de juego de NBA 2K13 es ingente. Hay amistosos, temporadas sueltas, playoffs, entrenamientos o pachangas callejeras, pero el juego da lo mejor de sí en los modos de juego en que se combinan partidos y gestión.

El modo Mi Carrera es la estrella indiscutible. Hay que crearse un jugador a nuestra imagen y semejanza y convertirlo en una leyenda de la NBA. Podemos elegir posición (base, escolta, alero, ala-pívot o pívot), altura, peso, rasgos físicos y gestos técnicos. Una vez engendrado el álter ego virtual, hay que disputar un partido de exhibición para impresionar a los ojeadores de la NBA y, luego, entrevistarse con los general mánagers de las tres franquicias que más se interesen por nuestros huesos para el Draft.

Por ejemplo, si decidimos jugar de escolta y a los Houston Rockets les hacemos tilín, nos preguntarán si, llegado el caso, nos importaría jugar de alero, ya que Kevin Martin es indiscutible en el puesto de ‘2’. Hay dos preguntas y cuatro posibles respuestas, para mostrarnos entusiasmados o desdeñosos, lo que repercute en que la franquicia de marras nos dé o no su beneplácito.

Como sabréis, si sois seguidores de la NBA, salir elegido en los puestos altos del Draft es un arma de doble filo, ya que en las primeras posiciones suelen elegir las peores franquicias del año anterior, lo cual tiene sus pros y sus contras. Por un lado, es bueno porque asegura poder jugar más minutos y tener un mejor salario; por otro, es malo porque el nivel de la plantilla es demasiado mediocre como para aspirar a cotas importantes a corto plazo.

A la hora de jugar, tomamos control única y exclusivamente de nuestro jugador, entrando a la cancha sólo cuando el entrenador lo decida. Así, los puntos de habilidad se obtienen jugando bien y completando objetivos, para lograr la mejor puntuación posible (C, C+, B-, B, B+…). Anotar, hacer buenas selecciones de tiro, asistir, taponar o rebotear son acciones que dan puntos, pero también se nos pueden restar por fallar tiros, pedir pases a destiempo o permitir que nuestro par enceste.

El sistema está bien pensado, pero también un poco descompensado, pues, a veces, se nos resta una barbaridad de puntos sin comerlo ni beberlo, simplemente porque el rival al que debíamos cubrir haya anotado tras marcarse un jugadón.

No todo es competir. También hay que gestionar contratos y patrocinios, mejorar la química con los compañeros organizando eventos u obtener seguidores en las redes sociales con nuestros comentarios en las ruedas de prensa. Incluso se puede interactuar con el general mánager, para decirle que estamos descontentos y que queremos que nos dé boleto. Por si fuera poco, también hay entrenamientos con leyendas o minijuegos de entrenamiento para ganar puntos con los que comprar mejoras para nuestro jugador.

Similar a Mi Carrera, está el modo La Creación de una Leyenda, en el que, en vez de controlar a un álter ego, hay que elegir a cualquier jugador de los cientos que hay (clásicos incluidos) e introducirlo en la franquicia que queramos, para jugar manejándolo sólo a él.

Convirtiéndose en gestor, a lo Mitch Kupchak

Seguro que os suena el nombre de Mitch Kupchak, general mánager de Los Ángeles Lakers, y seguro que os suenan las operaciones que ha maquinado este verano, para llevar al Staples Center a estrellas de la NBA como Howard, Nash o el potencial sexto hombre Antawn Jamison. Pues bien, en el modo La Asociación, toca gestionar todo lo relativo a una franquicia.

Hay que negociar traspasos, fichar agentes libres, contratar o despedir empleados (entrenador, asistente, ojeador, instructor) sin pasarse del tope salarial. También hay que asignar roles a los jugadores y tenerlos contentos con su estatus, sin olvidar que, con el paso de los años, habrá algunos que se retiren. Por ejemplo, si elegimos a los Lakers, es muy probable que el veterano Nash se retire pronto y obligue a buscar otro ‘playmaker’ de garantías en el mercado. Para dar mayor realismo, si ganamos la liga, habrá incluso que visitar la Casa Blanca para recibir las felicitaciones del mismísimo Barack Obama.

Junto a Mi Carrera y La Asociación, el otro gran modo de juego de NBA 2K13 es Mi Equipo, una modalidad online en la que hay que crearse una escuadra propia a base de adquirir jugadores, pabellones, equipaciones o mejoras, en forma de coleccionables. La dinámica es muy similar a la del modo Ultimate de la saga FIFA. Empezamos con jugadores de poca monta, pero, a base de ganar partidos contra la CPU o contra otros usuarios, podemos hacer nuevas adquisiciones para elaborar un engranaje de ensueño. La partida se puede asociar a nuestros perfiles de Facebook, Twitter y YouTube, para transferir imágenes, vídeos y datos.

El show también tiene su hueco

El espectáculo de NBA 2K13 se extiende con la presencia del fin de semana del All-Star en los diversos modos Temporada, en forma de DLC para quienes hayan reservado el juego. Se puede disputar el duelo entre las estrellas de la Conferencia Oeste y las de la Conferencia Este, el partido de novatos, el concurso de triples y el certamen de mates.

NBA Blacktop es otro de los modos de juego, con partidos que se disputan en una cancha callejera y con una sola canasta, al más puro estilo Bronx. Las pachangas abarcan desde uno contra uno a cinco contra cinco, de tal modo que, para poder atacar, al recuperar la bola, se hace imprescindible salir de la bombilla.

El repertorio de modos de juego es muy completo, en definitiva. Sólo hay que lamentar la desaparición de los desafíos basados en la figura de Michael Jordan o en partidos históricos, que permitían hasta jugar en blanco y negro en las entregas anteriores. Sí hay jugadores y equipos clásicos, pero sin un modo de juego específico.

El sustitutivo ideal del trasnocho

El apartado técnico de NBA 2K13 es puramente televisivo. Casi todos los jugadores son calcos de sus homónimos reales, y los planos que se pinchan en los tiempos muertos o las repeticiones son casi como pasar la noche en vela, cual búhos, para contemplar un partido. La publicidad, las imágenes aéreas de los pabellones o los árbitros revisando una canasta anotada sobre la bocina confieren un tono de realismo absoluto. Al motor gráfico sólo se le puede achacar cierta rigidez en la expresividad de las caras y ‘clipping’ muy esporádico en los choques de trenes.

Hay que destacar que el juego, en su versión para Xbox 360, es compatible con Kinect. Concretamente, se aprovecha el reconocimiento de voz del periférico para ordenar jugadas y sustituciones.

Hablando de voz, precisamente, este año hacen su debut en la saga los comentarios en castellano, de la mano de Sixto Miguel Serrano, Antoni Daimiel y Jorge Quiroga, tres periodistas muy reconocidos en España. Los dos primeros son comentaristas en Canal+, mientras que el tercero escribe en el diario Marca y fue director de la revista oficial de la NBA en nuestro país. Además, Sixto Miguel Serrano y Antoni Daimiel ya contaban con experiencia, por haber tomado parte en el doblaje de algunas entregas de NBA Live.

La implementación de los comentarios es notable, pues se ajusta casi siempre a lo que sucede sobre el parqué, si bien la sensación de conversación no es tan fluida como con las voces inglesas. Para saber cómo se rodó, podéis ver el vídeo de la entrevista que les hicimos a Daimiel y Quiroga, con motivo de la presentación del juego. Como curiosidad, comparad ese vídeo con este otro de NBA Live 2000, con el mítico Andrés Montes, para comprobar cómo ha evolucionado el arte de comentar partidos virtuales. Lo malo del doblaje de NBA 2K13 es que las voces no vienen ‘de serie’, sino que se incluye un código de uso único para poder habilitarlas.

El apartado sonoro se complementa con un sonido ambiente que genera una atmósfera muy familiar, gracias a los habituales gritos de ‘defense-defense’ y los tintineos y rebatos a zafarrancho de la megafonía del pabellón. En cuanto a la banda sonora, el productor Jay-Z, rapero de profesión, ha hecho una selección espectacular. El hip-hop es inherente a la NBA, pero se han ampliado sus horizontes hacia el pop-rock, con grandes bandas, como U2 y Coldplay. Escuchar Elevation, de los irlandeses, o Viva la Vida, de los ingleses, incluso durante los tiempos muertos de los partidos, es un genial aderezo para la ambientación. Es música para los oídos.

Pese a no tener en su contra hueste alguna, el señor del baloncesto no se ha acomodado en el trono. Su anillo vuelve a brillar con fuerza en su pabellón, a la espera de que las gigantescas estrellas de la NBA vuelvan a poner el pie en la cancha.

Valoración

La dinastía baloncestística de 2K Sports sigue su curso, como la de los Chicago Bulls de Michael Jordan en los 90. El realismo de partidos y jugadores, las opciones de los modos Temporada o el doblaje al castellano lo elevan al Salón de la Fama.

Hobby

93

Excelente

Lo mejor

El modo Mi Carrera, que permite crearse un álter ego, y los comentarios en castellano.

Lo peor

Han desaparecido los partidos ‘históricos’. Los comentarios vienen en un código de un solo uso.

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