Análisis

Análisis de Sonic & All-Stars Racing Transformed

Por Rafael Aznar
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Sonic & All-Stars Racing Transformed supone el regreso del erizo azul y otros iconos de la historia de Sega a las carreras, esta vez a bordo de vehículos híbridos capaces de surcar asfalto, agua y cielo. Que se ponga el semáforo en verde para su análisis en PS3 y Xbox 360.

Sonic & All-Stars Racing Transformed ha dispuesto ya sus vehículos en la parrilla de salida de la apasionante carrera de karts desatada en el mundillo de los videojuegos en el presente mes de noviembre. LittleBigPlanet Karting y F1 Race Stars se le adelantaron, arrancando sus motores comerciales unos días antes, pero el título de Sega llega dispuesto a cogerles el rebufo y hacerles un adelantamiento antológico. ¿Habrá convertido en realidad el dicho de que “los últimos serán los primeros”?

Hay que destacar que el juego es, a la vez, un ‘spin off’ y ‘un crossover’, en el que, carreras alocadas mediante, se reúnen muchos de los personajes más legendarios de Sega (con los de la saga Sonic como cabezas de cartel), en una miscelánea nostálgica que abarca más de veinte años. Sumo Digital, que ya contaba con la experiencia de Sonic & Sega All-Stars Racing, ha sido el estudio encargado de dar forma a esta secuela-homenaje, y lo ha hecho dando un serio lavado de cara al género, merced a vehículos híbridos que permiten que las carreras no se disputen sólo por tierra, sino también por mar y aire. La idea ya estuvo presente en Mario Kart 7, pero en el título de Nintendo apenas se explotó, reducida a una hélice submarina y a un parapente que no daban demasiado de sí.

A velocidad sónica, por tierra, mar y aire

La mezcla de velocidad y batalla es el estandarte del juego. El objetivo es llegar a la meta en la primera posición, claro, pero, para eso, no basta con ser el más hábil en el trato acompasado de acelerador y volante, sino que también hay que serlo con las fullerías que se nos pongan a mano en forma de objetos. Hay una decena de ítems. Por un lado, contamos con objetos arrojadizos para desestabilizar a los rivales, como bolas de hielo, fuegos artificiales, carracas teledirigidas o torbellinos. Por otro lado, podemos disponer obstáculos sobre el terreno, como enjambres de abejas o peces globo, que obligan a los rivales a serpentear si no quieren zampárselos con patatuelas. No faltan los turbos ni los objetos defensivos, que, en esta ocasión, tienen forma de guantes de béisbol. A todo eso, hay que añadir el All Star, que es una especie de invencibilidad, que pone la guinda a un sistema muy equilibrado de ataque y defensa. En este sentido, el juego bebe de la fuente lógica de Mario Kart, pero lo hace con un repertorio propio que poco tiene que envidiarles a los caparazones de tortuga, los plátanos o los calamares en su tinta.

La dinámica de las carreras y el control de Sonic & All-Stars Racing Transformed son una auténtica delicia. Los vehículos tienen tres variantes (coche, barco y avión), que cambian conforme a los circuitos, en la mayoría de los cuales se combinan partes por tierra, mar y aire. Incluso los propios escenarios evolucionan de una vuelta a otra. Así, el control del vehículo varía en función de la superficie: por tierra, tiene muy buen agarre; por el cielo, va más rápido y permite maniobrar en cualquier dirección; por el agua, el manejo es más rígido y las olas pueden jugar malas pasadas.

Hay que destacar el enorme peso que tiene el ‘drifting’ en la jugabilidad, ya que los derrapes resultan imprescindibles para tomar las curvas rápido y, a la vez, cargar hasta tres niveles de turbo, según el tiempo que se prolongue el deslizamiento lateral. Del mismo modo, al acometer saltos o mientras estamos en áreas de vuelo, las acrobacias cumplen un papel protagonista para ganar unos kilómetros por hora de velocidad extra. Los atajos no son numerosos, pero sí son importantes, ya que, por ejemplo, puede suceder que el hecho de tomar una rampa convierta a nuestra lancha en avión temporalmente, con la consiguiente ventaja respecto a los rivales que no la hayan tomado. En cuanto a la IA, hay cuatro niveles de dificultad (fácil, normal, difícil y experto), de modo que los dos últimos convierten a los rivales en huesos duros de roer, aunque se les muestren los dientes.

Popurrí de disciplinas

Los modos de juego son bastante variados. Por un lado, contamos con Gran Premio, que consta de campeonatos de cuatro carreras, y con Crono, donde competir por mejorar nuestros tiempos. Por otro lado, está Tour Mundial, que es el corazón del juego. En él, hay que ir desbloqueando eventos progresivamente, a base de ganar estrellas, que dependen del nivel de dificultad en que juguemos (en fácil, logramos una única estrella; en normal, dos; en difícil, tres; y en Experto, cuatro).

En Tour Mundial, hay una decena de tipos de evento. Hay carreras al uso contra nueve pilotos, carreras en las que los objetos están deshabilitados y carreras de uno contra uno en rondas sucesivas. También hay desafíos de derrape, en los que el ‘drifting’ nos bonifica con tiempo extra para que el cronómetro no baje de cero, y desafíos de turbo, en los que el cronómetro se congela si pasamos sobre los ‘power ups’ dispersos por la pista o generamos turbos con derrapes.

Los eventos en solitario también tienen cabida. Hay carreras de anillos, que son pruebas aéreas en las que hay que pasar por una serie de puertas; sprints, que nos enfrentan al tiempo marcado por un fantasma, y ataques de tráfico. Estos últimos son muy desafiantes, ya que nos obligan a esquivar infinidad de vehículos en busca de diversos checkpoints. Por último, hay carreras de combate, donde el objetivo es eliminar a los rivales y ser el último que queda en pie; y persecuciones, donde toca disparar misiles a un tanque que se defiende a base de minas.

Los eventos del Tour Mundial son unos 60 en total, a los que hay que agregar las diez copas del modo Gran Premio. A eso, añadid el hecho de que todos esos eventos se pueden disputar a pantalla partida, con hasta cuatro usuarios. Asimismo, hay competiciones online, en las que se añade alguna variante, como Atrapa a los Chaos, que se desarrolla en escenarios cerrados y que es la típica modalidad de capturar la bandera y llevarla a un lugar seguro.

Homenaje retro a una compañía legendaria

Sonic & All-Stars Racing Transformed cuenta con una nómina de 22 personajes, pertenecientes a los más de veinte años de historia de Sega. Los más numerosos son los rescatados de la saga Sonic: el propio erizo azul, Tails, Knuckles, Amy, Shadow y el Doctor Eggman (aunque, para un servidor, siempre será Robotnik). Junto a ellos, hay personajes de Jet Set Radio (Beat y Gum), Space Channel 5 (Ulala y Pudding), Super Monkey Ball (AiAi y MeeMee), Nights (Nights y Reala)… Particularmente, a nosotros nos ha encantado la inclusión de clásicos de Mega Drive, como Gilius Thunderhead (de Golden Axe) y Joe Musashi (de Shinobi), y de Dreamcast, como Vyse (de Skies of Arcadia) y BD Joe (de Crazy Taxi). No faltan los cameos de personajes ajenos a la compañía japonesa, como Ralph, protagonista de la próxima película de animación de Disney, y Danica Patrick, la conductora de bólidos más famosa del mundo.

El vehículo de cada personaje cuenta con unas características determinadas de velocidad, aceleración, manejo, turbo y all star, lo que condiciona el rendimiento y el control. Ahora bien, a medida que subimos de nivel a cada personaje, se desbloquean modificaciones que permiten adaptarlos. Así, la idoneidad de cada configuración depende del tipo de prueba.

Igual que cada vehículo tiene un rendimiento diferenciado, cada uno de ellos también tiene hasta tres apariencias visuales. Por ejemplo, Joe Musashi conduce una moto; Amigo, un trenecito; Ralph, una grúa… Gilius Thunderhead, en homenaje a su protagonismo en Golden Axe, monta a lomos de un águila en las zonas aéreas y sobre el caparazón de una tortuga en los tramos marinos, algo que da cuenta del mimo que se le ha dado al juego en este apartado.

Con los circuitos, sucede algo muy parecido. Hay veinte, cada uno de los cuales cuenta con su correspondiente modo espejo. Casi todos son adaptaciones rescatadas de juegos de Sega, como la zona del portaaviones de After Burner, las calles de Shibuya en Jet Set Radio o las cloacas de The House of the Dead. Por si fuera poco, hay más detalles nostálgicos, como el hecho de que quien agita la bandera a cuadros en la línea de meta sea Ristar, aquella simpática estrella que protagonizó un plataformas en Mega Drive.

Se trata de un homenaje sin igual. Eso sí, se echan en falta personajes y circuitos inspirados en algunas de las sagas más icónicas de Sega. No se entiende que haya circuitos inspirados en Burning Rangers o Billy Hatcher and the Giant Egg y, en cambio, no haya ni rastro de Shenmue, Streets of Rage o Phantasy Star Online, máxime cuando en Sonic & Sega All-Stars Racing salían personajes que se han eliminado esta vez, como Ryo Hazuki, Alex Kidd o Akira Yuki. Asimismo, hay que lamentar el hecho de que se haya apostado quizás demasiado por la iconografía más contemporánea de Sonic, con circuitos faltos de empaque, en vez de por Green Hill, Chemical Plant o similares.

Intentando tocar las estrellas

El apartado gráfico del juego es bastante pintoresco, gracias al enorme colorido y a la solidez con que se ha recuperado numerosa iconografía retro, en forma de personajes y circuitos. Por ejemplo, el famoso esqueleto de la pantalla de selección de personaje de Golden Axe regresa por todo lo alto para presidir La Guarida de Adder, que es la pista inspirada en el mítico beat’em up de Sega. Los escenarios cambiantes o el efecto ‘blur’ al usar los turbos lucen bien, con una gran sensación de velocidad, aunque hay que lamentar algunas ralentizaciones cuando se destruye parte de los escenarios. Del mismo modo, los efectos de explosiones y derribos no son particularmente espectaculares, igual que las sombras más cercanas, que presentan bordes dentados.

En cuanto a la música, destacan las actualizaciones de algunas melodías que son pura nostalgia, como la del propio Golden Axe. Además, al usar el movimiento all star de cada personaje, suenan melodías muy conocidas. Por su parte, el narrador, que sólo interviene para recitar títulos en los menús y dar algunas informaciones en medio de las carreras, está en español, pero no así los personajes, que, lamentablemente, se expresan en inglés.

Sin ninguna duda, Sonic & All-Stars Racing Transformed es el mejor juego de karts del año, muy por delante de F1 Race Stars y de LittleBigPlanet Karting, hasta el punto de mirarle a la cara a Mario Kart, como si siguiéramos en la era de los 16 bits, en la que Mega Drive y Super Nintendo se daban de tortas. El gratificante control, el diferente rendimiento de los karts, las carreras por tierra-mar-aire, la opción de jugar a pantalla partida casi todos los eventos y el componente nostálgico conforman una amalgama muy atractiva y consistente. Las estrellas del universo de Sega han logrado conquistar tierra, mar y aire.

Valoración

Un excelente título de karts y un nostálgico homenaje a la historia de Sega. El control, los karts diferenciados o la variedad de eventos ayudan a conformar un arcade de velocidad tan divertido como consistente.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

El manejo a base de derrapes, junto con los circuitos por tierra, mar y aire. El homenaje retro.

Lo peor

Que se hayan quedado en el tintero sagas de renombre. Voces en inglés y algún detallito gráfico.

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