Análisis

Análisis de Sonic & All-Stars Racing de Vita

Por Rafael Aznar
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Sonic & All-Stars Racing Transformed pasa sus líneas por el papel de calcar para estampar en PS Vita una de las mejores experiencias de karting de los últimos tiempos. Esta versión portátil, casi igual a la de PS3 y Xbox 360, nos pasea por tierra, mar y aire con un paisaje inigualable: el del imaginario nostálgico de Sega.

Sonic & All-Stars Racing Transformed ha sido una de las grandes sorpresas de 2012, y PS Vita no se ha querido perder las peripecias motrices del erizo azul y sus congéneres de la longeva familia que es Sega. La velocidad arcade es un género que tiene mucho recorrido y, entre sus muchas caras, una de las más visibles ha sido la popularizada por Mario Kart, es decir, la de las carreras de karts donde se combinan conducción y fullerías a partes iguales. Precisamente, el género parece sentarle como un guante a la benjamina de Sony, que, en apenas mes y medio, ha recibido dos excelentes adaptaciones desde PS3: la de Need for Speed Most Wanted y la que nos ocupa, que cuenta con la dualidad de ser, a la vez, un divertidísimo título de velocidad y un nostálgico homenaje a la historia de Sega.

El juego es prácticamente el mismo que vimos en PlayStation 3, lo que incluye tanto circuitos y personajes como modos de juego y tipo de control. Así, como ya hizo con Virtua Tennis 4 Edición World Tour, Sega vuelve a demostrar su interés por adaptar títulos a PS Vita y no quedar en entredicho en el intento.

Velocidad polifacética

Las carreras por tierra, mar y aire son la esencia del juego, gracias a la hibridez de los vehículos, capaces de transformar su chasis sobre la marcha, en función de los circuitos. Cada personaje tiene un vehículo con una estética particular, de modo que en tierra podemos encontrar coches, trenes, grúas o motos; en el agua (o lava, en algunos casos), lanchas o tortugas; y en el aire, avionetas, águilas, taxis…

Acelerar y derrapar son las patas esenciales de la jugabilidad, a las que se añade una tercera: el uso de pluses y objetos arrojadizos. Lejos de ser una imitación cómoda de Mario Kart, Sonic & All-Stars Racing Transformed cuenta con un buen puñado de ítems de cosecha propia para convertir la pista en un erial de destrucción. Hay turbopropulsores, invencibilidad, guantes de defensa, tornados, cañones de hielo, fuegos artificiales, carracas teledirigidas, peces globo o enjambres de abejas. El arsenal es muy equilibrado en términos dicotómicos de ataque-defensa, ya que casi todos los objetos se pueden usar para ambas cosas, lo que evita situaciones frustrantes de caer desde el primer al último puesto sin comerlo ni beberlo.

Hay 22 personajes, igual que en la versión de PS3, rescatados de franquicias como Sonic, Jet Set Radio, Super Monkey Ball, Space Channel 5, Golden Axe o Shinobi. Incluso hay dos invitados, como Rompe Ralph (de la película que se estrena estas Navidades) y Danica Patrick, la famosa conductora de la NASCAR estadounidense. Todos están bien diferenciados, con diferentes parámetros de velocidad, aceleración, manejo, turbo y all-star, lo cual se agradece. Si no nos gustan las estadísticas estándar de cada personaje, se pueden variar con modificaciones que se desbloquean a base de lograr puntos de experiencia. La lástima es que se han quedado en el tintero sagas míticas de Sega como Shenmue, Streets of Rage o Phantasy Star.

La variedad de pruebas es muy considerable. El modo Gran Premio incluye diez copas, cada una con cuatro carreras, pero la estrella indiscutible es el modo Tour Mundial. En éste, debemos superar cerca de 60 eventos, en los que se combinan carreras clásicas, desafíos de derrape y de turbo (en los que hay que derrapar para evitar que el cronómetro baje a cero), ataques de tráfico (superar una serie de checkpoints mientras serpenteamos en medio de un atasco), carreras de anillos (cubrir un recorrido por ciertas zonas delimitadas), sprints (batir el tiempo de un fantasma) o persecuciones (derribar un tanque con ayuda de misiles). Según el nivel de dificultad, cada prueba nos puede dar hasta cuatro estrellas, que son imprescindibles para desbloquear nuevos personajes y eventos.

La televisión y el Dual Shock se ajustan a PS Vita

La versión portátil del juego presenta ocho pilotos en pista, en lugar de los diez de la edición de sobremesa. Eso se hace extensivo al multijugador, tanto local como online, que soporta hasta ocho usuarios.

En cuanto al control, se ha adaptado de maravilla, dada su sencillez, con una gran ergonomía de los gatillos para acelerar y derrapar, un botón para lanzar objetos, otro para el retrovisor y el joystick derecho para ejecutar piruetas con las que ganar turbos adicionales. Opcionalmente, se puede hacer uso del giroscopio para realizar los virajes, pero el resultado es bastante engorroso, debido a que el “drifting”, primordial en la jugabilidad, obliga a hacer muchos rectificados y contravolantes.

El apartado técnico se caracteriza por su marcado colorido y su ambientación retro, con una veintena de circuitos ambientados en juegos de Sega como Afterburner, Skies of Arcadia, Panzer Dragoon o The House of the Dead. El trazado de los circuitos y la ambientación son exactamente los mismos que en PS3. Sólo se le pueden achacar algunos tirones y ralentizaciones, de vez en cuando, así como algún pequeño “bug” que nunca se nos presentó en la versión de sobremesa, como, por ejemplo, que un vehículo haga un “caballito” en el agua y vuelque o que, al acometer un salto, caigamos al vacío.

El apartado sonoro casa a la perfección con el tono retro del juego. De la banda sonora, destaca especialmente el remix que se ha hecho del tema principal de Golden Axe. El comentarista, por su parte, está en castellano, pero no así las voces de los personajes, que están en inglés.

Con Sonic & All-Stars Racing Transformed, PS Vita demuestra que su supuesta falta de salud es relativa. La máquina cuenta con buenos mimbres para hacer grandes juegos. Si las compañías se atrevieran con iniciativas exclusivas igual que con adaptaciones de PS3 tan buenas como ésta, otro gallo le cantaría a la portátil de Sony. Eso sí, esta vez, el factor del precio no juega en favor de PS Vita, pues el juego cuesta lo mismo que en su versión para PS3, es decir, 39,95 €.

Valoración

El buen sabor de las carreras por tierra, mar y aire se ha condimentado con la sal de la nostalgia “seguera” para firmar un excelente arcade de carreras alocadas, que está casi a la altura de la versión de PS3.

Hobby

87

Muy bueno

Lo mejor

El control de los vehículos. La nostalgia que transmiten los personajes y los circuitos.

Lo peor

Faltan algunas sagas de renombre. Hay algún tirón de "frame rate" de vez en cuando.

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