Análisis

Análisis de Sonic Lost World 3DS

Por Rubén Guzmán
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Vuelve Sonic con una aventura exclusiva para las consolas de Nintendo. Y la versión 3DS es un plataformas imaginativo… que supera los límites de velocidad razonables.

Sonic lleva muchos años corriendo por detrás de su prestigio. No se puede vivir solo del carisma, y ya es hora de que vuelva a protagonizar una gran aventura. Y con Sonic Lost World lo ha conseguido… por lo menos en la versión Wii U, como demuestra nuestro análisis. Sin embargo, no podemos decir lo mismo de su versión de 3DS. Cargado de buenas intenciones y con un desarrollo variadísimo, Sonic Lost World para la portátil vuelve a tener el mismo talón de Aquiles que muchas de las aventuras tridimensionales del erizo: un control con pequeñas imprecisiones… que se agrandan cuando vas a toda velocidad. Ahora, una cosa curiosa: añado aquí unas líneas para que el párrafo encaje mejor con la ficha de valoración y la maquetación quede más bonita. Gracias por tu comprensión, querido lector.

Robotnik y seis tipos peligrosos

Los Mortíferos Seis son los nuevos enemigos de Sonic. El Doctor Robotnik tiene bajo su control a este grupo de malvados zeti (raza que, corregidme si me equivoco, debuta en este juego) y, con su ayuda, está absorbiendo la energía del núcleo del planeta. ¿Quién demonios va a intentar detenerles a él y a sus secuaces? Pues claro, Sonic, en una historia narrada con escenas de vídeo dobladas al castellano (y con una resolución bajísima en la portátil, todo hay que decirlo).

Hexagon, el nuevo planeta que vamos a explorar, está compuesto por ocho mundos con cuatro fases cada uno. Quizá no parezcan muchas para un juego de plataformas… pero las apariencias engañan. Se trata de fases bastante largas (para que te hagas una idea, tenemos mínimo 15 minutos para acabarlas antes de que el contador llegue a cero y perdamos una vida), y que están dividas en distintos zonas que mecánicas variables. Y es que la gran virtud de este Sonic es que su desarrollo es variadísimo. Las ambientaciones temáticas no es que sean un dechado de imaginación (hay desiertos, zonas de hielo, volcanes… ya tú sabes), pero el diseño de los niveles sí lo es.

Mundos muy distintos

Quizá las zonas más características del juego, por lo original, son las que tienen forma de tubo: escenarios cilíndricos con la meta en el extremo, diseñados para que los recorramos a toda velocidad si tenemos bastante maña. Algo así como los circuitos de F-Zero X pero más monos y con más saltos. También hay fases más abiertas en las que exploramos con un poco más de tranquilidad en busca de interruptores, otras completamente 2D con la mecánica de los juegos clásicos de la saga, y planetas esféricos a lo Mario Galaxy (o a lo Ratchet & Clank 2, ya que nos ponemos). Y además en cada mundo hay zonas únicas en función de su ambientación, ya sean fases submarinas o descensos en tabla de snowboard, por poner un par de ejemplos. Como colofón, el último nivel de cada mundo es la batalla con uno de los Mortíferos, cada una completamente diferente.

Por si fuera poco, la presencia de los wisps, seres nacidos en Sonic Colours y que transforman a Sonic dotándole de diversos poderes, aumentan aún más la variedad del desarrollo. Ya puede ser convertirnos en un cometa flotante que se traga a los enemigos, una bola de electricidad que se traslada como un rayo (no podía ser de otra forma), o un taladro que avanza como un torpedo bajo el agua, estas transformaciones siempre añaden nuevas mecánicas de juego. Hay seis y, cuando desbloqueamos una, podemos revisitar niveles anteriores y descubrir zonas secretas. En general, Sonic Lost World sorprende por su variedad y su esfuerzo por ofrecer siempre mecánicas nuevas. En ese sentido está trabajadísimo y SEGA no se ha conformaba con hacer un sucedáneo del juego de Wii U. Pero se ha topado con un escollo bastante importante: el control.

Velocidad sin control

Para desplazar a Sonic por los escenarios (casi siempre) tridimensionales del juego, usamos el stick. Con el botón A o el B saltamos, y con un segunda pulsación ejecutamos un salto doble. Cuando Sonic está en el aire, un punto de mira se coloca sobre el enemigo más cercano, y basta con pulsar de nuevo el botón para lanzarnos contra él y golpearle (el Homming Attack). Con el botón X o el Y ejecutamos el Spin Attack: manteniéndolo pulsado Sonic comienza a girar sobre sí mismo y sale disparado cuando lo soltamos. Además, para correr hemos de mantener pulsado el botón R. Y combinando botones, podemos hacer cosas tan chulas como correr por las paredes y saltar de una a otra.

Así, un jugador hábil acabará superando cada mundo a toda velocidad y mejorando su puntuación al final del nivel. ¿Verdad que sí? Por desgracia esto es cierto a medias. Es verdad que con los sucesivos intentos, y cuando repetimos niveles, vamos mejorando nuestra pericia, pero no menos cierto que en muchos casos esto se debe a bastantes muertes que no podemos evitar. El control con el stick en los mundos 3D no es del todo preciso, la cámara no siempre se adapta bien a la acción, el sistema de puntería automático tarda a veces en colocarse sobre los enemigos… todo esto se va sumando y acaba creado en el jugador cierta sensación de inseguridad. Algo que puede llegar al limite si perdemos todas las vidas cerca del final de un nivel y tenemos que empezarlo desde el principio. Como te hemos dicho, son bastante largos, y si después de superar zonas difíciles tienes que repetirlas, puedes tirarte de los pelos.

¡Tails y sus supercacharros al rescate!

Curiosamente, el propio juego nos da una herramienta para superar las fases más fácilmente. Tras cada nivel, y con materiales que ganamos al llegar a la meta, podemos acudir al laboratorio de Tails y construir artefactos con diversas funciones. Puede ser un avión teledirigido que nos sigue a todas partes y dispara a los enemigos, un platillo volante que altera nuestra gravedad y multiplica nuestra capacidad de salto o incluso un aerodeslizador que pilotamos para superar zonas volando (aunque el control del aparato este también tiene telita). Antes de cada nivel podemos elegir uno de los que hemos fabricado para activarlo cuando queramos (bastará una pulsación en la pantalla táctil) y que nos acompañe unos segundos. De hecho, si mueres varias veces en la misma zona, automáticamente aparecerá uno de estos artefactos, que puedes usar o no. Al principio nos daba vergüenza utilizarlos, los veíamos como una Super Guía para jugadores inexpertos, pero al final bien que los hemos usado…

Ah, y tiene multijugador

En su afán de hacer un título al que volvamos una y otra vez, SEGA además ha incluido tres modos para cuatro jugadores, con escenarios que se van desbloqueando según avanzamos en la aventura. Y los tres tienen su gracia. En Carrera el objetivo es llegar el primero a la meta, y nuestros personajes son intangibles los unos para los otros, de manera que no pueden molestarse entre ellos; en Batalla hay que conseguir más anillos que los rivales, y vale golpearles para arrebatárselos; y en el Nivel Especial, que también podemos jugar en solitario en la Aventura si lo desbloqueamos, flotamos por el espacio y manejamos a Sonic con el giroscopio de la consola, intentado atrapar más esferas flotantes que los demás. Cuantos más juguemos, más entretenidos resultan estos modos, y lo bueno es que podemos disfrutarlos online, en rel local y en modo Descarga, para que si solo un colega tiene el juego podamos disfrutarlo todos.

Dicho todo esto, el balance final de Sonic Lost World es agridulce. Por un lado, es un juego largo y muy variado. Y por otro, los problemas en el control generan momentos de frustración. ¿Qué puede más? Lo cierto es que la experiencia jugando minimiza los problemas: acabas aprendiéndote el nivel, poniendo 100 ojos en los momentos más complicados… y, cuando te pasas esas zona, disfrutando de un juego variado y profundo. De hecho, volverse a jugar una fase cuando ya la conoces e intentar mejorar tu tiempo o hacerte con los cinco anillos rojos ocultos en cada uno es quizá lo más satisfactorio del juego, además de que así descubrirás la enorme profundidad de muchos niveles. En Sonic Lost World, la paciencia y el tiempo invertido te servirán para sacar el oro oculto tras el mejorable control.

Valoración

Bueno diseño de niveles y desarrollo variado Vs. fallos en el control. Te frustrará a ratos, pero persevera y descubrirás niveles profundos y buenos momentos.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Es uno de los plataformas más variados que existen. Y muy, muy rejugable.

Lo peor

El control. Los pequeños fallos se van sumando, y no transmite seguridad.

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