Análisis

Análisis de StarCraft II Heart of the Swarm

Por Sergio Gracia
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Blizzard Entertainment nos vuelve a sorprender con una increíble historia de reencuentros y venganza con StarCraft II Heart of the Swarm. Sarah Kerrigan y su Enjambre de letales Zerg protagonizan la primera expansión independiente de StarCraft II. Se ha hecho esperar pero, ¿habrá merecido la pena?

Cuando en 1998 Blizzard Entertainment lanzó StarCraft nadie podía llegar a imaginarse que iba a convertirse en uno de los juegos de estrategia en tiempo real más reconocidos de la historia, uno que, incluso a día de hoy (hablamos del juego original) sigue estando tremendamente activo con intensas partidas a través de Internet. Obviamente los antes conocidos como Silicon & Synapse ya habían demostrado de lo que eran capaces con el espléndido Warcraft Orcs & Humans y su continuación, pero con el salto a la ciencia ficción consiguieron alcanzar las estrellas de los RTS, una proeza que volvieron a conseguir en 2010 con StarCraft II Wings of Liberty, el primero de una trilogía que nos permitirá continuar con la apasionante historia de Terran, Zerg y Protoss.

Hemos tenido que esperar más de lo que nos habría gustado, pero por fin llegó el día, el momento en que Sarah Kerrigan intentará llevar a cabo su venganza, su objetivo principal, acabar con Arcturus Mengsk, Emperador del Dominio Terran. Pero no adelantemos acontecimientos, pues para saber si La Reina de Espadas conseguirá ponerle las manos encima a Mengsk tendréis que jugar vosotros mismos a StarCraft II Heart of the Swarm, mientras tanto vamos a contaros qué nos ha parecido la primera expansión de StarCraft II Wigns of Liberty, y preparaos, porque éste viene cargado de novedades.

Una campaña de elecciones

La campaña de esta primera expansión se centra de manera exclusiva en el Enjambre Zerg y la que antaño fue su líder, la Terran convertida Sarah Kerrigan. Tras los acontecimientos de Wings of Liberty, Kerrigan ha sido separada de su querida prole, ha vuelto junto a su amado Jim Raynor y sus rebeldes, pero ciertos sucesos la llevaran a un reencuentro que podría significar el renacer de la Reina de Espadas, más poderosa que nunca... y hasta aquí podemos leer, no queremos destriparos el resto de ésta apasionante historia que, os aseguramos, os dará más de una sorpresa.

Algo que Blizzard Entertainment consiguió introducir a la perfección con la anterior entrega fue una campaña dinámica y variada, con ciertos toques de RPG que le daban aún más riqueza de la que ya de por sí tenía. Con Heart of the Swarm no sólo han vuelto a las andadas en éste aspecto, sino que además han conseguido superarse a sí mismos dándole al jugador la posibilidad de sentirse como el verdadero líder del Enjambre, de llegar a empatizar con estas desagradables y bestiales criaturas de mente colmena.

Una vez más, el modo historia de StarCraft II Heart of the Swarm va más allá de la sucesión de misiones enlazadas con un poco de guión, así pues, en ciertos momentos podremos escoger qué camino tomar (aunque antes o después deberemos afrontarlos todos), lo que nos proporcionará ciertas ventajas en forma de nuevas unidades que más tarde podremos utilizar en la batalla. Encontraremos diversidad en las propias misiones, tanto que en ningún momento tendremos sensación de repetición. Puede que en ocasiones nos toque vigilar una ruta para evitar que ciertas unidades lleguen a un punto en concreto, en otras manejaremos a una sola unidad que deberá ir abriéndose paso entre sus enemigos. Habrá momentos en los que, sencillamente, tendremos que sobrevivir a los embustes del contrincante... vaya, que en StarCraft II Heart of the Swarm no nos aburriremos. Sí, puede que sea una falsa sensación de libertad, pero al menos es una sensación agradable.

La duración de la campaña es algo más corta que en su antecesor, con menos misiones de las que disfrutar, así que en este sentido y para aquellos que no tengan tan en cuenta el multijugador debemos darle un tirón de orejas a Blizzard. En cuanto a su guión, como ya hemos dicho, consigue engancharnos desde el primer momento, sin embargo no podemos evitar pensar que se podría haber hecho un mejor trabajo con los diálogos, que en ocasiones son típicos y llenos de clichés.

Jugando con cadenas de ADN

Pero ahí no queda la cosa en el amplio mundo de las elecciones que nos proponen, porque también podremos ejercer de 'científicos locos' modificando el ADN de nuestros Zerg gracias a Abathur, un espeluznante ser capaz de extraer cadenas de código genético de otras criaturas y 'jugar' con ellas, modificándolas y adaptándolas a nuevas evoluciones Zerg, más poderosas y temibles. Esto, en la mecánica de juego, se traduce en la posibilidad de escoger entre tres habilidades diferentes para cada unidad, pero éstas no serán permanentes, y antes de iniciar cada misión podremos cambiarlas para adaptarlas a nuestra forma de jugar y la estrategia que queramos seguir en la nueva empresa. Aún así, lo mejor de todo llega con las misiones de evolución. Son con éstas con las que podremos ver evolucionar a nuestra prole en uno u otro camino, pero una vez hecha la elección no habrá vuelta atrás. Una vez más la rama a seguir dependerá de nuestros gustos personales.

Sarah Kerrigan, por su parte, también podrá ir mejorando sus ya de por sí espectaculares poderes adquiridos al convertirse en la Reina de Espadas. Con cada misión podremos completar una serie de objetivos secundarios que nos asegurarán un aumento de niveles para la heroína Zerg. Alcanzados ciertos rangos desbloquearemos capacidades que, al igual que ocurre con el resto de Zerg en la Cámara de Evolución, podremos cambiar entre misión y misión hasta dar con la combinación perfecta.

Todas estas opciones no sólo le proporcionan más riqueza y variedad al juego, sino que además, sobre todo en lo referente a las evoluciones de las unidades Zerg, a los niveles de dificultad y los logros, añaden un factor de rejugabilidad que, en otros juegos del género, es casi inexistente.

Un multijugador de campeonato

Que StarCraft es uno de los juegos de estrategia con mayor presencia en el mundo de los 'e-sports' es un hecho, y StarCraft II ha tomado el testigo continuando la carrera a buen ritmo. En Wings of Liberty ya vivimos intensísimas partidas Online con o contra nuestros amigos y el resto de jugadores del mundo, un modo que en Heart of the Swarm ha sido mejorado con nuevas funcionalidades sociales y otras opciones que, simplemente, lo hacen más cómodo para nuevos jugadores y, a la vez, más complejo para los veteranos.

La posibilidad de crear grupos y/o clanes era algo tan simple como ansiado por la comunidad de jugadores. Éste sistema permite una mejor comunicación entre miembros de un mismo equipo, y su integración con competiciones oficiales no hace más que mejorar la experiencia. Se podría decir que ahora StarCraft II Heart of the Swarm ha dado el salto a la era de la socialización, aunque claro está, siempre podíamos recurrir a los canales de chat para charlar con nuestros amigos y concretar partidas.

Si seguimos buceando entre los sistemas añadidos nos encontramos con elementos tan interesantes como la posibilidad de retomar una partida en el punto que queramos a través de una repetición, dándole aún más valor a éste recurso de aprendizaje convirtiéndolo en uno de entrenamiento activo. Lo mejor de todo es que el salto de la repetición a la partida en vivo es prácticamente instantáneo, un sistema muy cómodo y eficiente que, estamos seguros, se seguirá mejorando en los próximos meses.

Pero el mayor peso de las novedades en el modo multijugador recae sobre las unidades que han sido modificadas o, directamente, añadidas. Cada una de las tres razas se encuentra cambios en este sentido, lo que obligará a los jugadores que vengan curtidos de Wings of Liberty a estudiarlas, aprender su funcionamiento y posibles aplicaciones en combate, desarrollar nuevas estrategias y seguir mejorando competitivamente, porque no sólo se trata de saber cómo atacar, sino también cómo defenderse. A lo largo de la fase beta el juego se ha ido balanceando gracias al 'feedback' que Blizzard recibía por parte de los jugadores, aún así sí es cierto que debe seguir puliéndose, aunque no encontramos diferencias tan abismales como para que pueda considerarse que una raza es mucho superior que las demás.

En definitiva, StarCraft II Heart of the Swarm es la expansión que todos esperábamos. Consigue hacerse con lo mejor de Wings of Liberty y mejorarlo. Desde luego aún hay vía libre para seguir progresando en muchos sentidos, pero eso es algo que seguramente veremos con la última entrega de la trilogía, Legacy of the Void.

Valoración

StarCraft II Heart of the Swarm es una expansión digna y evolucionada, como los Zerg que intentarán resurgir en su apasionante campaña de la mano de Sarah Kerrigan.

Hobby

98

Obra maestra

Lo mejor

La variedad en el modo campaña. Las nuevas funcionalidades del multijugador.

Lo peor

La duración de la campaña ha sido ligeramente recortada.

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