Análisis

Análisis de State of Decay Year One Edition para Xbox One

Por Alberto Lloret
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Versión comentada: Xbox One

Xbox One se viste de gala para recibir su versión de State of Decay y, con nuestro análisis, vamos a desgranar si esta aventura de zombis y supervivencia en mundo abierto merece la pena con las mejoras que trae para la next gen.

En 2013, la ópera prima de Undead Labs, State of Decay, fue una de las sensaciones indie del año. Un juego descargable de 360 y PC que nos transportó a un mundo abierto, a lo GTA, en el que debíamos sobrevivir a un estallido zombi. Un punto de partida similar al de Dead Island, pero que aquí seguimos en 3ª persona y poniendo el foco en ideas originales como formar nuestro grupo de supervivientes o mejorar nuestras guaridas, detalles que ya destacamos en el análisis de la versión de 360.

Desde el punto de vista jugable, todo lo que estaba en la versión de Xbox 360, como conducir vehículos o la mejora de nuestras habilidades, sigue presente en este "remaster" para Xbox One. Así pues, no vamos a entrar en demasiados detalles jugables, porque todas sus características están en esta Year One Edition. En este análisis nos vamos a centrar en lo que ofrece esta nueva versión, como las dos expansiones, si se nota el salto gráfico, si merece o no la pena teniéndolo en Xbox 360…

Una puesta al día un tanto… “zombi”

Uno de los aspectos más criticados de State of Decay en 360 fue su parcela técnica, algo hasta cierto punto perdonable si tenemos en cuenta que Undead Labs es un estudio pequeño. Defectos como una tasa de frames inconsistente, tirones habituales o enemigos que aparecen sobre nosotros de la nada, fueron algunas de sus “virtudes”. ¿Se ha corregido y revisado esta parcela? Pues, en cierta medida sí, aunque algunos defectos persisten.

State of Decay Year One Edition cuenta con numerosas mejoras en este sentido: efectos de luz y sombra revisados, una distancia de dibujado más lejana, resolución a 1080p, una tasa de frames por segundo que casi siempre se mantiene a 30… En general, el juego luce mejor, y se nota, pero sigue presentando caídas muy puntuales en la tasa de frames, hay popping puntual (sobre en entornos más recargados), tiene un clipping espantoso y pese a las mejoras, no es un juego que exprima el hardware de One.

Esta mejorable parcela técnica es incluso evidente en el sistema de combate, que sigue siendo algo torpe, con animaciones toscas y aunque cumple su cometido, sigue teniendo un amplio margen de mejora. Es más,  incluso algunos efectos visuales que sí estaban presentes en la primera versión de PC (esta edición Year One también se lanza en PC), como ciertos desenfoques al movernos, no están presentes en la versión de consola… y no porque Xbox One no pueda realizarlos.

¿Una cuestión de pereza por parte de los programadores? ¿o de tener el juego terminado en unas fechas muy concretas? Puede ser. En cualquier caso, State of Decay Year One no supone un salto abismal respecto a lo conocido, aunque no sería justo no reconocer que la corrección y mejora de algunos defectos sí ayuda a que la experiencia global sea bastante más satisfactoria.

Enriquecido con más carne putrefacta

En cuanto al contenido de esta edición, cabe destacar múltiples cosas. Por un lado, las dos expansiones, a las que podemos acceder desde el menú principal del juego y jugar a ellas de forma independiente. Cada una ofrece un enfoque ligeramente distinto, y nos permiten adentrarnos en el mundo de State of Decay desde perspectivas distintas. Así, la primera de ellas, “Breakdown”, surgió de las peticiones, quejas y sugerencias de los fans, que querían un nivel de dificultad mayor para la campaña. Y vaya que si lo hace,

Menos recursos disponibles, un equipo de compañeros más limitado, zombis más agresivos y una dificultad que va subiendo por momentos son algunos de los desafíos de "Breakdown". Por el contrario, el segundo contenido adicional, “Lifeline”, nos inserta en una unidad militar, con un armamento muy superior, aunque en un entorno urbano y con unas riadas de enemigos aún mayores, a las que nos costará parar incluso con un equipamiento mejor. Un enfoque distinto al mismo estilo de juego.

Esto es lo que veremos a primera vista, pero Year One Edition añade más. Si posees el juego en 360 o PC, puedes subir tu partida a la nube e importarla a esta nueva versión de State of Decay para reencontrarte con tus bases y personajes como los dejaste en la anterior generación. Esto, además, nos permitirá acceder a cierto contenido no disponible para los jugadores “primerizos”, como la aparición de un nuevo personaje, Gurubani Kaur, que porta una espada especial.

Eso sí, el resto de novedades, como puedan ser el nuevo tipo de misión (lanzamiento de cajas con suministros), un nuevo vehículo SUV, armas con nuevos accesorios, una nueva partitura de Jesper Kyd de más de 30 minutos, nuevos logros o detalles como poder desbloquear a los personajes del “Lifeline” en “Breakdown”, sí están disponibles para todos los jugadores. ¿Son suficientes para enganchar al jugador? Pues en este caso, más que nunca, depende de tu punto de partida.

Si nunca has jugado a State of Decay y tienes Xbox One, es una oportunidad única para disfrutar del título “completo”, con todo su contenido adicional. Es un juego que atrapa por momentos, aunque su trama pierde fuelle pronto y a nivel jugable y técnico, tiene aspectos que siguen siendo mejorables. Pero, aún con todo, es una experiencia que te va a picar a poco que te vaya la temática zombie.

Si lo has jugado en 360, la cosa cambia un poco. Vale que el precio de esta edición no es disparatado (29,99 euros), pero salvo que seas un ultrafan de los juegos de zombies, o que no hayas jugado a las expansiones, la elección es algo más compleja, porque el juego es el mismo y los añadidos y mejoras no suponen un salto enorme ni refinan en exceso la fórmula. Así pues, la pelota (o cabeza de zombi) está en tu tejado… aunque si ya lo has jugado, quizá sea mejor opción jugar a exclusivos de Xbox One como Ori and the Blind Forest, por citar un ejemplo.

Valoración

State of Decay sigue siendo una gran experiencia de supervivencia en un mundo abierto zombie, con ideas originales que otros títulos no explotan. Eso sí, técnicamente no aprovecha las características de One y sigue presentando fallos serios.

Hobby

76

Bueno

Lo mejor

Ideas originales. Mundo abierto. Las dos expansiones incluidas. El precio es razonable.

Lo peor

Clipping, popping, caídas en la tasa de frames. Luce mejor, pero aún le falta.

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