Análisis

Análisis de Styx Master of Shadows para PS4

Por David Alonso Hernández
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Versión comentada: PS4

El análisis de Styx Master of Shadows llega con motivo de la salida del título en PS Plus en julio. ¿Qué tal se infiltrará este goblin en PS4?

Los juegos de PS Plus de julio han destacado este mes por su variedad. Y es que si el otro día os traímos el análisis de Rocket League, un arcade que mezcla fútbol y coches, hoy cambiamos de tercio para ofreceros el análisis de Styx Master of Shadows para PS4, otro de los nuevos integrantes de la Colección de Juegos al Instante del servicio Premium Online de Sony, que cuenta con un desarrollo que mezcla el sigilo con elementos RPG.

Aunque el título de Cyanide Studios no es nuevo (se estrenó en PC en octubre de 2014), su llegada a PS Plus ha vuelto a poner de actualidad a esta aventura en la que encarnamos a Styx, un despiadado goblin con un gran domino del arte de la infiltración y, por qué no decirlo, un corazón de piedra que le permite asesinar a sus enemigos por la espalda con la máxima crueldad.

Sombras y muerte en un mundo corrompido

Si Styx es un ser despiadado, lo mismo podemos decir del lugar en el que le ha tocado afrontar su aventura, y en el que cualquier paso en falso puede acabar con la vida del goblin en cuestión de segundos.

La historia nos sitúa en la fortaleza de Akenash, un oscuro bastión prácticamente inexpugnable, fruto de una no menos sombría alianza entre humanos y elfos, dos razas en constante tensión que se ven forzadas a mantener una tregua debido a un interés común: El Árbol del Mundo.

Este místico árbol produce una sustancia llamada "Ámbar", un elixir de poder que -al ser consumido- produce efectos muy similares a las drogas más potentes, como una fuerte adicción y un terrible síndrome de abstinencia, haciendo así que los elfos, única raza capaz de extraer el Ámbar, y los humanos, dueños de la fortaleza de Akenash, cooperen de manera forzosa.

El "motor" que carbura este prodigio de la naturaleza recibe el nombre de Corazón del Árbol, una mística fuente de poder que -además- es el objetivo de Styx, que inicia su aventura en Akenash con el objetivo de infiltrarse hasta las entrañas del Árbol del Mundo y robar el Corazón. Parece que a nuestro goblin le van las emociones fuertes, ¿no os parece?

El sigilo como principal arma

En este hostil universo, la mayor oportunidad de Styx reside en pasar desapercibido. Así, toda la aventura mantiene los esquemas clásicos que tantas veces hemos visto en otros juegos de infiltración.

Gracias a su pequeño tamaño y agilidad, el goblin debe recorrer cada localización mientras utiliza sus habilidades, así como aprovecha distintos elementos de los escenarios, para no ser detectado: agazaparse tras una esquina, ocultarse en el interior de un armario, apagar las antorchas para crear zonas de oscuridad... las posibilidades de infiltración son numerosas, y el enorme tamaño de los escenarios hace que casi siempre existan diferentes formas de llegar a nuestro próximo objetivo, que se indica a través de un marcador en pantalla.

Además de su facilidad innata para ocultarse en las sombras, Styx también tiene algunos poderes, basados en el Ámbar, y que le permiten -por ejemplo- crear un clon, que puede manejar a su antojo para crear distracciones o alcanzar zonas inaccesibles para él, o acceder a la "Vista Ámbar", una visión especial que le revela elementos clave u ocultos de los escenarios durante un breve periodo de tiempo.

Con el devenir de la aventura vamos consiguiendo nuevas habilidades, pero también accedemos a "herramientas" extra de combate, como por ejemplo cuchillos que arrojar a los desprevenidos enemigos. Eso sí, las habilidades de lucha del goblin son muy limitadas, por lo que siempre debemos afrontar cada situación de la forma más sigilosa posible, tratando de acabar con los humanos o elfos por la espalda, ya sea con una rápida estocada de daga (que provocará un grito por parte de nuestro enemigo) o con una muerte silenciosa, que precisa de más tiempo "al descubierto", pero que resulta totalmente inauduble para los guardias que se encuentran a larga distancia.

Esta fórmula, que hemos visto en otros muchos juegos, está bien ejecutada en Styx Master of Shadows, pero lo cierto es que presenta algunas lagunas que hacen que el título de Cyanide Studios no despunte, o alcance el nivel de muchos de ellos:

Por un lado, la IA de los enemigos es bastante limitada e, incluso en los niveles altos de dificultad, sus reacciones dejan bastante que desear en muchas ocasiones, haciendo que la experiencia no sea demasiado inmersiva.

Por su parte, cuando somos descubiertos, los guardias acuden en bloque a atacarnos, pero -a la hora de la verdad- solo golpean de uno en uno, y para derrotarlos solo tenemos que repeler su ataque en el momento justo, realizando así un contraataque mortal. Esta situación provoca que, cuando dominamos esta técnica, se pierda gran parte de la tensión del sigilo, ya que sabemos que es fácil salir airosos de casi cualquier ataque enemigo.

Por último, la aventura incluye algunos momentos plataformeros que, debido a un control un tanto impreciso (aunque mejor que el que presentaba inicialmente la versión de PC), se notan un tanto forzados y, a veces, frustran más que aportan, que entendemos es que lo que pretendían los desarrolladores al introducir algunos saltos o desplazamientos por pequeños salientes.

A estos problemas jugables hay que añadir un apartado técnico que, sin resultar especialmente malo, sí que acusa lo reducido de su presupuesto: diseño de personajes bastante básico, animaciones un tanto robóticas, texturas y elementos de los escenarios que desaparecen... cierto es que la fluidez y el amplio tamaño de algunas localizaciones juegan a su favor, pero -en general- sus gráficos están mucho más cerca de la anterior generación que lo que se espera de un título para PS4.

Así las cosas, podemos decir que Styx Master of Shadows para PS4 es un título correcto, con algunos momentos de infiltración que satisfarán a los amantes del género, pero que no alcanza el nivel, ni en el plano jugable ni el técnico, de lo que nos queremos disfrutar en nuestra consola de nueva generación. 

Valoración

Un correcto juego de infiltración y sigilo que presenta algunos momentos destacables, pero que -en general- no aporta nada al género ni alcanza el nivel de calidad, tanto en el plano técnico como en el jugable, de lo que se espera en un juego de PS4.

Hobby

71

Bueno

Lo mejor

El amplio tamaño de algunas localizaciones. Ciertas habilidades de Styx, como crear un clon.

Lo peor

La IA enemiga es pobre, los momentos de plataformas confusos y técnicamente es flojo.

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