Análisis

Análisis de Super Hang-On para 3DS

Por Rubén Guzmán
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Versión comentada: 3DS

Prepárate para no levantar el pie del acelerador y apretar los dientes. Llega una versión excepcional del arcade de motos por excelencia. Super Hang-On quema rueda en 3DS.

Hace mucho, mucho tiempo, en los salones recreativos este juego era “el de las motos”. A finales de los 80 no había arcade de velocidad más espectacular y querido que Super Hang On, una carrera de motos contrarreloj creada por un chavalito llamado Yu Suzuki,  que ofrecía velocidad y emociones muy fuertes al ritmo de las maravillosa melodías compuestas por Katsuhiro Hayashi, Koichi Namiky y Shigeru Ohwada. Por supuesto, en aquella época sus nombres poco nos importaban, pero ahora sabemos reconocer el trabajo de esos genios que nos proporcionaron tantas horas de diversión. Sega recupera este juego en la colección 3D Classics de 3DS, algo que no carece de cierta valentía, porque Super Hang On se enfrenta a la prueba del tiempo, esa que solo pueden superar los arcades realmente buenos.

La velocidad lo es todo

Las armas de Super Hang-On no pueden ser más modestas: en un mundo de sprites 2D pilotas una moto con un botón para acelerar y otro para frenar. La velocidad máxima que alcanzas es de 284 kilómetros por hora, y entonces, y solo entonces, puedes activar el turbo manteniendo pulsado un tercer botón y salir disparado hasta los 324 kilómetros por hora. Todo, para alcanzar el siguiente checkpoint antes de que el contador de tiempo llegue a cero y ganar así 30 segundos extra. El principal peligro es lo sinuoso de la carretera, que además está salpicada de rivales con los que más te vale no chocar si quieres tener alguna opción de llegar a la meta.

El juego incluye cuatro trazados que, en orden de dificultad ascendente, son África (6 etapas), Asia (10 etapas), América (12 etapas) y Europa (14 etapas). Exactamente igual que el arcade original. Pero además Super Hang-On, como ocurre con todos los SEGA 3D Classics que han salido hasta la fecha, es una conversión excelente que rodea con múltiples opciones una reproducción muy fiel del juego original.

Adaptado a 3DS

3D Classics: Super Hang-On permite jugar a dos versiones del arcade, la de mueble normal (algo más fácil, porque de partida contamos con 10 segundos más que pueden ser vitales) y la del mueble de la moto. También hay opción de control táctil o giroscópico, aunque es más cómodo jugar con el stick y la cruceta y los botones. Y añade un curioso efecto opcional de inclinación de la pantalla que simula el movimiento de las máquinas arcade originales (incluso vemos el mueble de la recreativa). Además, podemos adaptar la dificultad, aumentar o disminuir el tiempo disponible o empezar cada recorrido por la etapa que queramos. Y, por supuesto, escuchar los temas de la banda sonora, maravillas MIDI de rock ochenteno que simulan con pericia la percusión de una batería o los punteos de una guitarra. Además, el 3D, mira por donde, es muy bueno, de los mejores y con más sentido que hemos visto de 3DS. Tengo que confesar que yo lo acabo quitando, es algo que me pasa con todos los juegos, pero el efecto está muy conseguido y a veces hasta te ayuda a distinguir la auténtica distancia a los obstáculos.

Arcade directo a tu cerebro

Y por fin llegamos a la parte importante de este texto. Porque está claro que esta es una conversión fiel del arcade original, y muy bien adornada. Pero, ¿el juego conserva interés 25 años después de su lanzamiento? Puedes jurarlo, querido colega. Debe ser la mezcla de un control tan sencillo como preciso con una dificultad siempre alta pero ajustadísima. Si caes más de una vez en cada trazado (no en cada etapa, cuidado), ten por seguro que no llegarás al final. Si caes una y el resto de la etapa lo haces muy bien, tirando de turbo siempre que puedas, tienes opciones de llegar a la meta. Pero casi mejor que intentes no chocar ni una sola vez, porque cada caída se paga con tres o cuatro segundos hasta que la moto se coloca otra vez en la pista, y varios más hasta que alcanzas de nuevo la velocidad punta (recuerda que el turbo no vale para acelerar, solo puedes usarlo cuando ya llevas la moto al máximo. Qué detalle más malvado y más genial, Yu Suzuki).

Así que acabar cada trazado no es fácil. El juego va muy rápido (con una sensación de velocidad excelente), las motos rivales se multiplican etapa tras etapa y el horizonte parece que se te viene encima. La única ayuda son unas señales rojas a los lados de la carretera que anticipan la siguiente curva, y que tu cerebro captar de manera casi inconciente para que reacciones una fracción de segundo antes. Aquí casi todo es cuestión de reflejos, si acaso puedes memorizar alguna curva especialmente difícil para estar preparado, pero en general todo es apurar los giros, usar el turbo todo lo que puedas y esquivar lo que se te viene encima. Una experiencia 100% arcade y 100% satisfactoria. Sí, te tirarás de los pelos y quizá lances la consola por la ventana cuando se te acabe el tiempo justo delante del siguiente check-point. Pero volverás a intentar pasártelo una, y otra, y otra vez. Porque este juego sigue siendo maravillosamente adictivo. Y cuesta 4.99 euros. ¿Hace falta decir más?

Valoración

Un brutal desafío a tus reflejos en forma de arcade de velocidad directo, sencillo y adictivo. Y encima esta conversión está muy cuidada.

Hobby

84

Muy bueno

Lo mejor

El equilibrio entre un buen control y una dificultad alta con el punto justo para engancharte.

Lo peor

Su mecánica se mantiene intacta en cada unos de sus trazados, sin añadir ni un solo ingrediente.

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