Análisis

Análisis de Tales of Zestiria

Por Thais Valdivia
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Versión comentada: PS4

El decimoquinto juego de la franquicia Tales of, que además conmemora los veinte años de vida de la saga, Tales of Zestiria, viene con ganas de ofrecernos un nuevo y aventurero reto lleno de secretos.

Parece que fue ayer, pero lo cierto es que la franquicia Tales of ya tiene veinte años de vida. Unos años en los que hemos visto crecer una saga que ha sabido captar aficionados a los JRPG durante todo este tiempo. Ahora toca celebrarlo por todo lo alto. ¿Y qué mejor manera que con un nuevo juego? Así fue como nació Tales of Zestiria, decimoquinto juego de la saga que tiene como objetivo superar a sus predecesores y convertirse en el favorito de aquellos que lo jueguen en PlayStation 3, PlayStation 4 y PC. 

La malicia sólo puede ser erradicada por el Pastor

Tales of Zestiria nos presenta a Sorey, un inocente y alegre muchacho que ama la arqueología y desentrañar todo lo que se oculta en cada monumento o templo del continente de Glenwood. Aparte, el joven tiene la capacidad de ver y comunicarse con los serafines, una raza especial que, además de desarrollar poderes relacionados con la naturaleza, son invisibles a todos aquellos humanos que no posean una buena resonancia.

Durante una jornada de exploración, Sorey y su gran amigo Mikleo se encuentran con Alisha, princesa de un reino vecino que desea conseguir la paz en tiempos convulsos. Dicho encuentro sólo es el comienzo de una sucesión de inesperados hechos que culminan con la proclamación de Sorey como Pastor, una figura ancestral que posee el poder de sentir y paliar la malicia que se cierne sobre el mundo. Dicha malicia es capaz de convertir a la persona más inocente en el monstruo más terrible. Aparte, una feroz batalla entre dos reinos está a punto de estallar y Sorey se encuentra en medio del asunto. ¿Cómo será capaz de lidiar con todo esto?

Siguiendo la estela de los últimos títulos de la franquicia, la historia de Tales of Zestiria posee un aura un tanto oscura gracias al tratamiento de diversos temas tales como el poder que ejerce una determinada religión en el pueblo y el poder que los altos cargos del Gobierno desean ejercer en las personas utilizando el chantaje y el miedo. Por supuesto, también nos encontramos con momentos más cómicos y distendidos gracias a las diferentes personalidades de los personajes y a sus más que desternillantes conversaciones en los momentos más inoportunos por medio de secuencias especiales y los ya famosos 'skits' (escenas que se desbloquean en determinados momentos de la historia y que, aparte de sacarnos una sonrisa, amplían aún más tanto la historia general como la de los protagonistas). 

Un desarrollo instantáneo

Tales of Zestiria continúa con la línea de anteriores títulos de esta mágica saga y ofrece un desarrollo en tercera persona que combina todos los elementos de los JRPG con lo mejor del manganime. Gigantes y muy variadas localizaciones esperan ser visitadas por Sorey, quien viaja junto a sus inseparables escuderos. Todos juntos forman un grupo imparable que consigue doblegar a todas las insistentes criaturas que osan ponerse frente a ellos para retarles a un duelo de poder y supervivencia. Dichos combates son en tiempo real y enfrentan a un determinado número de enemigos contra un grupo formado por dos humanos y dos serafines. Cada uno de los personajes que forman la 'party' posee unas habilidades bien definidas que se diferencian completamente de las del resto y que es recomendable conocer a la perfección para ser completamente invencibles (podemos manejar a quien queramos además de a Sorey).

A pesar de las distintas formas de luchar, todos pueden presumir de tener una buen arsenal de artes marciales (ataques normales, por así decirlo) que no son muy poderosos, pero que sirven para hacer tiempo y pensar una buena estrategia; las artes ocultas, que se van aprendiendo conforme subimos de nivel, permiten realizar potentes combos cuerpo a cuerpo; las artes seráficas son mucho más poderosas que los anteriores y toman como punto de partida elementos naturales (agua, fuego, viento y tierra); por último, las artes místicas, que se desbloquean cuando se cumplen una serie de requisitos, constituyen el ataque final de un personaje. Cuidado con no caer en una de estas artes, porque no se suele salir vivo de ellas.

Otra de las claves más importantes del acertado y rápido sistema de combate, que se ha bautizado como Fusionic Chain Linear Motion Battle System, es la denominada Armatización. Este nuevo elemento permite a Sorey fusionarse con cualquier serafín que tenga en el equipo y así poder sacar todo el partido a un determinado elemento de los antes mencionados. Además de cambiar el aspecto de Sorey, estar armatizado aumenta su poder de ataque y tiene numerosas ventajas como, por ejemplo, si en estado normal el protagonista es derrotado, inmediatamente podemos armatizarle con el serafín más cercano y así olvidarnos de gastar algún remedio para paliar este hecho. Por el contrario, el estado armatizado sólo dura un corto periodo de tiempo, por lo que hay que ser bastante cautos a la hora de activarlo.

Como buen Tales of, los títulos se han incluido para mejorar los atributos de los personajes. Dichos títulos se consiguen completando diferentes misiones, observando escenas secretas y subiendo de nivel. Ante esto último, el título también se hace más fuerte y ayuda a aprender nuevas habilidades.

Tras cada combate recibimos dinero, experiencia y objetos que bien pueden ser para la salud o para nuestro equipo (armas, armaduras, etc.). Sobre esto último, debemos mencionar que, además de conseguir armas por medio de cofres del tesoro y las típicas tiendas, se ha implantado un sistema de fusión que permite unir dos objetos iguales para crear otro mucho mejor y fuerte.

Asimismo, no nos olvidamos de los pequeños Normin, unas adorables criaturas que habitan en Glenwood que, además de poder acompañar a los Señores de la Tierra (que en el párrafo de abajo os explicamos quiénes son) también son capaces de incluir una característica en algún objeto de nuestro inventario como, por ejemplo, incrementar el porcentaje de ataques críticos, hacernos inmune a un estado (parálisis, veneno...), etc.

Dejando a un lado los combates, y centrándonos en la exploración, Tales of Zestiria nos propone encontrar a los Señores de la Tierra para que protejan cada uno de los territorios de Glenwood. Dichos señores son serafines que con su poder pueden mantener a raya la malicia de cierto lugar. Aparte de ello, y gracias a ellos, podemos viajar entre diferentes puntos de guardado que previamente hayamos desbloqueado, recibir bendiciones cuando entremos en su dominio (curarnos, indicarnos dónde hay tesoros ocultos, etc.) y dar ofrendas para que el Señor de la Tierra pueda subir de rango y desbloquear más bendiciones que nos ayuden en nuestro camino. 

Entornos gigantes sin esperas

Uno de los puntos fuertes que siempre se ha querido destacar acerca de Tales of Zestiria es el hecho de que los entornos ya no son lineales ni vacíos, sino que tendríamos ante nosotros un amplio y vasto mundo para explorar. Dicho y hecho. En el momento en que salimos a campo abierto no podemos evitar sorprendernos con el precioso escenario que tenemos ante nosotros. Bosques, cuevas, desiertos, praderas... Mil y un entornos se han agrandado para que ya no sea todo tan "pasillero" como antes.

Tal enormidad tiene sus consecuencias gráficas. Si bien en la lejanía todo es muy vistoso y espectacular, a medida que nos vamos acercando somos conscientes del popping que se va sucediendo y que va rellenando los huecos de cada escenario. Asimismo, los movimientos de los enemigos que pueblan cada zona son bastante limitados y muy mecánicos. Todo lo dicho anteriormente se une a una bajada de frames considerable en el momento en que muchos enemigos aparecen en pantalla o cuando realizamos un potente combo tanto en estado normal como en armatizado. Tampoco podemos pasar por alto los alocados movimientos de cámara que, en el caso de los muchos enfrentamientos que tenemos a lo largo del juego, pueden llevarnos a la derrota.

No obstante, Tales of Zestiria supone un gran avance en lo que a tiempos de carga se refiere. Ahora ya no hay que esperar tanto (más bien nada) al pasar de una zona a otra y a la hora de pelear esto se convierte en una auténtica alegría para los impacientes, pues en el instante en que nos cruzamos con un enemigo comienza el combate directamente, ya no hay que esperar a que se nos "transporte" a un lugar adecuado para tal fin.

Una de las cosas que más van a recordar todos aquellos que se decidan a comenzar el viaje del Pastor va a ser la preciosa banda sonora compuesta por Motoi Sakuraba. Con un toque medieval, todas las melodías que forman el conjunto final de Tales of Zestiria se adecúan perfectamente a cada momento de la historia y son fácilmente reconocibles y disfrutables. Por otro lado, se ha incluido el doblaje original en japonés que seguro hará las delicias de los seguidores acérrimos de este tipo de títulos. Tampoco falta la versión en inglés y unos subtítulos en nuestro idioma para que no nos perdamos ningún detalle de la trama.


Tales of Zestiria se pone a la venta hoy mismo en nuestro país tanto en PlayStation 3 como en PlayStation 4 (a PC llegará el día 20 de este mes de octubre) en dos versiones: normal y coleccionista. La historia que nos puede mantener más de treinta y cinco horas pegados al mando, los mil y un secretos por descubrir, los diseños de los personajes, la estética manganime y la posibilidad de poder jugar con hasta tres amigos durante los combates hacen de Tales of Zestiria Zestiria un nuevo reto tanto para los amantes de los JPRG en general como para los fans de la saga Tales of en particular.

Valoración

Los amantes del buen rol nipón tienen en Tales of Zestiria un nuevo reto que viene cargado de una buena historia y un desarrollo efectivo.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

La historia engancha desde el principio. Los diseños de los personajes. BSO inolvidable.

Lo peor

Bajadas bruscas de frames durante los combates, popping y movimientos de cámara confusos.

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