Análisis

Análisis de Terraria para Xbox 360 y PS3

Por Daniel Quesada
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Dicen que la imitación es la forma más sincera de admiración. Pues los creadores de Terraria debían de admirar mucho a Minecraft, porque han clavado su desarrollo. Eso sí, la jugada les ha salido bien.

A raíz del éxito de Minecraft, muchos intentaron copiar su fórmula mágica. No tenéis más que pasaros por la sección de Indie Games de Xbox 360 para descubrir la cantidad de clones que circulan por ella... Este Terraria no oculta sus ganas de plagiar al juego de Mojang. Básicamente, es el mismo desarrollo pero en 2D. Ahora bien, donde otros "wannabes" fracasaron, el juego que ahora nos ocupa obtuvo un buen resultado, cuando se lanzó para PC allá por 2011. Su estética, la cantidad de secretos que albergaba y una mecánica tan fácil de asimilar como la de Minecraft lo han convertido en un juego bastante popular.

Ahora, llega esta versión para Xbox 360 y PlayStation 3, que mantiene las mismas fórmulas y añade algún que otro extra. Venga, preparad el pico y el hacha, que nos vamos a explorar...

Es un editor, pero a lo bestia

Amigo que no conoces ni Terraria ni Minecraft, no te asustes, que vamos a explicar de qué va la cosa. Tanto en uno como en otro juego, controlamos a un héroe anónimo en un entorno totalmente abierto (generado aleatoriamente en cada partida), en el que no hay una historia que seguir. Simplemente, se nos invita a explorar para encontrar toda clase de objetos y materias primas. Gracias a ellos, podemos construir casas, nuevas armas, herramientas... Por el camino, nos encontramos con enemigos que intentarán derrotarnos y, por tanto, devolvernos al punto de inicio de nuestra partida.

No hay un final del juego, sino que continuaremos con nuestra partida mientras mantengamos el interés por descubrir nuevos objetos y monstruos. En cualquier momento, podemos abrir una ventana de edición para generar lo que podamos y deseemos. Por ejemplo, si tenemos madera y gel, es posible crear una antorcha. Con muchos bloques de piedra, madera y una puerta, nos construimos una casa. Además, como todo el entorno está construido en base a bloques, podemos tirar de pico o hacha para romper cualquier porción que encontremos. Esto nos servirá para generar nuevas rutas, pero también para obtener materiales como la piedra o el cobre. A medida que nos desplacemos, el entorno variará, de manera que podemos pasar por un bosque, un desierto... ¡O el mismísimo infierno! Pero ojo, no debemos estar explorando indefinidamente. En nuestra aventura, el día y la noche se suceden y, cuando sale la luna, los enemigos se multiplican y la visibilidad se reduce. Es el momento de regresar a nuestra casa.

Todas estas explicaciones servirían perfectamente tanto para Minecraft como para Terraria. ¡Son casi iguales! Ahora bien, el juego que nos ocupa también tiene sus señas de identidad. La más evidente, es que todo se desarrolla en 2D, frenta a las 3D del título en que se "inspira". El look parece extraído de un juego de rol de la época de los 8 ó 16 bits. Sin duda, tanto nuestro personaje como los enemigos (desde los típicos slimes hasta gusanos gigantes o zombis, como en Minecraft) tienen mucho encanto, a pesar de la limitación de movimientos y de detalle de los que hacen gala.

Otra de las diferencias de Terraria está en los NPCs amistosos. A base de explorar podemos encontrar personas que nos vendan objetos, que nos curen... Además, si construimos casas apetecibles para ellos, podemos conseguir que se queden a vivir allí. A base de construir una comunidad fuerte, lograremos que los monstruos no se acerquen a nuestro territorio. ¡Pero aún hay más! También contamos con el incentivo de encontrar enormes "jefes finales", que requieren mucha preparación para ser derrotados, y eventos especiales como una infestación de goblins o una noche de "luna sangrienta", en la que los zombis irán a saco a por nosotros. Como veis, hay mucho por hacer y descubrir. Si a eso sumamos la enorme cantidad de armas y equipación que podemos elaborar (necesitamos una fragua y un banco de trabajo, de nuevo como en Minecraft), tenemos partidas para rato.

Novedades consoleras

¿Qué aporta la nueva versión que llega ahora a PS3 y 360? El primer cambio está, lógicamente, en el control. Mientras dirigimos a nuestro personaje con el stick izquierdo, podemos usar el derecho para apuntar manualmente dónde queremos ejecutar la acción de turno. Así, si apuntamos hacia arriba y usamos el pico, sólo romperemos los bloques que estén justo encima de nosotros.

El catálogo de opciones también se ha ampliado. Desde el menú principal es posible elegir entre tres niveles de dificultad: normal, difícil (si "morimos", perdemos la mayoría de los juegos) y hardcore, en el que sólo tenemos una vida. Además, cada vez que iniciemos una partida, podemos decidir si queremos que ésta sea privada, esté abierta a los amigos que se conecten online (de tal forma que puedan interactuar con nuestro mundo) o directamente se permita la entrada a cualquier usuario. Pueden participar hasta ocho personas simultáneamente. Además, incluye modo de pantalla partida para un total de cuatro jugadores. Y, por supuesto, también se nos permite elegir el tamaño del mundo: pequeño, mediano o grande. ¡Parece mentira que se pueda generar tanto contenido a partir de una descarga de 32 megas!

Así pues, nos encontramos ante un título completísimo, pero hemos de hacer algunas observaciones. En primer lugar, la propia de este tipo de juegos: por su mecánica, Terraria no gustará a todo el mundo. Requiere muuuucho tiempo de exploración, de picar piedra y de recopilar materiales, lo cual en muchas ocasiones sólo servirá apra construir una casa que nos mole y punto, cosa que en juegos puramente orientados a la edición llevaría menos tiempo. Pero ahí está la gracia, en que cada bloque de piedra nos cueste sudor. A pesar de ello, en ocasiones se vuelve más pesado de la cuenta, sobre todo cuando los enemigos empiezan a brotar de todas partes. No desesperéis, la paciencia y la práctica os serán provechosas.

La siguiente observación viene a cuento del tutorial. Aunque se agradece que nos expliquen los fundamentos del juego, los textos no son demasiado claros y, además, se superponen en partes del interfaz que hemos de usar en ese momento, por lo que resulta algo molesto. Para terminar, el "sistema de apuntado" a veces no es lo bastante claro y nos da la sensación de estar apuntando a donde no debemos. ¡Ah! Y para terminar, su precio de 1200 Microsoft Points / 15 euros, nos parece más alto de la cuenta.

Todas estas pegas pueden hacer desistir a algunos jugadores, pero los más constantes, esos que acaban los puzles de 10.000 piezas, sabrán encontrar su lienzo en blanco en esta aventura.

Valoración

Puede parecer que no tiene mérito copiar lo que ya hizo Minecraft, pero aún así, ofrece una experiencia interesante y divertida, que premia al jugador paciente.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

La cantidad de objetos y NPCs que hay por descubrir. La estética "ochobitera".

Lo peor

Puede parecer tedioso a muchos jugadores. El control podría ser más cómodo.