Análisis

Análisis de Theatrhythm Final Fantasy

Por Rubén Guzmán
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Si tus nostálgicas lágrimas no te empañan la vista, disfrutarás con un juego musical que recuperar temas míticos de los principales Final Fantasy.

Seguir el ritmo es divertido. Cualquier neurólogo te lo explicaría mejor (en este magnifico libro, por ejemplo), pero tiene que ver con lo que le mola a nuestro cerebro acertar prediciendo una cadencia. Por eso los juegos de ritmo son tan sencillamente satisfactorios. Puro placer a tu neocortex (o a otra parte de tu cerebro, pero es que sólo nos sabemos esa).

Añade a esa gozosa sensación el rememorar melodías que han significado tanto para los jugones como son  los temas de Final Fantasy, y está claro que este juego genera muchas expectativas. ¿Las cumple? Pues mira, sí, no vamos a ser tan malos como para decírtelo al final del análisis (además tienes la nota aquí al lado así que ya lo sabes), pero este producto es notable, aunque algún detallito impida que llegue al sobresaliente.

Música para recordar

77 temazos incluye el juego, obra del legendario Nobuo Uematsu y otros compositores que han pasado por toda la historia de la saga. Sí, porque se incluyen temas que van desde el primer Final Fantasy (1987) a Final Fantasy XIII (2010). Trece juegos, porque por aquí no aparecen las secuelas ni los cientos de miles de “spin-offs” de la saga. Por muy subjetiva que sea la selección (siempre habrá quien diga que prefería este u otro tema que no se ha incluido), la calidad y el poder evocador de los mismos es indudable.

Pero, ¿qué pasa con la mecánica jugable? Sencillita (lo que no supone que el juego sea fácil): sólo hay que pulsar en cualquier punto de la pantalla táctil siguiendo las indicaciones en pantalla y el ritmo de la música. Puede bastar un simple toque o a lo mejor hay que hacer un trazo en una dirección, o mantener el stylus y soltar en el momento justo. Y esto es todo. Hay tres clases de secuencias, una que simula un combate, otra una travesía y otra que rememora un momento del juego (con un vídeo del original). Pero todas se juegan igual, con la ligera diferencia de que en las travesías también hay que deslizar el lápiz táctil arriba y abajo siguiendo una línea musical. Peligro: ¿puede hacerse esto repetitivo?

Dificultad al rescate

Pues no. Lo primero, por los modos de juego. Primero tenemos el modo Series, que incluye elementos de rol (puedes verlos en este avance). Pero seamos sinceros: nos parecen más una curiosidad que otra cosa, porque lo de crear un equipo y equiparlo no nos parece que repercuta mucho a la hora de jugar (y de hecho ni siquiera es divertido). Y de hecho es un pelín pesao. Pero los temas que superamos en el modo Series los desbloqueamos para el modo Challenge, donde podemos mejorar nuestras puntuaciones, y después está el modo Dark Notes, que podemos disfrutar en red local cuatro jugadores a la vez… Aunque lo mejor son los modos de dificultad. Además del normal, hay dos más, y aquí es de verdad donde empieza la diversión.

El nivel intermedio supone un buen desafío, y mejorar nuestras puntuaciones se convierte en un vicio. Y el nivel Ultimate es probablemente lo más difícil que te has echado a la cara en muchos meses (por lo menos hasta que juegues al Beat the Beat de Wii), pero, no nos preguntes porque, aunque te maten intentarás superarlo una y otra vez. Engancha, ENGANCHA y ya está, cualquier explicación racional se nos escapa y probablemente se oculta en el ya mencionado neocortex (o por debajo).

El último aliciente del juego es que incluye un museo de desbloqueables que rinde homenaje a los 25 años de historia de la saga. Sin duda, los fans de la misma no agradecerán, pero objetivamente no suma ni resta a un juego de ritmo que es bueno por sí mismo, por su genial banda sonora y porque, tras acabar una prueba quieres más, y dejar la consola es un esfuerzo sobrehumano.

Valoración

Una gran banda sonora para un juego musical muy adictivo. El factor nostalgia hace el resto.

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

La música y lo desafiantes que llega a ser sus modos difíciles.

Lo peor

La parte de rol, ni fu ni fa.

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