Análisis

Análisis de Thomas Was Alone

Por Mercedes López
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Bajo el título de Thomas Was Alone se esconde otro éxito independiente de 2012 y demostró, una vez más, una verdad universal: a la hora de contar una buena historia, los gráficos son solo un vehículo, no un fin en sí mismo…

Las consolas de Sony siguen su imparable marcha para convertirse en el paraíso de los desarrolladores independientes, un entorno en el que los juegos más frescos y originales tengan todas las facilidades del mundo para ver la luz. Y PS4 promete ir aún más lejos, aunque durante los últimos 12 meses, la cosa parece haber cambiado con PS3 y PS Vita, que ya están recibiendo algunos de los mejores juegos “indie”, como este Thomas Was Alone, título que se se lanzó en 2012 para PC y que, tras cosechar cierto éxito, ha sido adaptado a Vita por su creador original, Mike Bithell, y Curve Studios.

Unas formas geométricas con mucha personalidad

El punto de partida de Thomas Was Alone es muy, muy sencillo: todo transcurre en el interior de un mainframe o gran ordenador, que ha sufrido una serie de fallos de funcionamiento. Para ser más exactos, una serie de rutinas de inteligencia artificial han “cobrado” vida y consciencia propia, desarrollando cada fallo un carácter y personalidad propia. El fallo es tan “grande” que incluso se han empiezado a cuestionar la vida dentro del ordenador y cómo podrían mejorarla.

Así conoceremos a Thomas, Laura, John y otras de estas rutinas de IA, que en pantalla se plasman de la forma más simple que puedas imaginar: cuadrados y rectángulos de distintos tamaños y colores y que, además, tienen habilidades distintas. Todos pueden saltar, pero algunos más alto y más lejos (o con una gravedad e inercia distinta), otros pueden moverse por el agua, desafían a la gravedad y andan pegados al techo… Cada una de estas figuras, además, tiene un carácter, desde el típico “sobrao” que va de superhéroe a tipos tímidos y solitarios.

Son simples formas geométricas, que se mueven por minimalistas entornos planos de apenas dos colores, pero protagonizan un plataformas repleto de puzles muy, muy especial. Y es que, si te detienes a escuchar al narrador y leer los textos que hay en cada uno de los niveles, descubrirás una apasionante historia, centrada en valores como la amistad o el trabajo en equipo, que seguro te conmoverá… A menos que tengas una patata en el lugar del corazón. Solo la voz del narrador ya es una delicia… aunque está en inglés.

La unión (geométrica) también hace la fuerza

Thomas Was Alone se estructura en 9 capítulos, y en cada uno de ellos te esperan 10 niveles. En todos ellos la mecánica es siempre la misma: contamos con un número distinto de figuras/personajes (de una a ocho) y debemos llevar a cada una hasta su respectiva meta (que tiene el contorno de su forma). ¿Sencillo, verdad? Pues bien, la gracia aquí, aparte de los saltos y el componente de habilidad de sus plataformas, está en combinar las distintas habilidades de cada una de las piezas que tenemos.

Como hemos dicho, una es capaz de flotar en el agua y puede ejercer de “barca” para el resto. Otra actúa como un trampolin para ayudar a saltar más alto a otras piezas. Otra tiene doble salto y es capaz de alcanzar interruptores que otras figuras jamás podrían rozar… Esa es la gracia del juego, que obliga a pensar en cada nivel cómo y dónde debemos usar cada pieza, e incluso obliga a anticiparse, pensar en el orden exacto en el que debemos hacerlo.

Pero tranquilos, que Thomas Was Alone no es ni mucho menos un juego difícil. Obliga a pensar, a probar, a experimentar… pero no es una experiencia con una curva de dificultad que vaya a más. De hecho, encontrarás puzles sencillos seguidos de otros más complicados en cualquier momento… pero nunca buscará dejarte atrapado. Solo invita a probar cosas distintas hasta dar con la solución.

Cuando los gráficos son lo menos importante

Todo, como ya hemos dicho, se presenta con un apartado gráfico minimalista: figuras geométricas sin ningún tipo de expresividad, colores planos (aunque dejan un logrado efecto de profundidad con sombras)… Todo muy básico, pero no por ello poco cuidado. Como el control, que transmite a la perfección las diferencias entre cada figura y responde a las mil maravillas. Y es que, si en un plataformas el manejo falla, apaga y vámonos…

El broche lo pone la banda sonora, de David Housden, que es otra de las pequeñas maravillas que termina de redondear un universo electrónico y “chiptunero” realmente único. Y, no está de más recordar, que las versiones de PS3 y Vita incluyen un extra también único: una pista de audio al más puro estilo “making of”, un “detrás de las cámaras” en la que el creador cuenta curiosidades del desarrollo.

Y el colofón lo pone el cada vez más imprescindible cross-buy, gracias al cual, con pagar solo 7,49 euros, lo podrás disfrutar tanto en PS3 como en Vita. Otro aliciente más para hacerse con un juego especial, distinto, que a nosotros nos ha convencido plenamente en Vita, donde el espíritu portátil facilita las partidas rápidas, de pocos minutos, en los que podrás pasar un par de niveles para seguir avanzando en otro momento.

Además, en el caso de Vita el juego cuenta con opciones táctiles para cambiar de figura con tan solo pasar el dedo por la esquina inferior derecha (donde aparece el código de color de cada figura) y ambas versiones cuentan con un DLC exclusivo de consola, “El vuelo de Benjamin”, que añade una nueva figura (con un propulsor) y 20 nuevos niveles por el precio de 2,49 euros adicionales.

Por todo esto, a poco que te gusten los plataformas, los juegos de puzles y los títulos originales, no deberías dejar de probar esta pequeña maravilla. Te dejará entre 5-7 horas de juego, que entre conseguir los trofeos y repetir algunos pasajes, se pueden duplicar fácilmente. Y por lo que cuesta una entrada de cine, es más que suficiente… ¿o no?

Valoración

La gran combinación entre plataformas y puzles, sumada a una estética y narrativas únicas, hacen de TWA una experiencia única, ideal para disfrutarla sobre todo en PS Vita.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

Obliga a pensar, sin buscar dejar al jugador atrancado. La historia de fondo. Gran control.

Lo peor

Llega sin doblar, los textos en Vita son muy pequeños, gráficamente simple. Se hace corto.

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