Análisis

Análisis de TMNT Desde las sombras

Por Daniel Quesada
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Las Tortugas Ninja quieren volver a estar en la cresta de la ola, así que regresan al terreno que mejor conocen: las peleas. Por desgracia, su última aventura está más aturullada que una pizza con extra de mozzarella.

Las Tortugas Ninja han vivido numerosos reinicios y cambios de "look" desde que vieran la luz por primera vez en 1984. Ahora, Nickelodeon quiere volver a conquistar a los niños con una serie de animación que muestra a los héroes desde una perspectiva un pelín más seria, pero igual de irreverente. Por supuesto, no podía faltar el juego oficial, que tiene la papeleta de hacernos disfrutar como aquellos clásicos arcades que lanzaba Konami en los 90.

El planteamiento de TMNT: Desde las sombras no es sorprendente: Michelangelo, Donatello, Raphael y Leonardo han de ayudar a la pobre April O´Neal y, de paso, rescatar Nueva York de las garras de Shredder. No, eso de Despedazador ya no se lleva. A lo largo de cuatro largos niveles (cada uno os llevará una hora, más o menos), hemos de limpiar los escenarios de los enemigos que encontremos, ya sean esbirros del Clan del Pie, robots de Baxter o Dragones Púrpura. También hay algún reto contra jefes finales, como la correosa Karai.

Cosas de hermanos

Vale, la cosa va de pelear pero, ¿cómo se hace eso? El sistema de lucha es muy parecido al que ofrecen franquicias como Assassin's Creed. Nos movemos siempre en tercera persona y con perspectiva elevada. Con un botón damos patadas para romper la defensa y con otro propinamos ataques fuertes. Un tercer botón sirve para contraatacar en el momento justo y el cuarto se dedica a los movimientos evasivos. Como era de esperar, cada tortuga ofrece un rendimiento y armas diferentes. Michelangelo es el más rápido gracias a sus nunchakus; Raphael es fuerte y ataca a corta distancia con dos sais. Donatello tiene un bastón bo con el que da cera a media distancia; para terminar, Leonardo y sus ninjatos ofrecen las peleas más equilibradas. No sé vosotros, pero para mí el mejor siempre ha sido Donatello y en este juego se sigue cumpliendo ese hecho...

Cada personaje puede usar, además, puntos de experiencia para mejorar sus atributos y ganar nuevos ataques especiales, los cuales consumen nuestra barra de energía. Hay que reconocer que estos últimos son bastante espectaculares.

Pero no solo vivimos de combos. También podemos recoger objetos consumibles, como shurikens o bombas. En esa categoría también entran las clásicas pizzas para recuperar salud, lo cual es un poco incordio: hay que recogerlas, seleccionarlas manualmente y usarlas. No parece lo más práctico para curarnos en medio de una pelea.

Por cierto, las cuatro Tortugas Ninja siempre pelean juntas, así que es importante compaginar bien los golpes de unas y otras. ¡Hasta se pueden hacer ataques conjuntos! Tres usuarios más pueden controlar a las tortugas restantes (hay modo online) y, si no tenemos a nadie, se encargará la CPU. En este último caso, podemos pasar a controlar a la tortuga que queramos con un toque de cruceta. Pero, vamos, como ya os habíamos dicho que el mejor es Donatello... ;)

Quelonios saltarines

Nos molan los análisis de los juegos de Tortugas Ninja porque es el único sitio donde podemos usar la palabra "quelonio". Tonterías aparte, también queríamos comentaros que TMNT: Desde las sombras ofrece actividades diferentes a la lucha. Por ejemplo, podemos entrar en modo sigiloso para atacar por la espalda a los malos. También hay algo de exploración (si bien el juego es muy, muy lineal) para encontrar items consumibles o diseños conceptuales. En estos tramos nos toca dar algunos saltos o trepar por paredes, pero son movimientos bastante automatizados. Basta con pulsar el botón de acción cerca de donde toque. ¡Ah! Y desde el cuartel general podemos acceder a minijuegos de pelea que emulan los clásicos arcade.

Bueno, pues no pinta tan mal la cosa, ¿no? Lamentablemente, cuando nos ponemos a hablar del rendimiento técnico, la experiencia de TMNT: Desde las sombras comienza a irse al garete: los gráficos son bastante simplotes y no se escapan de bajones en la tasa de frames, "popping" o personajes que se quedan congelados... Incluso en pleno salto. Por su parte, el control es bastante impreciso y muchas veces nuestra tortuga atacará a un enemigo al que no estábamos apuntando. Esto último es especialmente molesto en las luchas con los jefes finales. Dejamos para el final el principal problema: la cámara. Aunque podemos modificarla, ella suele colocarse en puntos incómodos (detrás de un árbol, en planos muy cercanos, etc.), de tal forma que es común ver menos que una tortuga en un garaje.

Es una pena, porque el sistema de pelea no es malo y los personajes tienen movimientos chulos. Además, aunque sea en inglés (con subtítulos en español), las tortugas no paran de soltar frases divertidas que amenizan las partidas. Por cierto, no os perdáis las reflexiones que suelta Michelangelo sobre adoptar un bebé humano o sobre por qué los malos suelen tener cresta de mohawk.

Así, se queda un juego que podía haber sido mucho más divertido si se hubieran vigilado más el apartado técnico y el control. Pero no ha sido así, por lo que parece complicado recomendar un juego descargable de 15 euros a alguien más que los fans de estos... Quelonios (¡viva, lo he vuelto a decir!) o a quien haya agotado ya toda su biblioteca de beat ´em ups. Hoy no nos toca gritar cowabunga.

Valoración

Hereda los problemas propios de la mayoría de beat ´em ups modernos y se queda en un título meramente entretenido, aunque hay que reconocer que las tortugas siguen teniendo encanto.

Hobby

55

Regular

Lo mejor

Las "coreografías" de las peleas son bastante espectaculares.

Lo peor

La cámara se empeña en entorpecer la experiencia. El rendimiento gráfico es flojo.

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