Análisis

Análisis de Tokyo Jungle para PS3

Por Mercedes López
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Considerado como uno de los juegos descargables más originales de este año, Tokyo Jungle nos invita a sobrevivir, en el pellejo de 40 especies animales, en una versión postapocaliptica de la capital japonesa.

Reconocido por toda la prensa internacional como un título  tan atípico como original, Tokyo Jungle es un juego que, de primeras, enamora. Enamora por sus alocadas ideas que solo los desarrolladores japoneses con capaces de llevar adelante y que, de primeras, convencen… aunque tras unas pocas horas de juego esa sensación se va deshinchando. Pero vamos por partes…

El punto de partida de Tokyo Jungle es muy sencillo: la humanidad ha desaparecido de la faz de la tierra por alguna catastrofe apocalíptica que  descubriremo poco a poco y, en su lugar, los animales campan por las calles. Y no solo los domésticos: los animales de zoos y granjas también han escapado y vacas, leones, hienas, osos o cocodrilos pululan por las calles formando un nuevo ecosistema, pero en un entorno urbano.

El ciclo de la vida, según Sony

Así, el modo Supervivencia nos invitará a eso, sobrevivir con un total de 40 especies diferentes (perros, ciervos, lobos, osos, dinosaurios…), que se pueden clasificar en depredadores y herbívoros. Cada uno de ellos plantea una forma de jugar distinta, aunque también muchos elementos comunes: podemos ocultarnos en zonas de hierba alta, marcar territorios dominando zonas, buscar pareja para tener crías y así lograr que nuestra especie siga viva…

Si jugamos como un depredador, tendremos que cazar animales más pequeños que nosotros para recuperar energía, bien usando la acción directa (con cuadrado damos zarpazos) o el sigilo (cuando podamos asestarles una dentellada mortal aparece una mandíbula roja sobre ellos y basta con pulsar R1 para eliminarlos). También podemos probar suerte con los que sean más grandes, pero las posibilidades de éxito serán menores...

Si jugamos como un herbívoro, las mecánicas cambian por completo, ya que ocultarnos en arbustos, huir pitando si somos detectados y buscar plantas para alimentarnos, son la base del juego con estas especies… aunque también podemos intentar matar a testarazos y “coces” a algunos animales, algo que dependiendo de nuestro tamaño y de nuestro enemigo no siempre es posible.

Sobrevivir, y algo más

Este modo Supervivencia, además, nos invita a movernos por una versión abandonada de Tokyo, donde encontraremos peligros de todo tipo, desde manadas de animales salvajes que intentarán devorarnos, nubes de gas tóxico o lluvias ácidas que nos irán contaminando si no huimos de ellas y otros muchos peligros.

Indistintamente del animal con el que juguemos, el modo Supervivencia también nos va imponiendo algunos retos a superar: dominar un número de zonas, procrear antes de un determinado año de vida y otras cazar X animales y similares. Alcanzar algunos de estos hitos va desbloqueando nuevos animales (al principio solo hay 2 disponibles de los 40) o incluso capítulos del modo Historia. También hay archivos que dan información sobre la historia, ítems para recuperar vida y más.

El modo Historia nos permite jugar porciones “especiales” del juego, que nos van descubriendo algunos de los hechos que explican la desaparición del hombre de la faz de la tierra y que, de este modo, intentan respaldar con algo de argumento a Tokyo Jungle… No esperes tampoco nada profundo en la línea del final de Mass Effect, porque estos capítulos están en sintonía con la línea ligera del juego.

El principal problema de Tokyo Jungle es que su jugabilidad se vuelve repetitiva y cíclica pronto: con cada animal vivimos un tope de años y debemos mejorarlo cazando y comiendo (como si subiera de nivel) para buscar hembra y tener crías. Todo, mientras exploramos, nos alimentamos, evitamos a enemigos más grandes… algo que se vuelve a repetir cuando tenemos la camada y pasamos a controlarla.

Parte de los genes de los padres pasan a los hijos, por lo que, en teoría, seguimos jugando con un animal mejorado y que, de nuevo, tenemos que seguir mejorando repitiendo los mismos pasos. Incluso podemos personalizar a nuestro animalico con prendas y accesorios, algo que una vez más solo se les ocurre a los japoneses. Ver a un pomerania con cazadora, sombrero y botas… pues se hace raro, la verdad.

Pensado para todos

Aparte de la repetición, el control también es bastante simple. Un botón de salto, uno para zarpazos, otro para ataques letales, otro para comer… y poco más. Se nota que han buscado que cualquiera pueda jugarlo desde el primer momento y sin excesivas complicaciones. Eso sí, otra cosa es progresar y resistir según avanzamos, porque el modo Supervivencia se va complicando de forma gradual…

En cuanto al apartado técnico, tampoco pasa de correcto. Brilla con especial intensidad el diseño de todos los animales, aunque sus animaciones son un tanto irregulares (algunas buenas, otras no tanto) y unos fondos bastante estáticos y simples, que cumplen su cometido sin más. En ocasiones, llega incluso a parecer casi un juego de PS2 en alta definición, no un título que explote el potencial de PS3… aunque insistimos, aquí los gráficos tampoco son lo más importante.

La parcela sonora peca también de los mismos pros y contras. Los efectos cumplen, mientras que la BSO peca de machacona y recurrente. Por todo esto, Tokyo Jungle se confirma como un juego original, diferente, fresco… si bien es cierto que sus mecánicas pueden tornarse pronto repetitivas y técnicamente no llega a aprovechar el potencial de PS3. Aún así, si te van los juegos diferentes, deberías darle una oportunidad: seguro que nunca has jugado algo igual.


Valoración

Un título muy original en su concepto, pero cuyas mecánicas pronto se vuelven repetitivas. Aún así, si buscas algo diferente, fresco y a precio asequible, deberías darle una oportunidad.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Su original planteamiento, la cantidad de animales que podemos manejar y los desafíos.

Lo peor

Se vuelve repetitivo. Técnicamente no es gran cosa.

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