Análisis

Análisis de Total War Attila para PC

Por Jorge S. Fernández
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Versión comentada: PC

Ya está aquí el análisis de Total War Attila para PC. The Creative Assembly, los creadores de la cada vez más diversa saga Total War, nos brindan con este Attilala posibilidad de encarnar al rey de los Hunos.

La saga Total War es ya todo un icono de la estrategia en PC desde sus comienzos justo con el cambio de siglo. Junto a sus entregas hemos visitado las zonas de conflicto militar más importantes de toda la historia, tanto antigua como medieval o hasta la más reciente con Total War Napoleon. Cada uno de vosotros tendréis vuestros periodos favoritos de la historia, pero independientemente de esto hay que reconocer que la práctica totalidad de los títulos de la saga son realmente divertidos. Total War ha llegado a un nivel de realismo en las batallas que tristemente sólo los ordenadores más potentes son capaces de mover con soltura. Pero dejando de lado este aspecto abordaremos más adelante, hay que decir que este Total War Attila llega con interesantes novedades y sobre todo vuelve a poner el listón bien alto para los demás títulos de la estrategia para PC. 

Gran variedad de modos de juego 

Desde el comienzo, con sus esmeradas introducciones, íntegramente dobladas al castellano, así como la variedad de opciones que nos muestran sus vistosos menús, comenzamos a entender que nos encontramos ante un auténtico Triple A. Al estilo del resto de la saga y tomando como referencia el último título situado en Roma, Las posibilidades para comenzar a jugar son realmente numerosas, con varios modos de juego y multitud de puntos de vista desde los que poder expandir nuestros dominios en la Europa de los siglos cuarto y quinto. Por un lado, si lo que queremos en embarcarnos en una campaña, son varias las que hay disponibles con distintas facciones.

Las campañas están divididas por culturas, estas son las de los Reinos Bárbaros, Los Grandes Nómadas, Tribus Nómadas, Imperio Romano y los Imperios Orientales. Con estas culturas podremos luchar junto a Francos y Sajones, Ostrogodos y Alanos, Vándalos y Visigodos, los temibles Hunos, Los Decadentes imperios Romanos de Occidente y Oriente, así como con el imperio oriental Sasánida. De entrada, esta multitud de facciones ya nos reportan horas y horas de juego desde distintas perspectivas a lo largo de todo el continente Europeo. Pero por si no es suficiente, podremos librar también batallas históricas, como las de Soissons, al norte de Francia, Cartagena en la península Ibérica, Ad Decimum al norte de África, Rávena en Italia, Rio Frígido, Utus y Adrianópolis en el centro y Este de Europa y Samarra en Oriente. Pero antes incluso de probar todos estos modos de juego y campañas, podremos introducirnos en la dinámica de juego de Total War Attila con el prólogo, que nos servirá para conocer todas las novedades del juego y familiarizarnos con sus controles y su interfaz, tanto en batalla como en la gestión del imperio. 

Alimentar a nuestra facción, un factor clave 

A priori, cuando uno se pone por primera vez manos a la obra con Total War Attila, tiende a controlar los aspectos más superficiales del juego. Es bastante tentador reclutar unidades para nuestros ejércitos sin ninguna medida, hasta agotar nuestros fondos, pensando que de esta manera seremos capaces de derrotar al enemigo fácilmente. Y no es así, al menos en Total War. Para tener éxito en una campaña hay que controlar muchos aspectos previos a las propias batallas. Nuestro ejército no durará mucho si no tienen de dónde alimentarse ni lugar en el que refugiarse en las estaciones más frías. Para ello hay que habilitar campos de cosecha, granjas o construir un puerto que nos permita también alimentarnos de la fauna marina. También es importante que la ciudad tenga buenas defensas y pueda fortificarse, así como un buen gobierno que mantenga a raya a los ciudadanos y a la vez contentos con niveles de impuestos razonables y con perspectivas de futuro. En Total War Attila tendremos la posibilidad de nombrar y destituir a los gobernadores, así como emitir edictos a la población que podrían mejorar nuestra relación con los ciudadanos o terminar definitivamente de romper nuestros lazos con ellos.

En Total War Attila cobran especial importancia estos aspectos, incluso más allá de nuestra ciudad. Y es que el frio que proviene de las tierras del norte condicionará muchos de nuestros movimientos. Habrá que tener muy en cuenta en qué estación desplazamos a nuestras tropas, porque este factor influirá directamente en las posibilidades de supervivencia de nuestros ejércitos más allá de nuestra fortificadas ciudades. En esta entrega si nuestro ejército queda a medio camino de su objetivo, en un lugar sin las mínimas condiciones para poder abastecerse del ganado local o refugiarse del frio, corremos el gran riesgo de que nuestras tropas lleguen mermadas a la ciudad objetivo. Esto desmoralizará a nuestros soldados y encararán en desventaja el desarrollo de futuras batallas.

Como comentamos en el avance de Total War Attila, también serán de gran importancia para mantener buenas relaciones diplomáticas las alianzas comerciales y militares, así como los enlaces de los miembros de nuestra familia con los de otras facciones con las que queramos entablar bunas relaciones a través de la mezcla amistosa de sus linajes. Con las demás facciones siempre podremos propiciar acuerdos de no agresión, de cesión del territorio para poder atravesarlo con nuestras propias tropas y viceversa, así como realizar pagos para mantener una buena amistad con otra facción que por su ubicación geográfica o bien por su cercanía ideológica con el enemigo nos convenga tenerlo más bien cerca que lejos. Todas estas acciones se desarrollan durante las cuatro estaciones del año, cada una de las cuales pertenece a un turno de juego. Con todas estas acciones bien ejecutadas, seremos capaces de crear y sobre todo mantener varios ejércitos dispuestos para la batalla en cualquier momento. Aquí es cuando nos encaminamos al aspecto más interesante y divertido de este Total War Attila y en general de toda la saga, que nos es otro que las multitudinarias batallas, con miles de soldados en pantalla. De nuestra buena gestión previa a estas dependerá que nuestro ejército sea lo suficientemente fuerte, como para sobrevivir a una batalla contra facciones tan salvajes como las de los Hunos. 

Épicos combates 

Sin duda es el momento cumbre de todo Total War, su verdadero rasgo diferenciador, sus épicas y sobre todo multitudinarias batallas. Aquí es donde debe emerger nuestro carácter de estratega y doblegar al enemigo en el cuerpo a cuerpo, y lo que es más importante, en tiempo real. En cada entrega este aspecto va mejorando un poquito más, en este Total War Attila no cabe duda que lo más interesante son los asedios a las ciudades y fortificaciones enemigas. Aquí es donde nuestras dotes de mando y el conocimiento que tengamos sobre en nuestras propias tropas son la clave para conseguir buenos resultados en nuestra campaña.  El asedio a las posiciones enemigas en este juego se ha convertido en todo un arte y espectáculo visual. Podemos comenzar el asedio desde la propia pantalla estratégica, previa a la batalla. Desde aquí podremos elegir si queremos comenzar un asedio sobre las posiciones enemigas o habilitar las herramientas y armas especiales de asedio. Todo ello para que cuantomás numerosas sean produzcan un mayor número de daño a las tropas enemigas acuarteladas tras las fortificaciones.

Cuando empieza la batalla, todo es épico, los miles de soldados en liza se fusionan entre sí creando unas escenas tragicómicas increíbles, trágicas por lo cruento de los combates y cómicas por las enormes melees y tapones de soldados que pueden llegar a formarse a las puertas de una ciudad. Pero el aspecto más importante introducido en Total War Attila es la posibilidad de prender fuego a determinadas edificaciones de la ciudad e incluso los propios bosques. Nuestras torres de asedio pueden prenderse fuego antes tan siquiera alcanzar las murallas de madera como consecuencia de las flechas incendiarias enemigas. Pero también nuestros soldados pueden hacer lo propio con las puertas de la ciudad, las puertas de las fortificaciones que dan entrada a la urbe y que dependiendo del tamaño de esta pueden ser tres cuatro, cinco o más ubicadas en lugares estratégicos. Estas puertas suelen estar fuertemente vigiladas por batallones de arqueros que no dudarán en bombardear a nuestros soldados mientras estos intentan derribar la puerta enemiga.

El fuego es un arma de doble filo en Total War Attila, por un lado nos permite adentrarnos en las entrañas de las ciudades, contagiar entre los soldados enemigos el pánico y sobre todo acelerar la victoria de nuestro lado. Pero el lado menos atractivo del fuego es sin duda las secuelas que este puede dejar sobre la ciudad que en algún momento ocuparemos, y que si ha sufrido demasiados daños, nos será más difícil y costosa de reparar, con el objetivo de que vuelva a ser tan segura o más que antes. Sin duda el gran acierto de Total War Attila es lo divertido y multitudinario de sus asedios, así como lo bien recreadas que están todas las fortificaciones y ciudades. Cada una de ellas con sus puntos fuertes y con una orografía propicia para detener el avance de las fuerzas invasoras, lo que dota de gran realismo a este apartado del juego. 

Apartado técnico 

Sin duda el apartado más polémico de todo título perteneciente a la saga Total War, y no porque no sea visualmente espectacular, sino porque requiere de mucha máquina para moverlo. En este caso, por fortuna para nosotros, hemos podido jugarlo en un ordenador medianamente potente, con un procesador i7, 16GB de RAM y una Nvidia GTX 770 que han movido en todo momento el juego con bastante soltura, aunque no con toda la que nos gustaría en algunos momentos de las batallas. También hay que tener en cuenta que estas ralentizaciones se han producido cuando coincidían en pantalla centenares e incluso miles de soldados, cada uno de ellos realizando sus propias maniobras y movimientos de manera independiente del resto. Quizás este aspecto, tan importante para el realismo del juego, es el que hace que un título de este tipo incluso con excelentes configuraciones se muestre en algún momento flaquear. Pero como resultado final decir que en el modo Ultra hemos jugado sin más complicaciones, con una experiencia de juego realmente dinámica y fluida en todo momento.

En cuanto al apartado sonoro, de 10, todo perfectamente traducido, y lo que es mejor, doblado al castellano con actores de doblaje de calidad, desde el tutorial, que podemos escuchar en perfecto castellano hasta todas las cinemáticas que disfrutaremos también dobladas. Los únicos aspectos que no están doblados son los propios gritos de guerra de los soldados y generales en el campo de batalla, algo que sin duda es un mal menor. 

Conclusión 

Total War Attila viene a perpetuar el indiscutible trono de la estrategia que ocupa esta saga desde hace ya más de una década. Los cambios y mejoras de esta entrega no son muchos, pero algunos de ellos, como la inclusión del fuego dinámico durante las batallas le da una nueva dimensión más divertida a estas. Lo que sobre todo nos otorga una mayor sensación de poder influir en el resultado final de la contienda de manera directa. También hay que mencionar la influencia de la meteorología en la capacidad de nuestros ejércitos para abastecerse en plena campaña, lejos de sus tierras, este factor será determinante en el desarrollo de muchas de las campañas militares.

Como siempre, los factores negativos a tener en cuenta en Total War Attila se deben primero a la exigencia técnica del juego, que nos obliga a tener un pepino de ordenador si queremos disfrutar realmente de él en todo su esplendor, y más ahora con el fuego dinámico, que es un nuevo parámetro con evolución propia que deberá tener en cuenta su motor gráfico. El segundo, pues algo que se viene dando en la mayoría de Total War desde su lanzamiento, algunos bugs en batalla que llegan a crear situaciones ridículas. Soldado inmóviles, otros que dan vueltas sin parar como si fueran parientes de la niña del exorcista y algunas unidades que terminan haciendo lo contrario de lo que les pedimos. Estos detalles son los menos y hay que decir que no empañan en absoluto este enorme juego de estrategia, que sin duda es de lo mejor que podemos jugar en un PC hoy en día. Total War Attila es uuna súper producción, y como era de esperar, el mejor Total War que hemos podido jugar hasta la fecha. Sólo nos queda desearos a los que optéis por comprarlo el próximo 17 de Febrero, que tengáis la suerte de que en vuestro ordenador sea dignamente jugable, pero eso, ya es otra historia.

Valoración

Total War Attila es el máximo exponente de la saga, la introducción del fuego dinámico otorga una nueva dimensión a los divertidos asedios, el mejor juego de estrategia, guerra e historia que existe

Hobby

93

Excelente

Lo mejor

El fuego dinámico, cómo afecta la meteorológía, gráficos, traducido y doblado al castellano

Lo peor

Sigue arrastrando algunos bugs casi perpétuos, requerimientos gráficos

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