Análisis

Análisis de Total War Rome II

Por Jorge S. Fernández
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Muchísima expectación ha envuelto al esperadísimo título de Creative Assembly desde el anuncio de su lanzamiento, esperábamos con muchas ganas si se mantendría el nivel del prólogo que probamos el pasado mes de Julio en Roma, y hay que decir, que lo  jugado en esta versión final es digno de uno de los mejores juegos de estrategia de todos los tiempos.

Una estrategia que cada vez más navega entre dos aguas. A los que nos gusta esto de comandar ejércitos y ver in situ el desarrollo de una batalla con todo tipo de detalles, poco nos ha solido importar  la política o los tejemanejes entre civilizaciones más allá del campo de batalla.

 

Normalmente estas dos aguas se mueven por separado de manera genérica, por uno lado, los juegos que resaltan más las labores económicas, politicas y socioculturales de los pueblo, y por otro lado aquellos donde la batalla en sí es el epicentro de todo. La saga Total War comenzó siendo sobre todo de los segundos.

Estas dos caras de la estrategia siempre han solido estar muy lejos una de la otra, pero parece que en el caso de Total War Rome II, la línea que divide a estas dos maneras de ver el género estratégico es más fina que nunca, haciéndose tan necesaria una como la otra. Sin duda, Total War Rome II empieza a parecerse al juego que todos los amantes del género hubiéramos soñado hace 15 años como el juego de estrategia perfecto, y vamos a ver por qué.

El mapa más grande jamás jugado

Sin duda la estrella de esta nueva entrega de Total War II Rome es el nuevo teatro de operaciones, que es simplemente de dimensiones bestiales. Estamos hablando que el modo campaña nos desafiará para conquistar todo el continente europeo, el norte de África y oriente próximo.

Así dicho parece algo muy normal, pero cuando nos ponemos manos a la obra y desde el punto de vista de una facción pequeña, con el tamaño inicial de una sola provincia, este mapeado se convierte en algo grandioso. Sin duda el mayor reto al que se han enfrentado los jugadores de Total War en su dilatada experiencia.

Ni que decir tiene que dependiendo de la facción con la que juguemos, esta campaña variará su dificultad. Podemos comandar al imperio Romano en su expansión por la península itálica, lo que nos supondrá un nivel de dificultad bastante limitado. O bien liarnos la manta a la cabeza, y comandar a los Ícenos al sur de las islas británicas, donde de momento, nuestro enemigos se limitan a cuatro o cinco, al vernos resguardados por las aguas del atlántico o el mar del norte.

Culturas y muchas facciones

Este pedazo de mapa de Europa, norte de áfrica y oriente próximo ha conseguido que este Total War Rome II sea el mayor exponente de facciones que hayamos visto hasta ahora. Y es que son decenas entre las que podemos elegir al comenzar una campaña. Por ejemplo, podremos jugar con Roma con alguna de sus tres facciones, también podremos luchar del lado de Cartago y alguna de sus tres facciones.

Podremos elegir a los imperios Orientales con otras dos facciones. Si queremos irnos más al norte podremos elegir a los Ícenos de la cultura Britana. También están los galos con los arvernos.Los reinos de los sucesores con dos facciones, como macedonia o Egipto. También no podían faltar las tribus germánicas y los estados griegos.

Como habéis podido comprobar, el número de facciones es simplemente abrumador, y ya sólo elegir el lado de con quien luchar supone un auténtico quebradero de cabeza. Como os contaba antes, según la cultura que escojamos y sus condiciones socioculturales, el nivel de dificultad de la campaña variará ampliamente de una cultura a otra.

Mapa enorme y muchas facciones, estas son las dos piedras angulares sobre las que se basa Total War Rome II, la auténtica base de esta obra enciclopédica creada por Creative Assembly, y que viene a corroborar las palabras de Dom Starr, responsable de campañas del estudio que puso mucho énfasis en la importancia de este nuevo mapa de campaña, pudiendo luchar y expandir nuestro imperio desde la actual escocia a palestina, pasando por nuestra actual España, marruecos o Egipto.

Con un mapa de este tamaño, las alianzas con las demás facciones y las rutas comerciales van cobrando cada vez mayor importancia en el desarrollo de nuestro imperio y en la prosperidad de nuestros ciudadanos, pero esto ya es harina de otro costal.

Más allá del campo de batalla

Como comentaba al comienzo, Total War Rome II es un título que cada vez está dando más importancia a la parte económica, política y comercial de nuestras culturas, pero sin dejar de lado la parte estrictamente bélica. Lo mejor que ha podido hacer Creative Assembly es cuidar estos dos aspectos a la vez, para que ninguno eclipse al otro, y parece que han dado en el clavo.

En lo que se refiere a la vertiente táctica fuera del campo de batalla, tenemos varias opciones para que nuestro pueblo sea próspero y feliz. Partiendo del nivel impositivo sobre nuestros ciudadanos, es sabido que un bajo nivel de impuestos estimula la economía de nuestra región, y puede servir de incentivo a nuestros ciudadanos para buscar suministros y alimentos, en detrimento de un óptimo mantenimiento de nuestro ejército en condiciones.

Pero es conveniente que abramos un poco la mano al principio para que una vez que  nuestro pueblo haya echado a andar podamos dedicarnos a aumentar el tamaño y la calidad de nuestro ejército. Un alto nivel de impuestos puede permitirnos tener un ejército poderoso, pero de lo contrario podemos crear el caldo de cultivo para una rebelión y la aparición de opositores con ansias de relevarnos al frente de nuestra cultura.

No menos importante es la tecnología, tanto civil como militar, ya que es la única manera de sacar ventaja a nuestro oponentes antes incluso de pisar el campo de batalla. Para ello, en Total War Rome II vamos a poder investigar varios árboles tecnológicos. Por un lado el árbol militar, que nos brinda la posibilidad de desarrollar nuevas tecnologías bélicas, de asedio (muy importante si estamos pensando en tomar una provincia colindante) o el código de guerrero, que dotará a nuestros soldados de unas habilidades y destrezas únicas en el campo de batalla.

En cuanto a la tecnología civil, podemos desarrollar la economía tribal, el consejo druida o la construcción. Estas tecnologías permitirán a nuestra cultura buscarse las habichuelas, buscando alimentos, fomentando la ganadería, creando nuevas construcciones más confortables para nuestros ciudadanos, y un largo etcétera de posibilidades que dotarán a nuestra cultura de la tecnología suficiente para poder mirar por encima del hombro a nuestros vecinos.

Otra parte importante de nuestra cultura es el desarrollo de nuestra capital y sus barrios, por medio de otro árbol análogo al tecnológico, podremos seleccionar cómo queremos que evolucione nuestra urbe, ya sea mediante su conversión a urbe germánica fortificada, pueblo pesquero y un largo etcétera de opciones que dotarán de personalidad propia a la capital de nuestra cultura. No obstante, todas estas decisiones que tomemos respecto a la capital, se verán extendidas a las demás capitales de provincia, que crecerán o decrecerán de la mano de nuestra capital.

Muy importante también es la diplomacia, que al igual que en anteriores Total War va a definir a largo plazo nuestro radio de actuación frente a nuestros vecinos. Es sin duda una de las partes del juego más atractivas, donde nos sentiremos realmente con el poder de cambiar el destino de los pueblos.

Las opciones a la hora de negociar con otros pueblos conocidos (sólo podremos negociar con pueblos a los que hayamos conocido o por proximidad geográfica) son muy variadas, todas encaminadas a poder realizar una estrategia que dé sus frutos en el tiempo. En estas negociaciones vamos a poder llegar a acuerdos comerciales, que aumenten nuestras exportaciones y por ende nuestros ingresos, lo que sin duda afecta de manera muy positiva al ánimo y prosperidad de nuestra ciudadanía.

También podemos exigir pagos por multitud de situaciones, como por ejemplo para proporcionar protección a otra provincia amiga. También podemos negociar por crear alianzas militares, tanto ofensivas como defensivas. Existe la posibilidad de pedir permiso para cruzar un territorio con nuestro ejército o llegar a un acuerdo para firmar un pacto de no agresión. Otra de las posibilidades más interesantes es la de poder declarar la guerra a nuestros enemigos en conjunto con otra facción que en ese momento tenga relaciones de amistad con la nuestra. 

Táctica militar

De cara a futuras batallas con nuestros enemigos, tenemos que gestionar también los recursos disponibles para nuestras unidades militares. Como es normal vamos a poder reclutar nuevas unidades o contratar a mercenarios para aumentar nuestro número de unidades. También vamos a poder fortificar a nuestras unidades más allá de los límites de nuestra ciudad capital.

Esto nos servirá para defender puestos fronterizos de las provincias menos amistosas. Al fortificarnos las fuerzas enemigas necesitarán reforzar sus aptitudes de asedio si quieren infligirnos un daño mínimo. También vamos a poder contratar a adalides, éstas serán las encargadas de infiltrarse en las líneas enemigas para debilitar a los ejércitos que elijamos.


A cambio de una suma de dinero, nuestro adalid podrá instigar revueltas, asesinar a destacados líderes de la facción que queramos y todo tipo de artes más bien turbias, en pos de conseguir debilitar el poder militar del enemigo, allanando de esta manera el camino a nuestras tropas.


También podremos evolucionar las habilidades de nuestros mandos. Cada uno de nuestros generales tiene un tipo de habilidades y destrezas que lo caracterizan, estas podrán ser moldeadas a nuestro gusto con el fin de mejorar sus capacidades de mando, fortaleza mental, en el campo de batalla, su destreza como estratega, etc. Sin duda alguna, la manera más efectiva de conseguir que nuestros generales adapten sus roles a nuestras preferencias de combate

Objetivos de campaña

En este nuevo Total War Rome II, las campañas tendrán distintos tipos de objetivos, que nos reportarán valiosos fondos para nuestra economía. Por ejemplo, estos objetivos consistirán en controlar x número de asentamientos, ya sea porque los conquistemos o bien porque los controlemos como fruto de alianzas.

Otro objetivo puede ser que otra facción se una a nuestra confederación. Incluso crear y mantener un determinado número de unidades navales puede reportarnos fondos en forma de consecución de objetivo. Estos objetivos irán cambiando con el transcurrir de la campaña, siendo estos que os acabo de enumerar sólo un ejemplo del tipo de acciones que tendrán recompensa.

Las batallas más espectaculares que hemos visto nunca

Tenía muchas ganas de ver cómo se comportaba esta versión final de Total War Rome II más allá del prólogo que pudimos probar en Roma. Dom Starr, durante entrevista nos comentó que esta nueva entrega no necesitaría más requerimientos técnicos que la última entrega de Shogun II.

Y parece ser que Dom sabía muy bien de lo que hablaba, faltaría más, ya que hemos podido comprobar cómo Total War Rome II se ha comportado exactamente igual de bien que la anterior entrega, aunque con grandes mejoras. Si bien en la pantalla táctica, en la que damos las instrucciones a nuestros territorios en cada turno no se han notado grandes cambios, la cosa cambia de manera notable en lo que las batallas se refieren.

El desarrollo de las batallas en Total War Rome II ha dado un notable salto de calidad respecto de sus antecesores. Y es que es alucinante ver cómo los chicos de Creative Assembly han conseguido dar vida a cada uno de los miles de soldados que pisan el campo de batalla en plena contienda.

Si en anteriores entregas de la saga los soldados habían ido evolucionando en su nivel de detalle, en esta nueva entrega alcanzan unas cotas de realismo absolutamente increíbles, y se convierten en el aspecto más atractivo de Total War Rome IIHaciendo un Zoom completo a nuestros regimientos, podemos comprobar como salvo pequeñas excepciones, ninguno de los movimientos y comportamientos de nuestros soldados se parece entre sí, dándole un nivel de realismo nunca visto hasta ahora.

Y no sólo eso, el nivel de detalle de sus atuendos, en forma de armaduras brillantes, facciones de la cara, complexión física, el volumen perfecto con el que están moldeados y sus comportamientos tan realistas nos han dejado con la boca abierta. Sin duda este aspecto ha venido a refrendar lo visto durante el prólogo.


Siguiendo con el campo de batalla y el desarrollo de éstas, en Total War Rome II hay un aspecto que destaca sobre los demás, y es la nueva posibilidad de realizar ataques terrestres y navales de manera simultánea. Podremos dirigir a nuestras tropas terrestres mientras hacemos lo propio con nuestras unidades navales en alta mar.

Y no sólo eso, sino que podemos usarlas de manera conjunta, ya sea luchando en tierra con unidades terrestres y simultáneamente con barcos enemigos en alta mar, o bien apoyar a nuestro ataque terrestre con unidades provenientes de nuestros barcos, reforzando así a nuestra fuerzas en tierra con refuerzos.

Sin duda esto nos permite matar dos pájaros de un tiro, pudiendo hacernos con el control de una ciudad y desarmar a su flota de barcos a la vez, sin tener que realizarlo como tareas independientes dentro del juego. Ni que decir tiene que el detalle gráfico de las tripulaciones y sus barcos están a la altura del que os he descrito anteriormente de las unidades terrestres.

Opciones y modos de juego

Esta nueva entrega de la saga Total War nos permite muchas más opciones de juego que la tradicional campaña. Vamos a poder combatir en batallas personalizadas, donde por ejemplo podremos crear las condiciones de la batalla a nuestro antojo, desde los contendientes al terreno donde se desarrollará esta, en distintas ubicaciones del continente europeo y aledaños.

También podremos combatir hasta en diez escenarios distintos, reviviendo las batallas más míticas de la historia antigua, una historia que también nos permitirá revivir las batallas que ya hayamos librado durante el modo campaña, una buena manera de reescribirlas y quien sabe, cambiar de signo el resultado de una batalla especialmente cruel con nuestras tropas.

También podremos revivir, pero esta vez sólo en modo espectador, las batallas de las que nos sintamos más orgullosos, o de lo contrario en aquellas donde las cosas no hayan funcionado bien y queramos repasar dónde se fue a la porra todo. Vamos, más o menos como cuando un entrenador revisar los partidos para encontrar qué jugadores han fallado más.

Por supuesto tenemos la posibilidad de echarnos unas partiditas multijugador, bien contra nuestros colegas o bien contra cualquier otro jugador del resto del mundo.

Sonido e interfaz

Total War Rome II está totalmente traducido al castellano, y su apartado sonoro es sin duda alguna un punto fuerte, acompañando de manera muy efectiva al desarrollo de las batallas. La interfaz no ha sufrido demasiados cambios, sobre todo en las batallas, la verdad que mejor no cambiar lo que ya funciona, y ya sabemos lo sencillo que es comandar a nuestras tropas en el campo de batalla con la interfaz tradicional.

Conclusión

Entre el prólogo que pudimos probar el pasado mes de Julio y esta versión final no hay apenas diferencia, esto quiere decir que Creative Assembly ya había adelantado gran parte del trabajo para entonces. Por supuesto que hay mucho contenido nuevo, en forma de campañas, escenarios, facciones y un mapeado enorme, pero la esencia gráfica y de jugabilidad es la misma.

Creative Assembly ha conseguido con esta nueva entrega que la parte táctica por turnos y las batallas se complementen de manera muy natural. Si prefieres la táctica, podrás saltarte las batallas seleccionando algunos parámetros a la hora de afrontar esta, si por el contrario lo tuyo es ejercer de estratega a pie del campo de batalla, no te será nada difícil o abrumador controlar la economía o política de vuestra cultura.

Hay un gran equilibrio entre ambas partes, y ahí es donde radica la gran jugabilidad de Total War Rome II. La parte gráfica es la más espectacular que hemos visto en un juego de estrategia nunca, si bien la fase de turnos táctica podría haberse mejorado aún existe un amplio margen de mejora. Aunque hay que reconocer que el peso recae sobre las espectaculares batallas, auténtica piedra angular de esta nueva entrega.

Este inmenso apartado gráfico, unido al mapa de campaña más grande visto hasta la fecha hacen de este nuevo Total War Rome II una auténtica joya enciclopédica jugable de la historia antigua. El paraíso que todo estratega pecero ha estado soñando durante años. Y os aseguro que esto no es prosa barata. Aunque eso sí, hay que recalcar que tan inmenso apartado gráfico, tiene su pero en la máquina que nos pedirá para moverlo, una vez más, al igual qeu en Shogun, si queremos verlo en todo su esplendor y a 60fps tendremos que tener un auténtico maquinón. Es lo único que se le puede achacar.

Creo que los seguidores de la saga Total War verán totalmente colmadas sus expectativas para un par de años o tres, pero también, los que nunca os habéis acercado a esta franquicia por simple pereza o porque sois del Civ V o similar de toda la vida, aceraros a él, os recibirá con los brazos abiertos, muy abiertos, y lo pasareis en grande.  

Para terminar, sólo recordaros que Total War Rome II llegará también en una edición coleccionista, provista de una catapulta a escala, un juego de cartas basado en esta nueva entrega de Roma y numeroso material exclusivo. Por otro lado, a este lanzamiento también le acompaña la novela épica “Destruir Cartago”, primera de la serie y que distribuye La esfera de los libros.

Valoración

Lleva la saga a un nuevo nivel, equilibrio perfecto entre su fase por turnos táctica y la estrategia puramente militar. No hay adjetivos para describir el nivel de realismo de las batallas

Hobby

95

Excelente

Lo mejor

Mapa de campaña más grande que nunca, gráficamente inmenso, gran equilibrio táctico y estratégico

Lo peor

Necesitaremos una máquina muy potente para disfrutar todo el potencial que puede dar

Lecturas recomendadas