Análisis

Análisis de Trópico 5 para PC

Por Jorge S. Fernández
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Versión comentada: PC

Sin duda el estereotipo que todos tenemos en nuestras mentes de lo que suele llamarse república bananera, es un fiel reflejo de lo que nos encontraremos en la nueva entrega de esta sigilosa, pero exitosa saga de simulación socio política. Una entrega en la que Kalypso ha puesto toda la carne en el asador a tenor de los resultados.

Sin duda es uno de los grandes “desconocidos”, por decirlo de alguna manera, del género Sim, con Sim City a la cabeza y otros juegos de temática más histórica como Civilization. Trópico sin duda alguna se mueve en unos registros propios, que sus desarrolladores han conseguido que crezcan hasta obtener un juego con una personalidad propia.

Así que vamos a contaros por qué Trópico 5 tiene ese algo que lo convierte en un juego especial y sobre todo, divertido de verdad.

¡Revolución Ya!

Los primeros compases de Trópico 5, tras abandonar el tutorial, comienzan a principios del siglo XX. Esto, que podría ser anecdótico, no lo es tanto, ya que el reloj y el tempo cronológico del siglo pasado es clave para comprender los hechos que se van a suceder en nuestro entorno isleño.

Como era de esperar, nuestros dominios se centran en una isla caribeña, que al comienzo del juego y de siglo, pertenece a la corona, por lo que nosotros somos los gobernadores de esta isla, pero siempre respondido ante su alteza el Rey. Antes de empezar nuestra partida, y tras elegir el tipo de mapa en que jugaremos, tendremos que “diseñar” nuestra apariencia como gobernadores.

En un típico menú de personalización de personajes, podremos dar rienda suelta a nuestra imaginación y vestir de la forma más estrafalaria a nuestro protagonista. Ya sea en plan macarra, modernillo e incluso con el típico uniforme militar de principios de siglo, de auténtico dictador bananero.

Aunque siendo comienzos del siglo pasado, se echan en falta “uniformes” más reconocibles para este tipo de repúblicas, como el famoso verde caqui de Fidel o los imprescindibles chándales que tan de moda puso el desaparecido Chávez.

Con el primer miembro ya diseñado, habremos comenzado una dinastía, que tendremos que intentar perpetuar en la isla por el resto de los tiempos, el principal objetivo de Trópico 5. Para ello, más adelante tendremos que bautizar y también diseñar la apariencia de nuestros vástagos.

Como en todo juego de simulación socio política, tendremos que ir desbloqueando etapas para poder acceder a nuevos edificios o equipamientos. Trópico 5 nos irá guiando en cada momento sobre qué tipo de elementos debemos añadir a nuestra sociedad para que esta sea próspera.

Como de momento estamos al servicio de la corona, nuestro objetivo es que el indicador de apoyo a nuestra figura como revolucionario vaya aumentando hasta alcanzar el 50% o más. A partir de este momento podremos proclamar una república independiente como consecuencia de nuestra gloriosa revolución.

Pero para llegar a este punto en el camino, tendremos antes que contentar a los revolucionarios, haciendo que su vida en la futura república Tropicana sea realmente feliz y llena de buenos momentos, frente a su actual vida como súbditos de la corona.

Una de las primeras decisiones que podemos tomar para tocar las narices a la corona es la de comerciar con los piratas, que nos dejarán más beneficios que nuestras rutas comerciales con el reino. Las primeras instalaciones a construir serán la plantación, rancho, centro de transportistas y de construcción. Sin estos elementos, será casi imposible que nuestra población crezca rápidamente.

Con estos elementos en marcha veremos cómo empiezan a llegar nuevos habitantes a nuestra isla. Uno de los ejemplos más claros que mostrarán a nuestra población nuestro espíritu revolucionario, será la construcción de un fuerte militar, o de algunas torretas de vigilancia, esto disparará nuestro apoyo.

Entre medias, lo más normal es que nos lleguen algunos encargos de la corona y también determinados pagos encubiertos en forma regalo o soborno a nuestro rey para mantener a nuestro pueblo seguro y lejos de las amenazas del ejército real.

Nuestra república irá creciendo poco a poco mientras abrimos minas de distintos minerales, comenzamos a extender nuestra red de “caminos” sin asfaltar, añadiendo bibliotecas, escuelas, iglesias y construyendo casas de campo que sustituyan a las chabolas que poco a poco van apoderándose de nuestra república.

Llegó la hora de la república

En un contexto tan recurrente en nuestros días, La república es la única forma de estado posible tras una monarquía, pero siempre y cuando las cosas se precipiten por medios democráticos, o bien, como en el caso de nuestro protagonista, por unos medios bastante más oscuros y opacos.

Como antes os contaba, al sobrepasar el 50% de apoyo a nuestro líder, podremos proclamar una república independiente de la corona, y esto nos traerá nuestra primera gran decisión. Pagar a la corona un “precio” por la independencia, tras conocer que al Rey se la “suda” nuestra isla, o bien hacer oídos sordos y esperar a que sus tropas lleguen a nuestro territorio.

Sin duda, si tenemos el dinero, es la opción más rápida y menos dañina, pero a la vez supondrá un gran palo a nuestras arcas. Dependerá de cada dictador la decisión que de paso a la liberación de su pueblo.

Una vez declarada la república y desvinculados de la Corona, se abren todo un mundo de posibilidades a nuestro alrededor, comenzando por la primera constitución de nuestra querida tierra, que tendrá nuestro sello ideológico inconfundible.

En la constitución podremos elegir nuestra forma de someter a los ciudadanos. Desde la libertad de voto, que podemos limitar a varones, ciudadanos ricos o bien a toda la población sin restricciones, la política migratoria, el estado policial y militar etc…

A todas estas decisiones de calado, se irán uniendo poco a poco los decretos, que podremos promulgar para obtener más recaudación, recortar libertades o servicios sociales. O todo lo contrario, en Trópico 5 siempre podremos dotar a nuestro mandato de una ideología definida, o bien mezcla de muchas otras.

Evidentemente, todo ello influirá en el comportamiento y ánimo de nuestros ciudadanos. Cuanto más opresivo el régimen, más oposición encontraremos, y cuanto más liberal sea, más posibilidades tendremos de perder unas elecciones.

Porque esa es la clave de Trópico 5, el juego se acaba cuando perdemos unas elecciones, y para ganarlas, una de dos, o nos dedicamos a hacer lo que el pueblo demanda, o bien, intentamos ganarlas por otros medios menos convencionales.

Y es que en Trópico podemos espiar a cualquier ciudadano, con sólo pinchar sobre él podremos matarlo, sobornarlo, desterrarlo o desacreditarlo, y claro está, previo pago de su importe a los sicarios.

De esta manera, podremos eliminar a los opositores al régimen, e incluso realizar algún tipo de maniobra fraudulenta para adulterar el resultado de las elecciones. Pero os aseguro que hay que preocuparse antes de tener unos buenos porcentajes de apoyo, porque ni nuestras artimañas serán capaces de ganar las elecciones si nuestro apoyo no llega al 40%.

También existe la posibilidad de matar al otro candidato, pero esto será un gasto inútil muchas veces, ya que automáticamente aparecerá otro con el mismo o mayor apoyo.

Las elecciones se irán sucediendo cada cierto tiempo, y entre unas y otras podremos modificar la constitución para ganar votos, y luego volverla a cambiar cuando se hayan ganado las elecciones, vamos, como en la vida real, muchas promesas, para luego no cumplirlas.

Al ser independientes, con el paso de los años tendremos que tomar decisiones diplomáticas, como posicionarnos con los aliados o el eje en la primera guerra mundial, abrazar el comunismo tras la revolución rusa, aprovecharnos de la ley seca para producir ron y mucho alcohol, o de nuevo posicionarnos en la segunda guerra mundial y la guerra fría.

Cada una de estas decisiones nos acercará o alejará de nuestros socios aliados o del eje, y eso influirá directamente en nuestras relaciones comerciales con estos países. Hay que decir que los demás países que forman el mundo de Trópico 5 son reales, por lo que podremos hacer negocios con repúblicas sudamericanas o norteamericanas auténticas.

Cuantos más puertos tengamos, más materias primas podremos exportar e importar, para que nuestras fábricas puedan funcionar a todo trapo, si no nos preocupamos de traer estas materias primas, estas factorías serán un cero a la izquierda y no servirán de nada, igual que si la central eléctrica no tiene carbón, esta no podrá surtir de luz a nuestra república y las fábricas estarán cerradas.

Así que no se trata de construir y listo, hay que proveer de materias primas a toda la industria para que esta eche a andar. También podremos meter mano en las plantillas de cada edificio o fábrica, asignando gerentes de diferentes talantes y pudiendo completar la plantilla de ingenieros con trabajadores extranjeros, que tendrán su coste.

Para terminar, recordaros un par de cosillas típicas de un presidente bananero. Por una parte, podremos enchufar a la familia en los puestos de trabajo más dispares, así como mandar a nuestro vástago al extranjero para perpetuar la dinastía, a lo Kim Jon Un en el Disneyland de Orlando.

Y la otra, algo no tan exclusivo de presidentes bananeros, porque lamentablemente está muy instalado en nuestra sociedad actual, las famosas cuentas en suiza. A través de decretos de construcción y otros chanchullos podremos ir metiendo comisiones y otros rendimientos opacos en nuestra cuenta suiza, la cual siempre tendremos controlada pudiendo ver su extracto en cualquier momento.

Apartado técnico

Hay que decir que el apartado técnico de Trópico 5 es exquisito en todas sus vertientes. Desde la parte gráfica, que ha utilizado numerosos efectos y plugins para sacar todo el rendimiento de nuestra Nvidia GTX 770 en nivel ultra. Gráficamente se comporta de manera extremadamente suave y fluida, con efectos de oclusión realmente agradables a la vista.

Tenemos total libertad de cámara, podemos hacer zoom casi ilimitado, acercándonos a las distintas calles como si estuviéramos allí, y la verdad es que las texturas se defienden bastante bien a pesar de esa cercanía. La interfaz es muy sencilla de manejar y en todo momento podemos consultar lo que nos plazca sin perdernos en enormes menús y tablas de estadísticas.

En cuanto al apartado sonoro, hay que reconocer que se ha realizado un trabajo sobresaliente, comenzando por la música, que incluye distintos cortes del disco “Mediterránea” de Johannes Linstead, y que encajan de manera espectacular con el aire caribeño bananero del juego, con temas como “Andalucía” encabezando el repertorio musical.

Está completamente traducido y doblado al castellano. El doblaje es digno de elogio, ya no sólo aporta unas voces creíbles, en un tono humorístico realmente cercano, con muchas expresiones netamente castellanas que dotan al juego de esos detalles que diferencian a un buen juego de un título realizado y producido con mimo. Sin duda el trabajo de localización puede describirse de sobresaliente.

Conclusión

Trópico 5 es un gran juego. La introducción de las dinastías y su marcado carácter personal, donde lo realmente importante es la política y los trapos sucios de esta. Es un juego redondo, con una factura impecable en todos sus apartados, y que demuestra, desde su primera entrega, que hay vida más allá de Sim City y Civilization.

El principal atractivo del juego se basa en no ser políticamente correcto, un simulador de corrupción, pillería y el lucro individual, algo tan de moda en nuestros días. Esa libertad para poder moldear la sociedad de la república y a la vez ser presa de los resultados electorales, es lo que realmente diferencia a este juego de otros "Sims".

Si metemos en la coctelera Sim City, Civilization y le añadimos bastante picante, sin duda el resultado será este Trópico 5. Es un juego al que podemos achacarle pocas cosas, porque realmente engancha y es impasible con nosotros cuando perdemos las elecciones, por lo que la emoción está asegurada en cada mandato.

Quizás lo único malo, por decir tan sólo algo, es el periodo colonial, que pasa demasiado rápido, dando la sensación de estar ampliamente desaprovechado. Resumiendo, Trópico 5 es un juego que merece mucho la pena, y con el que os vais a divertir de verdad, desde un enfoque totalmente distinto a los tradiciones “Sims” urbanos.

Valoración

Es realmente divertido, una gran alternativa a Sim City o Civilization, con un inconfundible sello personal, que representa como ningún otro el espíritu bananero de algunos regímenes

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Las enormes posibilidades de legislar, con transparencia o sin ella, factura técnica y traducción

Lo peor

Por decir algo, el periodo colonial no se aprovecha suficiente y resulta demasiado forzado

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