Análisis

Análisis veloz de Sonic Triple Trouble

Por Daniel Quesada
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Los clásicos de Game Gear comienzan su desembarco en la Consola Virtual de 3DS. No podía faltar a la cita el mejor valedor de la compañía: Sonic.

Hasta ahora, sólo era posible descargar juegos de antiguas consolas Nintendo en nuestra 3DS. Pero, tal y como se prometió, SEGA se une a la fiesta con una primera hornada de títulos de Game Gear. A Shinobi y Dragon Crystal se une este Sonic Triple Trouble, que fue el cuarto título plataformero del erizo en la portátil devora-pilas.

De la vieja escuela

Sonic Triple Trouble se lanzó en el año 1994, el mismo en el que Forrest Gump buscaba a Jenny o en el que Chiquito de la Calzada saltaba la fama (dato de mayor o menor relevancia, pero ahí os lo dejo). Este juego tenía un desarrollo exclusivo, a diferencia de los anteriores, que "copiaban" lo visto en las versiones de Master System. Sin embargo, lo que hacía grande a los Sonic seguía ahí, incluso en mayor medida que antes: gran cantidad de loopings o mareantes tubos neumáticos, monitores y anillos a mansalva y escenarios plagados de rutas secretas. De hecho, el tamaño de los escenarios era sorprendentemente grande, lo que daba pie a una aventura variada y llena de retos. Por suerte, Sonic contaba con varios items especiales, como un rebotador, botas-jet para volar por unos segundos o la tabla de snowboard que se había presentado ese año en Sonic 3 para Mega Drive.

Por supuesto, también podíamos hacernos con las escurridizas Esmeraldas del Caos, pero el proceso para obtenerlas tenía su miga: había que conseguir 50 anillos, encontrar y romper un monitor especial, acceder a una fase extra, superar su reto (que podía consistir en llegar al final de un laberinto o coger un número de anillos mientras pilotábamos el avión Tornado) y, finalmente, enfrentarnos al guardián. Éste era un nuevo personaje, Fang, el cazarrecompensas. Esta especie de comadreja era sólo uno de los enemigos, pues en otros momentos nos encontrábamos con el por-aquél-entonces-malo Knuckles y, como no, el calvorota Robotnik. Tres enemigos a batir, de ahí el nombre del juego...

¿Espinoso o zorruno?

Sonic no era el único héroe a elegir, pues también podíamos recorrer la aventura en solitario con Tails. Mientras que el erizo podía impulsarse a toda pastilla con su Strike Dash, el zorro era capaz de planear con sus dos colas. Si a todo esto unimos que el juego contaba con 6 largos mundos, divididos en tres actos cada uno (el tercero, más corto, se centraba en presentar al jefe final de turno), tenemos un juego que no tenía nada que envidiar en duración y variedad a las aventuras de Sonic en Mega Drive. Bueno, no incluía multijugador, eso es cierto...

La versión de Sonic Triple Trouble nos ha llegado a 3DS es calcada a la original, pero con pequeñas mejoras. Para empezar (y como es costumbre en los juegos de Consola Virtual), podemos crear un punto de restauración para continuar la partida más tarde. Una vez más, molesta que sólo se pueda crear uno e ir sobreescribiéndolo. ¿Tanto costaba incluir tres slots de salvado, por ejemplo? Otra de las opciones del juego nos invita a elegir entre tres modos gráficos: en "normal", la imagen se escala para ocupar todo el alto de la pantalla superior de 3DS, con bandas negras a los lados; en "completa", el ancho se estira para abarcar toda la pantalla; en "punto por punto", el juego se muestra en su resolución original, la cual apenas ocupa un cuarto del total de la pantalla. Para "adornar" un poquito, se incluye un marco que simula una Game Gear, a la cual podemos cambiar el color o ver en relieve si activados el 3D de la consola. Los diferentes defectos gráficos de la versión original (principalmente, ralentizaciones), de pueden paliar al activar la opción de rendimiento especial lo cual se agradece. Por cierto, estas opciones también están disponibles en los otros juegos de Game Gear para la Consola Virtual.

Para concluir, queda un título que bien vale los 5 euros que cuesta. Resulta un poco facilón en ciertos puntos (hay jefes finales que vencemos de forma improvisada, sin morir ni una sola vez) y no es la bomba gráficamente, pero tiene todo lo que hacía buenos a los Sonic clásicos y, de paso, nos retrotrae a esa etapa en la que Sega estaba en plena guerra publicitaria con Nintendo. "Hay otras portátiles, pero no hay color", decía un anuncio de Game Gear. Aaay, qué vueltas da la vida...

Valoración

Pese a los años que han pasado, el juego resulta vistoso, variado y muy entretenido. Nos ha parecido un tanto facilón en general, pero eso no impide que sea una experiencia muy agradable.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Recuperar esa jugabilidad de los Sonic de 8 bits. La variedad de items y retos que ofrece.

Lo peor

Las ralentizaciones del modo estándar. Es un pelín más fácil que otros juegos de la saga.

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