Análisis

Análisis de This War of Mine: The Little Ones

Por Borja Abadie
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Versión comentada: PS4

This War Of Mine: The Little Ones llega a PS4 y Xbox One tras su venerado paso por PC, donde fue uno de los juegos indie del 2014. El estudio polaco nos invita a vivir, ahora en consolas y con todos los añadidos de la versión PC, una guerra muy distinta a lo que suele mostrarnos esta industria. Una mirada diferente y original con una propuesta de juego estratégica. Descubre en este análisis si merece la pena o no montar la guerra por nuestra cuenta en PS4 y Xbox One.

11bit Studios, desarrolladores polacos, nos traen This War of Mine: The Little Ones a PS4 y Xbox One. Uno de los temas más recurrentes en la industria del videojuego, al margen de reinos champiñones, es la guerra. Ya sea viviendo la cruda batalla en la piel de un Rambo que acaba con cientos de enemigos él solito, desde la resistencia, usando el sigilo o incluso en el papel de los malos, casi siempre solemos sostener el mando como el que sostiene un arma. Por eso da gusto encontrar propuestas tan diferentes a la norma como This War of Mine.

La guerra civil ha estallado en Peragon, un país ficticio. En lugar de encarnar al soldado de turno o incluso al general de las tropas como en un juego de estrategia aquí nos toca controlar a un grupo de supervivientes que poco o nada sabe de la guerra. El juego mezcla, por dejarlo claro, conceptos de los juegos de gestión, tipo Sims, con mecánicas de supervivencia. Todo ello desde una perspectiva de scroll lateral en 2.5D con una estética que nos ha recordado mucho a Dying Light, de Tequila Works, pero con un trazo de carboncillo en los escenarios que le da un toque muy peculiar. Pero This War of Mine no es uno de esos juegos que entran por los ojos gracias a un apartado técnico o artístico memorable. No, lo hace por las tripas, que es lo que nos revuelve a la hora de obligarnos a tomar decisiones realmente difíciles desde el punto de vista ético y moral. 

Sobrevivir es ganar la batalla al tiempo

Siguiendo la “moda” de los juegos de supervivencia de los últimos años nuestra aventura está dividida en día y noche. Durante las horas de sol nos encargamos de apañar nuestro refugio creando camas, una cocina para preparar alimentos, una estufa, talleres para fabricar medicinas, armas, etc... Los recursos, que al principio solo obtenemos de nuestro propio refugio, son muy escasos, por lo que debemos elegir qué objetos son los más necesarios para nuestra supervivencia. Una radio puede ser perfecta para conocer los partes meteorológicos o para darl un merecido descanso emocional a nuestros supervivientes pero, claro, la cama es mucho más necesaria para que nuestros héroes puedan dormir a pierna suelta y recuperar el cansancio acumulado. Pero... ¿y si empieza el invierno y no tenemos una estufa para calentarnos? ¿y si nos quedamos sin agua al no haber creado un filtro para la lluvia?

Cada acción que realicemos, además, consume una cierta cantidad de tiempo. Ya sea comer, preparar una comida, construir un nuevo objeto, retirar unos escombros, etc... Por eso resulta vital que intentemos tener a nuestros supervivientes siempre haciendo algo para maximizar el tiempo disponible. Claro que, llegado el momento, también podemos encontrarnos sin mucho que hacer por el día ante la falta de recursos disponibles. Nuestros protagonistas, además, sufren todo tipo de heridas, enfermedades y estados emocionales, que debemos cuidar al más puro estilo Los Sims. Para aplacar la tristeza de uno de ellos, por ejemplo, basta con mantener una charla con otro de los supervivientes, pero no siempre podemos remediar el problema y las consecuencias serán desastrosas. 

Tranquilos, que esto tampoco es tan "cansino" como cuidar de uno de los avatares de la obra de Maxis. No hace falta que les llevemos al baño a hacer "sus cositas" ni ducharles o llevarles a las fiestas de otros Sims. El sistema de emociones de los personajes está bastante más simplificado. Por un lado es bueno, porque así no acabamos hartos de cuidarles. Y es también lógico, porque hay más cosas que hacer en el juego que cuidar de ellos. Pero por otro lado también hace que las situaciones se repitan con más frecuencia al volver a empezar una partida. ¡Ah! ¿No os lo había dicho? Sí, es que This War of Mine cuenta con elementos "rogue-like", por lo que cada vez que empezamos una partida los escenarios se generan de forma aleatoria (sin grandes variaciones, todo sea dicho) y nuestros personajes mueren permanentemente, por lo que hay que andar siempre con pies de plomo.

Por la noche todos los gatos...

Pues quizás no sean pardos sino peligrosos ya que, bajo el amparo de la luna y aprovechando la oscuridad, nos dedicamos a visitar distintas zonas de la ciudad (que escogemos previamente tras leer un pequeño resumen que nos indica el grado de peligro al que nos enfrentaremos y las recompensas que podríamos recibir). Aquí es donde empiezan las verdaderas decisiones importantes. ¿Qué prefieres? ¿Ir a una casa abandonado donde un abuelo y su nieto intentan sobrevivir o colarte en un lugar atestado de enemigos armados? La respuesta parece simple desde el punto de vista jugable o de dificultad pero ¿y desde el punto de vista moral? ¿Estás dispuesto a dejar "en pañales" a esos pobres ciudadanos que no tienen culpa de nada?

Las mecánicas de juego abandonan la gestión durante la noche, ya que priman el sigilo y el saqueo. Pero aún aquí tenemos que planificar nuestras visitas, ya que el escaso inventario con el que podemos cargar nos obliga a escoger los recursos que son más necesarios. Puede que queramos construir un nuevo objeto en el refugio pero las medicinas, vendas, etc... podrían salvarle la vida a uno de nuestros supervivientes. Una vez más la decisión parece fácil: salvar a nuestro compañero, pero puede que, a la larga, no haber construido esos objetos suponga un mal mucho mayor que el de perder a uno de nuestros héroes.

Si hay otras personas en la zona, además, tenemos que evitarlas escondiéndonos, haciendo poco ruido, tratando de negociar con ellas si son amistosas o incluso, si tenemos las armas y la poca conciencia necesarias, liándonos a tiros y robando todo lo que esa buena o mala gente tuviese almacenado. Pero en la guerra todos nuestros actos tienen una consecuencia y podemos acabar muertos de hambre por ser tan bondadosos de no robar a nadie o desquiciados y deprimidos hasta llevarnos al suicidio si nos dedicamos a despreciar el valor de la vida humana.

La parte jugable, eso sí, durante las noches no es tan buena como nos gustaría. Y es que aquí entra en juego el control. This War of Mine estaba pensado para ordenadores, para ser controlado con teclado y ratón y, aunque el trabajo de 11bit Studios para adaptar el control a los mandos de consola es bueno, sigue sin resultar tan eficaz como en PC. Durante la gestión de día puede hacerse más llevadero pero por la noche, y especialmente durante los enfrentamientos, sí que necesitamos la mayor precisión posible y, lamentablemente, no siempre la logramos con el mando.

Los niños de la guerra

Esta versión de consola no solo varía en el control sino que, además, incluye todos los DLC's aparecidos para el juego de PC. Esto incluye un editor de personajes y de niveles que resultan demasiado limitados, aunque consiguen aumentar un poco más las horas de juego. La versión de PS4, además, incluye un nuevo refugio desde el que empezar nuestra aventura. El modo "vive tu propia hisotria" nos permite escoger todos los factores que influyen en nuestra partida, como el número de supervivientes, las personas que formarán nuestro elenco, el número de lugares que podremos visitar, los días que estaremos obligados a sobrevivir o la llegada pronta o tardía del invierno (un factor que influye en la dificultad general). Así, crear nuestra partida ideal resulta nuy sencillo y alarga la vida del título para los más veteranos.

Pero lo más llamativo de esta nueva versión es la inclusión de los niños, que dan sobrenombre al juego mediante ese "The Little Ones". La aparición de niños, al menos en nuestro refugio, es opcional, pero siempre nos encontraremos con alguno durante las fases de saqueo nocturnas. Lo que principalmente suponen, además de un nuevo prisma, aún más indefenso, sobre el horror de la guerra, es un aumento de la dificultad. Y es que si uno de neustros supervivientes es un infante, tendremos que cuidar de él, proporcionarle juguetes para que se entretenga, evitar que se deprima, etc... Es, sin duda, un añadido interesante aunque la experiencia de juego no cambia mucho respecto a jugarlo sin niños.

Implicados en el conflico emocional

This War of Mine trata con maestría el tema bélico y nos hace vivir situaciones realmente tremendas y tomar decisiones que nos pueden hacer sentir como verdadera gentuza. Todo por sobrevivir. Esto engancha a lo bestia, resulta tremendamente refrescante y nos invita a rejugar una y otra vez la aventura (hemos de sobrevivir al menos 40 días, cosa que pocas veces lograremos). Lo que no nos ha gustado tanto es lo repetitivas que resultan sus mecánicas de construcción, saqueo y sigilo. Y es que cuidar de nuestros supervivientes dándoles de comer, haciendo que duerman, que hablen con otros para mantener la cordura, conseguirles sus vicios (tabaco, café...) resulta tan interesante de inicio como aburrido a la larga.

El problema, por lo tanto, es que las mecánicas de juego no son tan interesantes y divertidas como las situaciones morales que nos hace vivir. Se necesita, por tanto, que el jugador se implique emocionalmente en la aventura. A nosotros nos ha resultado muy fácil porque, como decimos, el tema de la guerra está tratado tan bien y se integra tan bien en el desarrollo del juego que no hemos podido evitarlo. Pero claro, esas situaciones pierden fuerza una vez que las repetimos al jugar una nueva partida e incluso habrá quienes no lleguen a empatizar con el juego y les importe muy poco la vertiente emocional de la aventura desde un principio. Para ellos, que quede claro, la obra de 11bit Studios puede resultar un juego insulso y poco sorprendente en lo jugable.

Pero que estos defectos no te nublen la razón, esta aventura es distinta a todo lo que has jugado, plantea cuestiones morales hasta necesarias en esta industria y resulta tremendamente adictiva. Ya solo por lo diferente que es merece la pena darle una oportunidad. Introducir nuevas mecánicas jugables en una hipotética segunda parte sería la clave para hacer de This War of Mine un juego sobresaliente pero, hoy por hoy, no deja de ser una propuesta más interesante en lo moral y en lo emocional que en lo jugable. Es de esa clase de juegos que enamora irremediablemente a unos y que genera indeferencia a otros. Nosotros, eso sí, como los propios supervivientes del juego, estamos en medio del "conflicto" y nos limitamos a contaros cómo es la guerra.

Valoración

Una experiencia inolvidable y una mirada realmente original de la cruda guerra, que no llega al sobresaliente por lo repetitivo de sus mecánicas de juego.

Hobby

87

Muy bueno

Lo mejor

Lo original y refrescante de la propuesta. Los temas morales que te hace vivir.

Lo peor

Resulta demasiado repetitivo en sus mecánicas con el paso de la horas de juego.

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