Análisis

Análisis de Way of the Dogg

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: Xbox 360

Es duro hacerse respetar en el barrio. Un poco de artes marciales a cargo de Snoop Dogg no os vendrá mal, pero sobre todo, recordad pulsar muchos botones sin parar. ¿Que no os parece divertido? Claro, porque sobrevivir en el barrio no es divertido.

Snoop Dogg y los videojuegos tienen cierta trayectoria en común. La más reciente fue su participación en Tekken Tag Tournament 2, pero este icono del hip-hop daba como para protagonizar su propio juego. Al menos, eso debieron de pensar los chicos de Echo Peak, artífices de este Way of the Dogg. Por desgracia, nadie les paró los pies a tiempo y el resultado ha sido un juego que... Bueno, mejor vayamos por partes. Can you dig it, bro?

La historia gira en torno a America Jones, un chaval que, tras participar en una pelea callejera, descubre que su "pibita" ha sido asesinada por un desconocido. A partir de entonces, se someterá a las enseñanzas del sensei Snoop Dogg para convertirse en un mejor luchador... Y obtener su venganza. Tan original como usar a Luján Argüelles para presentar un programa en Cuatro.

Lucha con gente muy ducha

A lo largo de la hora y pico que dura la historia, America Jones ha de derrotar a numerosos rivales en duelos de artes marciales. Pero no estamos ante un juego de lucha, sino más bien ante una especie de título musical. Cogiendo un poquito de Asura's Wrath por aquí y de juegos tipo Theatrhythm por allá, Way of the Dogg nos propone pulsar los botones adecuados cuando un cursor se coloque sobre el icono correspondiente. A base de encadenar estas pulsaciones correctas, vamos llenando una barra de energía. Una vez ésta esté llena, nos toca superar un quick time event para lanzar un ataque especial al rival. Estos quick time events son sencillitos, del tipo "arriba, arriba, A", pero disponemos del tiempo justo para ejecutarlos o será el rival quien nos ataque.

Ejecutar con acierto estos QTE es la única forma de mermar la barra de salud del enemigo. Así, la mecánica siempre es la misma: pulsar varios botoncicos bien, acertar con los QTEs y repetir hasta agotar la salud rival. Pero claro, la fase de "pulsar varios botoncicos" va incorporando nuevas trabas, como mantener un botón pulsado o presionar un botón y una dirección a la vez. Cuando los comandos se van sucediendo a toda pastilla, necesitaréis una neurocinética superior a la de Neo para ganar.

Y es que, aunque al principio los duelos se superan con facilidad, a partir del cuarto combate la cosa se empieza a complicar: si fallamos un par de comandos, la barra de energía del rival se llenará antes que la nuestra, por lo que será él quien ataque y nos robe salud... Cuando encadene cuatro ataques, fin del combate y vuelta a empezar. Y, como supondréis, repetir una y otra vez decenas de comandos no es precisamente apasionante.

A perro flaco...

Mientras estamos pulsando como posesos los comandos en pantalla, no nos da tiempo a fijarnos en lo que hacen los personajes, por lo que tenemos la sensación de que nos estamos perdiendo lo más entretenido: las peleas. Ésto es algo inherente a casi cualquier quick time event en un videojuego, pero ya que éste los usa como su columna vertebral, se junta el hambre con las ganas de comer. Tranquilos, que tampoco nos perdemos gran cosa: los gráficos de Way of the Dogg son justitos, muy justitos: los personajes, bañados en una pátina de cel-shading, tienen animaciones simplotas y repetitivas y su expresividad facial es nula. Ver cómo el prota recibe galletas mientras mantiene la misma sonrisa en la cara podría admitirse en los tiempos de PSOne, pero hoy en día...

Para colmo, la interfaz se entorpece a sí misma, con mensajes que tapan a los propios comandos que hemos de pulsar, lo que contribuye un poco más a nuestra frustración. Y, por otra parte, el juego parece darnos aleatoriamente cómo válida la pulsación de un comando. Aunque pulsemos exactamente lo mismo y al mismo tiempo, unas veces se nos indica que lo hemos hecho bien y otras que lo hemos hecho mal. Y claro, como con un par de fallos nos toca recibir un golpe, más de una vez nos apetece blasfemar contra Snoop Dogg, la madre de Snoop Dogg y hasta contra Luján Argüelles. Ah, no, Luján Argüelles, no.

Además de la historia, Way of the Dogg incluye versus local (buena suerte buscando a alguien que quiera compartir una partida con vosotros) y un modo Retos, que básicamente son los mismos combates de la historia con pequeñas variaciones. En fin, un paquete muy poco interesante, cuyo precio de 800 Microsoft Points / 9,99 euros no nos parece justificado. Hombre, se incluyen la música y las voces (en inglés, claro) de Snoop Dogg, pero tenéis que ser muy, muy seguidores suyos para que el título os haga gracia.

Valoración

Aunque el formato tiene un punto de originalidad, nos cansamos de los combates un minuto después de comenzar a jugar. Tanto en lo jugable como en lo técnico está muy descuidado.

Hobby

40

Malo

Lo mejor

La música resulta atractiva... Durante un rato.

Lo peor

Gráficamente es muy tosco. Tiene problemas severos de interfaz. La mecánica es pesada.

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