Análisis

Análisis de The Wonderful 101 para Wii U

Por Rafael Aznar
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Los superhéroes de The Wonderful 101 están a punto de desatar su poder en Wii U. Tras hacerse unos análisis de sangre, a la criatura de Nintendo le diagnosticaron falta de vitamina J, así que Platinum Games, uno de los estudios que más fuerte están apostando por la consola, ha sacado una de sus potentes inyecciones para darle la vitalidad que necesitaba.

Hasta hace un mes, Wii U estaba en la uvi, como diría Manuel Ruiz de Lopera. La consola nació con múltiples panes debajo del brazo allá por el mes de noviembre, pero muchos estaban caducados, por ser meras adaptaciones de baguettes ya aparecidas en otras plataformas. Las exclusividades con un mínimo de fuerza se podían contar con los dedos de una mano hasta este mes de julio, cuando salió Pikmin 3, que vino a añadirse a New Super Mario Bros U y, si no se cuenta la versión de 3DS, Monster Hunter 3 Ultimate.

Sin embargo, parece que la consola de Nintendo empieza a despertar del coma, gracias, en buena medida, a Platinum Games, uno de los estudios que más apoyo le están prestando, como demuestran dos exclusividades del calado de Bayonetta 2 y The Wonderful 101, que es el título que nos ocupa. Teniendo en cuenta que el director ha sido Hideki Kamiya, máximo responsable de juegos de culto como Resident Evil 2, Devil May Cry, Viewtiful Joe, Okami o Bayonetta, era de esperar que lo que había en el horno tuviera un sabor excelso, y así ha resultado ser. A diferencia de otros gurús de la industria, Kamiya no suele vender humo.

No es otra estúpida película alienígena

El juego presenta la historia de los Centinels, un grupo conformado por cien superhéroes anónimos, ocultos tras un antifaz. Su cometido es defender la Tierra de la invasión de los Geathjerk, un ejército de alienígenas con aviesas intenciones.

El principal protagonista es Will Wedgewood, alias Wonder Red, un profesor de escuela que actúa como superhéroe sin que nadie lo sepa, después de que su padre, un reputado científico, muriera durante una invasión anterior. Junto a los otros 99 miembros de los Wonderful-100, debe velar por la seguridad de Margarita, un hiperescudo de plasma que los extraterrestres pretenden destruir y que cuenta con varias matrices desperdigadas a lo largo y ancho de todo el planeta. Como podréis imaginar, el miembro 101 del escuadrón, para que se cumpla lo que pregona el título del juego, es el usuario que tenga a bien tomar parte en esta desesperada misión de defensa.

En términos generales, estamos ante un juego de acción con ciertos ribetes de estrategia. La esencia es controlar a una muchedumbre de superhéroes mientras se avanza por los escenarios, corriendo, saltando y, sobre todo, repartiendo guantazos a diestro y siniestro. Al principio de cada misión, el escuadrón está conformado por sólo unos pocos personajes, pero podemos reclutar civiles para que se unan a la comitiva, que se mueve como una sola unidad. Cuantos más peones hay, más cosas se pueden hacer y más daño causan los ataques. Al recibir golpes, puede que muchos de los personajes salgan despedidos y queden groguis por el escenario, pero no pasa nada: la barra de salud es única, así que, mientras ésta no se reduzca a cero, podemos correr hasta los compañeros para “recogerlos” y recomponer la formación.

Trazando superpoderes en comandita

A medida que se progresa en la aventura, se añaden al equipo nuevos personajes. En total, hay cien héroes principales que se pueden llegar a reclutar, pero muchos son de relleno. Los verdaderamente importantes (y obligatorios) son unos diez, que aportan ciertos poderes especiales (llamados hectofusiones), imprescindibles para superar determinadas secciones de los escenarios o derrotar a algunos enemigos.

Todos los poderes de The Wonderful 101 se ejecutan con ayuda de la pantalla táctil o, en su defecto, con el joystick derecho, dibujando diversas figuras, como líneas, círculos, triángulos, eses, bombas, espirales, corazones… La fuerza de los poderes depende de cuántos miembros haya en nuestro escuadrón (pueden ser hasta cien, por lo general) y de la extensión que demos al dibujo en la pantalla. De este modo, los personajes se transforman y se convierten en diversos objetos. Cada habilidad se asocia a un color, para evitar confusiones a la hora de activarlos.

Hay algunos poderes que sirven, básicamente, para interactuar con el entorno. Por ejemplo, la hectocadena sirve para escalar edificios o generar puentes con los que sortear un pequeño precipicio, mientras que el planeador permite salvar grandes distancias. Del mismo modo, se pueden transportar cosas con sólo trazar un círculo.

Sin embargo, los poderes realmente importantes son los que van asociados a los protagonistas. La hectomano de Red permite golpear cosas, girar mecanismos, agarrarse o transportar fuego. La hectoespada de Blue permite cortar cables, cargar electricidad o abrir cerraduras. La hectopistola de Green, además de disparar por sí sola, puede succionar bombas y devolverlas a los enemigos. El hectolátigo es útil para colgarse de ganchos y desprender a ciertos robots de sus armaduras. Por su parte, el hectomartillo sirve para romper suelos agrietados, pulsar interruptores, protegerse de proyectiles, herir a enemigos blindados o sumergirse en el agua. Las hectogarras son mano de santo para escalar muros y forzar puertas. La hectobomba ralentiza todo lo que toca. Hay varios poderes únicos más, como el hectoperforador, la hectoballesta y un par de sorpresas. Por cierto, aprovechando todo eso, el juego cuenta con numerosos QTE, que, en vez de superarse a través de secuencias de botones, se resuelven mediante los dibujos correspondientes a cada habilidad.

No acaba ahí la cosa, pues existe una tienda donde se pueden adquirir diversas mejoras de ataque y defensa. Eso hace que el número de hectofusiones roce la treintena, lo cual es una auténtica barbaridad. Sin embargo, el juego nos introduce progresivamente en ellos de forma muy pausada. De cara a los combates, los poderes principales permiten hasta tres tipos de ataque cada uno: con forma de aguijón, en ascenso o en tornado, lo que da lugar a decenas de opciones para encadenar combos. El sistema es tan sencillo de interiorizar como difícil de dominar.

Aún hay más. Muchos objetos del entorno se pueden utilizar para superar pequeños puzles. Por ejemplo, levantar un enorme casco de fútbol americano es la mejor forma de protegerse de una lluvia de cañonazos, agarrarse a unas asas evita que nos arrastre una ventisca, un bate puede resultar útil para devolver las balas de un cañón antiaéreo… La variedad de situaciones en The Wonderful 101 es para quitarse el sombrero y no volver a ponérselo nunca más.

Oiga, ¿está Wii U? Que se ponga.

Si hay algo que haga diferente a Wii U respecto a otras consolas, es, lógicamente, la dualidad de pantallas a la que da pie el Gamepad. Sin embargo, son pocos los juegos que le han sacado verdadero partido, más allá de añadirle al visor del mando un mapa o alguna otra necedad aleatoria. Platinum Games, por suerte, se ha desmarcado del populacho y le ha sacado al mando una jarra entera de jugo.

Por un lado, está el dibujado de las hectofusiones, ya comentado. Por otro lado, es bastante frecuente que, al entrar en ciertas zonas, la pantalla de la televisión “se quede fuera” y, para poder ver lo que pasa en el interior, haya que bajar la cabeza hacia el Gamepad. Vaya tontería, ¿no? Pues no. Por ejemplo, puede que, al entrar en un edificio, en la pantalla táctil debamos manejar una serie de interruptores cuyo efecto sobre el entorno sólo se puede comprobar levantando la cabeza hacia el televisor. Del mismo modo, puede que haya que manejar el timón de una nave desde la pantalla táctil y que el movimiento sólo sea vea en la pantalla principal. Son sólo dos ejemplos de los varios que hay a lo largo del juego.

En relación con eso, el título admite la función Off-TV, aunque, en los citados momentos de dualidad de pantallas, se hace algo engorrosa. Es cierto que existe también la posibilidad de ver las dos pantallas al mismo tiempo en el Gamepad, pero con el inconveniente de que el tamaño de una de ellas, en forma de ventanuco, es diminuto, además de que tapa parte de la otra imagen.

La unión hace la fuerza

Hay que destacar que, dada la naturaleza japonesa de The Wonderful 101, no faltan a la cita las fases de mechas y naves. Así, los protagonistas cuentan con la Virgin Victory, una nave espacial que se puede pilotar en varios niveles en 2D y 2’5D. Asimismo, hay duelos de robots gigantes, que también contribuyen a darle aún más variedad a la aventura.

Volviendo a los aspectos generales del juego, éste se divide por capítulos, cada uno de los cuales consta de tres operaciones. En la última, siempre aguarda un jefe de dimensiones descomunales: robots, dragones, pulpos mecánicos… Al final de cada misión, se otorga una medalla de puntuación (platinum puro, platinum, oro, plata, bronce, plástico), en función del tiempo empleado, el número de combos, el daño recibido, los objetos encontrados o el número de continuaciones empleadas. Asimismo, hay objetos coleccionables y 101 chapas que hacen las veces de logros, si se cumplen ciertas peticiones.

Sin exagerar, la aventura dura 20 horas, lo cual supone el doble que cualquier otro juego de acción de hoy en día. Cuando parece que va a concluir, pasa algo más; cuando parece que ya si es el final, vuelve a pasar algo más… En ese sentido, hay que felicitar a Hideki Kamiya, quien ya ha dicho que, a priori, no tiene intención de lanzar ningún DLC, desdeñando esa cultura del escamoteo que tanto ha proliferado durante esta generación.

Precisamente, aunque se puede continuar las veces que se quiera, para que nadie se frustre, el juego cuenta, inicialmente, con tres niveles de dificultad: muy fácil, fácil y normal. Los dos primeros son bastante asequibles, pero no así el tercero, que es bastante desafiante, ya que el sistema de combos dista mucho de ser un machacabotones. Uno de los pocos fallos del juego es que, esporádicamente, la pantalla táctil no reconoce bien los dibujos para los superpoderes, lo que nos puede dejar vendidos si estamos al borde de la muerte. Nada grave, en todo caso, mientras no seáis unos pintores chapuceros de brocha gorda.

Otro aspecto positivo del juego es que cuenta con un modo de misiones que admite el cooperativo para cinco usuarios. Dichas misiones se dividen en tres secciones, de modo que se pueden jugar tanto en solitario como en compañía, haciendo uso del Wiimote.

La gracia de saber contar una historia

En sus albores, la historia de The Wonderful 101 puede parecer algo infantil e intrascendente, pero, conforme avanza, presenta varios giros argumentales que le van dando cuerpo con acierto. Hay que destacar, sobre todo, el carisma de los protagonistas: Red y su saber estar, Blue y su idolatría a su espada de valantio, el francesito Green y su pasión por la comida, Pink y su mezcla de pijería y mal genio, el ruso Yellow y su pachorra, White y su sabiduría japonesa, Black y la Game & Watch con la que siempre tiene ocupadas las manos… Hay incluso un científico cascarrabias cuyo peinado varía entre un signo de interrogación y uno de exclamación, según sea su estado de ánimo. Los enemigos también destacan, en especial el Príncipe Vorkken y un tal Jergingha, sobre los que no damos mucho más detalles, para que os pillen de nuevas, ya que el argumento les da sus momentos de gloria.

Hideki Kamiya es un tipo con sentido del humor, y eso se refleja en su nueva creación, en la que se ríe de muchas cosas: de los juegos con cinemáticas eternas, de los QTE en que hay que apretar botones como un poseso… Hay también alguna insinuación picantona y parodias de todo tipo, como ver a una monja convertida en superhéroe o que los objetos de apoyo se obtengan a base de mezclar pimiento, zanahoria y berenjena en diversas proporciones. Os sonreiréis a menudo con las ocurrencias.

Explosiones de color aquí y acullá

El apartado gráfico del juego destaca por su tremendo colorido. Pese a la enorme cantidad de elementos que se acumulan en pantalla, todo va muy fluido (las “ralentizaciones” que hay, al golpear a algunos enemigos, son intencionadas, para que dé tiempo a encadenar combos cambiando de arma con los dibujos de la pantalla táctil). Eso sí, hay algún que otro momento caótico.

La variedad de los escenarios es considerable. El juego empieza en un autobús escolar que es atacado durante su marcha por una autovía, y luego viajamos por la pintoresca Blossom City, por una ciudad submarina, un volcán o un glaciar. Cada capítulo tiene una ambientación muy marcada.

El título cuenta con algunas cinemáticas para desarrollar la historia, pero, por lo general, lo que más abunda son los diálogos a base de “bocadillos”, acompañados de la figura del personaje que está hablando en cada momento. Esos modelos son bastante estandarizados, pero se palia con lo desternillantes que son algunas conversaciones, a lo cual contribuye la excelente traducción al español, con muchos giros humorísticos y vocablos hilarantes que consiguen no caer en el ridículo, pese al tono juvenil. Lo malo es que las voces sólo están en inglés y en japonés. En cuanto a la banda sonora, es estupenda, con muchas melodías pegadizas que, luego, piden mentalmente ser tarareadas, como las de apertura y final.

Más valen cien superhéroes en mano…

The Wonderful 101 se convierte en uno de los mejores juegos exclusivos del catálogo de Wii U y en otra maravilla que sumar al largo historial de Hideki Kamiya y de Platinum Games, un estudio que, en sólo unos pocos años, ha alumbrado títulos de acción tan diferentes como Bayonetta, Vanquish, Metal Gear Rising Revengeance o Mad World. Agenciarse un antifaz como el de los Maravillosos-101 es casi obligatorio para todo poseedor de la consola de sobremesa de Nintendo. Además de contar con una jugabilidad exquisita, el título desborda personalidad por los cuatro costados, hasta la mismísima pantalla final de los créditos, que no olvida ese mítico mensaje de “Felicidades y gracias por jugar”. No: felicidades y gracias a usted, maestro Kamiya.

Valoración

Otra genialidad tremenda de Hideki Kamiya y Platinum Games, que no temen intentar cosas diferentes, sabedores de que lo van a hacer bien. La historia de los Wonderful-101 es una de las mejores que se han contado en Wii U hasta la fecha.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

Los superpoderes, que dan pie a decenas de posibilidades. Dura la friolera de veinte horas.

Lo peor

Que no esté doblado al castellano. Algunos fallos al "dibujar" las hectofusiones.

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