Análisis

Análisis de World of Warcraft: Warlords of Draenor

Por Jorge S. Fernández
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Versión comentada: PC

Hace diez años que Blizzard sacudió al mundo entero con el lanzamiento de la vertiente online de su franquicia más conocida, un fenómeno que después de tantos años sigue moviendo masas, como pudimos comprobar en la última Blizzcon hace un par de semanas. Como cada dos años, aproximadamente, Blizzard lanza una nueva expansión con el objetivo de mitigar el agotamiento de la franquicia.

ACTUALIZADO 21/11/2014 - Parece que los servidores de World of Warcraft: Warlords of Draenor no van a volver a sobrecargarse en mucho tiempo y nos olvidaremos definitivamente de los problemas de su lanzamiento gracias a que Blizzard duplicará la capacidad de población de sus reinos. Una medida que llevan a cabo después de vender 3,2 millones de copias en sus primeras 24 horas y volver a rebasar los 10 millones de suscriptores. Para los que sufrieron las colas de los primeros días habrá recompensa y estos recibirán 5 días de juego gratis.

Un título que en los últimos tiempos anda bastante preocupado por reinventarse como consecuencia del lógico desgaste que los 10 años que lleva en el mercado han hecho sobre su desarrollo y contenidos. Warlords of Draenor está llamado a resolver algunos de los problemas de las últimas expansiones y sobre todo, como labor más difícil, sumar nuevos adeptos y suscriptores a su más que asentado estrato de jugadores.

Precisamente en ese afán por manterner constante el número de suscriptores e incluso llegar a aumentarlo, Blizzard ha lanzado una expansión que a priori va en una clara dirección de democratizar el juego y hacerlo más accesible a los jugadores más casuales, manteniendo a la vez el interés de los más experimentados. No hay duda de que encontrar la fórmula que una ambas esferas de jugadores promete ser harto difícil.

Draenor, jugando con el tiempo

El gran reclamo de esta expansión, al igual que lo fueron para las anteriores entregas las nuevas regiones disponibles para explorar. Tras el final de Mist of Pandaria, Garrosh debe ser juzgado para responder por todas las atrocidades que había hecho en Pandaria, pero como tio listo que es, consigue escapar, viajando en el tiempo con la ayuda de sus aliados al planeta natal de los orcos de Draenor, en un tiempo en el que tan siquiera había aparecido la Horda.

Garrosh, una vez más tirando de su ingenio, transmite a los clanes de la Horda de Hierro toda la tecnología de su tiempo, presente para Garrosh, pero futuro para los clanes, y construyen un portal oscuro que les permitirá viajar en el tiempo con la intención de conquistar Draenor. Esta historia, un tanto confusa si no se conocen los hechos desde el principio, son contados para todos los públicos al comienzo de esta expansión, por lo que los menos experimentados se situarán rápidamente en la trama.

Con este panorama, el comienzo de Warlords of Draenor nos trasladará hasta la misma puerta del portal oscuro, que no para de ser atravesado por las fuerzas de Garrosh, convencidas de conseguir su objetivo de conquista. Atravesar el portal será nuestra primera misión y luchar con las decenas de soldados enemigos se convertirá en nuestro cometido principal en los primeros compases. Nada más atravesar el portal, veremos la tecnología del presente traída el pasado por Garrosh, como sus imponentes cañones de grandes dimensiones que asedian nuestras posiciones.

Warlords of Draenor, en un épico entorno de guerra total, nos llevará rápidamente a tierras más sosegadas y propicias para realizar misiones más sencillas, pausadas y que nos proporcionen las recompensas suficientes para poder llegar al tan ansiado nuevo nivel 100, del que todos han hablado tanto en los últimos meses.

Muchas novedades... ¿o quizás no?

Este análisis no pretende ser una cátedra de los bajos fondos de World of Warcraft, que cuente hasta el más minucioso cambio en algunas de las miles de combinaciones que podremos aplicar a nuestros personajes, sino que queremos darle un enfoque más genérico que lo acerque también a los jugadores que se interesen por vez primera en la franquícia.

Los jugadores menos experimentados son los más beneficiados por muchas de las decisiones de Blizzard, empezando por la subida automática de nivel, que sin duda es uno de los aspectos más polémicos de esta entrega. Con la compra de esta expansión, podremos configurar nuestro personaje como lo haríamos con cualquier otro, personalizándolo con los nuevos modelos que ha incluido Blizzard, mucho más acordes con los tiempos que vive la industria y con un aspecto bastante más trabajado que en anteriores entregas.

Una vez creado nuestro personaje, podremos elegir subirlo automáticamente hasta el nivel 90, que era el anterior tope que podíamos alcanzar con nuestro personaje, lo que de repente nos coloca en una situación de absoluto privilegio frente a los que deciden realizar el viaje hasta el nivel 90 con todas sus consecuencias. Evidentemente este es un hecho que irrita a los jugadores más experimentados que han labrado su carrera nivel a nivel y que ven cómo ahora cualquiera que suelte el dinero puede igualarlos en nivel desde el primer día que sale la expansión.

 

Hay que aclarar que esta subida de nivel "gratuita" sólo la podremos hacer con uno de los personajes. Lo que es evidente, es que por mucho que tengamos el nivel 90, no tendremos detrás la sabiduría y contenidos que hayan podido recolectar a lo largo de estos diez años los jugadores más experimentados.

 

Otra de las novedades más interesantes es la adecuación a niveles más normales de los indicadores de daño, que hasta las últimas actualizaciones previas habían alcanzado unos niveles que podríamos decir surrealistas. Hablamos de ratios de daño de cientos de miles de puntos e incluso millones, lo cual claramente era algo exagerado y fuera de lugar. Ahora el daño que realizamos es mucho más racional, con números de cuatro o cinco dígitos normalmente.

 


 

Blizzard ha optado en esta nueva entrega por avanzar hacia la "sencillez" de manejo, prescindiendo de muchos tecnicismos y habilidades intermedias que podían ir en detrimento de los jugadores menos experimentados, una vez más. Ahora hay profesiones y habilidades que se fusionan, se asignan a otros héroes o directamente se suprimen para que el trabajo de la evolución y subida de nivel de nuestro personaje sea mucho más sencillo y directo.

 

Las masas y su manejo se han visto mermadas de forma importante, las habilidades que protegían de daño a estos grupos han sido eliminadas, impidiendo que estas puedan concatenarse unas con otras para evitar que se infrinja daño a grupos enteros de personajes opuestos a nuestros intereses.

 

Unos dirán que es fruto del acercamiento a los menos experimentados y otros que se debe a la racionalización del árbol de habilidades, pero está claro de que la reducción de estas implantada en esta nueva expansión no dejará indiferente a nadie. Ahora los pasos intermedios, las habilidades que se movían entre dos aguas y que podían ser menos específicas de cada profesión o personaje, se han limpiado para dejar sólo aquellas que realmente proporcionan rasgos diferenciadores entre personajes y los libera de soluciones intermedias.

 

Sin entrar a polemizar, queremos pensar que este cambio se debe más a una racionalización por parte de Blizzard de las distintas habilidades, que nos quiten menos tiempo y hagan del desarrollo de nuestro personaje un camino más directo y sobre todo dirigido a que sea mucho más divertido y accesible para todos. Al final, como todo, si se prescinde de algo es porque presuntamente no funciona o no tiene la aceptación esperada.

 


 

Es evidente que este cambio en habilidades entre las clases y la fusión de muchas de ellas en otras específicas de determinados personajes tendrán consecuencias drásticas sobre la multitud de modalidades de combate que se siguen manteniendo en este Warlords of Draenor. Los cambios introducidos por Blizzard sacuden los más profundos y originales planteamientos de World of Warcraft desde sus inicios.

 

Como es norma, no podremos explorar libremente Draenor de primeras, aunque hayamos alcanzado el nivel 90 de manera instantánea, ya que esta nueva localización está dividida en diferentes regiones a las que sólo podrán acceder un determinado tipo de jugadores que hayan alcanzado los niveles comprendidos entre el 90 y 100.

¿Más de lo mismo?

Sin lugar a dudas que es la expansión más compleja de todas las aparecidas en estos diez años, pero no quizás en la dirección que el núcleo duro de jugadores esperaría, abriendo mucho más a las nuevas generaciones de jugadores casuales un juego que tiene fama de ser hermético en cuanto a sus procedimientos y poco amigo del jugador no experimentado. Sea como fuere, tenemos que valorar si al jugar a esta nueva expansión hemos notado realmente un salto de calidad en la franquicia y una vuelta de tuerca.

 

Todo el contenido nuevo, por mucho que se las mismas bases del juego hayan sido simplificadas, no parece suficiente para dar ese revolcón que necesita la saga desde hace tiempo. La oferta de MMO se ha ampliado muchísimo estos últimos años y frente a ellos World of Warcraft adolece de cierto agotamiento. Es innegable el atractivo del universo Blizzard, en especial de Warcraft, pero al jugar con este Warlords of Draenor tenemos la sensación de estar otra vez con más de lo mismo.

 

Las misiones son muy similares, mata a tantos enemigos de este tipo, distrae a este personaje, recoge estos objetos de aquí y de allá, prende fuego a esto o aquello, sígueme aquí o allá, y un largo etcétera de objetivos que aunque no se denominan de la misma manera, tienen un parecido en su ejecución que terminan cansando a cualquiera. Pero este no es un problema de Warlords of Draenor, sino de la práctica totalidad de los MMO que están a disposición de los jugadores hoy en día.

 


 

Es evidente que esto es sólo la parte superficial del juego, en el que una gran parte de jugadores se quedan por el camino. Es sin embargo en los distintos modos de juego colectivo, en las diferentes mazmorras, raids y "hermandades" con otros jugadores donde reside el verdadero interés de este género y lo que realmente lleva a alguien a dejarse 13€ mensuales para jugar a World of Warcraft.

Edición coleccionista

Como acostumbran numerosos desarrolladores y especialmente Blizzard, Warlords of Draenor llega también en formato coleccionista, que es la que hemos tenido el placer de jugar y que nos ofrece algunas recompensas más que interesantes al adquirirla. Una de las más vistosas, sobre todo porque podemos hacer gala de ella durante el juego, es la montura exclusiva del Cuervo aterrador, que nos permitirá sobrevolar Draenor de una manera exclusiva y fuera del alcance del resto de jugadores. Eso sí, asegúrate antes de montarla que has aprendido las habilidades necesarias para manejarla con cierta destreza.

 

También podremos acceder a una mascota nueva, un DVD con más de una hora de vídeo que nos ofrecerá todos los detalles del gran equipo que ha trabajado en el desarrollo del juego. También obtendremos la banda sonora oficial, un libro con más de 160 páginas con todo el artwork de Warlords of Draenor y una espectacular alfombrilla ilustrada con el cruel Puño negro.

 


 

Aunque otras de las recompensas incluidas las agradecerás sobremanera si eres seguidor del resto del universo Blizzard, porque con la edición coleccionista podremos acceder a retratos de Starcraft II, el Blasón Grito de Guerra para Diablo III y un dorso exclusivo para tus cartas de Heartstone Heroes of Warcraft. 

Apartado técnico

En este aspecto no veremos prácticamente nada que no hayamos visto con anterioridad en la saga. El cambio más importante a nivel técnico / estético es la inclusión de los nuevo modelos de personajes, que han recibido una buena mano de pintura y un exhaustivo trabajo de chapa para que tras diez años de lucha vuelvan a lucir dignamente. Blizzard ha conseguido unos modelos más naturales y acordes a lo que la mayoría de la comunidad de jugadores estaba esperando.

 

Gráficamente Warlords of Draenor aprueba con suficiente, no es espectacular, los gráficos cumplen con su funció. A pesar de lo sencillo de su propuesta gráfica y tener un equipo bastante potente, el movimiento no es todo lo fluido que nos gustaría, pero vamos, nada nuevo que no hayamos visto en las anteriores entregas. La sensación general es que gráficamente se va quedando detrás de muchos de sus competidores. El apartado del sonido es sobresaliente, ya que la traducción de textos, y sobre todo el doblaje, digno de cualquier película de estreno y hace de este área una de las mejores de la expansión. 

Conclusión

Warlords of Draenor está llamada a ser la expansión más influyente desde los inicios de la franquicia online hace ahora 10 años. Este efecto es innegable y los jugadores más expertos lo van a notar de inmediato. Ahora bien, no estamos seguros de que el nuevo contenido sea suficiente para atraer la atención, ya no sólo de los jugadores habituales, sino de los que se están planteando acceder por primera vez al universo Warcraft.

 


 

Sin duda visitar Draenor, con esos saltos en el tiempo, la nueva maquinaria de guerra de Garrosh traída desde el presente pasado y todo lo que rodea a estos trascendentales hechos es lo más interesante de esta expansión, por encima de la modificación de estadísticas y de los árboles de habilidades y profesiones. El problema es que la historia se repite, al igual que Mist of Pandaria o sus anteriores entregas, este nuevo contenido y la región de Draenor es simplemente una nueva campaña en lugar de una vuelta de tuerca a la franquicia.

 

Las intenciones de Blizzard son claras al permitir la subida automática al nivel 90 de aquellos que se hagan con la expansión, acercando World of Warcraft cada vez más a los jugadores noveles. Sea como fuere, la impresión global que nos da esta expansión es que no hay un contenido realmente novedoso y que justifique prestar en la franquicia más atención de la que lo hicieron las anteriores entregas. Warlords of Draenor es un material imprescindible para los incondicionales, pero tras diz años, para hacer frente a sus competidores, debe ofrecer mucho más. 

Valoración

Imprescindible para los incondicionales de WoW, pero no es ningún salto de calidad ni vuelta de tuerca a la franquicia, se acerca un poco más a los jugadores casuales

Hobby

81

Muy bueno

Lo mejor

Draenor, su historia de pasado y futuro, modelos de personajes, ratios de daño racionales, nivel 100

Lo peor

Técnicamente sigue sin evolucionar, misiones repetitivas, muestra ciertos signos de agotamiento

Lecturas recomendadas