Anarchy: la noche de las bestias
Análisis

Anarchy: la noche de las bestias - Crítica de la segunda entrega de la saga

Por Raquel Hernández Luján
-

Crítica de la segunda entrega de la saga de La purga titulada Anarchy: la noche de las bestias (The Purge: Anarchy) y dirigida de nuevo por James DeMonaco.

The Purge: la noche de las bestias (The Purge) fue un sonoro éxito consiguiendo recaudar 30 millones de dólares cuando tan solo había costado 9 financiarla, de ahí que la secuela estuviera cantada y que los límites de la franquicia se expandieran de forma notable con este segundo episodio.

Anarchy: la noche de las bestias deja atrás la atmósfera asfixiante de la primera entrega para lanzarse a conquistar las calles, el lugar en el que durante la noche de la purga se desata el caos y la sinrazón. Explorar esos nuevos límites desencadena una renovada sensación de angustia que nos lleva a pensar qué hay detrás de las máscaras, cuáles son las razones por las que una persona puede llegar a querer matar a otra. Las respuestas son variopintas.

Como ya os resultará familiar, durante una noche al año el gobierno de Estados Unidos permite que cualquier acto delictivo sea legal. De esta forma intentan reducir el número de criminales, ya que las cárceles del país se encuentran saturadas. La idea surge de la teoría de que todo ser humano tiene maldad en su interior, maldad que en algún momento saldrá a la luz y que es preciso canalizar para evitar males mayores.

En esta situación, las personas adineradas y socialmente aceptadas tienen más posibilidades que las clases bajas que no cuentan los medios necesarios para defenderse de los que les quieran hacer daño.

Anarchy: la noche de las bestias

¿Cómo poder sobrevivir a los criminales sin convertirte en uno de ellos? Si en la primera parte veíamos cómo la espeluznante noche de la purga se vivía desde dentro de una casa, en esta ocasión estaremos en la calle para vivir la purga anual. James DeMonaco se suelta la melena para mostrarnos el carnaval del horror que nos amenazaba desde la mirilla en la primera película.

Lo macabro se abre camino para destripar los símbolos nacionales y de poder (muy bueno el bróker crucificado en la Bolsa a modo de redentor económico).

Anarchy: la noche de las bestias

DeMonaco vuelve demostrar su temple y su pulso narrativo para llevar lo individual a lo colectivo y viceversa: la trama de las personas que se unen a Frank Grillo, una suerte de héroe por accidente que termina funcionando como salvador y expiando su propio pecado, el de la venganza está remachada de conflictos sociales. La banda sonora eficiente y el montaje ágil ayudan a componer una historia llena de intensidad en la que se pone toda la carne en el asador.

En muchos aspectos, Anarchy coquetea con la serie B en la puesta en escena y en la exagerada forma de amplificar y sobredimensionar lo macabro de la barbarie que narra. Sin embargo esto le hace bien a la película porque nos distancia del crimen, lo despersonaliza haciéndolo más digestivo.

Anarchy: la noche de las bestias

¿Es Anarchy una película maniquea? Pues claro que sí y lo que define el nivel de maldad es la billetera, pero con todo sigue proponiendo interesantes cuestiones, algunas de las cuales se desarrollarán después en Election: la noche de las bestias como la aparición de la Némesis de la élite: esa resistencia que igualará los bandos.

El anuncio de la purga con sus sirenas y la idiosincrasia política que subyace a la decisión de los Nuevos Padres Fundadores de crear semejante válvula de escape se convierten en esta segunda entrega en una seña de identidad icónica ya para el género del survival horror.

Valoración

Aún más contundente y rebosante de ideas que su predecesora, Anarchy vuelve a hacernos pensar abandonándonos en una distopía tenebrosa.

Hobby

78

Bueno

Lo mejor

Frank Grillo en uno de sus primeros papeles protagonistas y la aparición de Michael K. Williams como revolucionario, aunque se resuelva regular. 

Lo peor

De nuevo, lo sutil no es el punto fuerte de la película. El desenlace se ve venir de lejos, pero Grillo lo dota de verosimilitud.

Lecturas recomendadas