Análisis

Angry Birds - Crítica de la película basada en el juego de Rovio

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de Angry Birds, la película (The Angry Birds Movie) dirigida por Clay Kaytis y Fergal Reilly con las voces de: Álex de la Iglesia, Santiago Segura, Cristina Castaño y José Mota en el doblaje al castellano. En cines a partir del 13 de mayo de 2016.

Angry Birds, la película ya está disponible en formatos domésticos: DVD, Blu-Ray, steelbook y Ultra HD 4K. ¿Quieres descubrir los extras de las ediciones disponibles? Mira este reportaje.

Angry Birds, la película llega a la cartelera española y lo hace armando mucho, pero mucho ruido. Los pájaros cabreados protagonizan su primer largo en el que por fin descubrimos a qué se debe el pique ancestral que tienen con los cerdos y cómo se conocieron.

La historia se desarrolla en una isla poblada por aves felices que no vuelan. En este paraíso, Red, un pájaro con problemas de mal genio, el veloz Chuck y el volátil Bomb nunca han terminado de encajar. Pero, cuando la isla recibe la visita de unos misteriosos cerdos verdes, tendrán que ser estos insólitos marginados los que descubran qué traman esos cerdos.

Argumentalmente la cinta no reinventa la rueda: nos narra la típica historia de un pringado que se convierte en héroe; de un inadaptado que busca la aceptación del grupo; de un solitario que aprende a vivir en comunidad. Vamos, que la hemos visto ya medio millón de veces.


Tráiler extendido de Angry Birds por hobbyconsolas

El mayor de los atractivos de la película, es, por una parte, el diseño de los personajes tremendamente expresivos, y por otra la calidad de la animación. Para eso ha hecho falta trabajar para que sigan siendo reconocibles con todas sus propiedades al ser lanzados: el tucán boomerang, los pequeños azules que se disgregan el el aire, el grandullón negro que explota... Y también dotarlos de una mayor capacidad de movimiento con patas y alas y, más allá de eso, sentimientos.

¿Pensarían el algún momento cuando crearon el primer juego de Angry Birds que los pajarillos volarían tan alto como para colarse en la cartelera mundial? Y no penséis que lo harán de cualquier manera porque está bien claro que el estreno es una plataforma para el lanzamiento de un montón de merchandising. ¿La idea? Renovar el interés por el juego y poner de nuevo en el tirachinas comercial a las aves enfadadas.

Pekka Rantala, director ejecutivo de Rovio, ha asegurado que la película quiere ser un soplo de aire fresco que sirva para renovar la serie y volver a encontrarse con su público. Para lograr su objetivo, el directivo ha confirmado que el proyecto contará con un presupuesto desorbitado que asciende hasta los 80 millones de dólares en concepto de márketing (muchísimo más de lo que cuestan la mayor parte de las producciones cinematográficas).

 

La cifra es impresionante, pero hay que tener en cuenta todo lo que ha movido desde que se lanzara Angry Birds en 2009: diferentes versiones del juego en modo espacial, Star Wars, Epic, Transformers... Por no hablar de la línea de juguetes, peluches y merchan, la serie de televisión y hasta una gama de zumos de frutas. 

El caso es que cuando te invitan a un pase familiar tienes la fortuna de tener su opinión de crítico de cine contrastada con la opinión de la gente menuda: puedes ver sus reacciones y extrapolar el estado de ánimo general de los pequeños espectadores a cómo funcionará en el mercado infantil. Pues bien, aunque es obvio que no estamos ante la película de animación del año, a los pequeñajos les encanta, les divierte y les entra por los ojos que da gusto, sobre todo también por ese puntillo escatológico de los cerdos que tanto pasean el trasero por la pantalla (y pensar que en el juego solo son cabezotas).

 

El guión de Jon Vitti, guionista de Los Simpson, no termina de despegar contando con demasiados momentos valle y pocos gags de humor pulido (el Águila Todopoderosa es... no tengo palabras... da más miedo que la invasión porcina). Por ejemplo, el hecho de que nuestro pollo protagonista Red vaya a clases para contener la ira hace que haya un par de secuencias logradísimas que te sacan la carcajada, pero solo son momentos puntuales, el conjunto hace aguas, sobre todo en los impases finales en los que se impone la sensiblería. Eso sí, de vez en cuanto hay algún guiño para los adultos que se agradece.

Dirigida por Clay Kaytis (Frozen) y Fergal Reilly (Lluvia de albóndigas) Angry Birds cuenta en su doblaje al castellano con voces muy conocidas: las de Santiago Segura (Red, el pájaro rojo), José Mota (Chuck, el pájaro amarillo), Cristina Castaño (Matilda, la terapeuta ¿le habrán dado el rol por ser la psicóloga desquiciada de La que se avecina?) y Álex de la Iglesia (Leonardo, el rey de los cerdos).

 

En declaraciones a EFE Álex de la Iglesia comentaba lo siguiente: "En el videojuego hay unos pájaros que viven en una isla, unos cerdos, y punto. La labor increíble de la película es que justifica eso y genera un mundo". Ésa es la gran hazaña de Angry Birds, que además deja sin atar un cabo de cara a una más que probable secuela, esperemos que esta vez con un poco más de chicha detrás. Está bien: queremos más pero mejor, con una trama más trabajada y sketches más desternillantes. Y ya puestos a pedir una banda sonora original en la que escuchemos temas propios en vez de los típicos préstamos que ya sabemos que funcionan pero que, de nuevo, están demasiado trillados.

A todas luces parece más un cortometraje alargado que una cinta con entidad propia, pero si tenemos en cuenta la base de la que partía, el esfuerzo de "agrandar" ese germen es digno de elogio. Y si tienes hijos no te libras ni con alas de ir al cine: ¡Weeeeeee! Intentad que no se convierta en un mero acto de consumo y que sea una experiencia cinematográfica al menos.

Valoración

Tras un esperanzador comienzo la adaptación de la franquicia de pájaros cabreados termina discurriendo por lugares comunes siendo más burda de lo que se esperaba de ella.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

A los niños les encanta: es colorida y el diseño de personajes muy atractivo.

Lo peor

A pesar de ser frenética en algunos momentos es demasiado ruidosa y ordinaria, ¿y la diversión?

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