Análisis

Bad Piggies: del cerdo se aprovecha todo

Por Carlos Hergueta
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Rovio nos había vendido a los cerdos verdes como a los malos. Pobrecitos, solo querían unos huevos fritos para comer. ¿Quién les puede culpar? Si nosotros somos fans del bacon, la morcilla, las costillas, el chorizo... A uno de estos quiero yo cerca cuando se me estropee el coche. 

Nadie le puede negar a Rovio el éxito conseguido con Angry Birds. La obra de los finlandeses ha superado los 1.000 millones de descargas y la compañía acaba de anunciar que cuenta con más de 200 millones de usuarios únicos mensuales, entre versiones de pago y gratuitas, que a su vez se alimentan de publicidad. Ahí es nada. Y Angry Birds es divertido y asequible (tanto en el control, como en el precio), eso sin duda. De ahí su éxito. 

 

Sin embargo, después de Angry Birds, Angry Birds Río, Angry Birds Seasons y Angry Birds Space... la cosa empezaba a oler un poquito. Me recordaba el tema al episodio aquél de Los Simpson en el que Marge se compraba un vestido Chanel y lo remendaba una y otra y otra vez para ir a los saraos de un grupo de amigas pijas. El vestido mola, pero ¿no tienes nada más en el armario? Y no es que Rovio no tenga dinero; es que están siendo conservadores. 

 

Es decir, que no niego el éxito de Angry Birds como producto y entiendo la estrategia comercial de Rovio, pero ya le estaba empezando a coger un poco de manía a eso de estirar la mecánica y hacer poco más que cambiar el envoltorio. Por otro lado, ¿da más de sí esa explotación? Por supuesto: ahora llegan los recopilatorios para consolas (a precios bastante cuestionables, ñpor cierto) o el uso de licencias de éxito... Star Wars, por ejemplo. Y seguro que la idea será un bombazo. Yo mismo espero con ansia Angry Birds Star Wars. Me la han colado de nuevo, los malditos. 

 

Rovio necesitaba una nueva saga. La sorpresa la dio la compañía cuando decidió echar una vez más mano de su licencia Angry Birds para ello y mostrar la "cara B" de la historia. Lo bueno es que aunque estemos hablando del mismo universo, el desarrollo de Bad Piggies es completamente diferente al juego de los pájaros cabreados. Además, es tremendamente divertido, fresco y realmente estimulante. 

 

Reconozco que dada la experiencia con Amazing Alex (otro juego de la empresa, que no ha tenido tanto éxito) y a sabiendas de que Rovio utilizaba una vez más la licencia Angry Birds, no las tenía todas conmigo con Bad Piggies. Además, el hecho de que el juego pareciese una versión en 2D de Banjo & Kazooie Baches y Cachivaches, gran juego que no me llegó a conquistar, tampoco me seducía demasiado la idea. Sin embargo, la fórmula, tal y como ha sido ejecutada, funciona a la perfección. Por si fuera poco, el sencillo argumento, encaja como un guante en la eterna batalla entre pájaros y cerdos y completa la saga Angry Birds de siempre. 

Tan manitas como buen piloto

Los cerdos verdes quieren los huevos de los pájaros. Para conseguirlos, trazan un astuto plan que plasman en un plano. Sin embargo, un accidente con un ventilador hace que el plano se rompa y sus trozos queden esparcidos por el bosque. Qué faena para ellos y qué alegría para nosotros, porque la reconstrucción de esos planos es la excusa para una sucesión de divertidísimos niveles. 

 

Cada nivel de Bad Piggies tiene dos partes: en la primera, construimos un vehículo con los recursos que se nos dan; en la segunda, debemos pilotarlo hasta la línea de meta, en la que se encuentra el trozo de plano de marras. 

 

Al arrancar cada nivel, contamos con una cuadrícula sobre la que debemos colocar las diferentes partes del vehículo que se nos proporcionan. Podemos usarlas todas o no, en nuestras manos está elegir qué es necesario y qué no lo es para lograr llegar al final. También debemos tener en cuenta que en algunos niveles debemos recoger cajas, batir un récord de tiempo, llevar montado al "rey cerdo" o cruzar la meta sin que se nos haya roto el vehículo. 

 

Esas variables, que se van combinando -lo "único" que se nos pide siempre es llevar montado a un certido piloto y llegar a la meta-, son las que condicionan las estrellas que obtenemos al superar el nivel, de una a tres, igual que en Angry Birds y en tantos y tantos otros juegos para móviles.

 

A nuestra disposición tenemos todo tipo de objetos. Al principio solo son cajas de madera para formar la estructura y alguna rueda, y poco a poco van apareciendo más y más. Ventiladores, pequeñas y grandes aspas, motores de tres potencias diferentes, globos, cajas explosivas, botellas de refresco, cohetes, lastres, fuelles... Decenas de herramientas nos permiten construir sencillos carros, coches, aviones o helicópteros.

 

Una vez que tenemos listo el vehículo (o creemos tenerlo), toca pilotarlo. Dependiendo de los elementos que hayamos elegido, veremos en pantalla unos botones virtuales u otros. A medida que se compliquen los diseños, se complican los controles y nosotros nos sentimos como maquinistas al mando de muchas palancas. Quitar este ventilador, explotar este globo, acelerar, parar, apretar el fuelle, abrir la botella de refresco... Hay que tener reflejos.

 

El modo historia se compone de dos mundos (uno centrado en vehículos con ruedas y otro en aeronaves) de 36 niveles cada uno, a los que hay que añadir otros 18 secretos, que desbloqueamos con un determinado número de estrellas. Ya de por sí, este modo es largo, ya que algunos niveles nos llevarán un par de minutos y otros media hora, debido a la diferencia de dificultad, lo que obliga a probar diferentes diseños y tácticas de pilotaje.

 

Sin embargo, además, hay otros cinco niveles 'sandbox', con un desarrollo ligeramente diferente. Estas fases son grandes escenarios que recuerdan a los de Worms. Hay 20 cajas que debemos recoger, moviéndonos con libertad. Para ello, tenemos una enorme cuadrícula y podemos usar todos los objetos que queramos, en tipo y en cantidad, siempre que los hayamos recogido en el modo historia. Tampoco tenemos por qué recoger todas las cajas del tirón.

 

De esta forma, podemos probar diferentes diseños; lo que queramos. Podemos crear un coche bajo para entrar por una cueva o un avión para llegar a una montaña. También podemos hacer un versátil helicóptero con el que llegar a casi cualquier sitio. La elección es nuestra. Este modo saca nuestro lado más creativo y también invita a probar y probar hasta que nos hemos hecho con todas las cajas.

Apartado técnico

Desde un punto de vista visual, Bad Piggies también raya alto. Aunque es un juego 2D que no compite, ni trata de hacerlo, con los grandes motores 3D que comenzamos a ver en móviles, el resultado es muy bueno. En un móvil con una buena pantalla el juego luce realmente bien en HD, con diseños simpáticos, coloristas y animaciones muy fluidas. Se agradecen simpáticos detalles como los cerdos en los menús o que nuestro cerdo piloto mueva los ojos y la cara para seguir con la vista los objetos, a medida que los colocamos en nuestro próximo diseño.

 

La física es lo que más llama la atención del conjunto y una vez que nos acostumbramos a la inercia y a lo que pesa cada material o cada objeto, todo funciona de maravilla y los vehículos se comportan como esperamos que se van a comportar.

 

El sonido también contribuye a hacer que la atmósfera sea redonda. La simpática melodía inicial, en la línea de los Angry Birds originales, las canciones tranquilas que amenizan nuestro rato de construcción y la apremiante partitura, a viento y cuerda, que suena durante la conducción y que invita al movimiento... Todo nos acompaña y nos pone en situación. Además, ponen la guinda los tronchantes sonidos de los impactos cuando tenemos un accidente.

Un juego hecho para móviles y con futuro

Bad Piggies es pura diversión y es más complicado y estimulante que Angry Birds; mucho mejor juego. Es más creativo, es menos aleatorio, pide más al jugador y le recompensa mejor. Coger la mecánica es sencillo, pero lograr las tres estrellas o incluso cruzar la meta puede llegar a ser realmente complicado en ocasiones.

Dado que hay que dar con el diseño idóneo y después pilotarlo con destreza, os descubriréis a vosotros mismos invirtiendo decenas de minutos en mismo nivel, quitando, poniendo y cambiando de sitio piezas; o probando a pilotar a la perfección un mismo diseño. Cada accidente invita a intentarlo de nuevo. Porque es divertido y porque en algunos niveles, cuando conseguimos las tres estrellas, nos hace sentir como unos auténticos cracks, porque le hemos dado al coco y hemos tenido pericia conduciendo.

 

El juego nos ha gustado, eso está claro. Además, quizá Rovio haya dado con una nueva franquicia que explotar como lo ha hecho como Angry Birds. La compañía ya prepara contenido descargable que llegará gratis a quienes hayan descargado este juego. Pero es que, además, se puede permitir crear nuevas entregas, con nuevos escenarios, más temáticas, nuevos objetos para crear más vehículos -¿qué tal una entrega con vehículos actuáticos o una en el espacio?-, etc. Lo estamos deseando, porque nos hemos quedado con ganas de más y no porque Bad Piggies no nos haya satisfecho. Es uno de los mejores juegos móviles que se han hecho jamás.

Bad Piggies ya está disponible para Windows, Mac, iOS y Android. La versión para el sistema operativo móvil de Google es gratuita. Además, Rovio está trabajando en versiones para Windows 8 y Windows Phone.

Valoración

Bad Piggies es estimulante, fresco y creativo; un juego hecho por y para móviles que es pura diversión. De lo mejor que hay.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

La sensación de realización al conseguir el éxito, después de la diversión de construir y pilotar.

Lo peor

Poca variedad visual en los escenarios, porque básicamente casi todo pasa en el bosque.

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