El bar
Análisis

El bar - Crítica de la nueva película de Álex de la Iglesia

Por Raquel Hernández Luján
-

Álex de la Iglesia siempre tiene un punto de genialidad, aborde la temática que aborde, pero cuando se mueve en el terreno de la comedia negra, no tiene parangón. El bar está lejos de algunas de sus obras maestras por antonomasia, esas que lo coronaron como un director de culto, pero sí que es un viaje desconcertante hacia las miserias del ser humano y sobre todo una fábula en la que el personaje que más sorprende es aquel del que menos esperas.

De la Iglesia presenta El bar como un "thriller íntimo que bucea en la psicología del encierro, en el miedo que pasan los personajes y que saca de cada uno de ellos, no lo peor, sino lo que hay"... Y ya sabemos que retratando eso, lo que hay, es un maestro, así que ojo a la dueña de un bar que alardea de lo limpio que está fregona en mano, al pobre de la esquina y a la viciosa de la máquina que no puede evitar apagar su soledad echando monedas, porque todos ellos, y unos cuantos más, se van a dar cita en un bar cualquiera de Madrid que se va a convertir en el epicentro de un suceso inesperado.

Las mejores ofertas en DVDs y Blu-Rays en Amazon

El director también firma el guión de su 14º largometraje junto a otro de sus fieles colaboradores, Jorge Guerricaechevarría. La historia arranca a las 9 de la mañana: un heterogéneo grupo de personas desayuna en un café del centro de Madrid. Uno de ellos tiene prisa: al salir por la puerta, recibe un disparo en la cabeza. Nadie se atreve a socorrerle.  

El bar

Después del terrible suceso, los protagonistas que se encuentran en el local se ven obligados a permanecer en su interior, con el temor de que un francotirador dispare a todo aquel que intente salir de allí. Las tensiones entre los personajes comenzarán a crecer, con situaciones extremas y a la vez hilarantes, y la barra se convertirá en el lugar en el que revelar los pecados y las culpas de cada uno. Porque... ¿y si el asesino está dentro del bar?

El bar

Tiene muchas fortalezas: montaje, ritmo e interpretaciones. Carmen Machi y Secun de la Rosa, junto a Jaime Ordóñez entregado al exceso, tienen unos papelones que los pueden catapultar directos a los Goya con líneas de texto realmente brillantes en las que desnudan a sus personajes.

Entre las debilidades: la propia historia que, llegada a un punto, empieza a hacer aguas, tener poco tiempo en pantalla a Terele Pávez y no tomar partido al final por nada en particular.

El bar

Aunque el viaje es, como corresponde, (des)agradable y tiene momentos espectaculares, cuando se encienden las luces de la sala no tienes nada claro. Esto es premeditado, evidentemente, pero también muy insatisfactorio para el espectador que espera que semejante huída hacia adelante tenga como fin alguna conclusión por peregrina que sea. Y no es que el final deje mal sabor de boca, sino más bien todos los interrogantes en el aire.

En El bar hay una inmersión en toda una corriente de géneros diferentes: el thriller, la ciencia-ficción, el terror postapocalíptico, el cine de catástrofes, el gore... todo ello jalonado por un jocoso sentido del humor que nos define como supervivientes extremos.

El bar

La galería de esperpénticos personajes, que por otra parte son muy reconocibles, es uno de sus atractivos más evidentes, al verse obligados a convivir y competir, (acaso cooperar), para salir con vida de su encierro pero a nivel argumental la película carece de un sustento fértil en el que se abone la imaginación del espectador. Le falta algo: arrojo, lecturas, una firme conclusión que te deje tan sentado de culo como las absorbentes secuencias iniciales. Dicho esto, no deja de ser una cinta de corte fantástico ineludible. Vale, no es sobresaliente, pero yo no me la perdería en ningún caso...

Valoración

De arranque brillante y desarrollo titubeante, Álex de la Iglesia da un recital de buen cine con un excesivo final. Da igual, con semejante reparto se le perdona casi todo.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

Terele Pávez, Secun de la Rosa y el comienzo de la peli: en 10 minutos te tiene en el bolsillo dándole una vuelta de tuerca costumbrista al género.

Lo peor

No remata: el final es endeble y el guión va paulatinamente perdiendo fuerza y cayendo en lugares comunes.

Lecturas recomendadas