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Análisis

Batman Arkham VR - análisis de la experiencia para PlayStation VR

Por Alberto Lloret
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Versión comentada: PS4

Tras Until Dawn A Rush of Blood, seguimos analizando los primeros títulos para PS VR, el visor de realidad virtual de PlayStation... ¡y ahora es el turno de Batsy!

Lejos de dejar atrás el universo Arkham tras Batman Arkham Knight, Rocksteady nos vuelve a llevar, una vez más, a la Gotham más gótica y bella de cuantas han pasado por consola. Pero, esta vez, con un acercamiento distinto: una experiencia virtual confeccionada para hacerte sentir dentro del trabajo del Caballero Oscuro. Es una experiencia breve, y que no explota por completo todas las facetas de la serie Arkham, pero que por méritos propios está entre lo más destacable de la primera hornada de títulos para PlayStation VR.

Hablar de Batman Arkham VR sin reventar las sorpresas es bastante complicado... por no decir imposible, así que intentaremos desvelar lo menos posible. La experiencia comienza con un flashback, una escena recurrente en la iconografía de Arkham: el callejón del crimen. Vivimos la escena como un testigo más, desde la perspectiva de Bruce Wayne niño y teniendo que “soportar” como el asesino se acerca amenazantemente a nosotros. Son sensaciones que, si aún no has probado un visor de realidad virtual, aportan nuevas e intensas emociones a los juegos.

Ya desde estos primeros compases nos envuelve un mundo virtual “casi real”, prácticamente tangible, en el que la sensación de profundidad, de prensencia, está francamente bien lograda. Eso sí, como en el resto del viaje, no podemos andar ni movernos. Es como si Batman estuviera “anclado al suelo”, aunque tiene una explicación: es la apuesta más segura para evitar los mareos que puede provocar la RV. Pero, tranquilos, que los escenarios no son sólo escenas estáticas...

Superada la pesadilla inicial, despertamos en la mansión Wayne, postrados sobre un piano. Alfred pronto nos avisa de un preocupante hecho: las balizas de Nightwing y Robin no responden. Toca investigar qué está pasando. Y es que Arkham VR es justo eso, una pequeña aventura centrada en el modo detective. Tras hablar con Alfred, ya podemos empezar a saborear lo bien que funcionan los dos mandos Move: podemos coger una llave, abrir con ella la tapa del piano, toquetear sus teclas (sí, cada una reproduce una nota distinta)....

El piano es realmente el acceso a la Batcueva, donde comienza la experiencia “de verdad”. Y es que no sólo tenemos que enfundarnos en el traje de Batman y ponernos la máscara, sino que además nos pertrechamos con algunos de sus gadgets. Si miramos hacia abajo, a nuestra “tripa”, veremos el cinturón de Batman, que tiene tres de estos juguetes: el batarang (en el centro), dispositivo escaneador (a la izquierda) y la batgarra (a la derecha).

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Batman Arkham VR es una experiencia que te hará sentir como un verdadero Batman. Incluso visitaremos algunos momentos y lugares clave en la serie Arkham...

Si queremos acceder a alguno de estos gadgets, basta con bajar uno de los mandos Move hasta su posición virtual, y pulsar el gatillo. Es un sistema que funciona muy bien, y ayuda a que la inmersión sea realmente buena. Tanto, como detalles como vernos frente a un espejo y ver como nuestra “cara de Batman” ladea al hacerlo con la nuestra “de verdad”. Son sensaciones extrañas de primeras, pero que... convencen.

En la batcueva también probamos algunas de las mecánicas jugables de Batman Arkham VR: con nuestras manos virtuales podemos interactuar con el batordenador, realizar un análisis químico, manosear una tableta, utilizar la batgarra para cambiar de zona dentro de la batcueva... así como acceder a algunos extras del juego, como una prueba de disparo con el batarang o un visor de modelos 3D.

Como en otras experiencias VR, de Batman sólo vemos las manos y el cinturón: no existen ni los brazos, ni el cuerpo. De primeras, puede chocar, pero así la interfaz queda reducida a la mínima expresión, resulta bastante limpia y no interfiere demasiado. Y lo cierto es que tampoco necesitamos más puntos de referencia para interactuar en el mundo virtual.

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Enfundarnos en el traje de Batman es sólo una pequeña parte de lo que nos espera en este viaje de entre 40-70 minutos.

Ya hemos adelantado que en Batman Arkham VR no andamos. En su lugar, los escenarios suelen tener dos tipos de puntos a los que nos podemos teletransportar. Por un ladol al mirar en los entornos, veremos la clásica batseñal, con el icono de Move debajo. Basta con pulsar el botón Move del mando mientras lo miramos, para teletransportarnos a ése lugar. Eso un sistema rápido, sin transiciones, que funciona bien y que nos permite, por ejemplo, recorrer en pocos segundos, y sin “naúseas” un pasillo de una alcantarilla de Gotham,

Como decimos, la estrella del juego es la investigación pura y dura: debemos usar el escáner para encontrar pistas en cuerpos, ver la recreación del escenario de un crimen (girando el mando Move adelantamos y rebobinamos la escena), escanear cadáveres, buscar huellas e incluso reconstruir un objeto a partir de varios fragmentos (todo mientras los rotamos y combinamos con sendos Move).

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La batgarra, el batarang y un escaner son las únicas armas que utilizamos para resolver los puzles de esta investigación.

Todas estas mecánicas funcionan muy bien y hacen que sea tremendamente divertido e intenso, aunque otras mecánicas, como lanzar el batarang, pecan de ser muy sencillas y estar muy predefinidas (no apuntamos “de verdad”). Si a esto sumamos que el mundo que construye alrededor nuestro es de los más impresionantes que ofrece esta primera hornada de juegos virtuales, el resultado es de lo mejorcito que ofrece el incipiente catálogo de PlayStation VR.

De verdad, tener a El Pingüino a escasos centímetros de la cara (y poder admirar el increíble nivel de detalle de su modelo), es algo que hay que probar para entender lo que puede llegar a ofrecer un entorno virtual. Y no solo eso: la sensación de estas junto a Robin, de cooperar con él para resolver un puzle y más cosas que nos callamos para no estropear la experiencia (como el propio final), hacen de Batman Arkham VR el mejor candidato posible para mostrar de lo que es capaz de realidad virtual.

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Técnicamente, Batman Arkham VR es de los títulos más bestias de esta primera hornada. La sensación de presencia de los personajes, de estar junto a ellos, es brutal.

¿Lo malo? Aparte de la duración, que dependiendo de lo “pato” que seas puede oscilar entre los 40-70 minutos para una primera vuelta, hay bastantes oportunidades perdidas. Las más obvias son las mencionadas, la total ausencia de combates y la exploración de un modo más clásico. Otra, que podamos admirar el batmóvil y el batala, pero no podamos pilotarlos aunque sea en una carrera o evento independiente. ¿Y hemos dicho que llega sólo con los textos en castellano?

Pero, aún con todo, el principal problema es que cuesta 19,99 euros, un precio algo elevado para la duración que ofrece. Sí, hay coleccionables (como trofeos de E. Nigma) y motivos para darle una segunda o tercera vuelta), pero el poso que queda es ese: es una de las experiencias más cuidadas, intensas e imprescindibles de la primera hornada de títulos para PSVR, pero también una muy breve. Si eres un fan acérrimo de Batman, o simplemente quieres tener en tu biblioteca las mejores y más cuidadas experiencias VR, no te importará. Pero para el resto...

Valoración

Una de las experiencias virtuales más intensas y cuidadas de la primera hornada, aunque peca de ser bastante breve y nos llega con las voces en inglés.

Hobby

72

Bueno

Lo mejor

Recrea el universo Arkham en 360º y con unos cuidados gráficos. El nivel de inmersión. El control con dos Move. Tiene momentos difíciles de olvidar...

Lo peor

Dura entre 40-70 minutos, aunque encontrar todos los coleccionables aumenta esa duración El precio. Que no haya acción y exploración en mundo abierto.

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