Batman: Muerte en la familia – Review de la muerte de Jason Todd
Análisis

Batman: una muerte en la familia – Review de la muerte de Jason Todd

Por Jesús Delgado
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Batman: Muerte en la familia es una historia capital de la mitología de Batman. Jim Aparo y Jim Starlin firman este cómic sobre la muerte del segundo Robin, Jason Todd.

La muerte de Robin es uno de los pilares inamovibles de la mitología del Caballero Oscuro. Este oscuro y fúnebre suceso convulsionó el mundo del cómic casi con tanta fuerza como la muerte de Gwen Stacy  en El Asombroso Spider-man una década antes.  Y es que Batman: Una muerte en la familia (A Death in the Family) es uno de esos cómics que cambió algunas reglas de la historia de los superhéroes. Como la de que los ayudantes juveniles no podían morir. Al menos no “en pantalla” y con público mirando.

Hasta entonces, tan solo contados ayudantes de héroes habían muerto frente a los lectores. Y los más notorios por su fallecimiento, como el Bucky del Capitán América (que luego volvería como Soldado de Invierno en la etapa de Ed Brubaker), lo habían hecho “fuera de colección”.  En cambio, en esta historia nos presentaba el cuerpo aún caliente de la víctima, siendo mostrado a los lectores, quienes tenían la prueba fehaciente e irrefutable de la defunción del joven héroe.

¿Pero cómo se llegó a esta situación? ¿Cómo llegó Robin a morir?

Los asesinos fueron los lectores, con los teléfonos y en la sala de editores

No, no se trata de una respuesta del Cluedo, sino más bien lo que pasó. En 1983, Dick Grayson, el Robin de toda la vida, ya estaba algo crecidito y mayor para seguir a Batman en pantalón corto por las azoteas. De ahí que se acabara independizando, adoptando el alias de Nightwing nada más arrancar 1984. 

¿Quién es Nightwing? Os lo contamos todo en este artículo

Como resultado, Batman se quedó compuesto y sin Chico Maravilla. No pasaría mucho tiempo antes de que se presentase un reemplazo. Se trataba de un muchacho llamado Jason Todd, que ya había debutado en 1983 en el número Batman #357, pero no asumiría el nombre de Robin hasta el Batman #366. En dicho número Jason ayudaría al Caballero Oscuro a aprehender, de nuevo, al Joker, iniciando una nueva etapa para Dúo Dinámico de DC Comics.

Este reemplazo, no obstante, realmente no fue rupturista. Este nuevo Robin era básicamente igual al viejo. Salvo en lo tocante a que tenía padres en su identidad civil (que también eran artistas de circo como los de Dick) y que al ser pelirrojo, se teñía el pelo para parecerse al Chico Maravilla original. Este insulso e insustancial cambio se modificaría poco tiempo después, tras el crossover Crisis en Tierras Infinitas, del cual os hemos hablado alguna vez.

Tras este "Crisis" se retconeó la continuidad de todos los cómics así como el origen de Jason. Como Dick, este nuevo Robin era también huérfano. Pero a diferencia del primero, Jason sería un broncas y de origen delincuente. De hecho, su primer contacto con Batman ocurriría cuando el chico trataba de robarle las ruedas al Batmóvil. El nuevo Robin era un contraste muy acusado respecto al anterior ayudante. Este segundo Robin era violento, reaccionario y muy dado a responder y a contrariar a Batman. Vamos, que era un poco estomagante, y algo falto de carisma según los estándares del momento. 

Este cambio operado en el personaje, curiosamente, no gustó entre un sector de los lectores, dividiendo al fandom entre defensores y detractores. Para solucionarlo, los directivos de DC Comics decidieron dejar su suerte en manos de los fans. Para ello, se habilitaron dos líneas de teléfono a las que los seguidores del cómic podrían llamar, y dependiendo al número que llamasen, elegir si Jason moría o no. Bajo esta premisa arrancó Una muerte en la Familia, un arco argumental narrado entre los Batman #426 al #429 (1988 – 89),  dando lugar al resultado que la propia portada delata.

Batman: Una muerte en la familia - Jason Todd sobrevive
Jim Aparo preparó otra página en la que Jason Todd sobrevivía a la paliza y a la bomba.

Ahora bien, os avisamos que este resultado fue más bien ajustado. Poco menos de un centenar de llamadas lo decidieron. De ahí que Jim Aparo, dibujante designado a este cómic, hiciera otra página en previsión de que Jason  viviera finalmente. Esta página estuvo durante mucho tiempo bajo llave, hasta que se reveló en 2006, tras la historia Under the Hood que resucitó a Jason Todd para convertirle en la nueva encarnación del villano/anti-héroe Capucha Roja.

Starlin y Aparo un dúo para la eternidad

Decir que Batman: Una muerte en la familia no tiene un equipo creativo de primer orden es una autentica herejía. Esta obra de cuatro números y dividida en seis capítulos recoge una muestra del mejor trabajo que DC Comics publicó en la década de los 80, sin ser precisamente algo revolucionario en forma, aunque sí en contenido.

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Por un lado, tenemos a un guionista muy muy veterano, como Jim Starlin, que en 1988 (cuando se publicó la historia) ya llevaba 20 años escribiendo cómics. Aún faltaban un par para que su Guantelete del Infinito para Marvel se viera publicado, pero saltando la distancia cósmica y editorial, observamos de sobra esa genialidad y saber hacer en la historia que nos ocupa. Mediante un relato detectivesco, uno de los aspectos menos explorados de Batman en la ficción cinematográfica, tenemos un relato en el que se explota esta faceta de los personajes para narrar una búsqueda que acabará en tragedia.

Así, la historia planteada por Starlin arranca a través de dos vías, protagonizadas separadamente por Batman y su pupilo. Ambas acabarán coincidiendo e iniciando una misión en común que se saldará con la muerte de Robin y que hará al Caballero Oscuro plantearse si quizá ha sido demasiado benévolo con el Príncipe Payaso del Crimen, el Joker, el artífice de la ejecución del muchacho. Esta historia, a su vez, aún teniendo como fin la muerte de Robin, también servía para madurar el carácter de ambos héroes, explorando su relación y mostrando qué camino podía haber tomado de no haber concluido con la muerte de Robin. ¿Quizá Batman hubiera sido menos estricto y Jason menos zoquete? Nunca lo sabremos. 

Batman: Una Muerte en la Familia es narrada a su ritmo y se va dosificando suavemente, capítulo a capítulo, hasta conducirnos inexorablemente a su conclusión No anticipa, ni retrasa. Nos conduce en cada paso, firmemente, por distintos estadios hasta llegar a su apoteosis. La cual, sin haceros SPOILER no es precisamente el asesinato de Robin. En tanto, Starlin juega con convenciones propias de la época (quizá difíciles para el público actual que ande flojo en historia moderna) y crea un escenario que servirá de sepulcro para el primer suplente de Robin, que a su vez incorpora elementos duros y violentos, pero insertado con un enorme gusto. 

La buena digestión de la obras, en parte se debe a la labor de Aparo como ilustrador, quien aunque despliega un estilo clásico de cómic nortamericano de superhéroes en su trabajo, el resultado final dista mucho de haber envejecido mal. Si bien es cierto que debemos entender su época y los estilos vigentes en su momento, así como la escuela del autor, el paso del tiempo ha sido muy generoso con el acabado final de este cómic. Tanto perspectiva como anatomía, ritmo narrativo y acción por viñetas sigue siendo muy agradable a la vista. Incluso a ojos del lector novato e impresionado por el estilo hiperrealista de los 2000.

Algo parecido, por cierto, hemos de decir de las portadas. Sobrias pero más que correctas, son obra de otro grande del cómic: Mike Mignola, autor de Hellboy, que en aquella época era habitual verle haciendo las covers de grandes obras. Sirva como ejemplo, su trabajo como portadista e ilustrador de páginas interiores en la OGN Doctor Muerte / Doctor Extraño: Triunfo y Tormento.

En conjunto, estamos ante una de las obras más potables de finales de los 80 y, posiblemente, más brillantes de toda la bibliografía de Batman. Si acaso podemos resaltar dos únicas taras. La primera, su contexto de Guerra Fría, y su propuesta en torno a Irán como país que acoge a supervillanos. Esta idea, heredera de la Era Reagan, resultó fresca y provocadora el día  que se presentó. A día de podría entenderse (erróneamente) como rancia y caduca. Por otro, y esto es más un defecto debido a la propia tendencia de las editoriales de desdecirse para levantar ventas, el hecho de que la muerte de Jason Todd fuera "reescrita" dentro de la continuidad para que el personaje resucitase tiempo después. El hecho de que esta fracaso del Caballero Oscuro fuera corregido, de aquella manera, resta impacto en el tiempo a la significancia que Una muerte en la familia pueda tener. 

batman una muerte en la familia portada

Más allá de eso, sí queréis una de las mejores lecturas del Batman de los 80, la encontraréis dentro de las páginas de Batman: Una muerte en la familia, que Ecc ediciones ha reeditado recientemente dentro de la línea Grandes Autores de Batman.

Valoración

Historia clave y clásica de la mitología de Batman, forjada por dos titanes: Jim Starlin y Jim Aparo. Sin la muerte de Robin no se podría entender el rumbo que tomó posteriormente Batman.

Hobby

89

Muy bueno

Lo mejor

La revolución que supuso. El dibujo, la historia y el ritmo, aunque ochenteros no han envejecido mal precisamente. Su tono,elaborado para su momento.

Lo peor

Su contexto de Guerra Fría es la única parte que chirría. Ser desautorizada posteriormente con la resurección de Jason Todd en los 2000.

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