Bioshock The Collection
Análisis

Bioshock: The Collection - Análisis para PS4, One y PC

Por Daniel Quesada
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Versión comentada: PS4

Con el análisis de Bioshock The Collection recuperamos los 3 clásicos de la saga, con un lavado de cara para PS4 y One: Bioshock, Bioshock 2 y Bioshock Infinite. ¿Te atreves con Andrew Ryan y Comstock?

Parece mentira, pero ya han pasado 9 años desde que flipáramos con el primer Bioshock. Y, desde entonces, todos hemos vivido extrañamente enamorados de Rapture. Por eso, y aunque todos estamos un poco hartitos de tanto remaster, no podemos evitar ilusionarnos por revivir estas historias que tanto nos marcaron. Bioshock: The Collection reúne, como ya vaticinaron las filtraciones, las tres entregas de la saga, remasterizadas en 1080p y a 60 frames por segundo, junto con todos los extras que se fueron lanzando con el paso del tiempo. Lo único que se ha caído por el camino es el multijugador que en su día tuvo Bioshock 2, aunque no es una pérdida que muchos vayan a echar de menos.

Bioshock

Pero claro, como decíamos ya ha pasado casi una década desde el comienzo de la trilogía, así que quizá algunos de vosotros no estéis tan familiarizados con los juegos que nos ocupan. Hagamos un repaso rápido:

Bioshock: Ni Dioses ni reyes. Solo el hombre

Con él comenzó el espectáculo. A diferencia de lo que acostumbraban a ofrecer los shooters en la época, Bioshock apostó por una narrativa compleja y plagada de referencias políticas y sociológicas, pero explicadas con claridad y espectáculo. Andrew Ryan, el fundador de la ciudad Rapture donde se ambienta el juego, era todo un orador capaz de llevar a su terreno cualquier discurso político (su mensaje de bienvenida a la ciudad es ya todo un clásico de los videojuegos) para convencer a sus conciudadanos de que esa urbe era un paraíso bajo el mar.

En mitad de una Rapture sumergida en la degradación y la locura llega Jack, un héroe anónimo al que varios ciudadanos se dirigen por radio en busca de ayuda. Mientras Jack descubre los misterios de la ciudad y sus habitantes, va consiguiendo armas y poderes especiales, llamados plásmidos, que le permiten lanzar fuego o rayos por sus manos. Con ellos deberá dar cuenta de los splicers, habitantes trastornados y agresivos, pero también de los Big Daddys, unos descomunales buzos que, armados con un taladro, cuidan de las siniestras Little Sisters. Son como niñas normales, pero tienen una mirada monstruosa y extraen una sustancia llamada Adam de los cadáveres que encuentran.

La dinámica en, esencia, es muy similar a la de un shooter, pero se mezcla con minijuegos con los que piratear objetos, recolección de diarios sonoros y mucha exploración, todo ello sazonado con una historia llena de personajes memorables y giros inesperados. Por supuesto, la ambientación visual también juega un papel clave, con pasillos acristalados rodeados de fauna marina, carteles vintage y mensajes siniestros que salpican las paredes. En su momento, también sorprendieron las decisiones morales: ¿seremos capaces de sacrificar a las Little Sisters para ganar más poder o las salvaremos?

Bioshock 2: papi ha vuelto

En Bioshock 2 volvemos a Rapture, pero con un protagonista muy diferente. Esta vez somos el Sujeto Delta, uno de los Big Daddys que despierta 10 años después de su suicidio frustrado. La ciudad sigue ahí, pero está aún más degradada y tiene una nueva persona en el poder: Sofia Lamb. Nuevas armas (como el propio taladro o el cañón láser) y plásmidos como el ataque de abejas daban pie a una entrega menos temible pero más brutal.

También había un nuevo enemigo: la Big Sister, con toda la potencia de los Big Daddys, pero mucha más agilidad. ¿Qué quieren ella y Lamb de nosotros?

Bioshock 2 siempre ha sido vista como la entrega menor de la saga (sobre todo, por "reciclar" tantos elementos del primer juego) y es cierto. Pero eso no quiere decir que sea un mal juego. De hecho, en realidad es bastante bueno y esconde algunos momentos brillantes, pero sale perdiendo en la comparación con el colosal primer Bioshock. Aún así, no debéis infravalorarlo. Delta tiene mucho que ofrecer.

Bioshock Infinite: otro arca para otro tiempo

Cambio radical: de la ciudad hundida de Rapture pasamos a la urbe flotante de Columbia, varias décadas antes de los acontecimientos de Bioshock. Mientras los 2 protagonistas anteriores permanecían mudos, el de Bioshock Infinite, Booker, es de lo más elocuente. Alguien le ha ordenado que encuentre a una chica para saldar su deuda. Esa chica es Elizabeth, una extraña muchacha capaz de generar desgarros, una suerte de portales que parecen alterar la realidad. Para frenarlos está Comstock, el líder religioso que gobierna Columbia. Parece conocer a Booker, pero, ¿qué los conecta?

No solo la historia cambia mucho, sino también la jugabilidad: además de disparar y lanzar nuestros poderes (llamados aquí vigorizadores), podemos usar un gancho especial para colgarnos de algunos salientes o movernos a toda pastilla por los aerocarriles, unas vías suspendidas en el aire. Pero el principal cambio está en la propia Elizabeth, que nos acompaña durante buena parte del juego y es capaz de usar sus desgarros para crear ventajas durante los combates. Con ella, deberemos desentrañar el misterio de Comstock, los Lutece (unos extraños hermanos que parecen saber más de nosotros de lo que dicen a las claras) y el Songbird, un enorme pájaro robótico que ha de velar por Elizabeth.

Si el primer juego se basaba en la crítica a los extremismos políticos y a la manipulación sociológica, esta tercera entrega añade a la fórmula la religión... Y la metafísica. Sin duda, su final es uno de los más comentados (con permiso de Metal Gear Solid 2) por lo desconcertante y complejo que resulta. Pero esa es parte de su encanto.

Extras vigorizantes

Además de los 3 juegos, Bioshock: The Collection incluye todos los extras que se lanzaron en su momento para los respectivos juegos. Todos se pueden acceder desde el principio, salvo los de Bioshock Infinite, que se desbloquean después de aproximadamente una hora de juego. De Bioshock se incluyen el Museo de las Ideas Huérfanas, un repaso por ideas descartadas en cuanto a enemigos y escenarios; y las salas de desfíos, que proponen pruebas cortas contra oleadas de splicers.

Bioshock The Collection

Bioshock 2 presenta las Pruebas de Protector (hemos de proteger a una Little Sister el mayor tiempo posible) y la Guarida de Minerva, una historia extra protagonizada por otro Big Daddy, el Sujeto Sigma. Por su parte, Bioshock Infinite presenta Enfrentamiento en las nubes (de nuevo, pelear contra oleadas de enemigos) y Panteón Marino, una larga aventura extra, dividida en dos partes que resulta crucial para entender la conexión entre toda la trilogía. También se puede optar por coger un lote extra de ropas (las cuales otorgan poderes a Booker) e items para Booker, aunque esto da un poco de ventaja extra que rompe un pelín la dificultad.

Además de todo esto, se pueden desbloquear comentarios de Ken Levine (director y guionista de Bioshock y Bioshock Infinite) acerca de la creación de este universo. Vamos, que entre los juegos principales y todos estos extras tenéis para vaaarias deceneas de horas de partida. Además, es una buena forma de abarcar todos los DLCs, si se os escaparon en su momento.

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Vale, de contenido va sobrado Bioshock: The Collection, pero... ¿Qué nos ofrece a nivel técnico? El salto a PS4 y Xbox One  (y su "relanzamiento" en PC) sirve para que los gráficos se puedan ver a 1080p y 60 frames por segundo. Aparte de eso, el nivel técnico es prácticamente idéntico al que vimos en su momento en PS3 y 360. De hecho, resulta sorprendente recapacitar acerca de cómo nos flipaban los efectos de agua o de luz del primer Bioshock hace 9 años y lo "estándar" que resultan hoy día. Bioshock 2 luce algo mejor y Bioshock Infinite, a pesar de la limitada expresividad de los personajes secundarios, sigue siendo muy hermoso en sus juegos de luces y escenarios.

Solo hay pequeños bajones en el frame rate en momentos en los que se cargan diarios de audio (es algo muy leve, aunque no deja de tener bemoles, la verdad) y pequeñas demoras en la carga de texturas durante puntos concretos, un problema que ya tenían los juegos originales y que, la verdad, se podían haber esforzado en solventar aquí. Ya os decimos que son casos muy puntuales, pero en fin...

Panteón marino

En cualquier caso, los tres juegos siguen manteniendo el tipo sin problema gracias a su excelente diseño artístico (la mezcla de elegancia vintage y sordidez funciona de maravilla), que ha ido a más con el paso del tiempo. Su jugabilidad también mantiene su efectividad. Es cierto que resulta algo extraña la gestión de las armas en el primer Bioshock, teniendo que usar los gatillos para pasar de una a otra o que puede molestar que en Infinite solo dispongamos de dos armas a la vez, pero los duelos contra los correosos enemigos siguen siendo tan divertidos como siempre. Quizá ayude el hecho de que nos insultan de forma muy creativa mientras nos atacan. Sí, somos masoquistas.

¡Ah! Por supuesto, este pack mantiene el estupendo trabajo de localización al castellano, incluidas las voces, para que nos empapemos aún más de la atmósfera. Con todo esto en consideración... ¿Merece la pena el pack? Si no habéis jugado nunca a la saga o se os quedó alguna entrega en el tintero, la respuesta es un rotundo sí. Se trata de auténticos hitos de los videojuegos, cuya narrativa sigue muy por encima de la media que se pueda encontrar hoy día. Si ya los jugasteis en su momento, todo dependerá de la cantidad de veces que los hubierais probado. Yo, por ejemplo, me sé Bioshock de pe a pa, pero solo había superado Bioshock Infinite una vez y me ha vuelto a enganchar por completo. 

Sin duda, un pack que, no por remasterizado, deja de ser totalmente apetecible. Y con esto me despido. O dasvidania, como prefieras.

Valoración

No son una revolución técnica si tenemos en cuenta los estándares actuales, pero su desarrollo, historia y personajes siguen siendo colosales. ¡Yel pack viene a tope de extras! Imprescindible para todo fan de los shooters con carisma.

Hobby

93

Excelente

Lo mejor

Su genial narrativa, que os va a sorprender y a hacer pensar. El diseño artístico. La gran cantidad de extras aseguran decenas de horas de juego.

Lo peor

Aun en 1080p y 60 FPS, sus gráficos ya no sorprenden a nivel técnico como hacían años atrás. Hereda pequeñitas ralentizaciones y carga de texturas.

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