Análisis

Bitelchús - Crítica de Beetlejuice, de Tim Burton

Por Jesús Delgado
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Crítica de Bitelchús (Beetlejuice, 1988) - Dirigida por Tim Burton - Protagonizada por: Michael Keaton, Alec Baldwin, Geena Davis, Jeffrey Jones, Catherine O'Hara, Winona Ryder y Glenn Shadix. - BSO de: Danny Elfman.Argumento: Barbara y Adam, un feliz matrimonio, sufren un aparatoso accidente y muerte. Sin embargo, para su horror, ambos descubren que han muerto y que están confinados dentro de su propia casa, destinados a "encantarla" durante cien años. La cosa se complica más aún cuando unos yuppies de ciudad compran su hogar y lo redecoran a su gusto. Para ganarla la pareja recurrirá a un "exterminador" de vivos: Bitelchús.

Sí habéis leído bien: Bitelchús. Así fue como la conocimos en 1988/89 cuando llegó a España, con una "transcripción fonética" del nombre del antagonista de Michael Keaton que da título a la película. Pero, ojo, que esta vez no fue una traducción del todo libre, porque el personaje de marras se llamaba Betelgeuse y en cambio se pronunciaba Beetlejuice, que fue como finalmente se titulo la película en versión original. Bueno, un lío, vaya. Así que, por lo tanto, nos vais a permitir la licencia de quedarnos con su título en español, más que les (nos) pese a los puristas de la fidelización.

Bitelchús - Crítica de Beetlejuice, de Tim Burton

Bitelchús es, posiblemente, una de las películas más emblemáticas de finales de los 80 y también, por muchos buenos motivos, una de las mejores películas de Tim Burton, de esas que ya nos gustaría que hiciera más. Bromas y puyas aparte, Bitelchús es de veras una de las producciones de más calidad y más divertidas de Burton, la cual ha aguantado no del todo mal el paso de los años, siendo tan divertida como el primer día. 

Y esto no es moco de pavo, ya que se trata de la segunda película para cine (la tercera si contamos su tv-movie de Hansel y Gretel de 1983) tras La gran aventura de Pee-wee, en tanto Warner le daba o no luz verde para su icónico Batman. Y más meritorio es que el tipo hiciera una parodia de Poltergeist y no cayera en el recurso fácil de la spoof-movie, creando en su lugar un universo con sus propias reglas, que daba la vuelta a la tortilla, presentando a los vivos como la amenaza y a los muertos como las víctimas. 

 

 

Pero no adelantemos, que si empezamos a destriparos ya las claves de su éxito, esta crítica va a durar más bien poco. Ahora bien, permitidnos un apunte. La película costó en su día unos 15 millones (poco más de lo que venían costando algunas tv-movies), y recaudó en EEUU solo 70 millones. Imaginad ahora los números a nivel internacional y comprenderéis el éxito de esta película y por qué desde entonces Hollywood tiene a Burton como ese "niño gotíco y problemático" pero tan genial que se le puede consentir sus excentricidades. 

Bitelchús, Bitelchús, Bitel...

...chús. 

Si no ha aparecido en mi cuarto y me ha puesto la cabeza del revés, entonces respirad tranquilos. La cosa no funciona y solo se aplica a la ficción. Pero decidme: ¿quién de vosotros no ha jugado con decir tres veces este mismo nombre a ver si Michael Keaton con su voz de cazalla se materializaba o no en vuestro cuarto para echar a las visitas? Pues eso mismo.

 

Y es que Bitelchús no solo es una peli de nuestra infancia y un clásico básico de finales del siglo XX. Es de por sí una obra maestra de la comedia y del cine fantástico. Lo primero es el tema de los efectos especiales. Con una broma de presupuesto (1 millón de dólares de la época, de los 15 que costó la película en total), Tim Burton logró crear un Más Allá tan fantasmagórico como visualmente atractivo. Y eso sin recaer en tópicos escalofriantemente repulsivos o excesivamente desagradables. Mezclando esa huella "tan suya" y desarrollando un estilo que prácticamente sería su sello de identidad en sus sucesivas películas (ora como productor, ora como director), Bitelchús sirvió de embrión para lo que luego conoceríamos como "el cine de Tim Burton". 

Ahora bien, ojito a la intención del cineasta. Burton no pretendía crear una superproducción. Su plan pasaba por homenajear a la serie-B y de ahí que no le importara que ya que tenían poco presupuesto, la gente se diera cuenta de ello y disfrutaran del "cutrerio" de la producción. Aún así, se debe reconocer el mérito de unos efectos visuales y especiales "cutres" que, sin embargo, siguen quedando muy bien en pantalla, siendo creíbles y que fueron muy reconocidos en su momento. Pero precisamente, y quizá por esa única razón, estemos ante un espectáculo visual tan disfrutable e imperecedero porque estaban destinados a crear un mundo con esas mismas reglas estéticas de "serie-B". 

El sorprendente Michael Keaton

A lo largo de los años, Michael Keaton se ha llevado muchos palos. Manu del Campo, precisamente, le señaló como una de las flaquezas del Batman de Burton. Y, prácticamente, hasta Birdman no se ha reconocido su grandeza como actor dramático y, no por ello menos elocuente, de comedia. En este aspecto, yo me voy a permitir el romper una lanza en favor de Keaton y señalar que Bitelchús no sería lo mismo sin él.

Keaton es un gran profesional de Hollywood que, quizá por la mala selección de papeles, ha quedado eclipsado durante treinta años, no habiéndonos brindado todo el potencial con el que cuenta. Con su Betelgeuse en Bitelchús (Beetlejuice) tenemos la demostración de su calidad actoral. Y es que el histrionismo no es fácil, por mucho que creamos que lo de hacer de demonio guarro, obsceno y tarado es sencillo. ¡Nada más lejos de la realidad! De hecho, quizá sea Keaton una de las mejores cosas de la película y también de las peores.

De las mejores, porque su calidad profesional y multifacética supone un regalito para la trama. Su aparición en pantalla hace que los niveles de atención en la historia aumenten enormemente y sus entradas  no solo son las más interesantes y divertidas, sino también los momentos álgidos de la historia. Esto, claro, tiene el precio de que echemos de menos a Betelgeuse durante muchas secuencias, y ansiemos verlo más en acción. De ahí que señalemos a Keaton también como el punto flaco de la cinta, debido a la dependencia que crea. 

Por otro lado, tampoco podemos decir que el nivel actoral sea de primer nivel en contraste con el resto del elenco. Tenemos secundarios muy agradecidos como Jeffrey Jones, Catherine O'Hara y Glenn Shadix en sus papeles de ricos pijos (e insoportables) de ciudad y a una Wynona Rider que ya apuntaba maneras en aquello de convertirse en un ícono del cine juvenil. Alec Baldwin, mucho antes de engordar y estropearse, y Geena Davis cumplen como pareja protagonsita, pero tampoco sin ser excelentes.

En fin, llamadme rancio, pero en el caso de Bitelchús yo espero que no tengamos segunda parte. Los buenos recuerdos que me evoca esta primera película podrían estropearse con una secuela en cines treinta años después. Es muy difícil, si no imposible, que los que vimos esta cinta de niños en su momento vayamos a tragar con una nueva versión pasadas tres décadas. De hecho, tampoco es una película de la que quisiera concevir un remake. Pecando de cuñadismo, ese mal que infecta la red y los bares, he de deciros de corazón que hay cosas que son mejor dejarlas como están y recordarlas tal y cómo fueron y cómo son. Y una de ellas es Bitelchús, Bitelchús, Bitelchús.

 

Pero esto no se ha acabado. Recordad que en nuestro especial de cine de los 80 encontraréis más películas de esta década, que despertarán la nostalgia de vuesta infancia. 

Valoración

Fresca y divertida incluso casi treinta años después. Una joyita del cine de comedia sobrenatural irrepetible.

Hobby

77

Bueno

Lo mejor

Michael Keaton como Betelgeuse. Una interpretación redonda.

Lo peor

Que no haya más de Betelgeuse a lo largo de la película. La amenaza de una secuela

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