Análisis

Blur en una review a toda velocidad

Por Óscar Díaz
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Los juegos de velocidad se han afincado definitivamente en esta generación, con una colección de títulos bastante amplia. Sin embargo, hay estilos que abundan más que otros y Blur es un claro ejemplo de los juegos que buscan la diversión, por encima del realismo. ¿Qué tal una mezcla entre el estilo gráfico de Need for Speed y los potenciadores de Mario Kart? Pues, eso mismo, es lo que debió pasársele por la cabeza a la gente de Bizarre Creations, después de muchos años en que sólo hacían Project Gotham Racing y juegos descargables con colores vistosos.

Crash Team Racing

En los últimos meses hemos visto varios ejemplos que seguían el estilo de Mario Kart, como Sonic & SEGA All Stars Racing o ModNation Racers. También hemos disfrutado con Split/Second Velocity, cuya oferta incluía escenarios que se destruían a nuestra voluntad o cuando otros lo veían más dañino para nuestros intereses. A esta lista se le une Blur, que ha sido el último en llegar, pero seguramente haya más después y den otra una vuelta de rosca al concepto de diversión sobre ruedas.

Algunas de las bazas de este título que nos presenta Activision es la presencia de coches reales (Audis, Chrysler, Ford…), aunque todos ellos con un acabado gráfico que se centra en la espectacularidad. Con hasta 20 participantes en cada partida, podemos correr por circuitos ambientados en localizaciones que existen en el mundo real. Valgan como ejemplo San Francisco, Tokio o Barcelona, con su Passeig de Gracia, que parece haberles gustado especialmente a Bizarre Creations, tras su aparición inicial en Project Gotham Racing 2.

El estilo de conducción es más complejo que en los juegos enfocados a un público familiar. Bien es cierto que podemos abusar del freno de mano y pillar las curvas derrapando, pero hacerlo pasados de vueltas se traducirá en trompos que nos dejarán vendidos ante nuestros perseguidores. Las diferencias entre vehículos se notan y nos invitan a elegir en cada competición o desbloquear uno más adecuado. Aunque, para algunas, es obligatorio usar un modelo concreto.

En los modos para un jugador, con media docena de pruebas por nivel, tenemos misiones de destrucción y enemigos finales a los que robarles el coche, con alicientes suficientes para engancharnos durante muchas horas. Acceder al siguiente reto implica haber conseguido cierto número de puntos de fama y coches destrozados. Esto, en principio, sucede de forma natural, casi sin darnos cuenta. Sin embargo, conforme subimos de nivel, los requisitos son más concretos y las cosas se complican. Lo cierto es que, una vez derrotados algunos jefes, el juego tiende a hacerse algo monótono, pero con pruebas que se resisten y que nos pueden tener repitiendo el mismo reto hasta llegar a la perfección.

A primera vista, parecen carreras urbanas a lo Need for Speed, ¿verdad? Pues no. En Blur podemos usar siete potenciadores: misiles, escudos, minas, rayos, turbo… y no sólo eso. Podemos acumular hasta tres de ellos para usarlos según nos convenga, aparte de lanzar todos los de ataque, tanto hacia delante como atrás. Esto dota a las carreras de un importante factor táctico, que va más allá del de otros títulos actuales.

En Blur se ha intentado eliminar el factor aleatorio, ya que sabemos de antemano qué potenciador vamos a recoger. Cada uno tiene su icono característico, que reaparece poco después de que lo haya obtenido el coche precedente. Es decir, con aflojar un poco la marcha, tendremos las mismas armas que el de delante, con lo que podemos contrarrestar las sorpresitas que nos deja.

Por si esto fuera poco, hay que cumplir con nuestros fans, los cuales nos pedirán que superemos determinados retos en carrera, como pasar por una serie de arcos luminosos que nos darán puntos, antes de que el tiempo llegue a cero. Cumpliendo todos los requisitos, lograremos subir nuestra reputación, lo que nos llevará a competir contra pilotos mejores en el modo principal. Este incluye tres tipos de carrera, con o sin potenciadores, con modos de destrucción, por tiempos y un evento final uno contra uno. Para jugar con amigos, tenemos una opción para hasta cuatro jugadores, a pantalla partida, y varias modalidades online con hasta 20 participantes.

Como no podía ser de otra forma, con Bizarre como responsables, las partidas por Internet funcionan de maravilla. Los desafíos tienen un sistema de rangos para escalar posiciones en el ranking mundial y se han incluido todo tipo de carreras. Las hay en arenas cerradas, con enfrentamientos donde debemos acabar con los demás vehículos, así como más enfocadas a la conducción y velocidad. Pero si hay algo que realmente ayuda a que no podamos dejar de jugar online es la evolución del jugador. Las armas se desbloquean y aparecen a nuestra disposición poco a poco, creando un perfil al estilo de los juegos de guerra. Esto nos hace volver e intentar conseguir nuevas opciones que podamos usar online.

Visualmente es donde se podría pedir más. El juego tiene una paleta de colores excesivamente saturados, justificados por el propio nombre del juego, y con cierta obsesión por los neones. Los fondos, durante la marcha, pierden mucha definición y apenas se aprecia el trabajo dedicado a ellos.

La espectacularidad que tenían otros juegos de Bizarre Creations queda enmascarada en Blur, de manera que la atención se centra en los vehículos y los ítems que aparecen ante nosotros. Desde luego, el resultado es menos notable  que algunos de sus rivales más directos (como Split/Second Velocity). Pero, sus carreras, divertidas y llenas de posibilidades, compensan un apartado gráfico mejorable. Su modo online es potente, con más jugadores simultáneos que la mayoría de títulos actuales, aunque no desarrolle demasiado lo que ya vimos en Project Gotham Racing 4, con su comunidad online. Algo que quizá crezca conforme madure el juego y reciba actualizaciones o contenidos extra. Eso sí, dependerá del éxito que logre en ventas este Mario Kart en serio.

Valoración

La diversión es el objetivo principal de Blur, que está más en la línea de Mario Kart que de Gran Turismo.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Carreras muy divertidas y con un gran multijugador.

Lo peor

Le falta espectacularidad y algo más de personalidad en cuanto a aspecto gráfico.

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