Análisis

Buscando a Dory - Crítica del spin-off de Buscando a Nemo

Por Raquel Hernández Luján
-

CRÍTICA DE: Buscando a Dory (Finding Dory) - DIRIGIDA POR: Andrew Stantos, José Luis Gil y Angus MacLane. CON LAS VOCES DE: Anabel Alonso, José Luis Gil y Javier Gurruchaga. En cines a partir del 22 de junio.ARGUMENTO: Dory vive feliz en el arrecife de coral en compañía de Nemo y Marlin. Pero de repente, recuerda que tiene una familia en algún sitio y que a lo mejor alguien la está buscando. ¿Qué puede ella recordar? ¿Quienes son sus padres? ¿Y dónde aprendió a hablar a las ballenas?

Parece mentira, pero han pasado ya 13 años desde que descubriéramos el arrecife del pez payaso más famoso del mundo: Buscando a Nemo fue una película que logró un consenso férreo entre la crítica y se alzaba con el Oscar a mejor cinta de animación de forma muy justa.

Revisitar a los personajes pasado tanto tiempo era un riesgo altísimo y el resultado es... una verdadera maravilla: Buscando a Dory cumple con las expectativas consiguiendo un balance muy bueno de emoción, aventura y significado. No tiene precio recuperar el balleno, las gaviotas del "mío, mío, mío" e incorporar una nutrida galería de personajes a lo ya conocido.


Para empezar tenemos que hablar del cortometraje Piper, que precede a la película. Una joyita sencilla en su trama pero bien compleja en su materialización por el increíble fotorrealismo del agua, las texturas como la arena, la espuma, las iridiscencias de las burbujas... Tres años le ha llevado al estudio poner en pie esta perla que nos muestra un enorme paso hacia la independencia de un pajarillo que debe enfrentarse a la fiereza del mar para encontrar alimento junto a sus congéneres adultos.

Dirigido por Alan Barillaro y producido por Marc Sondheimer, el cortometraje tiene una duración de 6 minutos a lo largo de los cueles el cineasta, que ha participado en numerosas películas de Pixar como Bichos, Toy Story 2, Monstruo SA y las películas ganadoras de los Premios de la Academia Buscando a Nemo, Los Increíbles, WALL·E o Brave, consigue transmitirle al espectador un montón de sentimientos sin recurrir a la humanización de los personajes. Y es que como os comentaba las texturas son la clave... Como pudimos leer en una entrevista concedida a SensaCine el propio Barillaro comentaba que querían "utilizar las plumas para darle expresividad; ni cejas ni nada parecido".

 


Obviamente el tema escogido para el corto que acompaña a Buscando a Dory es un perfecto complemento porque la historia de nuestro pez cirujano es precisamente la de conseguir sobreponerse a sus "fallos de memoria a corto plazo" para tratar de alcanzar su independencia y encontrar a su familia.

Para ello contará con Marlin y Nemo pero también con un montón de nuevos compañeros de aventuras entre los que hay numerosos fichajes: un ave despistada, una pareja de leones marinos perezosos, el pulpo Hank (un verdadero descubrimiento), una ballena beluga y Destiny, una tiburón ballena corta de vista. En el subtexto hay mensajes que se subrayan pasados los años como la aceptación de las peculiaridades de cada cual, la idea de pertenencia al grupo con independencia de los vínculos familiares y la necesidad de salir de la zona de confort para poder avanzar y alcanzar logros que derivan en el disfrute de la libertad (ese final contemplativo en el que no hay necesidad de estridencias evidencia que a veces ser libre es sencillamente poder otear la profundidad marina en su vasta extensión).


Otro de los grandes aciertos argumentales es el juego de los puntos de vista: Buscando a Dory nos hace adoptar la perspectiva de la fauna marina y vernos a nosotros mismos desde el otro lado. Es innegable que hay una voluntad de preservación de los ecosistemas en el Instituto de la Vida Marina, así como un esfuerzo didáctico por hacerle llegar la información a los niños, pero ¿cómo afronataría una estrella de mar, un pez o un pulpo una instalación de las de toca-toca? Aterrados, por supuesto. 

Ver además a Dory enredada en una rejilla de refrescos es un verdadero aviso para navegantes: el mensaje ecologista no puede estar más claro y no necesita que la trama gire a su alrededor. Está en todo momento en pantalla impactándonos cada vez que vemos a los pececillos rodeados de aguas turbias entre basura sumergida o sorteando trozos de plástico. 

Y nos hace pensar muy en serio sobre cuál es nuestro papel como generadores de esa situación: ¿de verdad queremos legarle esto a nuestros hijos? ¿Podemos sentirnos orgullosos del sistema que alimentamos?

Buscando a Dory no renuncia a la belleza y sigue, no obstante, mostrándonos las maravillas oceánicas de los enclaves alejados del azote de la mano humana: la migración de las mantarrayas, las colonias de tortugas marinas... Haciéndonos disfrutar de lo lindo con el tierno diseño de los personajes. Y el exponente es la pequeña Dory del pasado de la que es imposible no enamorarse. Además, ¡no hay villanos! Otra alegría para el cuerpo que una cinta de animación se arriesgue a referir que el peor enemigo puede ser la inseguridad en uno mismo.

Acierto de pleno con la recuperación de las voces de Anabel Alonso y José Luis Gil, pero también con la elección del resto del reparto vocal del doblaje al castellano. Y de nuevo, diana para la traducción de los juegos de palabras que no le restan un ápice de humor a las ocurrencias de nuestro pez azul.

Ya imaginaréis que es de prescripción obligatoria quedarse hasta el final de los títulos de crédito para ver una sorprendente secuencia final, pero no solo por ser divertida sino por disfrutar de una dedicatoria muy especial: la cinta se brinda a todas las familias (sean como sean y he aquí otro gran guiño a los nuevos modelos de familia y a la diversidad sexual) y te toca el corazón leer "You keep us swimmimg".

Las motivaciones para realizar la película están perfectamente definidas y ese heterogéneo público al que se dirige podrá disfrutarla sin ambages sean grandes o pequeños: sigamos nadando.

Valoración

Sobresaliente secuela en la que no faltan emoción, belleza y potentes mensajes relacionados con adquisición de una paulatina madurez, sentido del riesgo y búsqueda de la libertad. Un canto a la vida en balleno.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

El diseño de personajes, el guión, la calidad de la animación, el doblaje y traducción al castellano

Lo peor

Algunos gags pueden llegar a ser repetitivos pero es lo que tiene perder la memoria a corto plazo...

Lecturas recomendadas