Análisis

Cañero análisis de Rocksmith

Por Alberto Lloret
-

Rocksmith recupera la fórmula de los juegos musicales pero con una gran novedad: tocar con una guitarra de verdad, ofreciendo así la experiencia más realista y desafiante de cuantas han pasado por una consola.

Tras el ascenso y declive de los juegos musicales, y con los “cadáveres de Guitar Hero y Rock Band bien fríos, todos pensábamos que el género había muerto para siempre. Y cuando nadie más parecía apostar por el género, Ubisoft ha encontrado una fórmula que puede funcionar y que, seguro, encontrará su público.: apostar por el realismo para decir adiós a las guitarras de plástico y abrazar nuestra guitarra elécrica “de verdad”.

¿Y cómo podemos hacer eso? Pues usando el cable Real Tone, un cable USB a jack de 1/4 que viene junto con el juego, que nos permite conectar la guitarra a la consola directamente. Así de simple. Además, antes de empezar a tocar tendremos que afinar nuestra guitarra para que suene como debe. Incluso algunos temas, como "Outshined" de Soundgarden, requieren una afinación especial, como sucede con el tema real.

Ya solo con este par de detalles, Ubisoft ha conseguido diferenciar su juego y volver a a atraer a los fans más avanzados de Guitar Hero/Rock Band como a los que tocan la guitarra, ya sean principiantes amateur o profesionales, al poner a su alcance un juego pensado para ellos (aunque los últimos quizá no encuentren mucho desafío). ¿Y cómo es esto posible? Pues tal y como han demostrado ya algunos grupos conocidos así...

A tu ritmo… y según tu nivel

Rocksmith parte de unas premisas e ideas muy sencillas. La primera es que tocas con una guitarra de verdad, viendo en pantalla un esquema parecido al de Guitar Hero (bajan las notas por la pantalla, cada cuerda está asociada a un color…) pero, lógicamente, el interfaz muestra más información, como los trastes que debes presionar, asociado cada uno a un número. Si nunca has tocado una guitarra, al principio abruma y requiere un esfuerzo bastante gordo para acostumbrarte a este sistema.

Para facilitar un poco las cosas, Rocksmith incluye unas pegatinas para que las coloques en los trastes y te resulte un poco más fácil orientarte al principio. Eso sí, también se da el extremo contrario: si eres un profesional, podrás guiarte solo con el nombre de las notas/acordes, que aparecen en pantalla Sobra decir que de primeras es difícil: tienes que tocar el instrumento de verdad, poner los dedos en los trastes correctos y tocar las cuerdas. Lo único que cambia es que la tele es nuestro amplificador y lo que vemos en pantalla, la partitura.

El juego va “evaluando” tu nivel a medida que tocas y ajusta la dificultad en base a tu nivel. De modo que, cuanto más ensayas y tocas una canción, mejor lo harás, facilitando así la progresión y de este modo, Rocksmith se irá adaptando constantemente a tu nivel. ¿Qué fallamos mucho? Pues el juego tenderá a bajar un poco las exigencias y meterte menos notas "chungas". ¿Que mejoras? Pues lo contrario. Por eso, si nunca has cogido una guitarra, el juego comienza siendo asequible, que no fácil… pero tampoco frustrante.

Un bis de modos y opciones

Como otros juegos musicales, Rocksmith cuenta con varios modos de juego y opciones, algunos de ellos ideados para ayudar a aprender a tocar la guitarra (o el bajo en las canciones que están disponibles). Así, el modo arcade, que “homenajea” a clásicos como Space Invaders, nos enseña de forma amena y divertida acciones como subir y bajar por el mástil (slide), enlazar escalas y otras acciones. Pero, sin duda, el modo Trayectoria (el típico modo “carrera”) es la estrella del juego.

Ofrece la  ya clásica progresión de empezar tocando en locales de mala muerte para ir ascendiendo y tocar en garitos cada vez mejores, todo ello regado con desbloqueables de todo tipo (guitarras, pedales…), pero con algunas novedades. Por ejemplo, antes de saltar al escenario, tendremos que practicar las canciones. Practicar, practicar y practicar hasta conseguir un porcentaje minimo de notas tocadas correctamente. Esa es la clave de todo el juego. Y cuando lo hagamos suficientemente bien, será cuando podamos tocar ante “el respetable”, repitiendo los mismos temas que hayamos ensayado más algún “bis” o tema que tocaremos por primera vez.

Y en esta progresión y mejora también tienen su hueco los llamados desafíos de técnica, que también los vamos desbloqueando según avanzamos. Estos desafíos son realmente las secciones de las canciones que más se nos suelen atragantar, que podemos repetir y machacar hasta que nos salgan bien. Vamos, que estos desafíos nos han recordado un poco al profesor de guitarra que nos “machaca” en lo que no dominamos…

Otro de los puntos clave del juego es el repertorio. Hay casi 50 canciones de grupos y épocas para todos los gustos, desde el rock más clásico (The Animals, Rolling Stones…) a variantes más actuales (Black Keys, Muse…) o míticos grupos como The Cure, Nirvana, Radiohead… vamos, que hay un poco de todo, pero todo muy bueno.

En todos estos temas podremos elegir entre ser la guitarra solista o rítmica, por lo que podremos rejugar los temas y tocar prácticamente la canción entera con distintos grupos de notas. También incluye un modo libre, donde podemos dar rienda suelta a nuestra habilidad con las cuerdas y componer y crear melodías moduladas con los accesorios que hayamos desbloqueado, algo que en otros juegos musicales era imposible. Un modo cooperativo offline para 2 cierra el abanico de opciones.

Lo único que no se merece un bis…

Aunque todo en Rocksmith alcanza un gran nivel, no está de más repasar los otros escasos puntos espinosos que presenta el juego. El más obvio es la puesta en escena, que resulta bastante más dura de roer que la de, por ejemplo, Guitar Hero. Aquí no vemos simpáticos muñecos ni nada que nos distraiga de lo importante. No es que sea un defecto, pero tampoco es un juego bonito. Más grave nos parece no poder elegir las canciones y el nivel de dificultad más alto para ponernos a prueba… pero deben ser decisiones de diseño para no frustrar al jugador..

Por todo esto, Rocksmith cumple su cometido de ayudarte a perfeccionar tu técnica con la guitarra, aunque si nunca antes has tocado una, el esfuerzo que requiere es aún mayor. Y debes tener, sí o sí, una guitarra eléctrica. Si cumples todos estos requisitos, te espera un juego musical con el que vas a gozar al tiempo que mejoras como guitarrista, aunque eso sí, no esperes una experiencia "divertida" al estilo de los anteriores juegos musicales, del tipo "coge el mando y disfruta", porque no la vas a encontrar. Pero eso tampoco es por lo que apostaba Rocksmith, ¿verdad?

Valoración

Un juego musical "serio", con el que podrás mejorar tu técnica a la hora de tocar, pero que requiere una guitarra real, tiempo para prácticar y habilidad para llegar a dominarlo. No es para todos los públicos.

Hobby

82

Muy bueno

Lo mejor

Dificultad bien ajustada. Se nota el progreso. Buena selección de temas. Los minijuegos.

Lo peor

Gráficamente es simple. Faltan opciones, poder elegir nivel de dificultad... No tener una guitarra.

Lecturas recomendadas