Análisis

Capitán América - Crítica de la película de 1990

Por Jesús Delgado
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Crítica de: Capitán América (1990) - Dirigida por: Albert Pyun - Protagonizada por: Matt Salinger, Ronny Cox, Scott Paulin, Ned Beatty, Darren McGavin, Michael Nouri, Kim Gillingham, Melinda Dillon, Bill Mumy, Francesca Neri. - Guion de: Stephen Tolkin y Laurence Block. - Producida por Marvel Entertainment y 21St Century Films.Argumento: Alemania utiliza a un niño prodigio italiano, Tadzio De Santis, para crear a su supersoldado: El Cráneo Rojo. La científica jefe del proyecto, la doctora Vaselli, huye a EEUU y ofrece sus servicios al gobierno para crear su propia versión con la que medirse con Cráneo. Para ello selecciona al joven Steve Rogers, un valiente voluntario californiano afectado por la polio, como conejillo de indias. Steve sobrevive al proceso que le convierte en el Capitán América, el Centinela de la Libertad y es enviado a Italia a luchar contra Cráneo Rojo durante la II Guerra Mundial. Sin embargo, el primer encuentro no se salda a favor del héroe, quien queda congelado en hielo hasta 1990. El mundo ha cambiado, pero aún le necesita cuando despierta. Cráneo Rojo sigue vivo y planeando la aniquilación de miles. 

Mucho antes de que Marvel Studios pusiera la primera piedra del Universo Cinematográfico de Marvel con Iron Man (2008) o de que Bryan Singer hiciera los X-men (2000), hubo una etapa realmente oscura para el cine de superhéroes y, en particular para Marvel. No os vamos a hablar ni de los 4 Fantásticos de Roger Corman, ni de la serie del Increíble Hulk. No amigos, sino de la película del Capitán América del año 1990.

Esta "simpática" primera película moderna del Capitán América para la Gran Pantalla (ya hubo otros pinitos allá por los años 40 y 60) pretendía ser una adaptación, más o menos, fiel al material original. Sin embargo, ya os adelantamos que esta "superproducción" que costó 10 millones de dólares de la época, apenas logró cubrir gastos de producción. En un principio se intentó estrenar con motivo del 50 aniversario del personaje, sin embargo su fecha de estreno hizo sino posponerse de manera indefinada hasta que finalmente se lanzó en EEUU en formato doméstico, por cable y cinta de vídeo. ¿Los motivos?

Pues unos cuantos y numerosos. Para iros abriendo boca, de cara a la crítica e sí, ya os adelantamos que estamos ante un referente de cómo se trataban las películas de superhéroes antiguamente, y cuál era la percepción de los grandes estudios acerca de este tipo de contenidos. Estamos hablando, por otro lado, de una película que nace quince años después del estreno del Superman de Richard Donner y uno o dos años después del Batman de Tim Burton. De hecho, por películas como Capitán América, durante mucho tiempo los superhéroes fueron considerados tóxicos en taquilla y la mera idea de basarse en el material original de los cómics (al menos en lo referido a estética) fue tomado por un suicidio seguro en taquilla. 

Y ahora, al trapo. 

When Captain America throws his mighty shield...

El Capitán América es una obra incomprendida, un pedazo de películón que la gente de su tiempo no supo comprender. De hecho está adelantada a su tiempo y posiblemente con otros ojos y una mayor cultura comiquera, el público quizá.... ¡Que no, que es broma! Y vamos a parar también por que nos da la risa tonta. 

El Capitán América del Año 1990 es uno de los mayores dislates del mundo cine y posiblemente una de los peores proyectos de Marvel en materia de películas. De hecho, empezar a criticarla resulta tan fácil porque apenas podemos decir nada bueno de la cinta. Bueno, sí, Matt Salinger, el actor que hacía el papel, tenía cara de Capitán América del tebeo y el traje era bastante fiel al de los cómics. Rojo, azúl, blanco y con alitas en la máscara. Y también tenía un escudo que recordaba mucho al original.  En este aspecto, 

A partir de no hay por dónde coger ésto. La construcción de héroe y antagonista no podría ser más maniquea, falsa e insustancial.  De entrada, el origen del villano, Cráneo Rojo, se nos rebootea muy libremente. La película arranca con una secuencia en la italia del 36 que nos muestra como los fascistas secuestran a un niño de clase bien, porque sí, y se lo entregan a los alemanes para hacer experimentos con él y crear a un su propio supersoldado (también porque sí). Lo gracioso del tema es que en siete años después el niño reparecerá con tan demacrado aspecto que bien parecerá 40 años mayor, siendo interpretado por un Scott Paulin (Jim, el padre de Beckett en Castle). Y aunque hay un intento de caracterización ésta acaba ahí, porque el resto de la película, Paulin reaparece con kilos de maquillaje para avejentarle, haciéndole parecer una suerte de Mickey Rourke italiano (o Berlusconi acartonado, como queráis). Pero si ya en la versión doblada las líneas de dialogo de este tipo nos parecen absurdas, agarráos a a escucharlo en versión original, con su acento italiano de falsete, abofeteándonos en cada parlamento. 

Pero, ojo, que la cosa no acaba ahí. Si el villano es rebooteado, con Steve Rogers hacen lo mismo. El Capi pasa de ser un chico pobre y esmirriado de familia neoyorkina de origen irlandés a un californiano de clase media, que está mazado a pesar de haber pasado la polio, cuya única tragedia es haber perdido a su padre en la guerra en el Pacífico. Bueno, eso y que todo el mundo, incluyendo a su propia madre, le insten a alistarse y a ser un buen soldado. Vamos... "igualito igualito que el cómic".

Lo que la naturaleza no da, el suero del supersoldado no presta

Ojo, pero que si estas licencias os parecen graves, agarráos a que lleguen las curvas. Porque el montaje, la dirección y la edición de la película se las traen. Y la interpretación de los actores están a la misma altura. Llamar a esto serie-B es levantar la mano, porque el elefilme empieza con mal píe antes de que pasen los cinco primeros minutos de metraje.

De entrada, las secuencias están prácticamente troceadas entre sí, con cortes tan abruptos y absurdos, que hacen que las peleas además de falsas sean artificiosas, poco creíbles y nos hagan sentir incluso engañados. Aunque hay un claro intento de hacer épica la película, al final parece que haya sido montada y dirigida por alguien novel en estas lides. Es cierto que el bajo presupuesto no da para más. Pero, ¡redios!, esto ya casi clama al cielo. Y más porque el director no es otro que Albert Pyun, un señor responsable de no pocas películas de acción que por entonces ya llevaba algunas películas de terror y ficción a sus espaldas. De hecho, Cyborg (1989) o Kickboxer 2 (1991) son las cintas suyas que flanquean a la que nos ocupa. Y si bien éstas últimas tampoco son lo que se dicen imprescindibles del género de acción, tampoco podemos decir que sean títulos deplorables dentro de su línea. 

Pero ojo, que es que la caracterización de esta "película de superhéroes" también es de traca. Como decíamos, el traje del Capitán América tiene un pase, pero lo del Cráneo Rojo italiano, con su chupa de cuerro rockera y ese maquillaje tan falso son para echarse a llorar. Hay quien en su mometo valoró ésto último como un acierto y de lo mejor de la película. Pero ya que solo vemos a Cráneo Rojo como tal unos minutos durante todo Capitán América, al final todo el trabajo de maquillaje queda malgastado de mala manera. De hecho, el giro de este villano en un supercriminal geriátrico, apoyado por su banda de alegres matones italianos, hacen poca justicia al original. 

Del mismo modo los efectos especiales son bastante pobres y cutres. Esto, claro, se podría haberse suplido con un guión y unos diálogos más o menos interesantes o unas construcciones de personajes más o menos curradas (sin pasarnos tampoco ojo). Pero más allá del estereotipo y los chistes facilones y recurrentes, la película no da para más. Sobre todo en cuanto a una construcción de argumento, cuyo ritmo va a trompicones, pasando de un ritmo arrastrado y lento a intentos de darle vida a la cinta con alardes de acción más bien casposos, que no pasan de oler a artificiales a la distancia. Máxime porque al final este telefilme parece una suerte de vacaciones en Italia, a modo de road-trip, protagonizada por un señor disfrazado. 

Y sí, de acuerdo que eran los noventa y aún le quedaba mucho por andar al género de los superhéroes, no podemos pretender que esto sea Civil War tampoco.Pero el guión Stephen Tolkin y Laurence Block es de todo menos inspirador. Principalmente porque la premisa era buena y se veía una intención y un potencial estupendo. El esqueleto, las ideas volcadas e incluso la premisa estaban bien articuladas, a pesar de la interpretación original del material original. No entendemos cómo pudo acabar descarrilando en esta hecatombe de diálogos absurdos y delirantes, escenas inconexamente montadas, cortes a go-go, con telón de fondo distintas calizaciones de la campiña y de la costa italiana. 

Resumiendo, Capitán América: La película podría ser una cinta digna de los mejores festivales de cine cutre del mundo. El autor de estas líneas no lo tiene muy claro si tendría que situarla al lado de Basket Case  o de Monsturd, el ataque de la montaña de mierda. Pero bien podría ir al lado de Dragon Ball Evoluntion salvo que, por lo menos, con la peli del Capi parece que había la intención de hacer algo épico y más o menos (de aquella manera) fiel al cómic. Que no se consiguiera, eso ya es agua de otro cantar.


Venga, el trance ha pasado. Afortunadamente hay muchas mejores películas en nuestro especial de cine de superhéroes. Seguro que encontráis alguna con la que quitaros el mal gusto de la boca que os habéis llevado con esta critica. 

Valoración

Y porque hoy nos hemos levantado generosos. Una malísima ejecución de buenas ideas y una base que podría haber sido mucho más sólida de haber creído en sí misma.

Hobby

34

Malo

Lo mejor

El traje sería genial, fiel al original incluso, sino fuera por esas orejas de PLÁSTICO

Lo peor

Os damos a elegir entre la historia, los medios, la interpretación, Cráneo Rojo italiano...

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