Cazafantasmas
Análisis

Cazafantasmas - Crítica doble del reboot del clásico de los 80

Por Raquel Hernández Luján
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Crítica de Cazafantasmas (Ghostbusters), el reboot del clásico de los 80 dirigido por Paul Feig con por Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Leslie Jones y Kate McKinnon.

¡Los ectoplasmas vuelven al ataque! Esta vez, el equipo de los Cazafantasmas está formado por un grupo de cuatro mujeres dispuestas a terminar con cualquier amenaza paranormal. Están encabezadas por la física cuántica Erin Gilbert (Kristen Wiig) y su compañera Abby Yates (Melissa McCarthy), que llevan toda la vida estudiando lo paranormal e incluso han escrito un libro juntas al respecto que le cuesta a la primera su puesto de trabajo.

Así que, cuando aparecen fantasmas por todo Manhattan, no se lo piensan dos veces, y organizan un nuevo grupo al que se suman la ingeniera Jillian Holtzman (Kate McKinnon) y Patty Tolan (Leslie Jones), una taquillera del metro que conoce cada rincón de Nueva York y todos los macabros sucesos que han llenado las calles de almas en pena. 

Crítica de Raquel Hernández

Después de toda la expectación que había despertado Cazafantasmas, la verdad es que la película se queda en un terreno demasiado suave asumiendo los códigos de las películas originales de los 80 sin ser capaz de reivindicar una voz propia. Como es natural, lo que funcionaba hace 30 años a día de hoy se nota anticuado y obsoleto, a pesar de que se reciclan la mayoría de los elementos clásicos que "no podían faltar".

Tenemos un nuevo ECTO-1 nacido de tunear un coche fúnebre, un nuevo uniforme y unas chulísimas pistolas de plasma de protones que son las reinas de la fiesta junto a los cachivaches varios que prepara Holtz: trampas atrapaectoplasmas, guantes de plasma, pistolas y hasta granadas (un poco rollo M de James Bond pero en plan bizarro).

 

Nada que objetar respecto a los guiños a las películas precedentes: hacen acto de presencia fantasmas envueltos en babas verdes, el muñeco de marshmallow, el alocado Moquete y un nuevo abanico de seres sobrenaturales malróllicos. ¡Hasta un fantasmilla animado!

Es curioso, pero a pesar de tener en pantalla a un grupo de cómicas de primera categoría, quienes mejor funcionan en el registro del humor son Chris Hemsworth haciendo de secretario cortito, Melissa McCarthy que solo con abrir la boca hace gracia y una inesperadamente histriónica Kate McKinnon por ese mismo orden. Y tenemos nueva información respecto al trabajo de Hemsworth (todo un descubrimiento esta vis cómica) que, en su mayor parte, fue improvisado. Además Paul Feig ha confesado a Vulture que tuvo que eliminar una escena del actor australiano tras las malas críticas que recibió en el pase previo. En ella, el actor salía bailando poseído por un fantasma, al ritmo de 'You Should Be Dancing', con cientos de agentes de policía en el centro de Times Square. "Fue la mayor decisión de mi vida", asegura el director, sobre todo teniendo en cuenta su abultado coste.

En cualquier caso, el guión es muy flojo y le falta impulso, sobre todo porque Cazafantasmas es una película demasiado larga con un clímax extenso que no se justifica por la densidad de la trama. Este problema lo tiene Paul Feig a menudo, le cuesta asumir una cinta breve.

Para los haters declarados de la película que ya la han prejuzgado será difícil de admitir, pero el hecho de que no despunte no tiene en absoluto nada que ver con el hecho de que se haya procedido a cambiar el género del equipo protagonista sino más bien a que se resiste a cambiar de paradigma y a que, en pocas palabras, le falta humor.

Es entretenida, pero no llega a ser hilarante en ningún momento. Ojalá el libreto de Katie Dippold y Paul Feig hubiera arriesgado un poco más, pero también hay que decir que se entiende que se haya medido de forma tan milimétrica el cambio porque la comunidad fan ha sobrereaccionado ante cada noticia respecto a la película: el tráiler ha sido el más criticado en YouTube de la historia, Leslie Jones ha tenido que hacer frente a una verdadera horda de insultos en Twitter, el reparto ha tenido que lidiar con comentarios misóginos y xenófobos...

Cazafantasmas escena post-créditos

La banda sonora de Cazafantasmas tampoco reinventa la rueda y se apoya en variaciones los temas originales en los momentos clave además de en la nueva canción de Missy Elliot Fall Out Boy tan estridente como todo el tramo final de la película. Por cierto, echadle un ojo a la historia del tema principal de Ray Parker Jr. "Ghostbusters" nominado al Oscar (aunque perdería frente a "I Just Called to Say I Love You"de Stevie Wonder).

No puedo despedirme sin hablaros de los cameos de Bill Murray y Sigourney Weaver en la película. Saben a poco, pero ahí están. El del primero es casi parodiando su propio escepticismo respecto a las nuevas Cazafantasmas y el segundo, certifica que la actriz se lo ha pasado pipa participando. 

El futuro de este universo alternativo de Cazafantasmas queda en el aire cual espectro desarraigado... ¿Veremos más episodios? Hay buen material para darle una respuesta positiva a esta pregunta, pero remendando muchos errores. 

El reinicio dirigido por Paul Feig ha costado unos 144 millones de dólares, pero el presupuesto promocional y de márketing ha elevado la cifra a más del doble. De hecho ha sido Sony la que ha marcado el umbral de beneficios que se sitúa en los 300 millones de dólares. Así que si tenemos en cuenta las estimaciones y el umbral de Sony, las perdidas son considerables. Aunque aún queda sumarle beneficios por la venta de merchandising y del Blu-Ray, la atracción en un parque de Dubai y una exposición temática de Madame Tussauds...

De todas formas, Sony ya tiene pensado como afrontar esta “nueva” situación y según informan desde The Hollywood Reporter puede que la secuela llegue en formato animado en una película para 2019. También está previsto el estreno de una serie de televisión animada con el título Cazafantasmas: Ecto Force para 2018. Veremos por dónde sale el sol...

Crítica de Jesús Delgado (O... ¡Cómo mola...

Bueno, pues para los que pensáis que esto de la crítica doble es una perdida de tiempo. Os vamos a demostrar que no, nada más lejos de la realidad. Y es que frente a mi compañera Raquel, que me da la impresión de que ha quedado ligeramente decepcionada con la película, yo he salido haciendo las palmas, cantando "Who you gonna call?" (de hecho, lo he gritado nada más se apagaban las luces y alguien ha respondido "La Masa", pero eso esa es otra historia). 

Por mi parte, he de arrancar diciendo que mis peores temores acerca de esta película se han visto aplacados y he salido con una sonrisa de la sala de proyecciones. No es que vayamos a estar frente a la comedia de la década, ni a una reinvención del género, ni nada por el estilo. Estamos ante una comedia veraniega, palomitera, divertida y construida a bases de gags y sketches que montados forman una única historia. Ahora, si te gusta el humor de esta película, vas bien. Si no te mola, entonces no hay nada que hacer. Aunque algo parecido le pasaba  la original vista en perspectiva, a pesar de su leyenda y el culto en torno a ella. 

No obstante, esta nueva versión nada tiene que envidiar a la clásica. El planteamiento de las nuevas Cazafantasmas es bastante sólido en tanto que parte de una premisa parecida a la del primer grupo, pero más elaborado o al menos menos casual. La tecnología, por ejemplo, se desarrolla un poco más el principio del funcionamiento las armas y también se coquetea con la naturaleza de la energía maligna que alimenta a los fantasmas. También detalles acerca de cómo se llega a la formación del grupo, su base de operaciones e, incluso, su financiación, no resultan nada molestos. 

Por otro lado, destaquemos que las nuevas miembros del grupo no son un reflejo literal de sus homólogos masculinos de los ochenta, sino que cuentan con una entidad propia y una personalidad diferenciada respecto a la de estos. Vamos, ninguna es un "Bill Murray en femenino".  De hecho, todas destacan por rasgos de carácter propio, siendo la más sobresaliente la Holtzman de Kate McKinnon, la gran estrella de la película, junto a un agradecidísimo Chris Hemsworth, que aliviado del peso del martillo de Thor demuestra ser un actor con una grandísima y poco explotada vis cómica. Añadamos a esto el que estemos ante un reparto formado por las mejores cómicas de EEUU. Esto nos debería dar una pista acerca de la calidad de estas señoras para la comedia, para mantener los ritmos en los gags y para su capacidad para prender la chispa de la sonrisa en el público.

Además los cameos del elenco original son sencillamente mágicos. Desde el de Harold Ramis (prestad atención o se os pasará) hasta el de Sigourney Weaver, pasando por los del resto de la vieja pandilla, todas sus apariciones son mágicas. Si no estáis contándolos y esperándolos con ansiedad, poco os faltará.  Y, ojo, no perdáis de vista a los secundarios. Desde Charles Dance a Andy García, pasando por el cómico Steve Higgins, el reparto es espectacular y su trabajo apenas tiene desperdicio. 

En buena parte, hemos de decir que todos ellos exprimen un guión es muy inteligente respecto a cómo dosifica los gags y los golpes de humor. Los actores y actrices tienen los tiempos medidos, logrando explotar no solo los diálogos y las situaciones, sino que el propio montaje tiene la bondad de que, cuando estás recuperando el aliento tras una buena ristra de carcajada, ya está preparándose para hacerte reír de nuevo. Y eso no es tan fácil como parece. 

Tampoco hemos de pasar por alto los efectos especiales. No son nada del otro mundo (a diferencia de los fantasmas que recrean), pero tampoco son malillos. Cumplen con su función en pantalla y son resultones, sirviendo eficientemente para la recreación de atmósferas fantasmales y criaturas. Los espectros, eso sí, dan el yuyu justo y recuerdan mucho al planteamiento de sus equivalentes ochenteros, aunque bendencidos por las mejoras tecnológicas de los últimos treinta años. Habrá que ver cómo aguantan el paso del tiempo. 

Desgraciadamente, no todo es maravilloso en este remake. 

...pero podría ser mejor!)

La película original de Cazafantasmas es, a mi entender el principal enemigo del reboot, más allá de los gustos del público sobre lo que es humor o no. La maldita nostalgia y esa necesidad casi enfermiza y endémica de compararse con la película original a base de homenajes, guiños y parafraseos literales de la canción original. Esto, ojo, no estaría mal si fuera una continuación y no un reboot con una historia al margen de la cinta de los ochenta y de la franquicia de origen. Pero este remake se pone la zancadilla a sí mismo en este aspecto, haciendo recordar a los espectadores que venimos de una serie que se ha mantenido viva de aquella manera a base de series animadas, merchandise, cómics y videojuegos y que todo eso ahora queda sepultado por una nueva continuidad.

La nostalgia y su característica de reboot (o remake) lastran la película bastante. Pero no es lo único. El guión de Katie Dippold y Paul Feig está plagado de momentos divertidísimos. Pero da la impresión de que la película se construye en base a sketeches. Y esto, durante la primera hora se hace muy agradable, el problema viene cuando la cosa comienza a tomar carrerilla y nos encontramos con una anticlimax. No os revelamos cuál, pero os diremos que el ritmo se corta bastante y que el villano deja bastante que desear. Es difícil ser un dios como Gozer, Vinz y Zuul (por cierto, ojito a este último, que se menciona... pero no os diré cuándo a menos que ya conozcáis este SPOILER). Esa comparativa acaba por machacar el peso dramático del antagonista principal, cuya fuente de poder no llega a explicarse del todo. Además, su planteamiento y duelo final nada en el estrecho que separa el homenaje y la reiteración. 

Por otro lado, la pretenciosidad de los productores, guionistas y directores de pensar a largo plazo ya en una secuela, dando el oso por cazado y la piel de este por vendida, les lleva a caer en la trampa de ir preparando un escenario para una serie de películas. Esto implica numerosos temas y cuestiones que se quedan fuera de tintero y que demasiado confiadamente esperan poder desarrollar en futuras entregas, o en su versión extendida. No es que esta "Cazafantasmas 2016" no cuente con argumentos y puntos a favor para poder ser la piedra fundacional de una nueva serie, pero es construir sobre arenas movedizas y jugarse a una única carta el futuro de la franquicia. Sobre todo si las críticas y los números en taquilla no acabaran de cuajar (lo que no parece ser el caso). 

Además, en esto sí que coincido con Raquel, la dependencia de la BSO original es excesiva. La versión de  Missy Elliot Fall Out Boy es reflejo de la la misma paradoja de la que es víctima esta nueva Cazafantamas, la de querer ser independiente de las viejas películas, pero a su vez rendir ese desmedido tributo recordando demasiado a ella. Claro que cuando escuchamos el tema clásico de Ray Parker Jr. (incluso versionado) es difícil no acabar sonriendo.

En resumen: Las críticas que vertieron inicialmente sobre este remake/reboot de Cazafantasmas, por estar protagonizado por un elenco femenino principalmente, no se sustentan. El cambio de sexo de las protagonistas no es la pata coja de esta mesa, sino fallos más achacables al guión y al montaje de la cinta (e incluso a las expectativas generadas). ¿Qué demonios? Si hasta el tratamiento de los personajes mola y la historia y el planteamiento de la nueva serie prometen.

Quizá la clave para disfrutar de ella sea la de no pensar tanto en que es un remake y tomarla como lo que es, un blockbuster palomitero que vamos a ver para pasar el rato, echarnos unas risas y desconectar durante las dos horas que dura aproximadamente. Es duro decirlo, pero a veces el precio por mantener una serie viva y disfrutar de ella es el de aceptar que los años pasan, treinta y dos para ser exactos, y admitir que las nuevas generaciones pueden necesitar su propia versión de los mitos con los que los adultos de hoy crecimos hace unas décadas. 

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Dicho esto, si queréis seguir disfrutando de temas relacionados con Cazafantasmas, pasados y presentes, os proponemos varios de nuestros contenidos. Entre ellos figuran:

 

Valoración

La nueva versión de Cazafantasmas se enfrenta al problema de las comparaciones y la nostalgia de la película original. Comedia palomitera de verano que, como a nuestros críticos, o se te hace larga o te encantará.

Hobby

69

Aceptable

Lo mejor

El personaje de Chris Hemsworth, las pistolas de plasma de protones y la sorpresa: Kate McKinnon, entregada a su rol de científica loca.

Lo peor

Es menos divertida de lo que debería teniendo en cuenta el elenco y los medios. Los cameos te dejan con ganas de más.

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