Análisis

Cine de ciencia ficción: 1997, rescate en Nueva York

Por Adrián Álvarez
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ARGUMENTO: La criminalidad en Estados Unidos ha crecido tanto que el gobierno, en un intento por controlarla, ha convertido la isla de Manhattan en una enorme prisión rodeada de muros y minas. Se puede entrar, pero no salir. Sólo un hombre se atreverá a hacer un viaje de ida y vuelta: Snake Plissken, que tiene menos de un día para rescatar al presidente de los Estados Unidos.   1981 – Dirigida por John Carpenter – Protagonizada por Kurt Russell, Lee Van Cleef, Ernest Borgnine, Harry Dean Stanton, Donald Pleasence e Isaac Hayes.

Un filme imperecedero no depende tanto de si es en blanco y negro o en color (The Artist ha envejecido peor en un par de años que muchos clásicos del cine mudo), la calidad de los efectos especiales o las interpretaciones de los actores. A veces consiste sólo en un batiburrillo de factores que mantienen la película a salvo de los años. 1997: Rescate en Nueva York es una de esas películas astilladas por el tiempo, aunque habrá quien no me perdone al decir que 2013: Rescate en Los Ángeles ha envejecido mejor, algo que argumentaré en su respectiva crítica.

En un año donde En busca del arca perdida rompía taquillas y hacía evolucionar el blockbuster con su mezcla de innovación y respeto a los clásicos, John Carpenter cogió un presupuesto discreto (aunque el más alto que había manejado hasta entonces), un puñado de premisas disparatadas y las metió en una coctelera de serie B y Panavision. El resultado es una película cuyos fallos la alejaron de una mejor consideración en su día, pero cuyos aciertos la han aupado como un clásico de culto.

Infiltración en una Manhattan condenada

El presidente de los Estados Unidos (Donald Pleasence) es secuestrado a bordo del Air Force One cuando se dirigía a evitar la Tercera Guerra Mundial. Recala en la isla de Manhattan, convertida ahora en una cárcel de máxima seguridad. Es el  jefe de policía de la prisión, Bob Hauk (Lee Van Cleef) quien tiene la idea de contar con “Serpiente” Plissken (Kurt Russell), una leyenda del ejército echada a perder, para un rescate donde el sigilo es fundamental.

Con una ominosa cuenta atrás de veinticuatro horas, en la que tanto su vida como del presidente dejarán de tener valor, Plissken se adentrará en una jungla urbana sin más ayuda que su ingenio y algún que otro golpe de suerte, sólo para descubrir que el Duque de Nueva York (Isaac Hayes) también tiene planes para el presidente. Entre medias será perseguido, apaleado, disparado y retado a muerte por un gigante con mostacho prusiano, y para cuando termine su odisea… será historia.

Como una bola de demolición con parche

Aunque ahora lo de Miley Cirus nos suena muy loco, no es la primera vez que un joven de Disney se sale del camino establecido. Kurt Russell fue uno de ellos, cuando su estrella como protagonista de aceptables películas como Mi cerebro es electrónico se estaba apagando. Al igual que Miley, decidió que si no daba un giro brusco en su carrera, desaparecería del mapa. Miley ha terminado desnuda sobre una bola de demolición y Russell con un parche y un personaje para el recuerdo, así que todos salimos ganando. Su personaje es tan icónico que sirvió de inspiración a un mito de los videojuegos: Hideo Kojima bien sabe que tanto Solid Snake como Big Boss (que luce un parche en el ojo, y al que controlaremos en el inminente Metal Gear Solid V) no tendrían ese aspecto si esta película no le hubiera apasionado.

Acompañando a Russell se encuentra un sólido reparto con Isaac Hayes, Ernest Borgnine o Harry Dean Stanton como alimañas de una ciudad descompuesta y Lee Van Cleef como implacable policía dispuesto a todo por salvar al presidente. Todos se encuentran cómodos en su papel de mentirosos y aprovechados, y todos resultan creíbles… salvo Donald Pleasence (el Presidente). Se trata de un personaje anodino, con sólo un par de escenas que merezcan la pena justo al final. Se le notan las costuras al actor, en un personaje tan supuestamente poderoso que no necesita nombre, y a Carpenter, que está enfrascado en su mundo.

Problemas en la Gran Manzana

Un mundo que lleva al límite una atmósfera que ya no existe: la Nueva York de antes de los 90 que podemos rescatar en películas como Taxi Driver. Ahora es una ciudad “mágica” poblada por Carrie Bradshaw, Lena Dunham o Ted Mosby, donde las navajas se han convertido en mokas. Por desgracia, este Nueva York no tiene nada que no se hubiera visto antes, tirando de vestuario y ambientación post-apocalíptica de manual; nada que no se hubiera visto ya en The Warriors (Walter Hill, 1978), por poner un ejemplo. El retrato es genérico, pero Carpenter salva los muebles gracias a la sensación de angustia que exprime de las situaciones.

Y es gracioso porque también es John Carpenter el verdadero problema de 1997: Rescate en Nueva York, o siendo más concretos, su falta de concentración. Hay momentos puntuales que consiguen acumular una gran tensión, como el primer intento de rescate del presidente o la aparición de los locos del subsuelo ante Plissken, pero en general el director se siente tan fascinado por el mundo que está plasmando que no duda en cortar la acción en momentos inoportunos, ya sea mostrando escenas supuestamente relevantes o planos reiterativos como una cuenta atrás que deja de ser emocionante a la quinta vez que la vemos en diez minutos. De esta forma, el ritmo se resiente y, sin llegar al aburrimiento, uno puede acabar tentado de mirar el reloj también.

Pese a sus defectos, las andanzas de Serpiente Plissken en Nueva York consiguieron una buena taquilla y un podio en el corazón de los cinéfilos del género. Quizás fue el triunfo del ingenio sobre el presupuesto, que llevó a un joven James Cameron a esforzarse con los efectos especiales; quizás fue el indudable pulso de John Carpenter con el formato panorámico, llenando cada fotograma con detalles y demostrando por qué es uno de los grandes con el llamado Widescreen; quizás fue la interpretación de Russell, que se esforzó como nunca había hecho antes por un personaje al que tendrá un enorme cariño. O el tono lúgubre de la película, donde nadie es de fiar (sobre todo, el gobierno) y el héroe no arregla el mundo. Sea como sea, 1997: Rescate en Nueva York se sobrepone a sus problemas y se erige como un merecido clásico de la ciencia ficción y el thriller.     

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¿Os ha gustado este viaje a Nueva York? Pues agarraos, porque la próxima parada es en la Gran Naranja, y aún nos quedan películas por ver en nuestro recopilatorio especial de ciencia ficción

Valoración

Carpenter creó un antihéroe mucho mejor que la epopeya que protagoniza, debido a la arritmia de la historia y cuestionables decisiones artísticas. Por eso podemos olvidarnos de algunas partes de la aventura, pero nunca de Serpiente Plissken.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Un protagonista memorable. Momentos de gran cine gracias al formato panorámico. Su tema principal.

Lo peor

La torpeza del montaje. Un desorientado Donald Pleasence. Las caídas de ritmo y tensión.

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