Análisis

Cine de ciencia ficción: Alien 3

Por Manuel del Campo
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ARGUMENTO:  Tras escapar del planeta LV-426 después de una dramática batalla contra los Aliens, la Teniente Ripley, el Cabo Hicks, Newt y el androide Bishop se encuentran en estado de hibernación en la nave Sulaco de camino a la Tierra. Sin embargo, dentro de la nave hay un pasajero con el que no contaban. La nave acaba estrellándose en el planeta Fiona "Fury" 161, una colonia penal masculina en la que los convictos viven bajo una especie de credo apocalíptico. Cuando la Teniente Ripley recobra la consciencia y averigua el desenlace de sus compañeros, pone todo su empeño en advertir a las autoridades de la prisión de la terrible amenaza a la que se van a enfrentar. Pronto se darán cuenta hasta qué punto está en lo cierto. 1992 - DIRIGIDA POR David Fincher - PROTAGONIZADA POR Sigourney Weaver, Charles Dance, Charles S. Dutton, Paul McGann, Lance Herirksen y Peter Postlethwaite

James Cameron convirtió el terror, el suspense y la ciencia ficción en su acepción más misteriosa del primer Alien en una película de acción con aires militares. La temible e inteligente criatura capaz de eliminar a toda una tripulación casi sin ser vista se convirtió en una banda de estúpidos bicharracos que se empeñan durante un buen rato en pasar por un lugar en el que hay dos torretas disparando 1000 (o 5000) proyectiles por minuto hasta que, tras caer como moscas, llegan a la conclusión que va a ser mejor ir por otro lado. No, no me he equivocado de película, estoy aquí para hablar de Alien 3. Pero os cuento esto, porque más allá de que Aliens El Regreso sea una entretenida película de acción por sí misma, desvirtuó considerablemente el espíritu de la obra creada por Dan O´Bannon y Ridley Scott y abrió la veda para que posteriores entregas llevaran a la saga por caminos inescrutables.

En estas estábamos, cuando la concepción de la tercera parte de Alien comenzó con el pie torcido. En un primer momento se trabajó en un guión en el que los protagonistas iban a ser el Cabo Hicks (Michael Biehn) y el androide Bishop (Lance Heriksen), con un estilo de acción bélica similar a la de la entrega de Cameron que se iba a desarrollar parcialmente en la Tierra. Ripley aparecería en un cameo y sería una especie de primera parte que culminaría con Alien 4. Pero el presidente de la Fox, cuando lo vio, dijo que si se eliminaba a Ripley la saga perdería toda su gracia (algo con bastante sentido, la verdad...) y lo paró todo.

El caso es que hubo varias reescrituras del guión y se intentó, sin suerte, que Ridley Scott primero y Renny Harlin después la dirigieran (en ambos casos declinaron la propuesta por problemas de agenda). Y, al final, el productor Walter Hill volvió a meter mano como hizo en el primer y en el segundo film y se recurrió a un debutante en la dirección, que venía de labrarse una interesante carrera como realizador de videoclips musicales, un por entonces desconocido David Fincher. El hombre, en su debut como realizador, tuvo que enfrentarse a multitud de problemas, entre ellos un guión sin acabar al comienzo del rodaje (y en el que los productores siguieron metiendo mano casi hasta el final), y salió tan escaldado que en los documentales posteriores del Making Of la Fox eliminó sus intervenciones porque básicamente se limitaba a poner a parir a todo el mundo (en una de las últimas reediciones se han vuelto a incluir, por si os pone verlo...). Menos mal que le dio por seguir dirigiendo y nos ha regalado después grandes películas.

Y con todo este jaleo, ¿qué nos encontramos en Alien 3? Pues para empezar, que no es exactamente una película de ciencia ficción... ni de terror, ni de acción, ni un drama, ni una película romántica... es complicado definirla. Podríamos decir que se trata de un thriller apocalíptico futurista (ahí queda eso). Nihilista he leído en algún lugar, y no está mal tirado, mira tú.

La premisa de la que parte es volver a meter a la protagonista en un lío de narices. De nuevo la criatura se las arregla para seguir en su cruzada incubadora. Para colmo, en la historia final, quizá para continuar con las connotaciones sexuales-morbosas de la primera entrega, se decidió llevar a nuestra querida Ripley nada menos que a un planeta/prisión lleno de asesinos, violadores, pederastas.. que además llevan años sin ver a una mujer. Por si con el bicho y lo que llevaba ya la abnegada heroína encima no tuviera bastante.

Mientras, el alien demuestra ahora su versatilidad "haciéndoselo" con animales (un perro en la versión de los cines, un toro en la versión del director). Y le vemos por primera vez degustando carne humana, algo que en las dos primeras películas se había dado por supuesto pero nunca se había mostrado. Al menos, esta vez vuelve a ser uno solo y capaz de poner en jaque a todo el personal. Además, las nuevas tecnologías permitieron que disfrutemos de un bicho muy convincente al que vemos moverse con gran agilidad y que ofrece ciertas variaciones con respecto a la criatura original, obra de nuevo del inquietante H.R. Giger (aunque los productores también metieron mano al diseño final sin preguntar al artista)

David Fincher, que ya apuntaba cualidades del director tan interesante en que se ha convertido (de hecho su siguiente film fue nada menos que Seven), nos regala algunas secuencias muy potentes (la autopsia de Newt, los encuentros de Ripley y el alien...) y una ambientación industrial bastante conseguida, en un planeta desolado y dentro de una prisión que sigue las características laberínticas de los escenarios previos. Ahora bien, su propuesta ofrece un ritmo pausado, en ocasiones cercano al aburrimiento, con el supuesto fin de abordar distintas cuestiones morales que no consiguen captar mi interés porque hubiera hecho falta un guión mucho más trabajado y elementos argumentales más profundos. El principal (y casi único) atractivo se limita a descubrir cuál será el destino de una Ripley rapada al cero –idea de Fincher-, (a la que Sigourney Weaver vuelve a dotar de carisma y personalidad en un buen trabajo, demostrando que le tenía cogido el punto a su personaje) que, como no podía ser de otra forma visto el cariz que estaban tomando las cosas, empieza a unirse irreversiblemente al de la criatura.

No ayudan un elenco de secundarios que pretenden ser estrafalarios y llamativos pero que en su mayor parte resultan insulsos y hasta ridículos (con la excepción del médico Clemence y el líder de los presos Dillon), sin que entendamos muy bien las motivaciones y comportamiento de la mayoría de ellos (más allá de que todos llevan mucho tiempo sin echar un polvo y algunos lo llevan peor que otros...).

En cuanto a la (escasa) acción, me quedo con la persecución por los pasillos con cámara desde el punto de vista del alien, que aunque un tanto confusa, tiene su punto emocionante y trepidante. Todo este irregular desbarajuste nos lleva a un valiente y sorprendente desenlace (también con diferencias en las dos versiones, más efectista en la comercial) que sugiere el final de la saga… o no.

La sensación que deja el film es un regusto extraño, del estilo de “cómo se les ha ido de las manos la historia” y “ este no es mi Alien, que me lo han cambiado”. Y con el convencimiento de que si le hubieran dejado las manos libres a Fincher, estaríamos ante un film de mucha más altura. Si la valoramos como película independiente de la saga (algo que no tiene mucho sentido, la verdad) aún podría considerarse una resultona y provocativa producción de serie B, pero dentro del conjunto bajó mucho el nivel, no solo con respecto a la original, sino incluso ante la anterior entrega.  

Como bien reconocen muchos de los que participaron en ella, la película no tuvo un inicio natural y eso lastró el resultado. La Fox, al contrario que con los dos primeros films, se jugaba mucho con esta nueva entrega, había legiones de fans esperándola, y eso provocó que muchos directivos de la productora quisieran aportar su granito de arena (o dejar su mierda, para ser más exactos), sin que hubiera un talento liderando todo el proyecto como sucedió en las dos primeras entregas. Y eso se nota en el conjunto deslabazado, como si se tratara de piezas de distintos puzles (algunas de ellas muy apreciables por si solas). Un nuevo ejemplo que cuestiona la idoneidad de extender de manera forzada una saga sin tener realmente un proyecto y un guión adecuados.

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¿Os habéis quedado con más ganas de viajes en el tiempo, futuros apocalípticos o viajes espaciales? Podéis ver el resto de críticas de clásicos sci-fi en nuestro recopilatorio especial de ciencia ficción.

Valoración

Una continuación forzada, en la que las múltiples revisiones del guión lastran una historia sin demasiado interés en la que solo el carisma de Sigourney Weaver y el renovado aspecto de la criatura rayan a buen nivel.

Hobby

60

Aceptable

Lo mejor

Ripley. La ambientación apocalíptica. El aspecto y las novedades de la criatura.

Lo peor

La historia y su ritmo pausado. El elenco de personajes secundarios.

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