Análisis

Cine de ciencia ficción: Aliens, El regreso

Por Daniel Quesada
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ARGUMENTO: Más de 50 años después de derrotar al alien en la Nostromo, Ripley es despertada de su hipersueño y "reclutada" por la corporación Weyland-Yutani para regresar al planeta LV-426. Allí, una colonia humana está sufriendo el ataque de una fuerza desconocida. Ripley, junto a un grupo de marines, deberá detenerla.1986 - DIRIGIDA POR James Cameron - PROTAGONIZADA POR Sigourney Weaver, Michael Biehn, Lance Henriksen, Carrie Henn y Bill Paxton.

ACTUALIZADO 11-2-2014: Con motivo de nuestro especial de cine de ciencia ficción, recuperamos nuestra crítica de Aliens: el regreso, uno de los primeros clásicos de James Cameron y una aventura imprescindible de la Teniente Ripley.

En 1986, la película Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979) era todo un icono de la ciencia-ficción, así que el director James Cameron tenía una difícil papeleta con el estreno de su secuela. Sin embargo, en lugar de repetir la misma fórmula claustrofóbica y terrorífica del primer film, decidió darle un giro de tuerca y plantear una especie de híbrido entre una película de terror y una bélica. De hecho, se dice que este Aliens: el regreso es una suerte de "película de Vietnam" pero ambientada en el futuro. Aquí, en vez de "charlies", hay xenos. Sucios, sigilosos y letales xenomorfos.

Mientras que el primer film tenía un único alienígena como enemigo, esta nueva angustia se cimenta sobre una invasión en masa. ¿Cómo es posible sobrevivir a decenas de aliens, si uno solo pudo acabar con una tripulación entera?

El turno de los marines

Ellen Ripley (Sigourney Weaver), la superviviente de la primera película, vuelve a ser la protagonista, pero con una personalidad muy diferente: vive atormentada por las pesadillas de los aliens, pero a la vez ha desarrollado el coraje necesario para atraverse a acabar con los engendros extraterrestres de una vez por todas. Esta parte del argumento tendrá un cierto paralelismo con el próximo juego Alien Isolation.

Junto a ella viajan un grupo de marines coloniales y es aquí donde reside buena parte de la gracia del film. Cada uno de ellos tiene una personalidad muy bien definida (a ver si tomamos nota, Prometheus), de tal forma que contamos con el soldado gallina, el malhablado o Vásquez la latina marimacho. Sí, clavadita a la Trudy de Avatar. Por supuesto, no falta el guaperas con encanto, que en esta ocasión se llama Hicks y está interpretado por Michael Biehn. Seguro que os suena: fue Kyle Reese en la primera Terminator, también de James Cameron. Parece que iba para galán de cine de acción, pero no llegó a cuajar la cosa. De hecho, me comenta mi compi Rubén Guzmán que estuvo a punto de convertirse en Peter Parker en una inédita película de Spider-man...

La cuestión es que, a diferencia de la tripulación de la Nostromo, estos personajes son militares preparados para la acción y armados hasta los dientes, pero aún así tendrán que sufrir frente a los xenomorfos. De hecho, el primer ataque de los aliens (en torno a la mitad de la película) es realmente angustioso, pues vemos cómo van cayendo los soldados sin que sepan ni por dónde les vienen las garras de los rivales. Mientras, Ripley observa impotente la acción desde el centro de operaciones. A su lado está el superior al mando, Gorman, que apenas alcanza a balbucear una orden de retirada para sus soldados. Aunque la escena es muy poderosa, resulta muy poco creíble que haya un incompetente como Gorman al mando de un escuadrón de marines en una misión de alto riesgo. Pero da igual, pues lo interesante es ver cómo los soldados se retuercen entre explosiones y salpicones de ácido.

Las secuencias de acción son tensas y viscerales, gracias en gran medida a la acertadísima iluminación (tonos azulados que muestran lo justo) y al rápido montaje: ver a un alien durante dos segundos seguidos es casi imposible. Pero no todo es batallar, pues la película también busca profundizar en las relaciones entre los protagonistas. Aquí toca destacar a dos personajes más. Por un lado está Newt, una niña superviviente de la colonia de Hadley´s Hope, que provocará el instinto maternal de Ellen y aporta un extra de vulnerabilidad a la trama. Por otro, tenemos a Bishop, un "sintético" (un androide, para entendernos) mucho más altruista que el traicionero Ash de la primera película.

Y es que este Aliens: El regreso se plantea un par de veces la bondad de la naturaleza humana (algo que Cameron también saca a la luz en Terminator 2 o Avatar): ¿es Bishop más noble que las personas a las que intenta ayudar? Cuando el egoista Burke intenta traicionar a sus compañeros para salvar la inversión de Weyland-Yutani, Ripley se pregunta si los aliens no son más nobles que ellos. Al menos, esas criaturas no se matan entre sí para obtener beneficio económico...

La madre que los parió

Dejando la filosofía barata a un lado, otro aspecto interesante de la película es toda la imaginería que generó a su alrededor. Como era de esperar, recuperó los grandes momentos del primer film, como el facehugger intentando "violar" la cara de Ripley o el chestbuster estallando el pecho de una pobre víctima. Pero también creó los suyos propios, que se han grabado a fuego en la memoria de los fans de la ciencia ficción. El más recordado es el sensor de movimiento, cuyo pitidito "in crescendo" nos pone en tensión por la llegada inminente de un alien... ¡O de muchos!

También es muy recordado el robot montacargas (con un diseño y puesta en escena geniales), gracias al cual Ripley se convierte en toda una "badass" frente a la maldita reina alien. Esta última protagoniza otro de los momentos cumbre de la película. La primera vez que su gigantesco y viscoso abdomen excreta un huevo en la colmena es una de las escenas más asquerosamente hermosas de la historia de la ciencia-ficción. No habría sido igual sin el excelente trabajo de animatrónica de Stan Winston, que creó una reina tan verosímil como impactante. Pero también queremos destacar el trabajo de Sigourney Weaver, que supo dotar a su Ripley de miradas de espanto y vulnerabilidad cuando era necesario, pero también de mala leche cuando convenía, en especial durante este duelo final.

Sabemos que la primera película tenía un claro componente sexual (a nadie se le escapa la cabeza fálica del alien o el "vaginismo" de los facehuggers, ¿no?) y esta segunda entrega añade la maternidad como elemento de fondo. Una muy sui generis, claro: la reina se mosquea porque Ripley prende fuego a sus huevos con un lanzallamas, mientras que la segunda lo da todo por salvar la vida de Newt, una hija que no es su hija.

Podríamos seguir hablando del diseño de las naves especiales, de las torretas automáticas o de las cápsulas de hipersueño... Hay una enorme labor de artesanía en cada uno de los planos de la película, donde se combinan los juegos de espejos, la animatrónica o los efectos fotográficos. Estos últimos no han envejecido tan bien como el resto y, a los ojos de un espectador actual (acostumbrado a portentosas recreaciones por ordenador de cualquier nave o planeta), las escenas espaciales o algún que otro plano puntual resultan algo "cutres" para los tiempos que corren.

Pero se trata de momentos aislados que en absoluto empañan una experiencia cinematográfica rotunda, con una estética, un desarrollo y un elenco de personajes que hicieron época y remoldearon los estándares de la ciencia-ficción.

Nos marchamos, no sin antes haceros dos recomendaciones. La primera, que leáis el análisis de Aliens: Colonial Marines, la verdadera continuación del argumento de esta película. La segunda, que echéis un vistazo a la versión extendida de 1991, que incluye muchos más detalles sobre el día a día de los personajes. Es importante, sobre todo teniendo en cuenta que esta película sirvió para reafirmar a una gran heroína del cine de acción.

Noooo, reina alien, tú no. Nos referimos a Ripley.

Otros clásicos de la ciencia ficción

¿Os habéis quedado con más ganas de viajes en el tiempo, futuros apocalípticos o viajes espaciales? Podéis ver el resto de críticas de clásicos sci-fi en nuestro recopilatorio especial de ciencia ficción.

Valoración

Cameron reinventó la fórmula que había creado Ridley Scott y, por el camino, diseñó una imaginería visual que muchos copiaron en los años siguientes. Tanto, que quizá haya perdido un pelín de fuerza frente al cine más actual.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

Su sabia mezcla de ciencia ficción y cine bélico. Su estética. Los momentos de tensión.

Lo peor

Algunos efectos visuales han quedado anticuados. El personaje de Gorman es inverosímil.

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