Análisis

Cine de ciencia ficción: crítica de Distrito 9

Por Clara Castaño Ruiz
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ARGUMENTO: Hace 28 años, los extraterrestres llegaron a Johannesburgo en una enorme nave. Ante el miedo de los humanos por sufrir un gran ataque, los alienigenas fueron trasladados al Distrito 9, un barrio a las afueras de la ciudad, en donde vivían como refugiados. Ahora, el gobierno ha decidido cambiarles de ubicación y hacerse con el control de sus armas. La operación será dirigida por Wikus Van de Merwe, un miembro de la organización Multi-national United, quien descubrirá el secreto de las tecnologías extraterrestres y será perseguido por los que antes creía sus aliados.2009 - DIRIGIDA POR: Neill Blomkamp - PROTAGONIZADA POR: Sharlto Copley, Jason Cope, David James, Vanessa Haywood, Mandla Gaduka, Kenneth Nkosi, Eugene Khumbanyiwa, Louis Minnar, William Allen Young, Nathalie Bolt.

Del productor Peter Jackson (El Hobbit y El Señor de los Anillos) y dirigida por Neill Blomkamp (Elysium), nos llegaba en el año 2009, Distrito 9, un thriller de ciencia ficción, con unos interesantes efectos especiales. Una historia realista y actual en algunos de los asuntos que trata.

Basada en el corto Alive in Joburg, del mismo director y actor, a pesar de su escaso presupuesto, 30 millones de dólares, Distrito 9 demostró que, a veces, un buen hacer y un argumento original son capaces crear grandes películas, por poco dinero que se tenga. El resultado es esta historia apasionante, con buenas interpretaciones y una interesante dirección por parte de Blomkamp. Distrito 9 es sólo apta para humanos pero, ¿quienes son en realidad los humanos?

Hace más de 20 años los alienígenas aterrizaban en la ciudad de Johannesburgo con su nave. Pasados varios meses sin que nadie saliera de ella, los humanos decidieron acercarse y ver que se ocultaba dentro. Lo que se encontraron fue alienígenas desnutridos y desorientados. Ante esta situación, decidieron darles ayuda humanitaria. Pero, con el tiempo, los extraterrestres se convirtieron en un problema para el gobierno, ya que vagaban por las calles de la ciudad, robaban y cometían actos vandálicos. La poca competencia de las Naciones Unidas, y el no saber que hacer con ellos, hizo que se decidiera exiliarles a las afueras de la ciudad, a un área llamada Distrito 9. Allí, los extraterrestres viven como indigentes y sobreviven como pueden. Los hay que venden sus poderosas armas a una banda nigeriana, que vive en el gueto, a cambio de comida de gato, una de sus obsesiones.

Otros sólo quieren estar en paz, rebuscando en la basura para poder comer. Ahora, el gobierno sudafricano quiere trasladarles a un nuevo distrito, en donde vivirán mejor y también estarán más lejos de Johannesburgo, se trata del Distrito 10. Pero primero, las autoridades necesitan hacerles llegar una orden de desahucio. La operación será llevada a cabo por la Multi-national United, departamento que sirve de enlace entre los humanos y los bichos, como ellos llaman a los extraterrestres de forma despectiva. El encargado de organizarla es Wikus Van de Merwe, un tranquilo trabajador de la MNU, casado con la hija del jefe, y que se verá ascendido de la noche a la mañana.

Wikus organiza la operación con ayuda de los mercenarios contratados por la MNU, con Koobus Vente a la cabeza. Su intención es entregar las ordenes de desahucio y salir del Distrito 9 lo antes posible, sin causar ninguna baja entre los extraterrestres. Pero, el poco caso que le hacen los mercenarios en el trato que dan a los alienígenas, hace que la tarea se complique, se den víctimas y algún herido entre los humanos, incluido el propio Wikus.

En una de las chabolas dos inteligentes alienigenas están destilando una extraña sustancia obtenida a través de piezas de tecnología extraterrestre, Wikus se ve expuesto a ella y, al intentar interrogar a uno de ellos, sufre una grave herida en el brazo. A partir de ese momento, su vida comienza a ser un calvario, ya que será el único humano que pueda manejar las armas alienígenas e incluso convertirse en un auténtico titán. Multi-national United intentará investigarle, aunque sea a costa de su vida, por lo que su única forma de sobrevivir es huir a Distrito 9.

Rodada en modo documental, la película comienza de forma pausada, presentando a los personajes, describiendo las funciones de la MNU, y cómo se sienten los ciudadanos de Johannesburgo ante los llegados de otro planeta. Pero a medida que la historia avanza, la acción aumenta hasta convertirse en un toma y daca sin descanso, y todo ello sostenido sólo por tres personajes principales: Wikus Van de Merwe, que lleva todo el peso de la película, interpretado de forma magistral por el actor Sharlto Copley, quién experimenta toda clase de emociones a lo largo de Distrito 9 (Él mismo reconoció que fue agotador tanto física como mentalmente); el alienigena Christopher Johnson, y el antagonista Koobus Vente, que se ven acompañados a la perfección por los actores secundarios y la gran maestría en la dirección de Neill Blomkamp que, a pesar de tratarse de su primera película, parece todo un maestro detrás de la cámara.

Pero como os he comentado al principio, la historia de Distrito 9 no es sólo de humanos y alienígenas, va más allá para contarnos una historia sobre el rechazo a lo desconocido, el racismo y, en cierta forma, lo egoístas que podemos llegar a ser los seres humanos, aunque finalmente seamos capaces de darnos cuenta de que estamos equivocados ante lo que estamos viendo.

En Distrito 9, los extraterrestres no llegan a la Tierra para destruirla, ni siquiera son seres superiores, son normales, con sus defectos y virtudes, y los humanos pueden dominarles con facilidad. Los alienígenas llegan como refugiados desesperados por salir de su planeta de nacimiento, del que no conocemos nada más que tiene siete lunas. Se encuentran con unos humanos que les rechazan, les llaman despectivamente bichos, o gambas en inglés, haciendo referencia a la plaga de langostas Parktown de Sudáfrica. Los alienígenas, en muchas ocasiones, muestran más corazón que los propios humanos, capaces de asesinar a sangre fría sin importarles que esos extraterrestres tengan sus propias familias.

Es una historia de racismo y de política, reflejo de una sociedad que pasó no hace demasiado tiempo por el apartheid, con desplazados a la fuerza, guetos y segregación entre razas.

En conclusión, es una película que no deja indiferente, de la que se pueden sacar muchas conclusiones, y que ha sido comparada por algunos críticos con Blade Runner. Si nos quedamos con ganas de más distrito, Neill Blomkamp ya está trabajando en la segunda parte, que se llamará Distrito 10 y de la que tiene un pequeño guión de 18 páginas.

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Valoración

Inteligente y realista película, que muestra la relación entre humanos y alienígenas desde un marco temporal actual. Una dirección asombrosa, con un montaje que va encajando las piezas a la perfección.

Hobby

85

Muy bueno

Lo mejor

Original y emocionante argumento con héroes que no lo son tanto y extaterrestres que se humanizan.

Lo peor

Ese final abierto que te deja con ganas de más, y que, como era de esperar, tendrá secuela

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