Análisis

Cine de ciencia-ficción: crítica de Gattaca

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En Gattaca conocemos a Vincent, un joven con una grave deficiencia cardiaca que le impide entrar en el programa espacial que haría realidad el sueño de su vida: viajar al espacio. Sin embargo, él no está dispuesto a tirar la toalla fácilmente.1997 - DIRIGIDA POR: Andrew Niccol - PROTAGONIZADA POR: Ethan Hawke, Uma Thurman, Jude Law, Loren Dean, Alan Arkin, Xander Berkeley y Gore Vidal.

Hay tanto que decir sobre Gattaca, que no sé apenas por dónde empezar. La cinta, que supuso el primer trabajo de Andrew Niccol como guionista y director (posteriormente se encargaría del libreto de El show de Truman), nos presenta una sociedad futura en la que las concepciones se ponen en manos de genetistas que seleccionan escrupulosamente la herencia que los padres transmiten a sus hijos de forma que, lo normal, es que la mayoría de los nacimientos se produzcan por fecundación in vitro.

 

La voz en off de Vincent (Ethan Hawke), nos narra su particular historia al haber sido un niño engendrado por amor y de forma natural. Nada más nacer le es diagnosticada una deficiencia cardiaca y no se le auguran más de treinta años de vida. Y poco después nace su hermano, ahora ya siguiendo los designios de la ciencia y heredando el nombre de su orgulloso padre, que se negó a dárselo al primogénito, un "no-válido".

 


 

Sin embargo, Vincent no es de los que se dejan arrastrar por la multitud. A pesar de estar predestinado a deambular por la escala social más baja, que nada tiene que ver ya con cuestiones económicas o étnicas sino estrictamente con el ADN, decide luchar contra viento y marea para entrar en la Corporación Gattaca, pionera en la industria aeroespacial. Su objetivo: viajar a Titán en la próxima misión que tiene programada, algo a priori vetado para alguien con sus problemas de salud.

 

Para ello, y puesto que se verifica la identidad de los trabajadores mediante todo tipo de pruebas: extracciones de sangre, análisis de orina, recogida de residuos orgánicos en los puestos de trabajo (pelos, células muertas...) así como tests de resistencia física, se verá forzado a suplantar la identidad de un hombre cuyos sueños se han frustrado. Él es Jerome Morrow (Jude Law), quien a su pesar se encuentra postrado en una silla de ruedas, haciendo de su material genético un verdadero tesoro para los "escalones prestados", es decir, aquellos dispuestos a arriesgarlo todo haciéndose pasar por quienes no son.

 

 

El plan de Vincent parece ir sobre ruedas hasta que el director del proyecto espacial del que está a punto de formar parte al fin, es asesinado y los estrictos controles se intensifican aún más. Su propósito está a punto de irse al garete.

Una dirección artística impecable

Hay una perfecta comunión entre el contienente y el contenido de Gattaca.y esto es algo que pasa menos a menudo de lo que nos gustaría en el cine de ciencia-ficción, en el que tan fácil es caer en clichés.

 

Si tomamos en cuenta el mismo comienzo de la película, en el que podemos ver varios planos a escala macro de las células muertas y los cabellos que cada día Vincent trata de extraer de su cuerpo para no dejar muestras de su verdadera identidad; los espacios diáfanos, elegantes y funcionales que suponen las instalaciones de Gattaca o la propia concepción de la casa de Jerome, nos daremos cuenta de que hay una clara intención de unificar modernidad y cierto clasicismo que hace que el envoltorio visual tenga una vocación de atemporalidad.

 


 

Esto también se ve reflejado en el vestuario, que trata de ser unificador y sobrio en las oficinas, dándole ese aire de asepsia tan característico, mientras que en los momentos de ocio, los looks, sobre todo el de Uma Thurman, bebe directamente de los años 30-40, del mismo modo que la caracterización de los investigadores del crimen con la clásica gabardina y sombrero de ala.

 

Han pasado casi veinte años y la película no ha envececido ni cinco minutos, como tampoco lo ha hecho su trama. En un mundo tan desnaturalizado como el nuestro, la selección genética sigue siendo un tema recurrente en los debates de ética natural: ¿debe intervenir el hombre en la concepción de sus hijos para asegurarse de que solo los mejores salen adelante? Gattaca avanza el término de "genoísmo" para referirse a la exclusión social de los "no-válidos" o genéticamente imperfectos, algo que no parece tan lejos. 

Metáforas a tener en cuenta

Bajo la aparente sencillez de la película, que además está relatada por su protagonista abundando en explicaciones (a mi modo de ver siempre pertinentes) que nos hacen empatizar de inmediato con él, hay todo un lenguaje visual que apunta certeramente a la emocionalidad del espectador y que realzan el mensaje.

 

 

En cuanto a la magnífica fotografía de la película, que recae en manos de Slawomir Idziak, hay algo que llama poderosamente la atención y es la reiteración de la luz verde, que por supuesto nos remite a la esperanza, uno de los pilares en los que se asienta Vincent para emprender su aventura y hay también cierto aire de cine negro al recrearse en las bajas luces.

 

GATTACA, es una palabra compuesta por las cuatro iniciales de las proteínas que forman el ADN: A, G, T y C (adenina, guanina, citosina y timina). De hecho, en los títulos de crédito, éstas cuatro letras aparecen resaltadas en azul, frente al resto en blanco. La forma helicoidal del ADN se repite en varios momentos de la película, pero la más clara y espectacular es la escalera de la casa de Jerome por la que en un momento dado tiene que trepar.

Una banda sonora emocionante

Son muchos los momentos en los que el tema principal de la película nos pone los pelos de punta, y es que la banda sonora de Michael Nyman es sublime, distinguida, proporcionada, emotiva... Pero si hay que resaltar uno es sin duda el tramo final de la película: todas las piezas encajan y la melodía eleva el momento haciéndonos flotar en el aire.

 


Lejos de retratar en exclusiva una historia de superación personal, el guión de Niccol recala en otras muchas cuestiones mostrándonos un abanico de personajes secundarios muy atractivos: desde el propio Jerome, incapaz de superar su propia ansia de perfeccionismo, hasta Irene, que ha conseguido ascender a duras penas a pesar de no ser genéticamente idónea para su puesto. Por el camino encontraremos subtramas de rivalidad, de envidia y competitividad, pero las relaciones entre los personajes nunca se explicitan de una forma demasiado evidente. En esos puntos, el apoyo sonoro es fundamental.

 

La contenida interpretación de los protagonistas redunda en la idea de mostrar una sociedad en la que las emociones están muy defenestradas y la abundancia de espacios cerrados recalca esta misma idea de atmósfera opresiva y controlada en la que la debilidad ha quedado desechada en favor de la búsqueda de la excelencia (estremecedor, cuando menos).

 

Gattaca es en suma una película que, quizás por su falta de grandes ambiciones al tratarse de una ópera prima, consigue reunir todos los elementos necesarios para alcanzar sus metas desde la sobriedad. Es imposible ver los últimos diez minutos de metraje sin que llegue a emocionarte. Sencillamente genial.

¿Tienes más ganas de ciencia-ficción?

Hay muchas historias sobre las que queremos hablarte y películas que puedes descubrir o bien redescubrir en nuestro especial de ciencia ficción. Estamos repasando auténticos clásicos, ¿te animas?

Valoración

Imperecedera: así podemos denominar la película que supuso el debut en el guión y la dirección de un Andrew Niccol que no ha vuelto a realizar una película tan redonda. Es emocionante, elegante y tiene una consistencia casi perfecta.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Las interpretaciones, la dirección artística, el guión, el culmen final, la BSO de Nyman...

Lo peor

La aparente sencillez de la trama principal, pero no os dejéis engañar, tiene mucha chicha.

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