Análisis

Cine de ciencia ficción: Crítica de Metrópolis

Por Clara Castaño Ruiz
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CRÍTICA DE Metrópolis - 1927 - DIRIGIDA POR Fritz Lang - GUIÓN DE: Fritz Lang y Thea von Harbour - PROTAGONIZADA POR: Alfred Abel, Gustav Fröhlich, Brigitte Helm, Rudolf Klein-Rogge, Fritz Rasp, Theodor Loos y Heinrich George.   ARGUMENTO: Año 2026. En la lujosa ciudad de Metrópolis, una multitud de obreros trabajan bajo tierra en condiciones miserables, para que los ricos, con Joh Fredesen a la cabeza, vivan felices. Un día, Freder, el hijo de Joh, conoce a María, una de las obreras, y se enamora de ella. Al intentar encontrarla, descubrirá en qué situación están los obreros e intentará ayudarlos.

Nos vais a permitir que esta crítica no sea un análisis habitual. La razón es muy simple: Metrópolis es el clásico por antonomasia de la ciencia ficción, la pionera y a la que los grandes directores han homenajeado, o quieren hacerlo en sus películas. Metrópolis es la primera gran película de la ciencia ficción que contó con enormes escenarios y miles de extras. Nada así se había visto antes. Comencemos poniéndonos en situación, para poder entender una de las películas más importantes de la Historia del Cine.

EL expresionismo alemán y la UFA

Primeros años del siglo XX: Berlín es el centro cultural de Europa y el lugar elegido para que, el casi recién nacido cine (lo crearon los hermanos Lumière en 1895), viva una de sus Edades de Oro, convirtiéndose en un medio artístico y de vanguardia. En Alemania se está desarrollando el llamado expresionismo alemán, en el que el cine se convierte en expresión de los sentimientos y las emociones por encima de la representación de la realidad objetiva. La finalidad del expresionismo es explicar los estados de ánimo de los personajes por el simbolismo de las formas, en las que los decorados juegan un papel muy importante.

¿Cómo logró el Expresionismo alemán convertirse en cuna cinematográfica?

Alemania contaba con el sistema de producción de la UFA  (Universum Film Aktiengesllschaft): La industria de cine alemana era financiada por el Estado con el fin de aumentar la producción y contrarrestar la propaganda anti-alemana que llegaba, durante la Primera Guerra Mundial, a los cines americanos y europeos. Tras la venta de las acciones en 1918 por parte del gobierno, la UFA funcionó como un colectivo de directores, actores, cámaras y diseñadores, entregados al desarrollo del arte de hacer cine. Bajo su amparo, los más grandes directores del momento: Frederik W.Murnau (Nosferatu), Fritz Lang (Metrópolis) y Robert Wiere (El gabinete del Doctor Caligari), entre otros, consiguieron financiar sus películas.

Fritz Lang: Metrópolis y su modernidad

El director vienés, de origen judío, Fritz Lang, es uno de los más reconocidos del Expresionismo alemán, y no sólo por Metrópolis, una de sus obras más incomprendidas de ese momento, también por El doctor Mabuse (1922), Los Nibelungos (1924), o M, el vampiro de Düsseldorf (1931), su primera película sonora y una muy buena recomendación para los amantes de la intriga.

En Metrópolis, Fritz Lang nos ofrece la visión futurista de una ciudad dividida entre pobres y ricos, en donde los problemas políticos de la década de 1920, se mezclan con relatos medievales y bíblicos, para hablarnos de la represión, la revolución y la reconciliación entre las distintas clases sociales. En todo ello, el arte y especialmente la que la arquitectura con el movimiento moderno tienen mucha influencia. La cinta se basa en la  novela que escribió su mujer en aquel momento, Thea Von Harbour.

Los obreros de Metrópolis trabajan y viven diez pisos por debajo de la tierra, mientras que las clases poderosas se ubican en la ciudad al aire libre, con todo tipo de lujos: grandes rascacielos, luces y magia. Un día, Freder, hijo del dueño de la ciudad, conoce a María, una obrera (especie de profeta) que ha logrado tranquilizar a sus compañero para que no utilicen la violencia como forma de revelarse, y que esperen a su mediador. Al intentar encontrar a María en las profundidades de la tierra, Freder se dará cuenta de todo lo que sufren los obreros para que la ciudad gobernada por su padre, Joh Fredersen, siga funcionando.

En su búsqueda por encontrar a María, Freder escucha una de las arengas de la mujer a los obreros, en la que utiliza la parábola de la Torre de Babel para mantener la calma y esperar al mediador que les rescate. Los arquitectos y trabajadores de la Torre de Babel hablaban una misma lengua pero entre ellos no se entendía. Freder no es el único que está escuchando, escondido en la casa del científico Rotwang, Joh Fredersen les está observando, y ordena al científico que le ponga el rostro de María al robot que ha creado. De esta forma, quiere engañar a los obreros para que comiencen una revolución y así justificar medidas de control. Lo que Joh no sabe es que Rotwang desea su caída en desgracia.

Ideas detrás de Metrópolis

Metrópolis está llena de ideas políticas, sociales y religiosas. Ya hemos mencionado en esta crítica una de ella, la parábola de la Torre de Babel que le cuenta María a los obreros. Pero, también están el nombre del rascacielos en donde vive Joh Fredersen, Nueva Torre de Babel y la propia María, que es un un profeta y su nombre símbolo del bien, por la Virgen María. Además, se anuncia la llegada de un salvador, el mediador que rescatará a los obreros. El robot con la cara de María simboliza el falso profeta, los siete pecados capitales están muy presentes haciendo hincapié en la tentación de los hombres, e incluso, la catedral de Metrópolis juega su papel dentro de la historia.

En las ideas sociales hay referencias al marxismo con dos clases sociales diferenciadas y separadas, en las que una de ellas explota a la otra en su beneficio. También, se crítica la idea de revolución socialista, ya que el robot envía a los obreros a revelarse contra las clases poderosas, y lo que consiguen es destruir su medio de vida y empeorar su situación. Sin embargo, también hay influencias de la política nacionalsocialista, al plantear la colaboración entre clases sociales. De ahí la frase que sobrevuela constantemente la película: “ El mediador entre el cerebro y la mano ha de ser el corazón” Gracias a un mediador, Freder, el dueño de Metrópolis, Joh, y los obreros pueden colaborar.

Fritz Lang reconoció, mucho tiempo después, que este final ambiguo y la forma de dar solución a los conflictos le parecía demasiado simple: un corazón no podía solucionar los problemas. Pero, años después, durante una entrevista que le realizaron en los 70, cuando la tecnología comenzaba a desarrollarse sin descanso, se dio cuenta de que la frase que había escrito 50 años antes Thea, “El mediador entre el cerebro y la mano el debe ser el corazón”, puede que no fuera tan desafortunada como el pensaba, ya que los jóvenes americanos de esa época lo que echaban en falta en las máquinas era un corazón.

Tecnología y arte al servicio del espectáculo

Si hay algo que tenemos que destacar en Metrópolis es su tecnología, pues, es la obra más grande hecha hasta ese momento, y la más cara. La UFA invirtió más de 5.000.000 de marcos para realizar la película. En ella, Fritz Lang y su equipo de arte construyeron maquetas en miniatura que reproducían perfectamente la ciudad de Metrópolis, y modernos efectos especiales como el uso del Proceso Schüfftan. En él que se sustituían partes del decorado por imágenes en miniatura que a su vez, se reflejaban en un espejo, y así dar sensación de mayor número de edificios. Además, también utilizó la cámara giroscópica para poder filmar panorámicas en todas las direcciones. Esto era toda una novedad para la época.

En cuanto a la arquitectura, Fritz Lang siempre dijo que la idea de Metrópolis le surgió de un viaje que hizo a Nueva York en 1924, aunque el guión estaba ya terminado, o casi, mucho antes de esa visita a la Gran Manzana. La ciudad de los rascacielos le impresionó: “Los edificios me parecían un telón vertical, rutilante y ligero, un exuberante decorado colgado de un cielo tenebroso con el propósito de deslumbrarnos, distraer e hipnotizar” 

El director creó en Metrópolis una Nueva York duplicada organizada en niveles verticales. La que la arquitectura de Hugo Häring y del movimiento moderno, que se extendía por Europa con Le Corbusier, Mies Van de Rhoer y Eric Mendelshon, entre muchos otros, toma forma en los bocetos y arquitecturas creadas por Erich Kettekhut, Karl Vollbrecht y Otto Hunte. Pero no todo es modernidad, pues en la ciudad también podemos encontrar edificios que llevan al Gótico alemán, como la catedral, o la casa en la que vive el científico Rotwland.

Fracaso y destrucción de la cinta

Tras su estreno, la película resultó un fracaso comercial. La cinta apenas recaudo 75.000 marcos de la época. El resultado fue que se decidió reducir su metraje y borrar algunas escenas. De esta forma, un 1/4 de la cinta original desapareció, y hasta el año 2010, con la aparición de una copia perdida en Buenos Aires, no se ha podido disfrutar de la película al completo. Las ideas de Metrópolis no fueron entendidas en la época y esa modernidad chocó demasiado con una sociedad que se encaminaba hacia la época del nazismo, y cuyo guión fue creado por dos personas de ideas demasiado opuestas: Lang, que tuvo que huir de Alemania, y Thea, que colaboró con el nazismo.

Metrópolis en la cultura popular

A pesar de que hace casi 90 años del estrenó de Metrópolis, la cinta protagonizada por el robot con rostro de mujer, no ha sido olvidada y continuamente es homenajeada y tomada como ejemplo. Y todo ello, pese a ser una cinta de cine muda. Pero no sólo la Historia del Cine se ha hecho eco de ella: la música, la moda y hasta los cómics, se han dejado influenciar por Metrópolis y la han honrado.

Blade Runner

Sin duda, la película de Blade Runner de Ridley Scott, es un homenaje a Metrópolis en muchos aspectos. Ambas películas comparten la importancia de la ciudad y la separación de clases: obreros y élites en Metrópolis; replicantes y humanos en Blace Runner. Además, las dos cuentan con un levantamiento social: humanos en una y androides en la otra. Y por último, tienen una historia de amor entre el protagonista y una mujer de la clase social opuesta. Ambas están interesadas en mostrar la relación entre el hombre y las máquinas, como en la película Her.

Arquitectónicamente, Blade Runner sigue a Metrópolis al mostrarnos una ciudad, en esta ocasión Los Ángeles en el 2019, llena de grandes rascacielos apiñados, en cuyo centro se levanta la estación de policía, muy similar a la Nueva Torre de Babel de Metrópolis, lugar en el que vive Joh Fredersen, del que encontramos un álter ego en la figura del Dr. Eldon Tyrell. Y para concluir esta pequeña comparación, una curiosidad: ambas películas fueron un fracaso en su estreno, aunque, con el paso de los años han sido cada vez más valoradas por ser dos de las mejores cintas dentro de la Historia del Cine y la ciencia ficción.

Moda, cómics y música

Metrópolis ha trascendido más allá del cine y ha llegado a la música, la moda y el mundo de los cómics. Así, hemos podido ver al robot de Metrópolis, diseñado por Walter Schulze-Mittendorff, servir de inspiración para la portada de Vogue Alemania, aprovechando la restauración completa de la cinta en 2010. También ha acompañado a Superman en la portada de Superman’s Metropolis del año 1996. El nombre de la ciudad, Metrópolis, fue elegido para homenajear a la cinta de Fritz Lang.

La música tampoco ha sido ajena al fenómeno Metrópolis. Hemos podido ver a Lady Gaga disfrazada como el robot María para su videoclip Paparazzi; a Beyonce rendir homenaje a la película durante su presentación de los BET Awards del 2007, y a Kylie Minogue transformarse en un robot para su Tour X del 2008.

Dejando de lado el transformiso de estas tres divas (por ver a cuál de ellas les quedaba mejor eso de ser un robot) La música ha rendido distintos homenajes a Metrópolis. Al tener varias copias y versiones de la cinta de Lang, en 1986 se restauró una de las copias de Metrópolis, esta versión incluía el coloreado de escenas y una banda sonora muy diferente a la original. El compositor italiano, Giovanni Giorgio Moroder, fue el encargado de crear la música y no se le ocurrió otra cosa que hacer una versión Pop de la Banda Sonora, con canciones de Freddie Mercury, Bonnie Tyler, Jon Anderson, para acompañar al film. Y, tres años más tarde, en 1989, Madonna nos devolvía a Metrópolis con el videoclip de Express Yourself, dirigido por David Fincher.

Otros clásicos de la ciencia ficción

Esto ha sido todo pero, si tras pasar una temporada en la gran ciudad de Metrópolis os habéis quedado con ganas de más,  podéis seguir viajando con nosotros a través del tiempo, peleando con extraterrestres y observando asombrosos acontecimientos que nadie más ha podido ver antes. Repostad la gasolina de vuestras naves y poner nuevas baterías al DeLorean para seguir recorriendo nuestro especial Cine de ciencia ficción.

Valoración

Una de las más grandes producciones de la UFA, que ha marcado la Historia del cine, con unas sorprendentes escenografías. Una experiencia visual que te lleva en volandas hasta el final de la película.

Hobby

97

Obra maestra

Lo mejor

Interpretaciones, escenografía y las increíbles coreografías generadas por la multitud de extras.

Lo peor

Que no fuera valorada en su momento. No haber podido disfrutar de su versión completa hasta el 2010.

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