Análisis

Cine de ciencia ficción: Crítica de Regreso al futuro

Por Borja Abadie
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ARGUMENTO: Un disparatado científico, Emmet Brown, ha logrado construir una máquina del tiempo. Cuando su joven amigo Marty McFly le ayuda a documentar el primer experimento de su nuevo hallazgo se ve obligado a escapar en la prodigiosa máquina, que le transporta en el tiempo hasta 1955. Tras un "pequeño" accidente que puede alterar el continuo espacio-tiempo, deberá asegurarse de que sus padres se enamoran antes de regresar al futuro. 1985 - DIRIGIDA POR: Robert Zemeckis - PROTAGONIZADA POR:  Michael J. Fox, Christopher Lloyd, Lea Thompson, Crispin Glover, Thomas F. Wilson, Claudia Wells.  

Sinceramente, Regreso al futuro es una película prácticamente perfecta. Es una inmejorable muestra de una década, los años 80, a la que se le pueden criticar montones de cosas: los cardados, las mallas superajustadas, las hombreras imposibles, la Guerra Fría, Gadafi, Ronald McDonald Reagan, el muro de Berlín, Chernóbil, Margaret Tatcher, Bryan Adams,... Pero también es la década de la explosión de los videojuegos (solo por eso ya mereció la pena) y del mejor cine familiar y de aventuras que se haya hecho nunca: Los Goonies, El Imperio contraataca, Indiana Jones, E.T., Cazafantasmas, Gremlins, Dentro del laberinto, Jóvenes ocultos, Bitelchús, y, por supuesto, Regreso al futuro

La joya que nos ocupa hoy tiene todo lo que a un chaval de los ochenta le gustaría ver en una película: viajes en el tiempo, monopatines, aventuras,... Pero, si hay algo que diferencia al excelente guión de Zemeckis y Bob Gale es que, detrás de toda esa fachada que tanto nos gusta, hay un concepto universal: ¿te gustaría ver cómo eran tus padres cuando eran unos adolescentes?

Cómo conocí a mi madre

"En mi época las chicas no se abalanzaban sobre los chicos como unas frescas", "nosotros estudiábamos en el instituto, no íbamos allí a ligar", "no entiendo a quién habrá salido este chico, nosotros no éramos así de jóvenes"... Todos nos hemos topado con frases parecidas saliendo de la boca de nuestros padres. Gracias a Regreso al futuro confirmamos lo que ya nos olíamos, era todo una gran mentira. 

Y es que Marty McFly se acaba convirtiendo cual Príncipe de Bel-Air (sin comerlo ni beberlo) en el primer viajero del tiempo no perruno. Su amigo, el Dr. Brown, interpretado por Christopher Lloyd de un modo inigualable, ha creado una máquina del tiempo con un Delorean (un coche muy molón que apenas tuvo éxito en aquella época). Marty escapa de unos terroristas libios en el bólido y acaba activando por error el panel de control de la máquina, con lo que viaja hasta 1955. 

Al poco de llegar tiene el primer encontronazo con sus padres. Ellos se conocieron cuando el padre de Lorraine (abuelo materno de Marty) atropelló a su padre por accidente. El bueno de George se suponía que había caído de un árbol (literalmente) mientras observaba pájaros, aunque pronto descubrimos que el único pájaro que había era él y que en realidad estaba espiando a una chavala en ropa interior. Pero Marty no puede evitar ayudar a su padre cuando está a punto de ser atropellado y se convierte él en el objetivo del mal hacer al volante de su abuelo.

Lorraine, madre del protagonista, se queda prendada del pobrecito atropellado, tal y como lo hubiera hecho con su padre si Marty no hubiera alterado el continuo espacio-tiempo desatando devastadoras consecuencias, como le advirtió su colega el científico. Aquí Zemeckis consigue algo que muy pocos directores podrían haber logrado: mantener el tono de la película mostrando que la madre de Marty es poco menos que una golfa pero sin pasarse demasiado.

Una de las escenas más embarazosas nos guarda además una sorpresa en forma de traducción. Lorraine ha dejado semidesnudo a Marty para curarle del accidente y cuando despierta le ve (con mucho interés) la marca de los calzoncillos, Calvin Klein. Así es como llamarán a Marty en el 55 durante el resto de la película. En España, como la marca no era muy conocida, los traductores decidieron utilizar la de sus pantalones: Levis Strauss. Aquí es donde habrá todo tipo de opiniones y sé que Levi's ya existía en el 55 y que no tiene sentido, pero no sé si por haberlo oído primero en español o porque me suena mejor, yo prefiero el nombre de la traducción.

Desde ese momento su propia existencia está en juego, así que Michael J. Fox se pasa toda la película tratando de conseguir que sus padres se enrollen para dejar las cosas como siempre debieron suceder. Son muchas las escenas impagables alrededor del romance paterno: Marty disfrazado de un Darth Vader radiactivo haciéndole creer a su propio padre que debe salir con Lorraine o de lo contrario le vaporizará con su tecnología alien (un walk-man y un secador llegados del futuro), las clases de ligoteo con George tomando nota en su cuaderno como absoluto nerd que es o el mítico baile de fin de curso.

El mejor viaje en el tiempo posible

Otro de los aciertos de los creadores de la película fue ambientarla en una pequeña zona en la que pudiésemos reconocer a todos los personajes y comprobar cómo han cambiado en las distintas épocas. En realidad, tanto Zemeckis como el guionista Bob Gale, tenían pensadas escenas más grandilocuentes, como el asalto a una base nuclear en Méjico por parte de Marty y Doc para robar el plutonio necesario para hacer el viaje de vuelta a 1985.

Por suerte para todos Hill Valley, el pequeño pueblo en el que se ambienta la trilogía, se convirtió en el escenario principal de las películas. Y es que hay películas que plantean todo tipo de paradojas temporales, giros increíblemente sorprendentes y que siguen al dedillo la más estricta de las planificaciones temporales y sus consecuencias (¿verdad que sí, Vigalondo?). Una vez más, y por suerte al menos para mí, Zemeckis no se parece en nada al director de los Cronocrímenes, por lo que su trilogía tiene fallos temporales y ciertas paradojas sin explorar, pero también tiene algunas de las mejores escenas en la historia del cine.

Un reparto inolvidable

El elenco de actores es otro de los puntos fuertes de la cinta. Michael J. Fox es, sencillamente, el mejor adolescente que nadie haya interpretado nunca en una película. Nadie pone las caras tan bien como él, nadie mola tanto como él y, sobre todo, nadie corre tan bien como él. Robert Zemeckis lo supo en cuanto que sustituyó a Eric Stoltz por el mejor Marty posible (y aquí está este vídeo para demostrarlo).

Christopher Lloyd es, complejamente, el mejor científico chiflado que nadie haya interpretado nunca en una película. Y lo mismo se puede decir de Crispin Glover, que hace tan bien de padre nerd que creo que es así en la realidad, de Lea Thompson, que hace de Lorraine o de Thomas F. Wilson, el carismático Biff. ¡Qué coño! Si hasta se puede decir de Einstein, nunca he visto un perro interpretar mejor.

Es imposible no verla

Uno de los mejores métodos para determinar si una película es realmente una obra maestra consiste en realizar el siguiente experimento. Domingo, 16:00 de la tarde, has salido el sábado como si no hubiera un mañana y has madrugado más de lo que cualquier resaca puede soportar.

Te dispones a echarte una siesta de campeonato, una de esas que levanta los vítores del respetable y que te hace despertarte sin saber ni cómo te llamas. Entonces zapeas y aparece Regreso al futuro. Si eres completamente incapaz de dormir y te la zampas enterita es que ésa película es una obra maestra. Si esto te pasa, como a mí, más de 30 veces, es que es la madre de todas las películas de ciencia ficción. Pocas películas aguantan tantos visionados y Regreso al futuro es una de ellas. Yo, personalmente, espero verla 30 veces más.

No os perdáis nuestro especial de cine de ciencia ficción, en el que analizamos las mejores películas del género, todas ellas mucho peores que la que nos ocupa, :)

Valoración

Zemeckis ha hecho grandes peliculas, pero Regreso al futuro es su mayor logro. Imperecedera, irrepetible y eterna. Generación tras generación cualquiera puede disfrutar de esta historia de ciencia ficción con trasfondo universal.

Hobby

95

Excelente

Lo mejor

Todo, y al que diga lo contrario me lo cargo.

Lo peor

Nada, y al que diga algo me lo cargo.

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