Análisis

Cine de ciencia ficción: Crítica de Terminator

Por Adrián Álvarez
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CRÍTICA DE: The Terminator - DIRIGIDA POR James Cameron - PROTAGONIZADA POR Arnold Schwarzenegger, Linda Hamilton, Michael Biehn y Lance Henriksen. 1984.   En los años 80 aparece un ciborg enviado desde el año 2029 para asesinar a Sarah Connor, una camarera inocente que se convertirá en madre y mentora del líder de la humanidad en la guerra contra las máquinas. Para evitar que cumpla su misión, un soldado de dicha guerra es enviado para protegerla. El futuro de la raza humana dependerá de quien encuentre primero a Sarah. 

Es curioso cómo ahora el futuro parece algo más tangible que hace treinta años, cuando se estrenó Terminator. Por aquel entonces el futuro sería post-apocalíptico o no sería, y prueba de ello es esa corriente de la ciencia ficción que, hasta el año 2000, mostró el futuro como algo cochambroso y violento. Con el cambio de milenio, el mundo comprobó que aún quedaba petróleo para rato y que no había ocurrido una guerra nuclear, y se encogió de hombros.


Lo que quiero decir es que los años han tratado bien a Terminator. Sus efectos especiales resisten en su mayoría el paso del tiempo, y su historia sigue siendo tan apasionante y llena de matices que a día de hoy se está rodando la quinta parte de la saga, pero contemplar las imágenes del futuro ya no crea un nudo de incertidumbre en el estómago.

La máquina que vino a por Sarah Connor

En mitad de la noche, dos figuras provenientes del futuro se materializan en distintos puntos de una misma ciudad. La primera es un T-800 (Arnold Schwarzenegger), un ciborg que se yergue imperturbable, pasea desnudo y sin vergüenza y mata a un punki para coger su ropa; la segunda es el soldado Kyle Reese (Michael Biehn), que sufre los rigores del viaje en el tiempo, intenta ocultarse y roba los pantalones a un mendigo. Pero sólo la suerte determinará quién de los dos encontrará antes a Sarah Connor (Linda Hamilton).

Con inteligencia, James Cameron dosifica la información sobre por qué Sarah Connor es tan importante para ambos. Al fin y al cabo, ella sólo es una camarera que comparte piso con otra chica, pero lo importante es el potencial que alberga en su interior, como madre y mentora de John Connor, el líder de la resistencia humana. Un potencial que no hubiera despertado de no ser por la persecución implacable a la que le somete el Terminator, y al valor que le infunde Reese, una de las estimulantes paradojas que propone la película.

Varias películas en una, y todas buenas

Terminator sigue funcionando muy bien como thriller y como película de ciencia ficción. La persecución va de menos a más gracias a la aparente invulnerabilidad del ciborg, siendo su punto álgido la secuencia en la comisaría, en la cual se pronuncia la mítica frase de “Volveré”. Por la parte de ciencia ficción, los juegos con los viajes temporales y los increíbles efectos especiales creados por Stan Winston hacen creíble que un robot pueda disfrazarse de humano, y que dé aún más miedo que Schwarzenegger. Pero lo que muchos parecen obviar (u olvidar) es que Terminator también es una gran historia de amor.

La química entre Kyle y Sarah es evidente desde que empiezan a compartir pantalla, y el guión construye su relación con los cimientos de las mejores historias románticas: lo que les une es el destino. Es bonito y muy satisfactorio comprobar cómo Kyle se gana el corazón de Sarah al admirar lo que ni siquiera ella es capaz de percibir aún.

Tampoco se puede obviar el cuidado de Cameron con la atmósfera de la historia. Desde el contestador de Sarah Connor (“Estás hablando con una máquina”, llega a decir el mensaje grabado), hasta el momento en que Terminator echa un vistazo al interior de una fábrica y parece reconocer como hermanos al resto de máquinas, el concepto es claro: está el bando de los humanos y el de las máquinas, sólo que ninguno se ha dado cuenta de que se avecina una guerra. Y la humanidad siempre ganará porque colabora entre sí, mientras las máquinas sólo obedecen órdenes, algo que reforzará la segunda parte. Por ello, y a pesar de sugerir que una guerra es inevitable, se permite cierto optimismo.

El inicio del rey del mundo

En 1984 nadie pensaría que James Cameron se convertiría en el segundo director más taquillero de la historia del cine. Por entonces era un joven forjado como tantos otros en la factoría de Roger Corman (rey de la serie B), con una especial habilidad para los efectos especiales (participó en 1997: Rescate en Nueva York en dicho departamento) y a quien parecía habérsele cerrado las puertas del cine tras el desastre que fue Piraña 2.  Pero un sueño febril le mostró a un asesino implacable que venía tras él y aquel fue su verdadero despegue en Hollywood.

A partir de Terminator empieza una carrera marcada por una imaginación rica en grandes conceptos y aún más grandes presupuestos, y que hoy parece estancada en pitufos hormonados y ecologistas. Pero Terminator sigue ahí, y es una de las películas imprescindibles de nuestro especial de ciencia ficción.  

Valoración

James Cameron entró en Hollywood gracias a esta película y se entiende: su capacidad de sugerir y su arrojo al mostrar la convierten en un thriller perfecto con alma de metal.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

La mitología entreverada, Schwarzenegger como villano y su atención al detalle

Lo peor

La falta de presupuesto ha dañado algunas secuencias al pasar el tiempo

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