Análisis

Cine de ciencia ficción: Los cronocrímenes

Por Laura Gómez
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ARGUMENTO: Héctor es un hombre que viaja accidentalmente al pasado a través de una máquina, alterando el futuro y encontrándose consigo mismo.Con la ayuda del técnico de la máquina, Héctor tendrá que reconstruir los sucesos del pasado y encajar las piezas del rompecabezas, además de huir de un misterioso asesino con vendas rosas que parece perseguirle.2007 - DIRIGIDA POR: Nacho Vigalondo. INTERPRETADA POR: Karra Elejalde, Nacho Vigalondo, Bárbara Goenaga y Candela Fernández. 

 Los cronocrímenes es una película definida de forma muy simple por el propio director, Nacho Vigalondo, como “la historia de un crimen con viajes en el tiempo”. Y es que si de algo puede presumir este primer largometraje del cineasta es de sencillez, tanto en términos presupuestarios como en la idea de simplificar los complejos mecanismos que rodean los viajes en el tiempo.

Como otros muchos, Vigalondo lleva años intentando hacerse hueco en una industria copada por los mismos nombres y las mismas caras desde hace décadas. No es de extrañar que su figura haya sido más conocida fuera de nuestro país, algo en parte facilitado por el empujón que le dio la nominación al Óscar de su cortometraje “7:35 de la mañana” en 2005. Esa nominación le permitió abordar el rodaje de la que sería su ópera prima. 

Grabada en 2007 y estrenada en 2008, Los cronocrímenes decidió buscar otras formas de promoción creando un videojuego interactivo en el que los ganadores pudieran acudir a la premiere de la película en un avión destino Santa Cruz de Tenerife. En 2014, seis años después de su estreno en salas, no nos sorprenden tanto sus medidas, sobre todo tras presenciar el éxito de Carmina o revienta en 2012 utilizando un modelo de distribución que desmantelaba la consumición tradicional de cine exclusivamente en salas; un modelo que ya había utilizado Juanjo Ramírez con la película Gritos en el pasillo en 2007 con un éxito mucho menor. Los cambios que ha experimentado el sector en seis años ponen a Internet en el punto de mira: la red asume que puede ayudar mucho a una producción si cuenta con las herramientas necesarias y ofrece su descarga o visionado legal en diferentes plataformas.



La suma de críticas positivas, el fenómeno boca a boca y una promoción original no sirvió, sin embargo, para Los cronocrímenes, que contó con un estrepitoso fracaso de taquilla, quizá por su etiqueta de ciencia ficción o por la falta de apoyo de algún gran medio de comunicación. A pesar del batacazo, sus intenciones eran muy buenas: un género no muy conocido por las producciones patrias, caras conocidas en su reparto y un breve espacio temporal sobre el que dibuja una pequeña historia más que digna.

Los viajes en el tiempo son unas de las historias más difíciles de construir, y partiendo de esa dificultad es más que justo reconocer la precisión de su guion. Un juego de ingenio milimétricamente medido, un puzle a pequeña escala que encaja a la perfección debido a la inteligente elección de Vigalondo de moldear tan solo una pequeña fracción de tiempo en su historia.

 

Sin entrar en las motivaciones de las paradojas temporales y en las interpretaciones de cada uno, sí parece una lástima que no se hayan aprovechado esos viajes para construirle una mayor entidad dramática a los personajes, bastante pobres y encorsetadas tanto en actuación como en diálogos, y si los espectadores no podemos otorgarle credibilidad los personajes de una cinta de ciencia ficción dentro de su propio universo, sus pilares se desmoronan. La labor actoral es, sin duda, el peor defecto de Los cronocrímenes, aunque el elenco femenino (Bárbara Goenaga y Candela Fernández) resulta más solvente.



Además del cuidado con el que Vigalondo hiló toda la trama, hay que destacar el buen uso del suspense por su parte. El enrevesado ir y venir de acontecimientos mantiene en un desconcierto prácticamente constante tanto al protagonista como al espectador. La impredecibilidad está latente durante la cinta, y las piezas encajan, poco a poco, con bastante frescura y naturalidad, algo de agradecer en un género en el que sentir algo cotidiano se torna imposible.

En la poca variedad de escenarios y escenas podemos notar el escaso presupuesto de la cinta, por lo que la experiencia se convierte más en algo lúdico: es un divertimento entretenido que cuenta con una gran virtud como es un guion redondo que se sirve de las paradojas temporales al más puro estilo Philip K. Dick, escritor por el que el director admitió tener una gran admiración. La historia que plantea Vigalondo no sorprenderá a los seguidores de Primer, aunque el planteamiento de esta última era mucho más técnico y aparatoso.


 
Los cronocrímenes
no me parece la gran obra maestra que muchos fans del género proclaman, ni el mejor debut del cine español, ni la mejor película patria del año 2008, pero es una cinta coherente que toca con valentía un palo muy complicado. Sobra decir que merecía un mayor éxito del que obtuvo, y con este caso recordamos el poco apoyo que reciben los jóvenes realizadores en nuestro país, que suelen salir al extranjero a conseguir oportunidades. A pesar del resbalón con su siguiente largo (Extraterrestre, 2011), la industria norteamericana ha seguido muy de cerca los pasos de Vigalondo. El 4 de julio estrenará su tercer largo, Open Windows, protagonizado por Elijah Wood y Sasha Grey. Lo tendremos fichado.

Más locuras en el tiempo

Para disfrutar de más viajes en el tiempo, idas de ollas espaciales o monstruos varios, visita nuestro especial de ciencia ficción lleno de películas imprescindibles para entender el género.

Valoración

Una película estrenada sin la repercusión mediática que cabría esperar de un producto notable. Su guion no deja flecos en un tema tan difícil como el de los viajes en el tiempo, pero las actuaciones dejan mucho que desear.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

Su mejor baza es un guion sin cabos sueltos. Se atrevió con un género poco habitual en nuestro país.

Lo peor

La dirección de actores es realmente mediocre. Diálogos pobres y encorsetados.

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