Análisis

Cine de ciencia ficción: Horizonte Final

Por Luis López Zamorano
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En el año 2040 la nave Event Horizon desaparece sin dejar rastro. Siete años después reaparece en la órbita de Neptuno. La tripulación de la Lewis & Clack dirigidos por el Capitán Miller (Laurence Fishburne) es enviada allí junto al Doctor Weir (Sam Neill) con la misión de descubrir lo ocurrido y rescatar a los posibles supervivientes. Pronto se darán cuenta de que la Event Horizon ha viajado mucho más lejos de lo que se imaginaban y que su tripulación fue brutalmente asesinada por una fuerza desconocida. 1997 - DIRIGIDA POR Paul W.S. Anderson - PROTAGONIZADA POR Laurence Fishburne, Sam Neill, Katheleen Quinlan, Joely Richardson, Jack Noseworthy, Richard T. Jones, Jason Isaacs, Sean Pertwee

Coge una batidora, introduce en su interior una dosis de El Resplandor, otra de Alien: El octavo pasajero, una última de Hellraiser, y el resultado será Horizonte Final. Un batido que curiosamente no sabrá igual para todos ya que cuando Paul W. S. Anderson la estrenó en 1997 en Estados Unidos, la cinta obtuvo una calificación R y llegó a alcanzar el número 1 en taquilla. Sin embargo cuando llegó a nuestras salas, se optó por no recomendarla a menores de 13 años (algo difícil de comprender ya que si algo tiene Horizonte Final son grandes dosis de suspense en la primera mitad del metraje y gore en la segunda), y su paso por nuestros cines fue prácticamente anecdótico.

Horizonte Final bebe de las clásicas historias de casas encantadas pero trasladando su atmosfera al espacio exterior para que la sensación de claustrofobia sea aún mayor al no ver posible la escapatoria de sus protagonistas. Como buena casa encantada que es, la Event Horizon irá jugando con la mente de los distintos personajes durante todo el film haciendo que se vuelvan locos poco a poco hasta convertirse ellos mismos en la mayor amenaza. Y ese es uno de los grandes aciertos de esta película.

A diferencia de la mayoría de las historias de terror espacial, Horizonte Final no necesita de una presencia extraterrestre para conseguir en el espectador esa sensación de tensión constante. Anderson consiguió crear un ambiente idóneo para la angustia gracias a sus planos de cámara y a la banda sonora compuesta por Michael Kamen que logró encontrar el momento oportuno para sacar ese sonido que eriza el pelo cuando la escena lo requiere. Y es que Horizonte Final consigue ser realmente aterradora durante la gran mayoría de sus 96 minutos, ya no sólo por esa tensión al no saber cuál es la amenaza oculta de la nave, sino por su estética visual.

Antes de que todo se empiece a salir de madre, Horizonte Final nos presenta una enorme nave desierta y sin gravedad interior. Esta ausencia de gravedad hace que los objetos en su interior floten con un realismo que hará que nos sintamos como si flotásemos. Lo cierto es que no hubiera estado nada mal que Horizonte Final se hubiese rodado a día de hoy para poder ver estos efectos en 3D (algo muy parecido a lo visto en Gravity pero creado con tecnología más anticuada lógicamente). Poco a poco, estos efectos ingrávidos, que permanecerán presentes en escenas al exterior de la nave, van dejando paso al gore más clásico no aptos para todos los públicos.

Horizonte Final presenta una buena sesión de heridas profundas; cuerpos desmembrados; mutilaciones; y sangre, mucha sangre (incluso hay una escena en la que un río rojo cae sobre los protagonistas en claro homenaje a El Resplandor de Stanley Kubrick). Es por esto sobretodo que no se entienda que se rebajara su calificación a los 13 años. Y es que, aunque muchas escenas de las que había rodado Anderson se quedaron fuera del metraje final (lástima porque la cinta tampoco es muy larga), Horizonte Final sigue resultado una palícula sólo para estómagos duros.

Por desgracia, a medida que el apartado más gore de la película va tomando protagonismo, la tensión desaparece y todo se precipita perdiendo el interés que se había ganado Horizonte Final durante buena parte de la película. Da la sensación de que Paul W. S. Anderson tenía prisa por terminar y comete el gran error de ofrecer un final de cinta atropellado y en ocasiones absurdo y predecible que hace que nos quedemos con un sabor de boca agridulce. Ni siquiera la gran interpretación de Sam Neill en este último tramo, hace que la calidad del desenlace esté al nivel de la presentación y el desarrollo de la trama. Un error que le cuesta caro a Horizonte Final.

Por otro lado, que Sam Neill sobresalga en la segunda mitad del film, no significa que las actuaciones generales estén a la altura. El propio Neill al principio de la cinta esta cohibido y sufre una transformación hacia la mitad de la misma que no termina de ser muy convincente, eso sí, una vez la metamorfosis de su personalidad es total, hay que quitarse el sombrero ante él. No podemos decir lo mismo de Laurence Fishburne. Su personaje parece plano, siempre serio, sin cambiar el semblante (tal vez por eso le dieron el papel de Morfeo en Matrix), el típico héroe que no se deja conmover por nada.

Si Horizonte Final peca de presentar a Fishburne como el héroe clásico, también lo hace de presentar más clichés en otros personajes. Nos encontramos con la típica madre separa que añora a su hijo y que no pudo ser sustituida en la misión por falta de tiempo, o ante el típico personaje de color bocazas que quiere hacernos reír cuando la cinta no lo pide en ningún momento. En definitiva, unos personajes con los que no comerse mucho la cabeza para poder centrarnos en la auténtica protagonista de la película, la bien trabajada Event Horizon.

(ALERTA DE SPOILERS) La Event Horizon rebosa de vida pese a ser un mero objeto. Una nave capaz de plegar el espacio para hacer coincidir en un mismo punto y en un mismo tiempo dos objetos situados a millones de años luz. Una nave que viaja a través de agujeros negros y que ha estado más allá del borde exterior, volviendo siete años después con vida propia para acabar con toda su tripulación y dispuesta a hacer lo propio con cualquiera que entre en ella. Todo un acierto y muestra de originalidad que da sentido a todo lo que ocurre durante el metraje y cuya base conocemos poco a poco en los momentos precisos. (FIN DE SPOILERS)

En conclusión. Horizonte Final, pese a la sencillez de algunos de sus personajes y del aparatoso final, no deja de ser una buena película (posiblemente la mejor que haya realizado el señor Anderson). La historia en torno a la Event Horizon se desarrolla con precisión, sin dejar cabos sueltos y dando a conocer sus secretos en los momentos oportunos. Los efectos visuales resultan de lo más realistas y pueden hacer que más de uno esté sin dormir unos cuantos días quedando grabadas en nuestras retinas algunas imágenes de lo más gore. El apartado sonoro, lejos de destacar, está trabajado con cuidado y consigue sobresaltarnos en más de una ocasión.

Posiblemente Horizonte Final no sea una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia, pero sí es digna de ser vista si se es fan del género. La tensión que consigue crear Paul W. S. Anderson en los primeros minutos del metraje hará que recordemos con el paso del tiempo con gran cariño esta cinta pese a dejarnos mal sabor de boca su final. Y es esa la gran pega y a la vez la mayor virtud de Horizonte Final. La verás, te enganchará al principio y posiblemente te decepcionará al final, pero pasado un tiempo las sensaciones positivas ganarán a las negativas para acabar viéndola de nuevo y ocurriendo otra vez todo el proceso. Es la magia de la Event Horizon.

Por si no habéis visto aún Horizonte Final, aquí tenéis su tráiler:

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Valoración

Una acertada mezcla de géneros que se desarrolla con corrección y con un buen apartado visual pero que falla drásticamente con su precipitado desenlace.

Hobby

77

Bueno

Lo mejor

La tensión de la primera mitad y Sam Neill en la segunda. El apartado visual. La misma Event Horizon

Lo peor

El atropellado final. Los clichés en los personajes. Laurence Fishburne.

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